Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos El Viajero Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Ángel Ruiz Cediel
Tribuna de opinión

Ángel Ruiz Cediel nació en Madrid en 1955. Desde muy temprana edad muestra una particular inclinación por el mundo de las letras. Escribe pero no muestra demasiado interés por ver editada su obra, considerando tal vez que su vocación estaba satisfecha con el propio acto de escribir aquello que deseaba.

No obstante, y debido a las presiones de sus allegados, en 1986 participa en el Premio La Rama Dorada de Novela con "Germen de Dios, semilla del diablo", y queda finalista junto con José Luís Sampedro, suceso que se repitió en 1987 y con la misma obra en el Azorín de Novela, compartiendo en esta ocasión la final con Miguel Delibes, entre otros.

Animado y decepcionado por llegar a la final y, al propio tiempo, disgustado por los intereses que se mueven entre bambalinas de los premios literarios, no volverá a participar en un Premio hasta 1999, osando participar en el Planeta con la obra "Una flor en el Infierno", alcanzando nuevamente la final y quedándose con las mieles en los labios. Lo intentó de nuevo en 2002, tanto en el Fernando Lara como en el Ateneo de Sevilla con "Carne", quedando finalista en ambos. Y nuevamente quedó finalista en 2008 en el Premio planeta con "Lemniscata", obra que al quedar en la terna finalista fue adjudicada erróneamente por algunos medios al ganador, Fernando Arrabal, debido a su temática etarra



Twitter: @angelruizcediel
Blog/Web: http://www.angelruizcediel.es
Email: arc@angelruizcediel.es
Ángel Ruiz Cediel
Últimos textos publicados
A ti
Hay quienes miran, y no ven; quienes oyen, y no escuchan; quienes hablan, y no dicen nada
Si toda la humanidad y los demonios se unieran para pecar y alejarse de Dios, Él no perdería ni lo que vale un átomo de su reino; y si se unieran todos los hombres y los demonios en oración y adoración a Dios, Él no ganaría ni lo que vale un átomo de su reino.

Hay quienes miran, y no ven; quienes oyen, y no escuchan; quienes hablan, y no dicen nada; quienes son inteligentes, y no comprenden; quienes piden tiempo de vida, y el que tienen lo desperdician; y quienes caminan, y están muertos. Ambas ideas genéricas, la precedente y la del subtítulo, tienen ya miles de años, pero nunca fueron más vigentes.

Me dirijo a ti, lector que estás leyendo esto, porque tú eres el eje de tu propia vida y nada de cuanto sucede en ella es porque sí. Si llegaste a esta lectura, es porque tenías que leer esto. Nada es casual, todo es causal. Cuando el aprendiz está preparado, siempre aparece el maestro; pero el maestro no se aprende la lección por su alumno, sino que le muestra el camino y el modo para que pueda aprenderla. Lo sé por experiencia, porque también yo soy un aprendiz que apenas si sabe garabatear sus primeros palotes. No obstante, es bueno que sepas que aún más importante que la lección, es la disposición que se tiene, la sed de saber y el esfuerzo dispuesto a realizar lo que verdaderamente importa. Más vale sabiduría que ciencia, y la primera sabiduría es la actitud. Decía Malcom X que si no estás dispuesto a morir por tus ideas, deséchalas porque no valen nada.

A ti, que eres como yo, me dirijo, porque ambos, seguramente, estamos llenos de dudas. Y pregunto: ¿por qué ir al fin del mundo para aprender, si lo más valioso para nosotros ya está en nosotros?... ¿Entiendes el mundo, pero te ignoras?... A tu alrededor, arriba y abajo, a uno y otro lado, en la naturaleza y en el hombre, no hay mil verdades, sino solamente una Verdad. Miras, pero no ves. Lo que le sucede a un caracol y a una galaxia es lo mismo, las mismas leyes obedecen una planta y un universo, y al mismo Señor reverencian y se someten todas las cosas… menos tú. Deja, pues, de quejarte de las cosas malas que existen, y pon tú en práctica las buenas: si todas las personas hicieran lo mismo, el mundo sería mejor de lo que es. Ten en cuenta que a ti se te juzgará por tus actos y no por los de los demás.

A ti te digo, sí: eres inteligente, pero no comprendes. Dices, «Ea, eso está mal», pero tu casa, donde tienes tu alma, no está en orden. Repruebas en otros actos que tú mismo practicas. Miras a lo lejos, pero ni siquiera te ves los pies. Comprendes cómo funciona la sociedad y la política, pero ni siquiera has comenzado a entender tus propias emociones o qué le hace daño a tu naturaleza. Conoces cuánto vale el oro o cuál es el precio de una casa, pero ignoras el valor de tu vida y de tu alma. Incluso pides alargar los días de tu existencia si te sientes morir, cuando desperdiciaste el tiempo que te fue concedido en mil absurdos entetenimientos que no te aprovecharon en nada. ¿Quién y dónde dijo que vinimos al mundo a entretenernos?... Nada en la naturaleza es entretenimiento o vacuidad: todo tiene una razón de ser, y nosotros vinimos a poner a prueba nuestra alma. Vinimos a elegir. Tirar la vida por el retrete de los entrenimientos, que es una especie de coma o de animación suspendida, es nada más una forma de sucidarse y decirle a Dios: «Ea, te la devuelvo porque no me sirve de nada.»

Sabes que los poderosos son perversos y que sirven al mal, pero tú no te entregas al bien. Sabes que no puedes enfrentarte a ellos porque tienen milenios de prácticas malignas y conocen la magia de las cosas, pero no te alías con quien sí que puede combatirlos y te rebelas contra el general que no sigue tus consejos. No comprendes que tú no naciste para salvar al mundo, que el mundo no es sino como tiene que ser y que todos los contrastes que te rodean son necesarios. Que nada, absolutamente, en la obra divina es superfluo. Es preciso el dolor y la injusticia, la matanza y el dolor, la sangre y la muerte, como imprescindibles son la risa y el gozo, el júbilo y la paz, la bondad y la plenitud. Son los fuegos y los fríos que modelan todas las almas y tu alma, que obligan a reflexionar para que elijas.

Ves algo terrible, escuchas que quien sufre dice «¿Dónde está Dios ahora que permite esto?», y enseguida te unes a él y reniegas, ignorando que habla su dolor y su incapacidad de comprender en ese momento. No todos comprendemos en el mismo instante, deberías saberlo. No a todos nos afectan igual los fuegos y los fríos de la vida, como no todos corremos a la misma velocidad ni saltamos igual de lejos; a cada uno le corresponde su medida, de la misma forma que cada uno tiene sus medios y sus tiempos.

Comprendes que hay injusticias y por eso a veces justificas la venganza; pero eres incapaz de asimilar que también eso forma parte del juego, que eso va a trasformar a otros o a ti mismo, pero que ese fuego tienes que asimilarlo primero y enfriarlo después para que te alimente. Vivimos entre eternidades, y la vida no es sino el vaporoso resplandor de un relámpago. Ante la eternidad, la vida no es nada, nada, y todo siempre es compensado. No te regocijes frente al dolor ni muestres júbilo ante el gozo, pero apresúrate a reflexionar y a aprender de ambos porque todo en la existencia es limitado y se terminará enseguida, y los sucesos de tus días son la voz de la vida que te está comunicando algo.

Admiras a quien compuso una hermosa canción, a quien escribió un hermoso libro, a quien levantó un primoroso edificio o a quien realizó un valioso descubrimiento; pero te olvidas de rendir tributo a quien lo hizo todo de la nada: la belleza que te rodea y la inmensidad en que estás sumergido. Tienes inteligencia para ver el mal en otros, pero eres obtuso para ver el tuyo, admitirlo e intentar curarlo. Sánate antes de decir que otros están enfermos, pero recuerda que solamente puede curar Aquel que sabe hacerlo.

Tienes inteligencia para saber que existe el mal, el dolor y la injusticia. ¿Y a ti qué?... ¿Puedes tú cambiar el mundo?... ¿No has comprendido que no tienes fuerzas ni para ser lo que en verdad eres?... Tú no has traído la libertad, ni la democracia, ni las leyes, ni la justicia ni la injusticia. Todo te ha sido dado, para que obres como elijas frente a ellas. Nada puedes decidir en el mundo, salvo elegir cómo y por dónde conduces tus pasos. Pero elige bien y obra adecuadamente, buscándote en el reflejo de ti que te ofrecen los demás, y sabiendo que ese proceder de los otros que tanto te desagrada es justamente lo que debes enmendar en ti.

¿Qué fue de aquel niño puro que fuiste y que, a medida que se adentró en los días, se fue desgarrando la carne y los vestidos y manchándose con toda clase de inmundicias?... Vivir mancha, duele, enseña. Enseña, por ejemplo, que vivir duele, que vivir mancha por la debilidad de estar lejos de lo ciertamente imperecedero, y que duele la ignorancia. Más que comprar ciencia con tu tiempo, adquiere sabiduría y empleala en las cosas sabias, que son las que no tienen un reloj que las mida, un tacto que las defina o un sol o una luna que las alumbre. ¿Quién hizo esto tan hermoso que nos rodea y para qué?... Pregúntate y osa por lo verdaderamente importante, porque las respuestas están en ti y estás en el mundo solamente de paso, no sea que llegue la hora de partir y no estés preparado. Y si preguntándote no hallas la respuesta, habla con quien te creó y pídele una pista, porque aunque nada gana con que le ames ni nada pierde con que dejes de hacerlo, te ama por ser quien eres: parte de su creación. Busca, porque solamente quien lo hace, encuentra, y puede ser que halles un tesoro que no consuma el tiempo.

Olvídate de la injusticia, porque suele ser la prueba de aquellos a quienes les toca sufrirla. No trates de entender el dolor de otros ni la necesidad de otros, sino que solamente muéstrate con ellos justo y compasivo. De nada te vale que otros tengan la sabiduría si no te alcanza: la verdad del gurú no es tu verdad. Tu verdad ha de ser solamente tuya porque tú eres quien elige, y en elegir está el secreto de la existencia: elegir lo correcto es hacerlo con la eternidad. La vida no es un juego fácil, y el laberinto en que te encuentras no es sencillo de resolver. Requiere mucho esfuerzo y mucho dolor encontrar el camino, porque nada es gratis, ni el pecado, y la gloria tiene un precio muy costoso. No desmayes. Cuando te sientas abrumado por los hechos o tu corazón afligido por la tribulación, alégrate y trata de comprender: la vida te está hablando como sabe, y si emplea mucho dolor para hacerlo es porque te está regalando una lección importante.

¿No has entendido todavía que no sucede sino lo que tiene que suceder?... No se trata de que comprendas el objeto final de la obra divina, porque tú no tienes el libreto ni conoces el pensamiento de Dios, sino solamente de que interpretes bien el papel que te fue asignado. Hay mucho poder en eso, y mucho poder en quienes tratarán de que fracases. Te intentarán distraer de tu camino con diversiones, de equivocar con entretenimientos y de arrastrar a profundas simas con dulces trucos porque eres muy valioso. Pero sobre todo eres valioso para ti: concéntrate y piensa en lo importante. No te sientes a comer bajo la mesa y te conformes con las migajas que caen de ella, sino que es mejor que tomes lugar en tu silla y que llenes tu plato con una buena porción del manjar.

Puede ser que muchos no te comprendan. No importa. Los hay que tienen ojos y están ciegos, e inteligentes que son tontos. Déjalos, porque a ellos, tal vez, no les llegó su hora de comprender. Responde solamente a quien te pregunta, y más que eso, cuestiónale a tu vez por qué cree en lo que cree, pues que incluso de las palabras del neófito, si su actitud es sabia, puede surgir mucha sabiduría. Quien piensa que no tiene necesidad de saber, lo mismo que quien cree que ya lo sabe todo, suele mostrar una postura arrogante: sus sentidos han embotado su inteligencia. Solamente hay luz para quien abre los ojos y ve.

Deja que el injusto siga siendo injusto, que el necio persista en su necedad o que el ciego se obstine en sus tinieblas. Si les tendiste la mano y la rechazaron, que eso no detenga tu camino, porque pudiera ser que te la tomen y te arrastren a su oscuridad. Compadécete de quienes no tienen la actitud de aprender, porque igual tendrán que rendir cuentas y no podrán exusarse por ignorancia.

Si ha de llegar el fin del mundo como si está por amanecer otro día igual que tantos otros, es porque exactamente así ha de ser. Nada sucede en la creación que el Creador no haya previsto de antemano, ni ninguna inteligencia, por inalcanzable que sea para ti, es comparable con la de Dios. Busca tu verdad, la Verdad, cree en lo que quieras, pero procura que te lleve a una luz verdadera. No es fácil en este camino de tantas fantasmagorías encontrar el rumbo correcto; pero la recompensa merece la pena. Eres un ratón en un laberinto complicadísimo, en el que además hay muchos diablos que tuercen las cosas para que parezcan ser otras, y que usan trucos para dañarte la vista y confundir tu inteligencia. No te asustes porque así funciona la vida, pero que sepas que puedes hacerlo: a nadie le da Dios más carga de la que puede soportar su esqueleto.

Haz lo que debas hacer, pero hazlo pronto. Recuerda que apenas si somos un nombre escrito sobre la arena de una playa, y que no sabemos cuándo nos alcanzará la ola que nos borre de la existencia.
martes, 10 de diciembre de 2013.
 
300 y el rumbo de España
Da la impresión de que algunos desean con todas sus Fuerzas la helenización de España
España se calienta, y la actuación desmedida de los antidisturbios, lejos de templar los ánimos, los soliviantan a velocidad vertiginosa, acaso empujando a los más jóvenes (y quizás no únicamente) a una radicalización de la situación que bien pudiera ser que interesara a algunos poderes, tal y como hemos visto con el proceso Griego, que primero la pusieron contra las cuerdas de la supervivencia y luego se la han quedado por el Artículo 33, apropiándose de Platón y Aristóteles, de Sócrates y Sófocles, del Partenón y del Paso de las Termópilas, de Anaxágoras y Anaximandro, y, en fin, de tres mil años de Historia que son la cuna y los cimientos del pensamiento Occidental. Si simbólicamente Napoleón conquistó Egipto para culminar su delirio masónico, los de Trilaterales y Bilderberg lo han hecho con Grecia: ya es suya.

Por lo pronto, España, a pesar de tanto de sabio de postín, remedios infalibles y deditos teosóficos, de esos que en la oposición se las sabían todas y cuando llegan al poder no tienen ni pajolera idea de qué va la cosa (¿o sí?...), ya está contra las cuerdas de la supervivencia como país, y de aquel "vamos a reducir el número de desempleados en no sé cuántos millones en un pispás" de cuando estaban en campaña electoral, hace apenas un par de meses, se ha pasado a que a fines de este año seremos más o menos entre seis y siete millones de desempleados, trampas, manipulaciones estadísticas y otras carambolas de los artificieros leguleyos aparte. Así, el señor ese de la CEOE, que debe tener el alma como Kunta-Kinte, en esta misma cuerda se suelta la lengua con un "echar del desempleo a quien no acepte un trabajo aunque sea en Laponia", poniendo como ejemplo a los envidiados países nórdicos, aunque guardándose para sí que allí cobran cinco veces lo que en España, no tienen los jóvenes problemas laborales ni de vivienda, tienen una Educación y una Sanidad como la gente y no como el ganado, y el Estado vela por sus ciudadanos, cosa que no sucede en España, además de que pillos como él y sus colegas de la CEOE pagan a base de bien y sin rechistar, entretanto aquí se trapichea con las leyes para que a los empresarios les crezcan los beneficios a costa de la miseria del pueblo. Lo que quiere este caballerete, en fin, son salarios de Madagascar —sin faltar—, condiciones laborales chinas y precios de Suecia para su mejor sustancia. Si esto no es llamar a gritos a la sublevación ciudadana, que venga Dios y lo vea.

Sin embargo, no es el único, no. También está el señor ese que por lo visto es el Jefe de Policía de Valencia, un tal Antonio Moreno, quien en plan Far West se ha soltado el pelo diciendo que los antidisturbios solamente han respondido con violencia a la violencia y que únicamente puede juzgarles un juez, además de soltar la perla de que no tiene por qué dar explicaciones de sus fuerzas al ¡¡¡enemigo!!!, considerando así a los ciudadanos como el ¡¡¡enemigo!!! ¿Caramba con el Jefe de Policía! No es de extrañar, pues, que habiendo mandos con una excelente preparación como la suya la cosa no es que se vaya de madre, sino que sea la cimentación de una conflictividad venidera que mucho tiene que ver con lo sucede en Grecia. Para empezar, los jueces pueden juzgar solamente aquello sobre lo que tienen demandas, pero los ciudadanos podemos y debemos juzgar a quienes pagamos, pues que somos el único y legítimo poder soberano de este país, le guste o no le guste al señor ese, y juzgamos como una barbarie la actuación de los antidisturbios en Valencia, especialmente por cuanto hemos sido testigos de cómo apaleaban a transeúntes, a niños o cómo y con qué desmedida fuerza y violencia callejera se empleaban contra los ciudadanos en general.

Debiera saber este señor, dado que cobra por ello, que ningún policía, bajo ningún concepto de ninguna clase y con ninguna clase de argumento, puede utilizar la violencia contra quien no ha cometido ningún delito ni ha empleado violencia, y dudo que todos los transeúntes apalizados hayan cometido faltas o delitos, no escatimando las televisiones imágenes de cómo algunos antidisturbios, amparados en el anonimato de sus cascos y uniformes golpeaban reiteradamente a jovencitas, niñas, que estaban ahí en la calle. ¿Qué alucinado peligro veían tan fornidos defensores del orden público en ellas o que violencia ejercían estas nenas para que las reprimieran con tal saña?... Ejemplo de valentía no lo es, desde luego, y sí una actitud represiva propia de tiempos caducos y un motivo sobradamente justificado para que quienes son deudos de estas menores puedan sentir que los antidisturbios han cometido un delito al aplicar tal excesiva dosis de violencia contra un ciudadano inocente que solamente pasaba por ahí. El Fiscal debiera estudiar estas actuaciones y tomar medidas tan rápidas como implacables, porque esto es ni más ni menos que empujar a la ciudadanía a desconfiar de las fuerzas de Policía y considerar que viven en una tiranía.

Dicen que dicen y dicen que hubo en la manifestación de Valencia 16 agentes heridos y 5 manifestantes, pero, con perdón, no me creo ni una sola palabra. Es más, solamente con lo que he visto en los telediarios he contabilizado muchos más ciudadanos sangrando copiosamente, entretanto a los antidisturbios los he visto campeando por sus fueros repartiendo leña adiestro y siniestro como si tal cosa, y todos ellos protegidos como madelmanes, cual si estuvieran en Iraq. Ya me gustaría ver a mí los partes médicos de esos antidisturbios lesionados, si bien estoy seguro que los ciudadanos que fueron descalabrados o tullidos o que tuvieron que ir a hospitales, sin duda se fueron a casas a poner un poco de mertiolate o fueron curados en los centros sanitarios sin que sus nombres formen parte de ninguna estadística de maltratados por los antidisturbios, cardenales, contusiones u otras tropelías aparte. Por último, emplear tal dosis de violencia como la que hemos visto en niños, no deja de ser una manera de sembrar un rechazo frontal en todos estos jóvenes ciudadanos contra el sistema en general (pues que lo consiente) y contra la Policía en particular.

Pero merece una particular atención lo de no confesar, a quien teóricamente le paga y sostiene a él y a las Fuerzas de Antidisturbios, los ciudadanos, la composición de sus Fuerzas porque son el ¡¡¡enemigo!!! Si este señor considera a los ciudadanos, nos considera a los ciudadanos, el ¡¡¡enemigo!!!, este señor está en un puesto que ni merece ni al que le hace ningún honor, y, por ello mismo, debe ser cesado en el acto, fulminantemente, ya. Tal vez se haya creído Jerges porque tiene a sus órdenes a una legión de empleados que son capaces de cumplir cualquier orden contra los ciudadanos aunque sean niños, sus hijos, sus hermanos o sus padres; pero si él se sostiene, y si se sostiene esa Gobernadora Civil que ha mostrado una incompetencia tan manifiesta como para no cesar en el acto a este señor, es posible que la ciudadanía, o parte de ella, se crea legitimada para considerarse los 300, y, como en aquel episodio, lo que nos quede por delante sea un remedo de la Batalla del Paso de las Termópilas. Algo que, según se ve por lo de Grecia, algunos están deseando y están empujando a la población a ello con estos recortes solamente en social, Educación, Sanidad y Derechos Civiles, entretanto los golfos se reparten el cotarro y los dineros públicos.

miércoles, 4 de diciembre de 2013.
 
Diablo
El objeto del título del presente artículo, no es otro que demostrarle al propio lector que su sola mención le atrae
¿Qué tiene el Mal, y en su nombre figuras como el diablo o el demonio, o aun sus nombres propios arcaicos, para que atraiga de la manera que lo hace?... ¿Curiosidad?... ¿Atracción por lo prohibido o lo indebido?... Sin embargo, en una sociedad fundamentada y nutrida con los supuestos valores del Bien —los hechos históricos son otra cosa, incluso contraria en campos como los de las propias Iglesias cristianas—, el diablo y sus sinónimos, así como todos los propios que figuran entre las potestades infernales, venden, y venden mucho, atrayendo de una forma fatal a un sinnúmero de devotos del bando contrario, el divino o celeste. Dicho en pocas palabras, Dios vende menos que el diablo, quién sabe si porque el diablo es el rey de este mundo.

Hay muchos estudios sobre esto. A título personal me sucede como a tantos que tienen un blog y que de vez en cuando se detienen a ver qué artículos, temas y asuntos tienen más visitas, procurando siempre extraer conclusiones válidas que mejoren la comunicación con los lectores. Aunque la parte principal de mí, es mi faceta de escritor, y en consecuencia mi blog es básicamente literario (novela, narración breve, cuentos, etc.), suelo colgar en él también los artículos que cada día publico en algunos medios de difusión. Al analizar los resultados de las visitas, y aún la repercusión de mis artículos en esos medios y en otros muchos que se hacen eco de estas publicaciones, replicándolas, indefectiblemente tienen mejor resultado aquellas que mencionan en el título la palabra «diablo», «demonio», «Satán», etc., y, a continuación de estos, los que en el título o en el enunciado cuentan con palabras que tienen que ver con el Mal o la escatología. Palabras como «Fin del Mundo», «Apocalipsis», «Fin deloquesea», «depravación», «perversión», «crueldad», «venganza» y cualesquiera otras con semejantes connotaciones, tienen asegurada una clientela de lectores que, no sé si son los mejores, pero desde luego son muchísimo más numerosos que si los títulos de las obras o los artículos contienen palabras como «Dios», «Virgen», «Bien», «felicidad», «gozo» o cualesquiera otras de semejante significado.

Debe ser por esto por lo que los publicistas suelen mostrar una morbosa tendencia a utilizar el Mal o la perversidad para realizar los eslóganes y anuncios de los productos que promocionan, y no es difícil recordar para algunos anuncios como tales como aquel prepotente de una podrida multinacional de los combustibles fósiles que juraba por Dios bendito que disponía de «toda la energía del universo» —ahí queda la gilipollez—, o aquel otro de otra podrida empresa de las comunicaciones que mostraba en la desolación apocalíptica de una paisaje de pesadilla, las cruces invertidas de unos postes telefónicos. El diablo vende, los publicistas lo asumen como rey de este mundo, y al rendirle tributo de esta forma, consideran que tienen asegurado el éxito.

Puede ser que a algunos les parezca que no, pero basta con mirar los títulos de las películas en los cines para comprender que, aun sin venir a cuento con la trama del filme, usen todos estos epítetos que nos retrotraen a lo perverso o inmoral, si es que no a lo escatológico y lo primario. Y no es una tendencia casual, sino una forma de entender la vida, tal y como sucede con la imposición comercial de los códigos de barras, que como todo el mundo sabe contienen la cifra satánica 666, y que de no disponer el producto que sea con su código de barras correspondiente, pues el producto en cuestión no puede comprarse ni venderse, aunque por ahora no sea más que en las grandes superficies. De la militancia satánica de los dirigentes de los grandes organismos que controlan el comercio internacional, así como de la pertenencia a iglesias satánicas de los más poderosos núcleos de poder y de las grandes multinacionales, ya se ha hablado lo suficiente como para que podamos dar por sentado que son servidores de lo siniestro. Lucefirinos, luciferianos, abiertamente satanistas o pervertidos y perversos en grado sumo, abundan como la peste en todos los centros de poder, hasta el extremo de que símbolos satánicos como el «Ojo que todo o ve» o la «estrella flamígera» (la de cinco puntas, llamada «lucce-ferre» —Lucifer—, «El que atrae la luz») son comunes en casi todos los escenarios urbanos, desde banderas a simples empresas y productos comerciales. Incluso el símbolo «V» de la victoria, no es sino el símbolo del Gran Cabrón, Satanás, conjuro diseñado por el satanista Alister Crowley como distintivo mágico de oración por el éxito al rey de este mundo. Una oración, vaya, que muchos blanden con la inocencia de quien está haciendo un signo inocuo o sin nefandas consecuencias.

Incluso en el sexo, cada vez gana más terreno el BDSM (sado-masoquismo) sobre las conductas otrora normales, conquistando terreno el antinatural gozo del dolor al lógicamente natural del placer, por más que los adeptos a esta aberración —allá cada cual con lo suyo— disfruten con lo que debería, por simple lógica, producirles sufrimiento. El mundo del revés, como aquel que dice.

Pero es que la cosa va mucho más allá. No soy un cristiano militante al uso ni nada que se le parezca, aunque estudié en un colegio salesiano y recibí, en consecuencia, abundante adoctrinamiento católico. Respeto a los creyentes, pero mi curiosidad como ese escritor que nace y no que se hace que soy, me llevó siempre a plantear abiertamente mis dudas ante mis dómines, convirtiéndome en alguien tan antipático para mis catequistas y profesores que terminaron por expulsarme del colegio cuando me faltaban dos meses para terminar mis estudios en él. Particularmente les supo muy mal, porque no tuvieron respuestas, algunas cuestiones que planteé en clase de Religión, y que me granjearon una no sé si merecida fama de hereje. Una de las más peliagudas fue cuando planteé qué símbolos tenía el Anticristo o el Mal, a lo que me respondieron sin dudarlo que la cruz invertida; y cuando ante esto planteé por qué el fundador de la Iglesia fue sacrificado precisamente en una cruz invertida o por qué los cristianos se santiguaban con una cruz invertida (observen el dibujo que traza quien se santigua), las consecuencias fueron las que ya pueden suponerse. Algo que añadido a lo que muchos han visto en diversos medios de difusión sobre ciertas liturgias cristianas en las que se invoca a Lucifer, no dejan de ser particularmente curiosas, pero a ninguna de las cuales se les ha dado por parte de las autoridades religiosas explicación de ninguna clase.

Debe ser que así es como debe funcionar la sociedad, pero no hay duda de que ni una sola cosa de los elementos sociales carece de cierta adulación o propensión al Mal. Incluso en cuestiones tan triviales como la moda. ¿Han notado que a poco que un personaje sea importante o famoso gusta enormemente en vestirse de negro?... Desde los curas y la curia, pasando por los famosos y los divos, todo el que se quiera dar algún viso de importancia, enseguida viste ridículamente de negro, que es el color de la ausencia del color, que es decir sin vibración, sin vida…, a no ser que sea un homenaje al dios de la muerte, lo siniestro, lo oscuro, la ausencia de vida y vibración. Y en cuanto a la música o al arte, en fin, ¿qué decir?... Los mayores éxitos literarios son aquéllos escritos por meapilas que juegan pervirtiendo o cosificando lo divino; la música, especialmente algunos géneros, es un desconcierto tal que las gráficas cerebrales de quienes la escuchan son exactamente iguales a las de quienes están sufriendo; y la arquitectura es un desmadre carente de cualquier sentido armónico —ausencia total del número áureo— y fiel reflejo del caos (Guggenheim, por ejemplo), del sexo aberrante (la Torre Agba y similares) y del horror en su expresión más siniestra (las obras de Gaudí, por ejemplo).

El Mal atrae… y vende. Coches con nombres demoniacos, diablos para anunciar cualquier cosa, simbología satánica por doquier, culto luciferino, códigos de barras, cruces invertidas incluso en la religión, moda, arte, literatura, aberración sexual, depravación, exultación de los sentidos, programas que arraciman la perversidad humana para meterla en los hogares y adiestrar a los ciudadanos en el Mal, culto al cuerpo, humor a costa de lo divino, exultación de los sentidos en detrimento de la espiritualidad, superdifusión gratuita de la pornografía más aberrante, ninguneo de lo excelso, perversión de la condición humana (hasta obligan a los humanos a humillarse para recoger las cacas de sus perros), degradación de las virtudes y negación de la doble condición humana de cuerpo-alma, es algo tan habitual que no hay nada de raro en que si no se cuenta con cualquiera de estos elementos para lo que quiera que sea, no se tenga ninguna posibilidad de éxito social. Para triunfar, en fin, hay que ser un pervertido porque, después de todo, es el rey de este mundo el que reparte las gracias y éxitos.

Si se le pregunta a cualquiera —salvo que sea poderoso, que ya se sabe que está en el lado oscuro de la fuerza, dicho en palabras peliculeras—, naturalmente alabará lo bueno, la virtud, la honradez, el esfuerzo, el respeto y todo eso; pero, indefectiblemente, conscientemente o no, todos los hombres, no sé si por presión publicitaria o por una innerente tendencia hacia morboso, se sienten perversamente atraídos por el Mal, sea en forma de cine, de novela negra o de cualquiera de los elementos que he referido. Es como si la curiosidad empujara a los hombres a asomarse al abismo más profundo de lo siniestro, y ya se sabe que cuando uno se asoma al abismo, el abismo también se asoma a uno. Cuidadito con eso, no sea que el abismo los llame y caigan en él, porque salir de allí sin duda será algo más difícil que precipitarse en siniestra profundidad.
miércoles, 3 de julio de 2013.
 
 
Snowden, Wikileaks o los caballos de Troya
La inteligencia no es sino la capacidad de elaborar estrategias para alcanzar las metas propuestas
martes, 2 de julio de 2013.
 
Anomalías cósmicas
Los astros que conforman nuestro Sistema Solar, se están comportando de manera muy anómala
lunes, 1 de julio de 2013.
 
Realidades
A quien ya comprendió la realidad, le es insoportable habitar la fantasía
viernes, 28 de junio de 2013.
 
El oprobio de la Justicia
Allá donde reina la injusticia, la corona es para la opresión
lunes, 10 de junio de 2013.
 
Depravación
La mayor depravación es la carencia de metas. Ayn Rand (Alisa Zinovievna)
viernes, 7 de junio de 2013.
 
Ñángara
Cuando muchos te den la razón, comienza a considerar dónde te equivocaste
miércoles, 5 de junio de 2013.
 
Zánganos
En el país dirigido por los zánganos jamás hay miel para los ciudadanos
martes, 4 de junio de 2013.
 
Con el demonio en el cuerpo
"Soy un hombre y, por lo tanto, tengo dentro de mí a todos los demonios", Chesterton
viernes, 31 de mayo de 2013.
 
El árbol de la vida
Devorado el fruto del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el hombre devora hoy el de la Vida
lunes, 27 de mayo de 2013.
 
El toro castrado
“Las revoluciones se producen en callejones sin salida”, Bertolt Brecht
viernes, 24 de mayo de 2013.
 
La justicia y la venganza
Dicen los jueces que justicia no es venganza, tratando de confundir así el clamor ciudadano que exige mano dura y ejemplar contra los delincuentes poderosos, ricos, políticos y los mismos jueces y fiscales que, valiéndose de su posición, han delinquido y no devuelven el fruto de su latrocinio
lunes, 20 de mayo de 2013.
 
Neofeudalismo
La nobleza de ayer, es la misma que hoy trata de reconquistar su poder a través de la artificiosidad económica que suponen las crisis financieras inventadas
miércoles, 15 de mayo de 2013.
 
Progreso tóxico
El llamado progreso de la Ciencia conocerá su final al mismo tiempo que la especie humana adquiera la inteligencia necesaria
lunes, 13 de mayo de 2013.
 
Presuntos e independencias
Los presuntos amigos del unto, radicales se oponen a conceder la independencia soberana a las regiones que ellos mismos incluyen en la soberanía nacional que le regalan a Alemania
jueves, 9 de mayo de 2013.
 
Cainitas
Si solamente quedaran dos cainitas y dos bandas políticas, cada cainita se afiliaría a una de ellas para entrambos controlar las dos
miércoles, 8 de mayo de 2013.
 
¿En qué creer?
El hombre es el muro de carne que separa el Infierno del Paraíso
lunes, 6 de mayo de 2013.
 
El fin de un modelo
El lamento jamás solucionó ningún problema
jueves, 2 de mayo de 2013.
 
Crónica de un futuro programado
Un avance imparable
lunes, 29 de abril de 2013.
 
¿Un traidor en La Moncloa?
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Artículo 1. Constitución española
viernes, 26 de abril de 2013.
 
La realidad
La ficción existe porque la realidad es un lugar inhabitable
lunes, 22 de abril de 2013.
 
Las invasiones bárbaras
Si hay algo evidente después de cinco años de recortes y pérdidas de derechos que solamente han servido para empeorar las cosas, es que la crisis no existe
viernes, 19 de abril de 2013.
 
Bajo el poder de la delincuencia
Hay delincuencia de todas clases, pero da la impresión que la de cuello blanco, además de impune, es la que gobierna
jueves, 18 de abril de 2013.
 
La naturaleza del poder
El poder es la más absoluta de las servidumbres. George Clemenceau
miércoles, 17 de abril de 2013.
 
III República
El advenimiento de la III República en España sería inevitable, si no fuera porque las cuestiones locales están sometidas a la guerra subterránea que sostienen las elites para establecer el Gobierno Mundial
lunes, 15 de abril de 2013.
 
Archivo
08/03/2013 Corrupción literaria
06/03/2013 Paso a paso hacia el precipicio
05/03/2013 SAOs y SASs
04/03/2013 Sobre el fumbo, los fumbolistas y las multas
24/09/2012 La agonía de la esperanza
24/09/2012 Preparando la farsa: III acto
21/09/2012 ¿Y por qué no generales?...
20/09/2012 Control de la población y eugenesia
19/09/2012 La risa del conejo
19/09/2012 No pasa nada porque no pasa nada
14/09/2012 Certámenes y literatura: y, sin embargo, late
14/09/2012 Labora y condensa
13/09/2012 Mutaciones morales
11/09/2012 Esperanza Aguirre, esa mujer
11/09/2012 La gran carrera
07/09/2012 La cloaca
07/09/2012 Policías y política
05/09/2012 Porteras
05/09/2012 El árbol de la vida
03/09/2012 Las nuevas revoluciones
31/08/2012 El bicho que picó al tren
28/08/2012 La esclavitud del miedo
28/08/2012 Españoles y olé
27/08/2012 El soliloquio del Loco Eusiquio
24/08/2012 De imitadores y hombres
23/08/2012 Blancanieves y el espejo
22/08/2012 La noche de los cuchillos largos
21/08/2012 Causas profundas
17/08/2012 Un peligro para la humanidad
16/08/2012 ¿Arde España?...
14/08/2012 Fastos y fustas
10/08/2012 La imagen de España
08/08/2012 Cualquier tiempo pasado fue mejor
07/08/2012 El dedo en la llaga
03/08/2012 Vivalda ya tiene su flor
02/08/2012 Masones: El poder
31/07/2012 Ir donde los brazos no llegan
30/07/2012 La Rojilla: dignos embajadores
28/07/2012 Libros de texto: un timo institucional
27/07/2012 Pisando el acelerador
27/07/2012 Pisando el acelerador
24/07/2012 Lo necesario
23/07/2012 Agujeros negros
23/07/2012 Los porqués
19/07/2012 Pearl Harbor again?
19/07/2012 La soga en la casa del ahorcado
18/07/2012 Déjenme despertarlos de su sueño
16/07/2012 Temor a un golpe de Estado en España
16/07/2012 Antidisturbios, verdaderos patriotas
15/07/2012 A 6 meses del Fin del Mundo
13/07/2012 Carta abierta a los ciudadanos
12/07/2012 Primavera española
12/07/2012 Enemigos del pueblo
11/07/2012 Complicando el laberinto: Elenin, crop-circles, ovnis y otros desvaríos
10/07/2012 El imparable progreso hacia el desastre
06/07/2012 El Quinto Elemento
05/07/2012 Tontos, son los que hacen tonterías
04/07/2012 Un ejemplo a tomar en cuenta
03/07/2012 Hombre rico, hombre pobre
02/07/2012 Una excepcional generación
 
Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris