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Rafa Esteve-Casanova
Contar por no callar
Rafa Esteve-Casanova
Los críticos seguiremos siendo críticos, con datos contrastados y sin acatar órdenes de nadie que nos mande callar

Seguimos dando vueltas y vueltas en esa noria del pánico de la que les hablaba hace unos días en mi último artículo. Cada día que pasa el miedo es más grande, y cuando toda esta pesadilla hecha realidad acabe nada será igual. El fantasma de una larga y enorme crisis económica mundial está llamando a las puertas, todo tendrá que ser de otra manera, un fuerte cambio social, económico y político tiene que traer nuevos vientos limpiando tantas cosas que durante tantos años se han venido haciendo mal.


Y mientras eso llega estamos encerrados, confinados, secuestrados por el coronavirus, en nuestras casas. Unos solidariamente, no queremos ser indirectamente vehículo transmisor de la enfermedad, otros cumplen la pena de confinación de mala gana y a regañadientes, despotricando contra el Gobierno porque siempre es mejor echar las culpas al que manda, “piove porco Governo”, y, en fin, otros, unos cuantos insolidarios, inconscientes y prepotentes que piensan que esto no va con ellos se dedican a delinquir desobedeciendo las normas dictadas y de obligado cumplimiento para todos.


Y es entonces, después de más de dos semanas sin más horizonte callejero que los arboles de la montaña que veo desde la ventana del despacho, cuando me doy cuenta que alguien, el maldito coronavirus, nos ha robado el mes de Abril. Hace años T.S. Eliot en su “The Waste Land” ya nos advirtió que Abril es el mes más cruel. Y con el mes de Abril nos han robado la Primavera, nos han secuestrado los primeros brotes florales, el dulzón aroma de la flor de azahar de los naranjos floridos, el fuerte color verde, que no podremos ver, de los campos de cereal, no podremos escuchar el rumor de las aguas de los arroyos de montaña transportando las limpias aguas del deshielo de las nieves invernales.


Pero todo no van a ser tristezas, amigos míos que viven en las ciudades me cuentan que han vuelto a escuchar los trinos de los pájaros, antes silenciados por el ciudadano ruido del tráfico rodado, E incluso el otro día una familia de jabalíes se paseaba por el centro de Barcelona, y es que sin nosotros invadiendo su territorio los animales se sienten más libres y van recuperando el que fue su territorio.


Este Abril y esta Primavera nadie nos la devolverá. En los hospitales la gente sigue muriendo y sigue padeciendo mientras los científicos de todo el mundo intentan lograr un antídoto contra este ataque que nos ha cogido a todos con las defensas bajas, especialmente a los políticos al mando, en este y en otros países. En España da vergüenza ver cómo, sin ninguna clase de rubor ni remordimiento, los políticos de la derecha extrema y la extrema derecha, especialmente el Partido Popular que es quien más tiene que callar, día sí y día también aprovechan la terrible situación por la que está pasando el país para culpabilizar al Gobierno de coalición PSOE/UNIDAS PODEMOS de todos los males pasados, presentes y futuros. Está claro que el Gobierno, con su Presidente Sanchez a la cabeza, está errando en demasiadas cosas, pero ni es el momento ni es el PP el indicado para pedirle cuentas.


Habrá que recordar a Pablo Casado y los suyos que si Madrid está como está en materia de salud los culpables son los gobiernos del Partido Popular que desde la época de Esperanza Aguirre se han dedicado a desmantelar la sanidad pública para favorecer a sus “amiguitos del alma” de la sanidad privada. Y ni siquiera ahora han recapacitado ya que la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid ha escogido como asesor en materia de sanidad a quien en la época de Aguirre fue el principal responsable de la privatización de la sanidad pública madrileña. Así que esta oposición, este trifachito de lenguaje cuartelero, lo mejor que puede hacer es mutis por el foro y retirarse a sus cuarteles de invierno a lamerse las heridas de una derrota electoral que todavía no han digerido.


Pero esto no quiere decir que Pedro Sánchez y los suyos con la callada y sumisa colaboración de Pablo Iglesias y los suyos estén haciendo bien las cosas. Y eso hay que decirlo, y que nadie se ofenda ni nos meta a los que intentamos hacer una crítica constructiva que sirva para que si nos escuchan los responsables las cosas se hagan mejor, porque pueden hacerse, entre las filas de esa derechona ansiosa de recortar derechos y libertades, y que estos días tan sólo sonríe cuando ve en las ruedas de prensa del Ministerio de Sanidad a altos jefes militares con el pecho lleno de medallas, ocupando el sitio en el que debían estar las batas blancas de científicos y médicos.


Los críticos seguiremos siendo críticos, con datos contrastados y sin acatar órdenes de nadie que nos mande callar, ya lo decía Quevedo “No he de callar por más que con el dedo, /ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo” Los políticos al mando han de ser valientes para tomar decisiones valientes en momentos críticos como los que ahora vivimos. No se puede despreciar a los científicos y sus consejos, no se puede improvisar por mucho que las situaciones sean anómalas, no se puede centralizar en Madrid y en un ministerio, Sanidad, que lleva veinte años sin ejercer poder en una materia que tienen transferidas las CC.AA. No se puede estar dando la sensación de que al Gobierno le viene grande la situación. No se puede dar la sensación de que vamos a comprar lo que precisamos al chino de todo a 100 de la esquina para acabar pagando mucho por poco, y encima inservible. No se pueden tantas cosas, pero si se ponen las pilas y comienzan a gobernar y administrar, que es lo que tiene que hacer un Gobierno, y a dar sensación de tranquilidad tanto en las ruedas de prensa, sin militares por favor, no hacen ninguna falta y a algunos su presencia nos parece un tic del franquismo latente todavía en muchos sitios, si hacen bien las cosas nos tendrán a su lado. Lo único que pido y creo que como yo muchos ciudadanos es poder creer en el Gobierno, porque ahora es la hora de ir todos hacia adelante. Después ya vendrá el tiempo de pedir responsabilidades a todos aquellos que no hayan sabido estar a la altura de lo que las circunstancias les demandaban. Si no nos pueden devolver el mes de Abril al menos devuélvannos la confianza y la esperanza. 

Artículos del autor

Mientras estábamos preocupados estudiando cómo parar la destrucción del planeta nos hemos encontrado inmersos en un problema muy grave, que nunca, hasta ahora, habíamos conocido. Una pandemia ha llamado a la puerta y nos ha encontrado, como dicen por mi pueblo, “amb els pixats al ventre”, totalmente indefensos y sin preparar. La globalización nos ha hecho un triste regalo, y la muerte, triste caballo del Apocalipsis, está trotando en nuestro alrededor.

Hace unas semanas Felipe VI de Borbón y Grecia, rey de España, acudió a Sevilla para presidir la entrega de unos premios otorgados por la Real Maestranza de Sevilla, y allá, rodeado de toreros, de los próceres de la entidad otorgante de los galardones y de la aristocracia de la intelectualidad taurina además de los dirigentes de la Junta de Andalucía tuvo la osadía de atreverse a calificar la fiesta de los toros como uno de los nexos de unión de la sociedad española.

La semana pasada, desde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo, llegó el primero de los bofetones que en los próximos años le llegaran al Tribunal Supremo español y, también a la Junta Electoral Central, por la mala praxis jurídica que han demostrado a la hora de juzgar a los presos políticos catalanes.

El pasado miércoles tuvo lugar en Barcelona la celebración de la Diada. Por la mañana partidos políticos y entidades sociales acudieron a depositar su homenaje floral a los pies de la estatua de Rafael de Casanova. Y por la tarde, como desde hace años, tuvo lugar la concentración convocada por la Assemblea Nacional de Catalunya, Estas concentraciones, desde 2012, reúnen miles de catalanes que, cada año, han ido expresando de manera pacífica i cívica sus deseos.

Ya hace cuatro meses que España está gobernada por un Gobierno en funciones. Nada nuevo bajo el Sol, ya pasó lo mismo hace tres años cuando Mariano Rajoy, elección tras elección no era capaz de conseguir un Gobierno que pudiera llevar adelante las necesidades del Estado español.

Mientras ardía la isla de Gran Canaria las primeras autoridades del Estado español estaban de vacaciones, coño, no los critiquen, tanto el Borbón Felipe VI como Pedro Sánchez han tenido un año muy movido, el primero, el Rey al que nadie ha votado, ha tenido que acudir, a regañadientes de su esposa, la consorte Leticia, a otra isla, la de Mallorca.

Contra lo que muchos puedan pensar no tengo nada contra España, es una nación a la que quiero llegar a adorar como mi vecina predilecta, es una parte de mi historia y de mi educación, mis primera lecturas fueron en su lengua, castellano o español, cada uno ponga el adjetivo que más le guste, me he enamorado diciendo un “te quiero” o con un “t’estime”, un “ I Iove” o un “je t’aime” y me he sentido, en los últimos tiempos, impelido a votar opciones independentistas ante el empuje, de la sinrazón nacionalista del españolismo excluyente que únicamente busca la sagrada unidad de una patria, la española, que hace años perdió su razón de ser.Y, una vez más, me encuentro, justo hace una semana, con un retraso en la historia de esa España, imperial en algunos momentos, y en otros excluyente en la que siempre han quedado fuera los perdedores de la guerra incivil iniciada por unos generales a los que tan sólo les interesaba pisotear los derechos civiles del pueblo español y la defensa a ultranza de los intereses de su clase social, la de los que siempre han ostentado el poder y han cortado el bacalao.

Son muchas las generaciones de españolitos que han sido educadas en el mismo, El lema franquista “una patria, una lengua, una espada”, o las pintadas “si eres español habla español” junto a la alquitranada foto de Su Excremencia en las fachadas de los años 40/50 vienen de lejos, durante mas de 300 años desde los poderes del Estado, especialmente desde la Corona de los Borbones, se ha venido atacando el uso de la lengua catalana, en todas sus variantes.Todo comenzó en 1714, con Felipe V y su Decreto de Nueva Planta.

 
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