Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Francisco J. Caparrós
Comunicación positiva
Francisco J. Caparrós
Cuando el destino nos alcance ya no habrá vuelta atrás

Se me antoja que van a tener que pasar todavía algunos pocos años para que los coches puedan conducirse por sí mismos, es decir, sin la intervención directa del ser humano. Hemos sido testigos, estos últimos días, de lo peligroso que puede resultar ponerse al cien por cien en manos de la tecnología. Y es que solamente a un inconsciente se le ocurriría dejar su vida en manos de una máquina, que por muy elaborados que resulten los algoritmos sobre los que se sostienen sus reacciones mecánicas, no deja de ser sólo eso.


Sin embargo no seré yo quien reniegue terminantemente de ellas, si es que algún día la carrera iniciada por los automóviles Tesla en América, Nissan en Japón o BMW en Europa, alcanza una meta segura tanto para pasajeros como para transeúntes. Aunque por mi edad, dudo que llegue a verlo algún día. Como he dicho, van a tener que pasar bastantes años, tantos que acaso trasladarse en un vehículo convencional se convierta, por entonces, en algo ciertamente anacrónico.


Qué nos depara el futuro, no tengo ni la más remota idea. Que he sentido la necesidad de lucubrarlo, también. Pero, ¿quién no ha especulado en alguna ocasión acerca de la modernidad? Lo verdaderamente insólito sería pensar lo contrario. Envidia sana, en buena parte. Que me gustaría poder contemplarlo, por supuesto. De hecho, pagaría una generosa suma para llegar a ser testigo, aunque fuese solamente durante unos breves e intensos momentos. Pero, para entonces, nuestro tiempo ya se habrá acabado. Será el tiempo de nuestros hijos, nietos y bisnietos, y nuestra obligación es hacer hoy todo lo que está en nuestra mano para que ese futuro esperanzador pueda hacerse realidad en buena lid.

Sólo tengo un pero que interponer a la inteligencia artificial, si es que efectivamente se le puede llamar tal que así, y es que se intente por todos los medios adjudicarle una cualidad que sólo un ser vivo sabría qué hacer con ella, y que no es otra cosa que destilar emociones. Pretender adherirle esa cualidad, aparte de inverosímil, se me antoja aberrante, pero no por mí sino por el grueso del reino animal, a quienes ciertamente debemos mucho más que simple complacencia.

Artículos del autor

​Acoquina que siglo y medio después de la muerte de Thomas Malthus, pastor de la Iglesia Anglicana y autor del polémico ensayo sobre los principios de población, sus ideas sigan teniendo en nuestros días la vigencia suficiente como para inspirar buena parte de los idearios neoliberale.
La primera, por irreverente y soez, y la segunda, por aburrida e insulsa, no me gustan ni la letra ni la música del “hiphopero” mallorquín Valtónic.
En el hipotético supuesto de que pudiera inquietarme de algún modo la indisoluble unidad del territorio patrio que pregona nuestra constitución, y por ende estuviese dispuesto a jugarme el resto por ella, de ningún modo habría derivado de otras regiones hacia Cataluña efectivos policiales que no han hecho otra cosa que encabronarla, todavía más si cabe.
Me contraría que Change, que para el que aún no lo sepa se trata del portal que apadrina campañas solidarias por internet, se atreva sin más a pedirme que estampe mi rúbrica para que Hacienda le condone una deuda millonaria a Cristiano Ronaldo.
Ni estuvo aquí en el pasado, en la isla mediterránea desde donde yo secularmente envío los artículos de opinión que Siglo XXI tiene la gentileza de publicarme, ni lo estará nunca.
Circulan con peculiar fuerza estas últimas semanas determinados rumores que afectan a nuestro rey emérito, cuya veracidad lamentablemente nadie con conocimiento de causa ha salido a la palestra, bien para rebatir o de lo contrario para corroborar.
No es que andemos exageradamente faltos de ideas en este bendito país, pero la mayoría de ellas responde tan solo a lucubraciones que después acaban en nada.
Con una gripe de dimensiones estratosféricas incubándose en mi organismo, no resulta nada sencillo escoger con cierto criterio el tema sobre el qué escribir en el artículo de esta semana.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris