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Pedro no es Petro

En ambos países bolivarianos, una serie de previas protestas ayudaron a fortalecer a estas candidaturas que se reclaman "del pueblo"
Isaac Bigio
sábado, 2 de julio de 2022, 11:17 h (CET)

¿Qué semejanzas y diferencias hay entre el Presidente peruano Pedro Castillo y Gustavo Petro quien el 7 de agosto asume el poder en Colombia?


Semejanzas


Tanto Castillo como Petro tienen en común el que ambos fueron elegidos cabalgando sobre la ola de descontento popular latinoamericano que hay ante el fracaso del modelo neoliberal, algo que se hizo más evidente durante la pandemia, la cual reveló el tremendo perjuicio generado por políticas de privatizaciones de servicios (como los de la salud) y de extrema polarización social entre ricos y pobres.


En ambos países bolivarianos, una serie de previas protestas ayudaron a fortalecer a estas candidaturas que se reclaman "del pueblo". Castillo fue dirigente de la huelga de maestros del 2017 y su candidatura sacó provecho del descontento social provocado por una ola de protestas juveniles que tumbaron al golpe parlamentario fuji-belaundistas de noviembre 2020 y de la huelga de los jornaleros del agro.


Petro fue apoyado por los jóvenes que protagonizaron el prolongado paro nacional y diversos enfrentamientos en las calles con las fuerzas del orden. Su vicepresidente Francia Márquez es una directa expresión de dicha relación.


Los actuales mandatarios electos en Perú y Colombia ganaron en las dos rondas presidenciales, aunque se impusieron con distintos porcentajes. Como Castillo se infló como un globo, él es más permable a desinflarse. Las coaliciones de izquierda en Colombia han logrado imponerse en su cuarta participación en una elección presidencial y tras superar el 40% en la primera vuelta (más del doble con el cual Castillo se convirtió en el peruano que con menos porcentaje ganó una primera vuelta).


Tanto el oficialismo peruano como el colombiano tienen a un Congreso adverso donde sus parlamentarios representan una significativa minoría, lo cual les obliga a hacer una serie de transacciones.


Los principales arquitectos de dicho monetarismo fueron castigados en las urnas. El uribismo, que ha dominado a Colombia durante este milenio, se ha inspirado en el fujimorismo, el cual moldeó al Perú durante toda los noventas.


Ambas corrientes comparten el haber impulsado la "mano dura" y el "antiterrorismo" para contrarrestar a la protesta social y debilitar a los sindicatos y los derechos laborales, así como para privatizar la mayor cantidad de empresas y dar paso a un modelo que da todas las facilidades a los grandes capitales a costa de una mayor reducción de los ingresos y de las conquistas de los trabajadores.


Alberto Fujimori y su alumno Álvaro Uribe potenciaron la corrupción, el narcotráfico, la impunidad, las torturas y desapariciones, los desplazamientos, la reconcentración de tierras en pocas manos, los escuadrones de la muerte y los crímenes de lesa humanidad. Sus movimientos se basaron en el culto a un caudillo, el cual fue reelecto en una sola vuelta con una alta votación. Fujimoristas y uribistas en cada elección solían presentarse en cada elección con una sigla nueva.


Mientras en Colombia el uribismo, por primera vez, quedó sin entrar al balotaje (una situación que pasó con el fujimorismo en las presidenciales peruanas del 2001, 2006 y 2011), en el Perú todas las 3 últimas elecciones generales contaron como uno de los 2 finalistas a Keiko Fujimori, quien siempre perdió.


La derecha en ambos países apeló al miedo al "socialismo" a Venezuela y a Cuba para tratar de minar a ambos candidatos, pero sin que lograran imponer a sus respectivos candidatos.


Castillo fue un aluvión y Petro creció gradualmente


Castillo es un humilde profesor rural y un campesino de una aldea en uno de los distritos más pobres y marginales del país. Su educación política la formó militando una década y media en el centroderechista y pro-EEUU partido Perú Posible, el cual gobernó al país con su líder Alejandro Toledo en 2001-2006. Tanto él como su evangélica esposa son devotos cristianos. Luego, Castillo fue el líder sindicalista de la huelga de maestros del 2017, la cual chocó incluso con el aparato tradicional de dicho gremio (el SUTEP controlado por Patria Roja).


Cuando Castillo se inscribe como candidato, nadie pensaba que él pudiese sacar una significativa votación. Él, a su vez, no se presenta con una sigla propia, sino que recurre a una prestada. Esta era la de Perú Libre, un partido pro-castrista que ha sido una de las fuerzas dominantes en Junín en la última década, el mismo que es liderado por el médico Vladímir Cerrón, quien 2 veces ha sido electo Gobernador de dicha región del centro del Perú.


El núcleo y el eje de la candidatura de Castillo lo conformaban una serie de relaciones personales, paisanos, ronderos y, sobre todo, maestros. Debido a que el magisterio está presente en todos los rincones del país donde hay una escuela, el poder de este sector es clave para movilizar a los alumnos, padres de familia y vecinos.


Castillo inicialmente pasaba desapercibido en las encuestas, las mismas que se encontraban dominadas por distintas figuras de la derecha tradicional. Sin embargo, en los últimos días previos a la primera vuelta del 11 de abril del 2021, su imagen fue transformada en la alternativa de los más pobres (sobre todos de los distritos más alejados).


Así como pasó con el aluvión electoral de Hugo Blanco y el FOCEP en 1978, del "chinito" Fujimori en 1990 y de Ollanta Humala en 2006, los sectores más humildes "inventaron" a un candidato que pudiese representarles ante los de los "ricos" y "blanquitos".


De esta manera, Castillo, sin partido ni experiencia en ninguna función pública (ni siquiera como concejal municipal), llega a la primera vuelta. Y, en la segunda nuevamente gana, pues él se convirtió en el único que podía evitar que la autocracia fujimorista vuelva a tomar palacio.


El primer gabinete de Castillo y de su vicepresidenta Boluarte estuvo compuesto enteramente por figuras que, al igual que ellos, nunca antes habían sido elegidos para puestos públicos o para ser ministros.


Mientras Castillo fue electo siendo un virtual desconocido, Petro es una figura ampliamente pública en Colombia. Pese a su pasado guerrillero, Petro ha demostrado ser una persona del establishment político. Previamente, él ha sido electo para muchos puestos públicos. En 1981-84 fue personero, en 1984-86 fue concejal, luego diputado ("representante") en 3 periodos (1991-94, 1998-2002 y 2002-2006), senador (2006-10, y desde el 2018 hasta hoy), y alcalde mayor de Bogotá, durante la mayor parte del cuatrienio 2012-16. En 2022 fue la tercera vez en que Petro ha sido candidato a la Presidencia (las otras 2 fueron en 2010 y 2018).


Esto implica que Petro ha cumplido unos 28 años como autoridad (3 como personero, 2 como concejal, 11 como diputado, 8 como senador y 4 como alcalde capitalino). Cuando él llega a la Presidencia ha tenido un cuarto de siglo de experiencia como funcionario público electo en al menos 8 comicios, además de haber participado en 2 elecciones presidenciales previas a las que en 2022 le dieron como vencedor.


En un ciclo de entrevistas que Pedro castillo brindó a 3 periodistas a fines del 2021, él constantemente confesaba que recién estaba aprendiendo lo que es gobernar. A diferencia de Petro, él solamente había participado en una sola elección presidencial (la que venció en sus 2 vueltas) y nunca había sido electo para administrar cualquier otro previo cargo público.


Cuando la CNN entrevistó a Castillo en Palacio y se le preguntó si es que él se identificaba como de izquierda, centro o derecha, el Presidente peruano eludió responder ese tema y sostuvo que él representa al pueblo. También dijo que a él no le interesan las ideologías. Se trata de un pragmático capaz de dar una serie de virajes, pero con la diferencia de buscar siempre entroncarse con sectores populares. A diferencia de Petro, él nunca se ha reivindicado "socialista", "revolucionario", "antiimperialista" o "antioligárquico".


Castillo debutó en política en la derecha, siendo padre de familia y cuando bordeaba un tercio de vida. En cambio, Petro se inició en política como izquierdista desde su adolescencia. A sus 17 años se hizo militante del Movimiento 19 de Abril (M-19). Petro había nacido exactamente en esa fecha en 1960, pero dicha organización guerrillera tomó dicho nombre por las elecciones presidenciales que se dieron exactamente en esa fecha, pero en 1970, una década después.


El M-19 colombiano, el partido hermano del MRTA peruano


A poco de que Petro ganó las presidenciales colombianas, Castillo se refirió a él como su "hermano". Sin embargo, sus primeros "hermanos" peruano fueron los del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Desde sus 17 a sus 30 años, Petro fue un combatiente del M-19, una guerrilla esencialmente urbana fundada en 1974 que inspiró al MRTA que se crearía en Perú una década después y con el cual tendrían una estrecha relación (3 batallones del MRTA combatieron en Colombia junto al M-19).


El punto de partida del M-19 era denunciar el llamado fraude electoral que se cometió entonces cuando el conservador Misael Pastrana, quien había hecho un frente nacional con los liberales, ganó ajustadamente al General Gustavo Rojas Pinilla (el dictador militar de Colombia en 1953-57 quien, antes de candidatear se había exilado en la República Dominicana liderada por el autócrata Rafael Leonidas Trujillo).


El M-19 fue suscitado por el ala izquierdista de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), el partido de Rojas, el cual al morir entró a un proceso de gradual desintegración. De 1974 a 1990 el M-19 se declaró en "lucha armada" y Petro participó en dicha guerrilla desde 1977 hasta el final de sus acciones de combate, para luego, tras su desmovilización, ser parte del partido legal Alianza Democrática M-19.


Cuando Petro estuvo 18 meses presos y era torturado, algunos combatientes peruanos del MRTA murieron en Colombia como parte del "Batallón América", al cual conformaron junto con Alfaro Vive Carajo de Ecuador y Quintín Lame de los indígenas colombianos.


La acción más conocida del M-19 fue la toma del palacio de justicia de Bogotá del 6-7 de noviembre de 1985, la misma que fue respondida brutalmente por las FFAA. En dichos enfrentamientos murieron 94 personas, incluyendo 11 magistrados.


El M-19 fue parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (donde estuvieron otras insurgencias como las de las FARC, ELN y EPL), todos los cuales han llegado a ser acusados de ser "terroristas" por haber tomado rehenes, secuestras personalidades para lograr rescates, robos de armas y dineros, etc.


En marzo 1990 el M-19 trueca las armas por las urnas. En diciembre de ese mismo año se realizan las elecciones constituyentes. En estas, la Alianza Democrática M-19 logra el segundo lugar, obteniendo el 26,7% de los votos y el 27,1% de sus curules (en total 19 de 70 asambleístas).


Antonio Navarro Wolff, el cabeza de lista de la AD M-19, fue uno de los 3 presidentes que redactó la actual constitución vigente de Colombia. En esa época llegó a ser ministro de salud del presidente liberal César Gaviria. Petro fue muy cercano a Navarro Wolff a quien siguió cuando él creó el nuevo partido Vía Alterna.


En las elecciones de 1991, luego que se disolviera la Constituyente, la AD M-19 obtuvo 9 senadores y 12 representantes. Luego, este partido se iría rompiendo en numerosas fracciones.

Es en esta elección que Petro llega a la cámara de los representantes (diputados) del Congreso colombiano.


Petro: 45 años de militancia en la izquierda


Petro, quien militaba en el M-19 desde 1977, también hizo actividades legales en Zipaquirá. Primero allí fue personero en 1981-84 y luego concejal de dicho municipio en 1984-86. Pese a tener cargo electo, Petro fue arrestado por porte ilegal de armas y conspiración. Desde octubre 1986 a febrero 1998 estuvo preso y conoció de fuertes torturas. Tras ser liberado, participó con otros dirigentes del M-19 en los diálogos de paz que conllevaron a que el M-19 pase de ser una fuerza militar a una electoral.


Petro fue diputado por Cundinamarca en 1991-94, pero fracasó cuando quiso ser reelecto. Empero, luego fue electo por 2 periodos como diputado por Bogotá en 1998-2006. En 2002 obtuvo en la capital la mayor votación.


Luego, en el 2006-10, entra al senado por primera vez. En el 2010 se convierte en el primer candidato presidencial de la izquierda que obtiene una significativa cantidad de votos. Es electo alcalde capitalino para el periodo 2012-16 (aunque en su periodo él llega a ser destituido y luego restituido en el cargo). En el 2018 compite por segunda a la presidencia y por haber quedado segundo quedó clasificado para volver al senado.


Las trayectorias partidarias de Castillo y Petro también son diferentes. El primero estuvo una década y media en la derecha toledista y luego se unió a Perú Libre (PL), aunque jamás aceptó su plataforma de nacionalizaciones o su doctrina "marxista-leninista-mariateguista". Al entrar en la segunda vuelta anunció que al Secretario General de PL no lo iba a colocar "ni de portero". Durante el balotaje y luego al ganar este, Castillo ha manejado sus políticas sin supeditarse a ninguna estructura de partido o frente. Muchas veces, incluso abiertamente ha chocado con PL, en cuyo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) tampoco nunca ha integrado.


Petro, por su parte, siempre ha sido militante del M-19 o de alguna de sus vertientes. Este movimiento que siempre ha sido nacionalista democratizante pasó de la lucha armada a la electoral hace un tercio de siglo. En 1990-91, Petro continúa en el M-19 cuando este se legaliza. Luego ha sido parte de una serie de nuevos movimientos que emanaron de este (Vía Alterna, Polo Democrático Independiente, Polo Democrático Alternativo, Progresistas, Colombia Humana). Para las 2 últimas 2 elecciones generales, Petro impulsó 2 frentes muy amplios: para las del 2018 la "Gran Coalición por la Paz" y para las del 2022 la "Coalición Pacto Histórico". Esta última ha sido conformada por una veintena de organizaciones.


Colombia tiene coalición, pero Perú no


Ni Castillo ni PL han sido capaces de crear ninguna coalición de partidos. PL tuvo la oportunidad de transformarse en un partido amplio de masas tras haberse convertido en el único partido "marxista leninista" del mundo en superar los 8,8 millones de votos. Esto último hubiese implicado abrir sus estructuras a los sindicatos y a las izquierdas. En vez de ello, PL nunca ha querido ser parte del movimiento laboral (cosa inusual para quienes reivindican a Marx, Lenin y Mariátegui quienes sostienen que sus respectivos partidos debían representar al proletariado industrial) y ha terminado alejando de su seno a los sindicalistas que estaban con ellos (los del magisterio).


No conozco en ninguna parte del mundo, así como tampoco en el transcurso de la historia peruana, una experiencia como la actual: en el cual el partido que a poco d ehaber ganado un balotaje termine perdiendo a toda su plancha presidencial y al 60% de sus parlamentarios.


En vez de haber creado una dirección con Pedro Castillo y Dina Boluarte, a la segunda la expulsó y al primero le han declarado que "es un aliado y no un camarada".


Todos los 37 congresistas que obtuvo PL nunca antes habían sido parlamentarios. A 45 semanas de haber llegado al Congreso, 21 de ellos ya había renunciado en varias olas a dicho partido. Primero 5 de ellos se unieron a 2 disidentes de la derecha para conformar Perú Democrático, luego 10 maestros se retiraron para originar el Bloque Magisterial para la Concertación Nacional y después se fueron otros 6. De estos últimos, 5 generaron "Perú Bicentenario" y uno de ellos, quien había sido ministro de agricultura, pasó a sumarse a Podemos Perú, con lo cual este partido derechista volvía a tener el número mínimo de 5 legisladores para ser considerado como bancada.


Ninguna de estas nuevas bancadas cuenta con un partido o un programa. Tampoco tienen coherencia interna. Perú Bicentenario (que en sí es un nombre que carece de una propuesta) se supone que se conformó con congresistas que rechazaron haber votado por el actual Tribunal Constitucional (TC), aunque en esta bancada se ha incorporado José María Balcázar (quien fue el presidente de la comisión del Congreso encargado de tal selección). Perú Democrático tiene como vocero al exPremier Héctor Valer quien reivindica al Opus Dei, a Haya de la Torre y al liberalismo y quien fue electo al Congreso en la lista más ultraderechista de todas, pero cuyo principal tribuno es Guillermo Bermejo, quien busca aparecer como el mayor antiimperiallista y radical del Congreso.


De los 16 congresistas que quedan en PL, "Hildebrandt en sus Trece" pronostica que hay unos 4 más que podrían retirarse. Si bien es cierto que los perulibristas constantemente acusan a dicho semanario de ser "calumnioso", todavía hay varios congresistas de PL que votaron contra el actual TC que no están en esa lista de H13, incluyendo el más duro de todos ellos, el mismo que en su página oficial de Facebook hace semanas que ya no coloca el símbolo del lápiz ni ninguna referencia acerca de su pertenencia a PL.


En vez de haber buscado crear una coalición, como las que ha impulsado Petro, para unir a diversos sectores de las izquierdas y centroizquierdas, PL nunca quiso aliarse al otro movimiento "socialista" que tiene su propia bancada (Juntos Por el Perú). Ni siquiera han querido ir a una lista común para vencer en las claves elecciones regionales y locales del 2 de octubre. Mucho menos ha querido hacer acuerdos con el antiguo Frente Amplio (que fue la mayor fuerza de la izquierda en el pasado Congreso) ni con Vero Mendoza, una candidata de centroizquierda con mucho arrastre electoral.


Se podrá decir que ir a ese tipo de frente es repetir una coalición sin principios, pero PL tampoco quiere hacer una alianza con las grandes organziaciones populares como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), la Confederación Nacional Agraria (CNA), la Confederación Campesina del Perú (CCP) y otras que han venido promoviendo la Asamblea Nacional de los Pueblos y 2 paros nacionales agrarios.


Mientras la fuerza de Petro radica en la capital y en la mayor población urbana del país, PL y la izquierda se mantienen muy débiles en Lima y Callao (en gran parte debido a que confrontan el pasivo de la mala administración de la exalcaldesa Susana Villarán, la cual tiene denuncias por corrupción).


Si PL, JPP y el resto de la izquierda junto a las organizaciones sociales hubieran efectuado un congreso de bases para elegir a sus representantes y acordar un programa y un plan de acción comunes, hoy este sector pudiese haber estado en condiciones de disputar la principal plaza nacional.


En cambio, hicieron lo opuesto. PL y JPP no han querido aliarse entre ellos ni con el resto de colectivos y organizaciones sindicales y populares. PL escogió a su candidato para la alcaldía de Lima con menos de mil afiliados (los que representan el 0.1% de la población de Lima) y hoy su lista tiene una serie de graves problemas de inscripción, además de que el lado perdedor en estas denuncia fraudes y manipulación de firmas. No está claro si PL podrá finalmente participar en Lima, aunque lo más probable es que, aunque logren mantener su inscripción, la tengan que retirar para apoyar al candidato de Podemos Perú, temiendo lograr una baja votación que pueda beneficiar al ultraderechista Rafael López Aliaga.


PL se jacta de tener más de 200 mil militantes, pero a ellos no se les ve en las marchas. PL, ni siquiera en sus redes sociales, ha llamado a sus seguidores a participar en las movilizaciones que acabaron con el proyecto de leyes antilaborales de Maricarmen Alva, con las del día internacional de los trabajadores, con la de los paros nacionales agrarios o con numerosas más que se han dado demandando el cierre del congreso (consigna que no es del gusto de PL, el cual cree que, de darse ello, podrían nunca más retornar al Parlamento).


PL ni ninguno de sus congresistas se han hecho presentes en la Asamblea Nacional de los Pueblos que convocó al segundo "paro nacional, agrario, popular, cívico y rondero" del 27-28 de junio. Mientras tanto, en esas fechas no se ven banderas de PL en las marchas ni afiches apoyando esa protesta contra el Congreso en la página oficial de Facebook de PL, así como de sus principales congresistas.


Desde un punto de vista puramente declarativo, la plataforma de PL es mucho más radical que la del Pacto Histórico de Petro. El primero se reclama de "izquierda socialista" y "marxista leninista", demanda estatizaciones y se proclama revolucionario y antiimperialista. El segundo no habla de socialismo (y menos de marxismo) ni propone ninguna estatización o roces con EEUU, mientras que Petro propone abiertamente un capitalismo democrático, ecologista, pluri-racial, pluri-cultural y humano.


A pesar de que Colombia es el único país latinoamericano que está asociado a la OTAN, no he encontrado ningún planteo de parte del Pacto Histórico para salirse de tal bloque militar. Más bien, Petro previamente ha estado asilado en Washington y apenas fue electo, fue felicitado con una llamada de Joe Biden.


Mientras en Perú, Castillo mandó inicialmente a Vladimiro Montesinos a una prisión común y no ha querido amnistiar a Fujimori, en Colombia una de las primeras cosas que ha hecho Petro es pactar una reunión fraternal con Uribe y sugerir un "Acuerdo Nacional". A diferencia del Perú donde varios expresidentes están procesados, en Colombia ninguno de ellos, incluyendo Uribe, han estado bajos rejas.


PL se considera parte del "socialismo del siglo XXI" junto con Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En cambio, Petro se ha distanciado de esta corriente y ha sido muy crítico al chavismo al cual le ha denunciado de basarse en el extractivismo de petróleo.


Cuando hace un tercio de siglo el M-19 de Petro se legalizó, este escogió un emblema rojo-azul, lo que implicaba la unión de los 2 colores de los partidos tradicionales de Colombia (liberales y conservadores).


Petro, al igual que los expresidentes Pepe Mujica del Uruguay y Dilma Rousseff del Brasil, ha sido un exguerrillero que pasó por prisiones y torturas para luego cambiar y transformarse en un demócrata dispuesto a hacer amplias coaliciones con sectores de la derecha "moderada".


PL no ha querido recrear la experiencia de los frentes electorales socialistas que antes tuvo el Perú, como la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI), la Izquierda Unida o el inicial Frente Amplio, experiencias que se han desvanecido.


A pesar de plantearse como la versión peruana de la izquierda continental, PL no quiere crear un Frente Amplio (como el que gobernó a Uruguar durante 3 quinquenios, a Brasil durante 4 periodos, a Ecuador durante el correísmo o al Gran Polo Patriótico que ha venido dominando a Venezuela).


A diferencia de estos y del MAS boliviano, no muestra mayor interés en trabajar junto con las centrales sindicales o las confederaciones campesinas. Pese a reclamarse como "leninista", PL no tiene una prensa partidaria (sus comunicados emanan de los tuits de su Secretario General) y no tiene un gran interés en ser parte del movimiento obrero y popular.


PL, más bien, tiene la tendencia de atacar al resto de las izquierdas como si fueran "caviares" o "traidores". Este último mote se lo impuso su Secretario General a las ministras Dina Boluarte y Betssy Chávez, cuando aún eran sus militantes partidarias.


Por todas sus características, Petro bien podría ser tildado con dichos epítetos. Empero, PL no lo hace, así como antes no calificó con tales adjetivos a sus excandidatos Ricado Belmont (el primer alcalde privatizador de la derecha que tuvo Lima en 1990-95) o Isaac Humala (el etno-nacionalista padre del expresidente Ollanta y de Antauro).


Dina y Francia


Otro elemento que tienen en común Castillo y Petro es que cuentan solo con una vicepresidenta. En ambos casos, Dina Boluarte y Francia Márquez, no son las primeras mujeres en haber llegado a ocupar tal cargo. Sin embargo, sí son las primeras damas en representar importantes minorías étnicas.


Dina es la primera vicepresidenta que habla quechua (la única lengua amerindia con más de 10 millones de parlantes) y Francia, la primera que es afrocolombiana (la única minoría étnica que supera los 10 millones de personas en su país).


Empero, mientras Francia siempre anda orgullosa mostrando sus atuendos de origen africano y ha sido clave en el triunfo de las elecciones, Dina no anda en atuendos andinos, no hace discursos en quechua, no ha promovido al Inti Raymi (la fiesta del sol de los incas que se da cada 24 de junio) y tampoco ha jugado algún rol significativo en las elecciones.


Francia tiene origines muy humildes y ha sido empleada doméstica. Sin embargo, ella se ha destacado como activista por la defensa del medio ambiente, los derechos de las mujeres y de los negros y en apoyo al paro nacional indefinido que partió del Cauca, en donde ella nació 40 años atrás.


Ella ha organizado largas caminatas y numerosas manifestaciones de masas. Francia ha sido galardonada con los premios a los derechos humanos en Colombia (2015) y el Premio Goldman para la defensa del Medio Ambiente (2018), el cual es una especie de Nobel del ecologismo. En 2019 la BBC la ha colocado dentro de su lista de las 100 mujeres más destacadas del planeta.


Mientras Dina entró en la lista de PL como candidata a la vicepresidencia como una decisión personal del Dr. Cerrón (algo de lo cual él hoy se arrepiente, pero entonces, él no tenía ni la menor idea de que su partido iba a ganar las elecciones), Francia se acercó a los 800 mil votos compitiendo en las internas de la Coalición Pacto Histórico contra Petro.


Estas últimas se dieron a la par que las elecciones legislativas del 13 de marzo del 2022 (que en Colombia siempre se dan ANTES de las 2 rondas presidenciales). En estas compitieron 5 precandidatos a la presidencia para el Pacto Histórico. De ellas, solamente 2 tuvieron un gran respaldo: la de la alianza Colombia Humana y Unión Patriótica de Petro, la misma que obtuvo 4 495 831 votos (80.5%), y la del Polo Democrático Alternativo de Francia Márquez, quien sacó 785 215 votos (14.05%).


Petro inicialmente estuvo buscando alguien que le acompañase en su plancha, pero que fuese más moderado para buscar captar al centro. Empero, él fue forzado a aceptar a Francia, quien se encuentra a su izquierda, como efecto de la presión de los movimientos sociales.


Francia, no solamente que brilla con su propia estrella, sino que fue sumamente clave para captar el voto de los jóvenes descontentos (ella recién llega a su cuarta década de vida y ha estado ligado a las protestas juveniles), de los afrodescendientes (un cuarto de la población) y de las mujeres (la mayoría de los electores).


Francia fue fundamental para convencer a muchas colombianas a no votar por Rodolfo Hernández (el contrincante de Petro en la segunda vuelta) quien había llegado a proponer una serie de planteos machistas y en cuya plancha presidencial había colocado a una desconocida.


Dina, por su parte, nunca ha liderado una manifestación de masas. Cuando ella fue expulsada de PL, la vicepresidenta del Perú condenó ese proceso indicando que no se le permitió su derecho a la defensa y a la apelación y que fue algo decidido por una instancia regional (y no por una a nivel nacional). Sin embargo, ni luchó para mantener su afiliación, ni se produjo una sola crisis o renuncias en PL en apoyo a ella (ya sea generando renuncias dentro de los congresistas o de las bases).


Antes de que Francia asuma la vicepresidencia el 7 de agosto del 2022, ya se viene hablando de que ella pudiese ser la candidata del Pacto Histórico para el siguiente periodo presidencial 2026-30.

Paradójicamente, en el 2026 van a darse casi al mismo tiempo las elecciones generales tanto en Colombia como en el Perú. No obstante, ningún castillista es voceado como el posible candidato a suceder al actual mandatario para el siguiente quinquenio del 2026-31. Es más, al actual Presidente le va a resultar extremadamente dificultoso sobrevivir 4 años más en su puesto.


Dina, no solamente que no es voceada para ser una potencial Presidenta en el 2026 (o antes para sustituir a Castillo, en caso de que él fuese vacado), sino que cada vez son más fuertes las presiones para removerla de la vicepresidencia e inhabilitarla una década para ejercer funciones públicas.

Dina no ha sido capaz de generar ninguna clase de movimiento de apoyo popular, ni siquiera uno en las calles, para defenderla frente a los intentos de vacarla.


Este 24 de junio ella tuvo una oportunidad de oro para lograr conseguir un significativo sostén social. En esa fecha, cientos de miles de quechuas conmemoraron la festividad amerindia más importante del hemisferio. Esta es la Fiesta del Sol (Inti Raymi en quechua). En el 2022 más de 50 mil turistas afluyeron a Cuzco para participar en dicha celebración, la cual ha contado con miles o decenas de miles de observadores nativos y más de mil artistas.


Dina muy bien pudo haber ido a la explanada de la fortaleza de Sacsahuamán y al Cuzco para estar en dicha ceremonia. Ella pudo haberse convertido en la primera integrante de una plancha presidencial que hablase en quechua en esta, algo que nunca antes lo ha hecho ninguna autoridad nacional en los casi 5 siglos en que los incas fueron conquistados.


Ella ni siquiera hizo un saludo (en castellano o quechua) ya sea por escrito, audio o video. En su página de Fascebook ni siquiera ha mencionado al Inti Raymi para absolutamente nada. Guido Bellido, quien también se ufana de haber sido el único premier quechua hablante que ha tenido el Perú, también ignoró a dicha celebración.


Todo ello es un contraste con la actitud que tuvieron Evo Morales y Álvaro García Linera, apenas fueron electos en 2005 como presidente y Vicepresidente de Bolivia. Ellos dos fueron a las ruinas del Tiahuanaco a conmemorar el Machaq Mara (el equivalente aymara del Inti Raymi) junto con miles de altiplánicos y "jilakatas" (dirigentes comunitarios).


Ambos hicieron ello numerosas veces y transformaron a dicha festividad en una de corte oficial, status en el cual han colocado también a la bandera indígena de los 7 colores del arco iris (la whiphala).


Castillo y Boluarte han ignorado dicha fiesta y no enarbolan la bandera de ninguno de los pueblos del Tahuantisuyo. Lo mismo ha pasado con PL, pese a que su página de Facebook está llena de cursos de cómo aprender quechua, aunque no hay ninguna referencia a demandar aumento de salarios, mejores condiciones laborales o apoyar al paro agrario.


Ninguno de ellos han realizado mensaje alguno a las numerosas celebraciones que se han dado por ello, tanto en el Perú como en el exterior (en Londres, por ejemplo, donde vivimos menos de 10 mil peruanos, hubo hasta 3 Inti Raymis). Se podrá decir que es porque Castillo es cristiano, pero eso no le impide saludar cultos de otras creencias. En Reino Unido, por ejemplo, el Primer Ministro (que es anglicano) siempre saluda diversas festividades de las comunidades judía, musulmana, sik, hinduista, entre otras.


Por lo demás, el 24 de junio es feriado nacional en Perú. Oficialmente, se conmemora el Día del Campesino. Empero, a pesar de la significancia de ello, de que Castillo se proclama como un agricultor que labra la tierra con sus manos, ni él ni Dina hicieron un mensaje especial para concretar ya a la segunda reforma agraria, que ellos mismos han anunciado previamente. Y, todo ello, a media semana de que se diera un paro nacional agrario (27-28 de junio).


Vacancias


Petro ya ha experimentado lo que es una vacancia, unos 8 años antes de que Castillo se convierta hoy en el único Presidente del mundo que ha logrado evitar 2 procesos de destitución en sus primeros 8 meses en el poder.


Petro había iniciado su gestión cuatrienal como burgomaestre de Bogotá el primero de enero del 2012, pero en abril 2013, antes de que él cumpla sus primeros 15 meses en la alcaldía, la derecha presentó más de 350 mil firmas válidas pidiendo un proceso de revocatoria. El 9 de diciembre de dicho año la Procuraduría General de la Nación decidió destituirlo del cargo e inhabilitarlo por 15 años de cualquier función pública. Petro interpuso recursos de amparo ante el Tribunal Superior de la Región y ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los cuales le brindaron medidas cautelares.


El Consejo de Estado revocó en enero 2014 la decisión del Tribunal y el 19 de marzo el presidente de la República le destituyó nombrando a su rival liberal Rafael Pardo como el nuevo alcalde capitalino. Empero, el 22 de abril el Tribunal Superior de Bogotá revocó esa decisión y Petro volvió a la alcaldía tras 5 semanas de haber estado echado de esta.


Durante su periodo como burgomaestre, él fue acusado de falsificar información sobre su tesis doctoral, a lo que Petro contestó que si bien él inició sus estudios para sacar un PhD, él nunca lo obtuvo. También se le imputó por una supuesta grabación en la que recibía fajos de dineros, entre otras acusaciones.


Al igual que con Petro, la derecha quiere imputar a Castillo con una serie de hechos de corrupción (en los que no hay pruebas) o por haber plagiado (tanto él como su esposa) su tesis magisterial. Esto último, pese a que la Universidad César Vallejo, la misma que le entregó dicho título, antes dijo lo contrario, pero ahora cambia de posición.


El propietario de esta es César Acuña, cuya universidad privada es la que más tesis da en el Perú (un negocio redondo que no da muestras de seriedad) y cuya trayectoria está marcada por numerosos casos de corrupción (la fortuna de su padre que él ha heredado proviene, según muchas fuentes, del narcotráfico).


Acuña, por su parte, cree que se ha convertido en el gran elector nacional. En un país de 33 millones de habitantes, él quiere ser la persona que decida quién va a ser el próximo Presidente de la República. Pese a que en las elecciones del 11 de abril 202, Acuña quedó séptimo con 867 025 votos (menos del 4.9% del total de los votos emitidos), él quiere valerse de que su bancada (que se ha reducido a 14 congresistas) es la única que puede inclinar la balanza en el Congreso y de la cual puede emanar la persona que le presida (y por ende quien pudiese substituir a Castillo y Boluarte en palacio).


Hoy hay una guerra interna en su partido Alianza Para el Progreso (APP) donde se destapan audios comprometedores para eliminar a potenciales rivales suyos para ver quien va a encabezar la nueva Mesa Directiva.


El Congreso peruano ya ha inhabilitado por 10 años a quien recibió más lejos para entrar a su seno (el expresidente Martín Vizcarra). Ahora quiere hacer lo mismo con la vicepresidenta Dina Boluarte.

Mientras a ella se le busca sacar por puros tecnicismos, pues no se le ha encontrado ningún indicio de corrupción, el Congreso blinda a claras figuras implicadas en hechos delictivos o de matanzas.

A pesar de que el Congreso es la institución más repudiada por los peruanos en todas las encuestas y de que hay constantes movilizaciones y paros (a nivel regional o nacional) que piden su cierre, Castillo se ha negado a iniciar tal proceso.


Si bien hay varias manifestaciones que defienden a Castillo, no ocurre lo mismo con Dina, quien no es muy popular. Ella misma no apela a la movilización de masas como medida para defenderse de una moción de destitución; esto porque se encuentra haciendo una serie de negociaciones tras bambalinas.


Ella, previamente, ha demostrado ciertas buenas relaciones con congresistas y medios de la derecha. Su ilusión es que ello trabaje en su favor. El problema está en que los conservadores peruanos quieren elegir a un Presidente que les defienda a través del Congreso.


Por su parte, PL, en vez de llamar a grandes marchas y paros para evitar la vacancia de Dina o de Castillo, ha demostrado su capacidad de aliarse con la ultraderecha para sacar del Gobierno a izquierdistas que no son de su agrado. Primero se unieron al fujimorismo a querer vetar el segundo Gabinete de Castillo (pese a que la gran mayoría de sus ministros eran los mismos que habían servido con el Premier Guido Bellido) y luego lograron destituir a la ministra de trabajo Betssy Chávez (quien había sido electa como parte de PL).


Hoy, PL quiere también la cabeza de Dina, a la que quiere castigar por no haberse subordinado a su dirección. PL está dispuesto a abstenerse o a votar en contra de ella. Con todas estas acciones, PL le quiere dar el siguiente mensaje a Castillo: no te nos alejes mucho de nosotros, pues mira de lo que somos capaces de hacer.


Si se quiere inclinar a Castillo a la izquierda, lo que PL debiera hacer es llamar a las masas a defender a cada ministro que es amenazado por la ultraderecha a fin de debilitar a esta última y ayudar a radicalizar a la población y al Gobierno.


En cambio, la actual táctica del castigo a los disidentes termina produciendo aún más disidentes. A fines del 2021, PL se abstuvo cuando Guillermo Bermejo pidió un voto de censura contra Maricarmen Alva en circunstancias en que ella, como Presidenta del Congreso, se fue a Madrid a pedirle a sus diputados que le ayuden a desbancar a Castillo. Bellido, como buscando provocar a su rival Bermejo, acabó abrazándose con Alva.


Si bien la idea inicial era dar una suerte de llamada de atención a Bermejo para que no presente iniciativas individuales din discutir con el resto de la bancada, esta acabó produciendo la primera de las 3 olas de deserciones que han acabado haciendo que 3 de cada 5 parlamentarios perulibristas renuncien a su bancada.


La segunda ola se dio coincidiendo cuando Waldemar Cerrón, el jefe de la bancada, no informó a esta del acuerdo hecho con la derecha para apoyar a los 6 candidatos a magistrados del TC. La tercera se produjo cuando 9 congresistas de PL lograron darle a la derecha la mayoría simple que requirieron para censurar a la ministra Chávez.


En caso de que PL no votase en contra de la destitución de la vicepresidenta Dina, este partido perdería apoyo social y tal vez hasta nuevos congresistas. Todo ello, a su vez, impediría que Castillo pueda viajar al exterior (no tuviese a nadie confiable a quien dejarle la presidencia en el tiempo que está de viaje), alimentaría al golpismo y desmoralizaría y debilitaría a las fuerzas populares. Además, podría transformar a Dina en una víctima, algo de lo que ella luego pudiese sacar provecho.


Si bien el Pacto Histórico es una coalición de más de 20 partidos, la misma que tuvo 5 precandidatos presidenciales, resulta impensable hoy que cualquiera de sus componentes amenazase a cualquiera de los 2 integrantes de su plancha presidencial de unirse con la derecha para lograr su destitución.

PL no es una coalición, no tiene fuerzas sociales afiliadas, no escogió a sus candidatos para las elecciones 2021 en internas y sí es capaz de votar por la destitución de al menos uno de los integrantes de su plancha presidencial.


Por su parte, antiguos aliados del Gobierno, como la anterior Primera Ministra Mirtha Chávez, ahora llaman a "que se vayan todos", consigna que ha empezado a calar en algunos círculos de derecha y de la izquierda "moderadas". Estas mismas creen que en ese escenario se debilitarían los polos extremos del fujimorismo y del cerronismo.


La incapacidad de las izquierdas y de los movimientos sociales en haber estructurado un frente único para competir en las claves elecciones regionales y locales del 2 de octubre va a arrojar como resultado la emergencia de numerosos movimientos regionalistas, pero también que Lima, Callao y otras grandes urbes sigan con fuertes mayorías de derecha en sus consejos municipales. Todo ello, a su vez, va a servir para presionar a nuevas peticiones de vacancia presidencial o a una nueva "Unidad Nacional" con o sin Castillo a la cabeza.

 

Persecuciones y guerrillas


Tanto Petro como Francia han sufrido fuertes persecuciones y amenazas de muerte. Petro, como ya hemos visto, pasó un año y medio preso y torturado, acusado por sedicioso. Luego, a inicios del milenio, Petro hizo una serie de denuncias de como el paramilitarismo se había infiltrado en la Fiscalía General de la Nación, por lo cual él recibió amenazas de muerte por parte de los escuadrones asesinos de Carlos Castaño. Por dicha razón, se exilió en Washington durante un trimestre, donde se reunió con varios congresistas (como el senador Kennedy) y logró que la Corte Interamericana de Derechos Humanas dictara medidas precautelares para su protección.


En el 2007 y 2008, Petro era sujeto de seguimientos. Luego, en el 2020 recibió amenazas de muerte por parte de los paramilitares de las Águilas Negras. Durante sus manifestaciones electorales, él andaba con guardaespaldas y chalecos antibalas.


En 2014 Francia fue desplazada de su pueblo por grupos armados y luego acabó en Cuba intercediendo en los diálogos de paz con las FARC. El 4 de mayo ella, junto a otros activistas, fue víctima de un atentado que dejó 2 heridos.


Ni Castillo ni Dina han sufrido prisiones ni intentos de ser asesinados antes de llegar a Palacio. Ninguno de ellos ha usado portección antibalas durante la campaña, como si lo ha hecho Petro.

Alguien quien no puede decir lo mismo es Vladímir Cerrón, a quien le impidieron postular como segundo vicepresidente y a quien antes le han tenido preso acusándolo de malversaciones de fondos como Gobernador regional de Junín.


Jaime Cerrón Palomino, el padre de él y de su hermano Waldemar, fue masacrado (presuntamente por fuerzas militares o paramilitares) hasta ser muerto en junio 1990, cuando era vicerrector de la Universidad del Centro y daba cursos de materialismo dialéctico.


Las únicas amenazas de muerte que han recibido Pedro Castillo y su primer Premier Guido Bellido han venido, no de la derecha, sino del Militarizado Partido Comunista del Perú, la insurgencia maoísta que dirigen los Quispe Palomino en el VRAEM (Calles de los Ríos Apurímac, Ene y Marañón).

Esto último marca una colosal diferencia entre Petro y Castillo. Petro ha sido guerrillero durante 13 años. En las internas del Pacto Histórico él fue promovido por la Unión Patriótica (el antiguo brazo legal de las FARC que tuvo más de medio millar de candidatos asesinados cuando quiso participar en las elecciones). Todo el resto de las fuerzas que han estado en las guerrillas le han apoyado a Petro y ahora él llama a concretar un proceso de paz para que las únicas que siguen activas (sobre todo, el Ejército de Liberación Nacional) se legalicen y puedan tener diputados y senadores permanentes en el Congreso.


En cambio, Castillo y Bellido no dejaron que su esposa o ningún allegado visiten a Abimael Guzmán, el jefe del senderismo, cuando estaba agonizando (tras haber estado 29 años preso). Ambos también firmaron la orden para que su cadáver no fuese entregado a sus deudos y que este fuese incinerado y desperdigado por el mar. Esta pena de postmuerte nunca antes se ha dado en ninguna democracia multipartidaria del mundo para el caso de cualquiera de sus "terroristas" fallecidos en sus cárceles.


A pesar de que diversos medios, desde El Comercio a Hildebrandt en sus Trece, acusaron a Castillo de tener decenas de activistas que reivindicaban abiertamente a Guzmán, el actual Gobierno no ha modificado las condiciones carcelarias de ninguno de los cientos de reos sindicados de terrorismo, ni ha liberado a quienes hacían actividades legales (y no violentas) del MOVADEF (el movimiento de los senderistas que han pedido la amnistía de su jefe, de Fujimori y de Montesinos), como tampoco va a cumplir con su promesa electoral de indultar a Antauro Humala.


Cuando se dio el 25 aniversario de la Operación Chavín de Huántar el 22 de abril del 2022, Castillo y Waldemar Cerrón saludaron como "Héroes de la democracia" a los comandos militares que rescataron a los rehenes, pese a que ambos han acusado a Fujimori de que entonces él implementaba una feroz dictadura.


Inicialmente, el MRTA tomó cautivos a 500 diplomáticos y potentados el 17 de diciembre de 1996. Tras 4 meses de negociaciones, en los que prepararon cavar un túnel, comandos irrumpieron el 22 de abril de 1997.


Semejante reconocimiento a esos comandos organizados por Fujimori y Montesinos sería impensable para el Pacto Histórico compuesto por miles de activistas que antes participaron o apoyaron a las guerrillas. El M-19 tomó la embajada dominicana en Bogotá el 27 de febrero de 1980, cuando esta república festejaba con una recepción diplomática su día de la independencia. El Gobierno colombiano permitió que los guerrilleros del M-19 con todos sus 15 rehenes pudiesen ir a Cuba, donde estos últimos fueron liberados.


Esta toma de rehenes, a su vez, se inspiró en la que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hizo al ocupar el Congreso Nacional en Managua el 22 agosto de 1978. Con este "Operativo Muerte a Somoza", los sandinistas lograron liberar a sus principales presos y darle un golpe mortal a la dictadura. Hoy el FSLN gobierna Nicaragua.


Cuando el MRTA realizó la toma de la residencia nipona en Lima (1996), Petro y el M-19 actuaban en la legalidad, pero ellos debieron haber mostrado algún grado de simpatía hacia sus camaradas del MRTA, quienes una década atrás habían enviado 3 batallones para combatir junto a ellos en Colombia.


El argumento que algunos izquierdistas pudiesen mostrar para justificar tal acto es que Fujimori entonces era un "dictador sanguinario" que había cerrado el Congreso y que si este operativo se concretaba, su "tiranía" pudiese seguir el mismo fin que la de Somoza.


A pesar de que PL ha cuestionado a Castillo por no reconocer al nuevo triunfo electoral sandinista y mandó una delegación a la juramentación de Daniel Ortega en su nuevo mandato presidencial, PL se ha desmarcado de la acción del MRTA (que se inspiró en una que llevó al FSLN al poder).


El autor de estas líneas no reivindica dicha toma ni la justifica o promueve. Trato de mostrar simplemente una serie de contradicciones. Ciertamente que este tipo de acciones se da al margen de las masas y de sus organizaciones y que conlleva a una potencial doble desmoralización. Si esta triunfa se reivindica la acción de superhéroes que operan fuera del movimiento obrero y de las organizaciones sociales. Y si fracasa, como ocurrió, potencian a la represión estatal.


El operativo Chavín de Huántar produjo también la ejecución extrajudicial de varios de los 14 tupacamaristas que se rindieron. Sin embargo, en dicho aniversario nadie ha mencionado ello.

Tampoco se ha recordado a Néstor Serpa, el jefe de tal comando, ni se ha pedido que se mejoren las condiciones carcelarias de Víctor Polay y otros emerretistas que siguen virtualmente incomunicados.

Serpa fue el líder obrero de la toma de la fábrica Cromotex en la carretera central de Lima 1977, la misma que fue retomada por las fuerzas del orden tras varios trabajadores muertos. Serpa cometió el error de dejar el sindicalismo y el movimiento obrero para alistarse en acciones armadas, las mismas que terminaron debilitando a los trabajadores y las izquierdas.


Una cosa es rechazar los métodos terroristas que hacen diversos grupos guerrilleros, y otra es negarse a cualquier posibilidad de buscar reinsertar a estos en la democracia o buscar mejoras en sus sistemas carcelarios.


Este Gobierno ha mantenido a Fujimori en una prisión de oro y no ha objetado cuando Montesinos ha vuelto a la base naval desde donde antes hacía llamadas diarias ofreciendo dinero para variar los resultados electorales. Si previamente Montesinos quiso convencer a Guzmán para que sus fieles votasen por Keiko y esta así pudiese conseguir los pocos votos que le faltaban para ser Presidenta, hoy los fujimoristas dan el grito en el cielo si se busca aminorar el maltrato carcelario o se sugiere el buscar alguna apertura de diálogo ante los restos de una guerrilla que lleva 42 años en el monte.


Hasta el momento no se ha producido una discusión seria sobre cuál es la solución al VRAEM. Mantener una política de constante represión sigue generando muertos y no anula al narcotráfico (el cual se ve fomentado por diversos sectores uniformados). Intentar dividir al MPCP de los narcos pudiese ser una táctica que funcionase para debilitar el narcotráfico, cuyos grandes capos, a diferencia de Colombia, siguen sin ser detectados. 


Se podrá argumentar que el "terrorismo" peruano es diferente al colombiano. Esto es cierto, pero el de Colombia ha ocasionado MÁS MUERTES, MÁS SECUESTROS Y MÁS OPERATIVOS CON LOS NARCOS.


Hoy, hasta el candidato de la derecha colombiana en la segunda vuelta, Hernández, acepta el diálogo con el ELN y restablecer la paz con este y con la vecina Venezuela. La derecha peruana sigue aferrada al antiterrorismo y al terruqueo, algo que no se dá en ninguna otra democracia occidental, y con la cual demuestran que son los conservadores más autocráticos y dictatoriales que dominan cualquier parlamento americano.


Hace más de un cuarto de siglo, los senderistas han depuesto las armas y han buscado legalizar a diversos movimientos electorales, pero siempre les vienen impidiendo hacer ello. Esto es algo que no pasa con ningún otro movimiento que haya depuesto las armas en Occidente.


En cierta manera, gran parte de la responsabilidad de ello, lo tiene el propio senderismo, el cual enajenó a las organizaciones populares y hasta al resto de las izquierdas, son su gran sectarismo, su brutalidad y su estrategia de ir asesinando a varios cuadros de otras fuerzas socialistas y sindicales.

El APRA ha sido el único partido peruano en ordenar el asesinato de un presidente y del director del decano de la prensa nacional, pero hoy este milita en las marchas de la ultraderecha. Antiguos sentenciados por terrorismo o subversión han llegado a ser parlamentarios o ministros, siendo el caso más sobresaliente el del ex Premier Yehude Simons.


Castillo sigue sin querer tocar las leyes de apología al terrorismo que solo benefician al fujimorismo, mientras que grupos de choque violentos, como La Resistencia, siguen actuando impunemente.


Diferencias finales


Durante la campaña electoral, Castillo le lanzó un salvavidas al presidente colombiano ultraderechista Iván Duque al invitarlo a visitarlo en Chota.


Cuando faltan 5 semanas para que Duque transfiera la banda presidencial a Petro no sabemos si dicha visita se va a dar como jefe de Estado o como individuo. En todo caso, esa tendencia de Castillo de llevarse tan bien con Duque o Bolsonaro es algo que no debe causar simpatías en las izquierdas de Colombia o de Brasil.


Tanto Castillo como Petro se van a ver imposibilitados de salir del actual marco neoliberal y ambos no quieren realizar nacionalizaciones ni tener choques con EEUU.


Mientras en Colombia ya se ha dado una constituyente y tienen una nueva carta magna (la misma que integra directamente a las etnias amerindia y afrodescendiente), en Perú esta difícilmente puede darse pronto.


Mientras en Colombia el uribismo no ha promovido vacancias presidenciales, como es la costumbre de su hermano peruano, el fujimorismo ya ha anunciado que se viene un tercer proceso de vacancia presidencial, además del primero para remover de la vicepresidencia a Dina.


Castillo no va a poder sobrevivir si es que no cierra este Congreso y abre paso a una nueva Constituyente. Un eventual intento del Congreso para removerlo puede desencadenar una explosión social. En aras de buscar una salida intermedia, diversos sectores que van de la centroderecha a la centroizquierda piden adelantar las elecciones presidenciales y parlamentarias, algo que no resolvería el gran problema de seguir manteniendo a la actual carta magna fujimorista y a sus instituciones.


Petro es una persona más claramente alineada con la centroizquierda (algo que para PL equivale a "caviarismo") tanto como un cuadro profesional y político muy cuajado, así como a nivel programático y encarnando una amplia coalición "humanista" que va desde el centro a la izquierda.

Castillo no tiene un movimiento político, una clara formación y una estrategia firme. Sus decisiones se basan en distintas presiones, como la de un marinero sometido a distintas olas, pero que no tiene brújula. PL, por su parte, no quiere ser un partido amplio de masas ni trabajar con el movimiento obrero, campesino y popular.


Esta característica de Castillo permite 4 escenarios diferentes a los de Colombia, los mismos que pueden permitir una mayor inestabilidad. Una es el retorno de un Gobierno ligado al fujimorismo mediante vacar a Castillo y Boluarte. Una segunda es un Gobierno de Unidad Nacional, algo que seguramente quisiera Joe Biden. Una tercera es adelantar las elecciones generales. La última es que se provoque un ascenso popular que busque imponer ciertas reivindicaciones sociales y una nueva constituyente.

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