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Iria Bouzas Álvarez
Iria Bouzas Álvarez
Cuestionarlo todo es una herramienta. Es sólo una llave que abre la puerta del cambio de nuestros pensamientos
Tengo un montón de frases motivacionales escritas por todos lados. En mi despacho de trabajo incluso he colgado un fragmento entero de uno de mis libros favoritos, “Momo”. Esa parte en la que Beppo el barrendero le explica a Momo como hay que barrer la calle. No sé si lo han leído pero si no lo han hecho, de verdad que merece la pena.

Cuando abro la agenda, enciendo el ordenador o incluso cuando me levanto para preparar un café, siempre me encuentro con alguna frase o palabra que en algún momento me resultó inspiradora y que he dejado por ahí a ver si en algún punto clave de mi existencia, me inspira para hacer algo genial.

Pero sólo hay una frase que siempre que la leo me motiva y me revuelve algo por dentro. Es una frase corta, sencilla y directa. Dos palabras que agitan mi cerebro hasta que las ideas que hay dentro de él se ponen a bailar al ritmo de una música diferente: “Cuestionarlo todo”.

Decía Heráclito que “Nada es permanente a excepción del cambio” pero aún siendo conscientes de ello, los seres humanos tendemos de una forma, que es incomprensible para mí, al inmovilismo mental.

No podría contar las veces que he escuchado aquello de “Yo soy así y no puedo cambiar”.

Cambiamos físicamente. Cambian nuestras circunstancias. Cambia la sociedad. Cambian nuestras ciudades y nuestros pueblos. Incluso dicen que estamos viviendo un cambio climático, pero por lo visto, pretendemos no cambiar nunca lo que está dentro de nuestras cabezas. ¿Cómo se entiende esto?

Cuestionarlo todo es una herramienta. Es sólo una llave que abre la puerta del cambio de nuestros pensamientos.

Cuestionarlo todo implica cuestionarnos a nosotros mismos lo primero. Cuestionar nuestras acciones y cuestionar nuestras convicciones.

Cuestionar una creencia no implica que nos haga cambiar de idea. De hecho, si después del proceso de cuestión seguimos creyendo lo mismo, lo haremos de una forma más firme y convencida.

La falta de cuestionamiento me parece peligrosa en cualquier ámbito de la vida. Si alguien no se cuestiona es porque no duda. Y si conoce a alguien sin dudas me voy a permitir darle un consejo: ¡Huya lo más rápido que pueda de esa persona!

Una desgracia, un hecho afortunado, un amor, una decepción, un viaje....cualquier evento importante en nuestras vidas producen cambios en nosotros. Una persona que con 60 años sigue proclamando que es igual que cuando tenía 20, una de dos, o es porque ha vivido muy poco o es porque no ha permitido que la vida pase por su alma. Cualquiera de las dos alternativas me parece un desperdicio enorme de energía vital.

Cuestionarlo todo nos ayuda a ser críticos, nos permite aprender y nos da el combustible que necesitamos para evolucionar.

Así que, querido lector, le voy a pedir un pequeño favor. Cada vez que me lea a partir de ahora, ¡Cuestione todo lo que escribo!

Así, ambos podremos crecer.

Artículos del autor

Casi cuatro años desde la fundación de Podemos y por lo que leo en las noticias parece que ni todavía se han abierto los mares ni, como temían Asterix y Obelix, el cielo se esté cayendo sobre nosotros.

Buceando por una red social he terminado leyendo varias discusiones entre jóvenes, prácticamente todas mujeres, donde utilizaban a menudo el término “normatividad”.
Siempre que empezaba un nuevo curso sentía la vista cansada de haberla forzado durante tres meses saltando de historia en historia hasta que, cada noche, los ojos se me cerraban ya cerca del amanecer incapaces de vencer al sueño.
El Gobierno acaba de anunciar el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2018-2021.
En estos días Podemos ha vetado que Iñigo Errejon siga participando, tal y como venía haciendo hace tres años, en la tertulia política de la Cadena Ser `Hora 25´.
Por desgracia el fallecimiento de la ex-ministra Carme Chacón no ha constituido una excepción a esta sensación de que nos rodea una falta de humanidad que es lamentable.
La política nacional española, y la de prácticamente cualquier país, está llena de tramas que muchas veces recuerdan más a un vodevil que a una actividad digna que pretenda gobernar los asuntos de un país.
Que dicen los de Podemos que ellos son la izquierda. Así, sin ningún molesto atisbo de humildad que interfiera en su afirmación: “Ellos, son la izquierda”. La única, genuina e incuestionable izquierda.
 
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