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Iria Bouzas Álvarez
Iria Bouzas Álvarez
Al Partido Popular le venía muy bien poder comunicar aquello de “o nosotros, o el caos” y a Podemos le venía muy bien que le demonizasen
Casi cuatro años desde la fundación de Podemos y por lo que leo en las noticias parece que ni todavía se han abierto los mares ni, como temían Asterix y Obelix, el cielo se esté cayendo sobre nosotros.

Si estas insoportables olas de calor que venimos padeciendo son culpa de la formación morada y no del cambio climático, eso ya lo discuten ustedes con un meteorólogo cualificado porque cuestiones tan complejas, a mí, se me escapan.

¡Cuatro años!....Me están entrando unas ganas locas de poner un punto y aparte, dejar por hoy la política y ponerme a reflexionar sobre lo rápido que pasa el tiempo cuando dejas de ser joven, pero trataré de refrenar mi ataque de nostalgia vital y seguiré con lo que estaba intentando contarles.

Servidora fue la primera que cuando irrumpió Podemos entró en modo pánico. El machacón mensaje de que venían unos comunistas enajenados a reventarnos el país terminó calando entre la mayoría y por una vez y sin que sirva de precedente, me incluyo dentro de una mayoría de algo.

Ahora es evidente, que a un más que agotado Partido Popular le venía muy bien poder comunicar aquello de “o nosotros, o el caos” y a Podemos le venía muy bien que le demonizasen ya que, al fin y al cabo y por más politólogos que sean la mayoría de sus dirigentes, seguro que recordaban del cole la tercera ley de Newton que dice que toda fuerza ejercida provoca una reacción de igual magnitud en sentido contrario…¡Y vaya que si la provocó!

Pero todo eso es evidente ahora, en aquel momento, al menos para mí, no lo era tanto. Entre tertulias, programas, mítines y diversiones políticas varias, el sistema de partidos hizo un poco de espacio y acomodó en su seno a dos nuevas formaciones.

Cuatro años después yo sigo esperando el cataclismo.

Sigue sin terminar de gustarme Podemos. No me gustan sus enfados. No me gusta su agresividad. No me gusta que sean incapaces de asumir que se les cuestionen sus acciones sin que te aparezcan en las redes sociales decenas de seguidores enfurecidos desesperados por denostarte como ser humano.

¡Amigos! La crítica es parte del proceso de crecimiento. En serio, cuando se acostumbren a aceptarlas como parte de la existencia política, ¡Vivirán mejor y más felices!

En resumen, sigo sin saber qué modelo de país proponen. En ocasiones tocan una música que me seduce, la melodía que habla de proteger a los pobres, los débiles y los vulnerables. Pero cuando siento que los pies se me empiezan a mover solos marcando el compás, desafinan otra vez con el odio y el enfrentamiento y sólo siento ganas de cambiar la emisora en la radio. En estos días han estado reunidos Podemos y PSOE para llegar a acuerdos. Y aunque yo tenga ya muchos años de esos que se me han pasado casi sin darme cuenta, de oído todavía sigo estando bastante fina. Y lo único que he escuchado en las comparecencias posteriores ha sido la palabra “comisión”.

Así que desde esta semana sumo una cosa más al catálogo de incógnitas que tengo sobre Podemos. Exactamente, ¿Cómo se transforma el mundo, la sociedad o el país desde una comisión?

Escuchando la rueda de prensa y oyendo una y otra vez esa palabra, “comisión”, no paraba de venírseme a la cabeza aquella fábula de Esopo, “El parto de los montes” en la que los hombres veían asustados como los montes anuncian mediante signos terroríficos que iban a dar a luz para finalmente terminar pariendo un diminuto ratón.

Veremos...

Artículos del autor

Buceando por una red social he terminado leyendo varias discusiones entre jóvenes, prácticamente todas mujeres, donde utilizaban a menudo el término “normatividad”.
Siempre que empezaba un nuevo curso sentía la vista cansada de haberla forzado durante tres meses saltando de historia en historia hasta que, cada noche, los ojos se me cerraban ya cerca del amanecer incapaces de vencer al sueño.
El Gobierno acaba de anunciar el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2018-2021.
En estos días Podemos ha vetado que Iñigo Errejon siga participando, tal y como venía haciendo hace tres años, en la tertulia política de la Cadena Ser `Hora 25´.
Por desgracia el fallecimiento de la ex-ministra Carme Chacón no ha constituido una excepción a esta sensación de que nos rodea una falta de humanidad que es lamentable.
La política nacional española, y la de prácticamente cualquier país, está llena de tramas que muchas veces recuerdan más a un vodevil que a una actividad digna que pretenda gobernar los asuntos de un país.
Que dicen los de Podemos que ellos son la izquierda. Así, sin ningún molesto atisbo de humildad que interfiera en su afirmación: “Ellos, son la izquierda”. La única, genuina e incuestionable izquierda.
Lamentable. No se puede calificar de otra manera el espectáculo que dio ayer el Partido Popular en el Congreso.
 
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