Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Impertinencias  

Amor platónico

Alex Vidal
domingo, 12 de enero de 2014, 12:32 h (CET)
En el Banquete, Platón dialoga sobre la idea del amor. Para el fundador de la Academia, el amor es un echar de menos, un buscar lo que no se tiene, lo que falta. Eros no deja de ser un preámbulo que lleva a cabo todo lo que se le presenta, pero el amor busca lo que le falta y principalmente la belleza. Platón diserta sobre un amor que al igual que ocurre con su idea de la divinidad, es causa por sí mismo, no alberga fallas en su justificación. Pero el idealismo divorcia al hombre de su naturaleza. El amor platónico no deja de ser una sublimación no realizada, sacralizada, elevada a la bóveda celeste. Platón dedica un bello canto a la idea del amor, pero el hombre estará obligado primero a aprender a amar. Su iniciación hacia el amor, el riesgo de incurrir en su idealización, puede hacer de este amor un Dios capaz de zarandearlo al extremo.

El ser humano es un animal de instinto insatisfecho. Sólo el deseo que no se consume es el que perdura, pues no podemos desear lo que ya poseemos. El peso del amor idealizado se halla en su propio recuerdo: verse obligado a contemplarlo, sublimarlo sin poder consumirlo, quedar condenado a un reproche irracional. Pero el amor es finalmente necesidad de la naturaleza, una expresión de la materia que fluye de manera natural y debemos aprender a relativizar, a conjugar.

No es posible forzar al amor; de ahí su exaltación y su grandeza.

Tras lo espontáneo, el grado de experiencia y madurez de cada amante debe resultar coincidente en su proceso nutricional, pues el maestro difícilmente se enamorará del aprendiz. Para amar es preciso admirar. En la película “2046” su protagonista medita: “el amor es una cuestión de oportunidad; de nada sirve encontrar a la persona indicada, si ésta no surge en el momento adecuado". Sólo cuando las dos partes estén preparadas, sean capaces de corresponder a su mutua expectativa, podrán establecer las bases para cualquier tipo de relación. Platón nos regala un último consejo: perdonar los errores involuntarios e intentar evitar los voluntarios son las señales que indican la esencia de la verdadera amistad, aquella que induce a amar bellamente.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

No me parece bien dejar a mi perra Mela fuera del comercio

¿Ves bien dejar a los perros atados fuera de los comercios?

Una interacción armónica

En todos los rincones del mundo necesitamos mejorar la convivencia

Las tiendas

​Desgraciadamente se están acabando los establecimientos comerciales clásicos

A 50 años de la divulgación de los Papeles del Pentágono, la libertad de prensa y los denunciantes siguen en riesgo

​Hace medio siglo, el famoso denunciante Dan Ellsberg filtró una serie de archivos secretos. Fue un valiente acto en defensa de la verdad

Una iglesia santa ilumina en medio de un mundo envuelto de tinieblas espirituales

Se debe permitir que la santidad resplandezca sacando de su seno las manzanas podridas que puedan presentarse
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris