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Golpes de estado en Europa, involución en marcha

La semana pasada dos financieros con formación USA se han hecho cargo de los gobiernos de Grecia e Italia. Empieza la era de las asonadas financieras en Europa
Luis W. Sevilla
@LuisWSev
martes, 15 de noviembre de 2011, 08:53 h (CET)
En España seguimos en campaña electoral, la segunda y última semana antes de las decisivas Elecciones Generales del próximo 20 de Noviembre, de las que va a salir el gobierno que gestionará el país mientras nos adentramos en las fauces de esa inmensa crisis que amenaza con devorarlo todo y a todos. Mientras tanto en Europa las cosas están discurriendo a una velocidad de vértigo, y el panorama para los ciudadanos europeos se ensombrece cada vez más.

Si hace 10 días Papandreu (entonces Primer Ministro electo de Grecia) anunciaba que el siguiente plan de ajuste (asociado a la financiación adicional mal denominada plan de rescate) lo sometería a votación, copando por completo la agenda de la reunión del G20 en Cannes y generando manifestaciones de rechazo por parte de lo más destacado de la política europea, una semana después Grecia amanecía sin referéndum, sin presidente y sin partido elegido en el gobierno. En su lugar veía como ‘surgía’ un ex consejero del BCE, Papademos, que se ponía al frente de un gobierno de concentración nacional, que incluía no solo a la oposición mayoritaria, sino a un partido de extrema derecha que no había gobernado desde 1974 y que había apoyado la anterior dictadura. La deuda le ha costado a Grecia la economía, y la ‘amenaza’ de referéndum le ha costado la política. Grecia es hoy un estado manejado, como lo fue el Anschluss de 1938.

Mientras esto sucedía en Grecia la prima de riesgo Italiana se disparaba por encima de los 550 puntos básicos, al verse obligado el Gobierno Italiano a tener que pagar por los bonos a 10 años más del 7.5%. Este coste hace inviable la financiación del estado mediante deuda, pues esta solo puede aumentar. Ese es el valor de la deuda que hizo que Irlanda, Grecia y Portugal fueran intervenidas. La tensión especulativa contra la deuda y la presión (de nuevo) de la Europa del BCE le ha costado el puesto al controvertido Berlusconi, algo que los italianos podrían celebrar si no fuera porque su sustituto, Monti, sale de la órbita de Goldman Sachs, esos a los que el financiero loco había asignado el gobierno mundial.

Y todo esto sucede en las dos primeras semanas del cambio del presidente del BCE, que recayó por elección en Mario Draghi, otro ex Goldman Sachs, que los medios de alienación de masas se habían encargado de glosar como la gran esperanza del Euro.

Mario Dragui, Mario Monti y Lucas Papademos representan la punta de lanza de esta nueva oleada de ataques a los estados de derecho, a las democracias europeas, revestidos como lo fueron en su tiempo los gobiernos golpistas militares de ‘salvadores’ de la situación. Todos sabemos como acabó aquello, y todos sabemos como va a acabar esto.

Las crisis financieras se han presentado en el mundo en los últimos decenios en forma de oleadas o ‘modas’ geográficas. A los tigres asiáticos les paró los pies su crisis financiera, tal vez para que no pretendieran salirse del rol que tenían asignado. A Argentina y Brasil les llegó su ‘frenazo’ en forma de crisis financiera, probablemente para que el resto de latinoamérica que empezaba a gobernada de forma mayoritaria en democracia no se tomaran su capacidad de decidir demasiado en serio. Y diez años después es en Europa donde vemos que de nuevo la crisis financiera se manifiesta de nuevo.

Sin embargo estos periodos de amenazas para las economías regionales están lejos de ser casuales. Las pocas personas (apenas unos miles) que tienen por la mano el sistema financiero mundial, mediante su participación como socios o consejeros en las entidades financiera de más peso en el mundo se organizan en unos pocos foros, el ya conocido Club Bildenberg, la no menos famosa Trilateral, y ostentaban su poder sobre los políticos en el Foro de Davos.

Como muy bien señalaba El Economista, La Trilateral es el caldo de cultivo al calor del cual crecieron Dragui, Monti y Papademos

Es el grupo de presión al que se le atribuye una contrarrevolución social que se comienza a gestar tras mayo del 68, y que empieza a ver sus frutos políticos en la era de Tatcher y Reagan. En esos momentos se gesta la globalización neoliberal, que tiene en la caida del muro de Berlín y el fin de la URSS el aldabonazo de partida. A partir de ese momento se impulsa en todo el planeta la desregulación comercial y financiera, esta en la que estamos metidos de pleno durante todo este siglo. La OMC, el FMI y el Banco Mundial han sido las indispensables correas de transmisión de los intereses de ese pequeño grupo de personas. Y los gobiernos de todo el planeta, ante el cierre de filas que todos los poderosos han estado haciendo, se han ido plegando a las ‘recomendaciones‘ de estos organismos.

Y esos antecedentes nos llevan a nuestro momento actual. La deriva de la financiación de los estados, bancos, empresas y particulares hacia la deuda ha generado una cifra de economía completamente irreal. La desregulación, clave para la globalización financiera, permitió el desarrollo de los derivado financieros, que ocultan deudas de muy dudoso cobro en su interior, y gangrenan los bancos. Y los políticos del mundo occidental, completamente sometidos por los financieros fraudulentos que han ido haciéndose fuertes con su consentimiento, son completamente incapaces de hacer políticas dignas de tal nombre, y repercuten sobre la sociedad civil los costes completamente impagables de este monumental fraude financiero al que llaman crisis.

El retroceso en nuestros derechos está pactado pues, como un espejismo de solución a los inexistentes problemas que la ficticia realidad de las cuentas del sistema financiero plantea. Los golpes de estado militares pretendían defender los privilegios de unos pocos en contra del beneficio de la mayoría, presentándose como la solución frente a problemas como el auge del comunismo o la falta de estabilidad. Son hoy los poderes financieros los que están perpetrando asonadas en contra de la población, una vez más para defender los intereses de unos pocos privilegiados, y de nuevo justificándose en la búsqueda de la estabilidad.

Dos golpes de estado financieros en Europa en una semana. La amenaza de recortes a los servicios que la población más necesitada requiere ante nosotros, y la llamada a elegir gobierno del próximo domingo como oportunidad de alzar nuestra voz. ¿Elegiremos sumisión ante el miedo y las mentiras?

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