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Opinión
Etiquetas:   Pedro Sánchez   Pandemia   Coronavirus  

​El poder del miedo

Cuando ésta crisis pase, habrá muchos nuevos millonarios
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
viernes, 13 de marzo de 2020, 08:34 h (CET)

A Pedro Sánchez le está costando mucho decir que estamos en un Estado de Alarma, de la misma forma que a Zapatero le costó decir en su día que estábamos inmersos en una crisis económica que poco después nos invadió.

En todo el mundo somos aproximadamente 7.700 millones de personas. Se ha declarado como pandemia el Covid-19 con 127.000 infectados y más de 3.000 muertes en todo el mundo. Solo en España, el año pasado murieron más de 6.000 personas por la simple gripe común que pasamos casi todo el mundo cada invierno, y nadie se alarmaba. Con las cifras en la mano, que cada uno reflexione y teorice sobre lo que está pasando aquí y ahora, realmente.

La cuarentana en Italia es dura, y advierte de penas de cárcel a personas que no cumplan con las indicaciones del Gobierno. Con esas mismas indicaciones, Javier Ortega Smith, diputado de VOX, debería estar ahora encarcelado; un político que además de ciudadano presume tanto de amar a España debería haberse quedado en su casa, siguiendo el consejo de las autoridades sanitarias, en lugar de haber estado paseándose por todo el país expandiendo sus síntomas del coronavirus.

Pero la irresponsabilidad de nuestros políticos es legendaria, hoy solo he puesto dos ejemplos. Tendremos más en los próximos días, porque si algo caracteriza tradicionalmente a España no es por las Fallas, ni por la Semana Santa… es por ser un país de pandereta, como dijo Antonio Machado.

No aprendemos de los errores propios del pasado. Ni siquiera somos capaces de aprender de los errores ajenos del presente, como los de China o Italia con el tratamiento de esta pandemia. El problema no es de recursos, es de falta de inteligencia en las más altas esferas de las personas que tienen poder en este país; y en la crítica incluyo a los que se convirtieron en casta hace poco y parecían tener la solución mágica a todos nuestros problemas sociales.

Por qué no seguimos el ejemplo de Dinamarca, un pequeño país en comparación a nuestra población pero mucho más inteligente entre su clase política. Se ha cerrado a cal y canto, con apenas 200 casos positivos y ningún muerto por coronavirus. Lo mismo que ha hecho Italia, tarde, con miles de casos y más de mil muertos ya. Pero Pedro Sánchez y su consejo de sabios nos llevan por el camino más largo, el de las recomendaciones y no el de las acciones más decididas.

¿A todo esto, qué hacemos con el metro, principal foco de masificación y contagio? Nadie ha hablado de esto todavía, ahí lo dejo. A ver quién tiene narices de dejar algo de distancia entre persona y persona en hora punta.

Por cierto, quiero recordar, porque he notado la ausencia en todos los informativos, que esta semana se han cumplido 16 años del mayor ataque terrorista que ha sufrido España, con 193 muertos y 2.000 heridos, sucedido el 11 de marzo de 2004. En este 11-M era más importante saber si el fútbol se jugaba a puerta cerrada o no. Así nos luce el luto. Siento vergüenza ajena.

Nos han advertido, para que no nos asustemos de las cifras que vendrán, que el pico más alto de contagios y muertes todavía está por llegar. Y lo dicen, porque saben que los resultados de las pruebas tardan hasta una semana (a menos que seas Rey, o ministra), y aún hoy no se han contabilizado todos los contagios derivados de lo irresponsable y autorizadas manifestaciones del 8-M. Y lo dice un hombre feminista, que las apoya, pero no en estas circunstancias.

Hablemos ahora de otra estupidez humana, que les lleva a colapsar los supermercados y vaciarlos entre otras cosas y sobre todo de papel de wáter, pero deja intacto el estante del brócoli. Ciudadanos y ciudadanas aquí os dejo mi mensaje: sin el brócoli, poco uso le vais a dar a tanto papel.

Sigamos. Ahora el turno de los que abusan y se lucran con la crisis sanitaria. Hablemos de esas farmacias, cuya promoción de un producto que venden a un precio desorbitado e incluyen una mascarilla de regalo, cuando están agotadas en todas partes. ¿Qué hacemos, les criticamos por las redes sociales o el Gobierno actuará y les impondrá una merecida sanción económica? Lo mismo diría de aquellos supermercados donde los productos de higiene que hasta hace pocos días costaban poco y ahora misteriosamente han subido los precios.

Hoy tenemos una crisis sanitaria sin precedentes, que va a derivar inexorablemente en una crisis económica posterior, como mínimo, igual que la del 2008; que nadie os engañe al respecto. Pero no aprendemos de los errores, ni los propios anteriores ni los ajenos actuales. Somos incapaces de adelantarnos al grave problema que tiene hoy Italia –y antes China- y tomar verdaderas medidas preventivas ahora, antes de que mueran más personas que podrían salvarse, para terminar decretando el mismo cerrojo a todo el país. Quizás a Pedro Sánchez le ocurra lo mismo que a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha declarado que no sabe cómo cerrar su comunidad por el coronavirus; algo que resulta de lo más tranquilizador para los madrileños, saber que están en manos de una persona ineficaz.

Pero la clave de toda esta crisis sanitaria, de la pandemia, está en el siguiente dato: la Bolsa española cerró ayer con el peor dato toda su historia, una caída del 14% que para los que no entiendan de economía básica, se lo explico a continuación.

Cuando ésta crisis pase, habrá muchos nuevos millonarios –o millonarios que se convertirán en multimillonarios- por el simple hecho de esperar a la caída adecuada para comprar y vender cuando vuelva a subir. ¿Y cómo lo hacen, te preguntarás? Muy simple. Se compra barato y se vende caro (es un proceso lento y normal) o, en este caso, se compra MUY barato y se vende al precio normal mucho más rápido, cuando la UE intervenga y normalice la situación.

Dicen que todo está inventado, que no hay nada nuevo bajo el sol. Y esta alarma sanitaria, casual o no, ha sido otra oportunidad para sacar rédito económico que al final, es para lo que está hecho el ser humano. Y muchos de ellos no tienen ningún tipo de escrúpulos, y a menudo están cerca de ti.

El poder del miedo es la primera de las clases que ofrecen en el Club Bilderberg. Pero de eso, ya hablaremos otro día. Quizás la parte positiva de esta crisis sanitaria es que, una vez superada, el Gobierno apostará definitivamente y de una forma más decidida por invertir más en Ciencia. Ahora sí… ¡Ja!

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