Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Invitación   Asistencia   Acto   Anfitrión   invitados  

​Declinar una invitación

Esta acción se realizará de manera cortés
María del Carmen Portugal Bueno
@PortugalBueno
miércoles, 12 de enero de 2022, 08:32 h (CET)

Cuando el anfitrión envía una invitación debe estar preparado para dos respuestas, la aceptación o la declinación de la misma. Y ambas deben realizarse con prontitud, sin demorar la contestación por parte del invitado, ya que el acto debe seguir organizándose acorde a la lista de asistentes confirmados.


Ya sea en un caso o en el otro, el receptor de la invitación debe dar su respuesta en consonancia a la invitación. Es decir, si la invitación se ha realizado por teléfono, la respuesta será telefónica; si se ha realizado por correo electrónico, la respuesta será por e-mail; y si se ha realizado por carta, pues la contestación será a través de una misiva. Todo esto en el mejor de los casos o si en la invitación no se indica otro proceder en relación a su confirmación.


En el caso de rechazar una invitación, esta acción se realizará de manera cortés. No tenemos que olvidar en ningún momento, tampoco en nuestra redacción, que el anfitrión desea que asistamos a su evento y que nuestra respuesta declinando la invitación es una mala noticia para él.


Por este motivo, la carta cuyo objetivo es declinar una invitación está sujeta a una estructura. «Las cartas para declinar alguna invitación deberán contener una expresión de estimación por la invitación y una expresión de pena por no poderla aceptar», podemos leer en Redacción, desde cuestiones gramaticales hasta el informe formal extenso.


Y, en cuanto al motivo, ¿debemos comunicarlo? La respuesta a esta pregunta también la tenemos que poner en relación a la invitación que rechazamos. Es decir, si en la carta el anfitrión nos indica la razón por la cual nuestra presencia es requerida en su acto, nuestra respuesta debe contener el por qué no podemos acudir. Si por el contrario, la invitación no recoge justificación alguna, la declinación responderá a un «lamento informarle que no podré asistir a (…)», sin excusa alguna.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

​Por la neutralidad de España, no a la guerra

Incrementar más y más el encuadramiento de España en la geopolítica norteamericana y en los planes de guerra del Pentágono nos pone en peligro a todos

¿Es hora de abandonar el barco bursátil?

“Llegará el día en que el mercado descienda como si nunca fuera a detenerse”, (John Kenneth Galbraiht)

Trayectos significantes

Si actuamos con fruición, ilusionados, descubrimos unos logros espléndidos, alejados de las posiciones contundentes

El último de Filipinas era Hardy Kruger

Es curioso que alguien viva más de 35.000 días y se marche uno en que tú lo estás viendo hacerse famoso por la pantalla

​Desconcierto socialista en Castilla y León

Mal lo tiene el socialismo de León y de Castilla si su programa es la sarta de mantras soltada en el Fórum Europa
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris