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Sociedad
    

Los humanos ya utilizaban el fuego para alterar ecosistemas hace 92.000 años

Agencias
@DiarioSigloXXI
domingo, 9 de mayo de 2021, 14:17 h (CET)

MADRID, 09 (SERVIMEDIA)


Un equipo internacional de científicos ha encontrado la evidencia más temprana de alteración de ecosistemas mediante el fuego por parte de seres humanos y la fechan a hace 92.000 años al norte del lago Malawi (sureste de África).


Así lo explican en un estudio publicado en la revista 'Science Advances', que combina la evidencia arqueológica -densos grupos de artefactos de piedra que datan de hace 92.000 años- con datos paleoambientales en las orillas del norte del lago Malawi, para documentar que los primeros humanos eran "ingenieros de ecosistemas" al usar el fuego para impedir el crecimiento de los bosques de la región y crear un extenso matorral que continúa hoy en día.


"Ésta es la evidencia más temprana que he visto de seres humanos transformando fundamentalmente su ecosistema con fuego", apunta Jessica Thompson, profesora asistente de antropología en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y autora principal del artículo, quien añade: "En el Pleistoceno Tardío, los humanos estaban aprendiendo a usar el fuego de maneras verdaderamente novedosas. En este caso, su quema causó la sustitución de los bosques de la región por los bosques abiertos que se ven hoy en día".


Thompson es la autora del estudio junto con 27 colegas de instituciones de Estados Unidos, África, Europa, Asia y Australia. Dirigió el trabajo arqueológico en colaboración con el Departamento de Museos y Monumentos de Malawi; David Wright, de la Universidad de Oslo (Suecia), quien lideró los trabajos en los sitios arqueológicos analizados, y Sarah Ivory, de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos), que se dedicó a los análisis paleoambientales.


Los artefactos examinados por los investigadores son del tipo producido en toda África en la edad media de piedra, un periodo que data de al menos 315.000 años. Los primeros humanos modernos hicieron su aparición durante esa época y el registro arqueológico africano muestra avances significativos en complejidad cognitiva y social.


Thompson y Wright registraron varias temporadas de trabajo arqueológico en la región antes de que una conversación con Ivory les ayudara a dar sentido a los patrones que observaron en sus datos. Los investigadores descubrieron que el registro arqueológico regional, sus cambios ecológicos y el desarrollo de llanuras aluviales cerca del lago Malawi -acumulación de sedimentos erosionados desde las tierras altas de la región- databan del mismo periodo de origen, lo que sugiere que estaban conectados.


MÁS DE 100 FOSAS


Los niveles de agua del lago Malawi han fluctuado drásticamente con el fin de las edades. Durante los periodos más secos del lago, el último de los cuales terminó hace unos 85.000 años, disminuyó en dos pequeños cuerpos salinos de agua. El lago se recuperó de estos tramos áridos y sus niveles se han mantenido altos desde entonces, según el estudio.


Los datos arqueológicos fueron recogidos de más de 100 fosas excavadas a lo largo de cientos de kilómetros de la llanura aluvial que se desarrolló durante este tiempo de niveles constantes del lago. Los datos paleoambientales se basan en recuentos de polen y carbón que se asentaron en el suelo del lecho del lago, y más tarde fueron recuperados en un largo núcleo de sedimentos perforado a partir de una barcaza modificada.


Según los investigadores, los datos revelan que un aumento en la acumulación de carbón se produjo poco antes del aplanamiento de la riqueza de especies de la región, esto es, el número de especies distintas que la habitan.


A pesar de los niveles constantemente altos del lago, que implican una mayor estabilidad en el ecosistema, la riqueza de las especies se desmoronó después del último periodo árido, según muestra el polen fosilizado muestreado desde el lecho del lago. Esto fue inesperado porque durante ciclos climáticos anteriores, los ambientes lluviosos habían producido bosques que proporcionan un hábitat rico para una abundancia de especies.


"El polen que vemos en este periodo más reciente de clima estable es muy diferente al de antes", apunta Ivory, que agrega: "Específicamente, los árboles que indican copas forestales densas y estructuralmente complejas ya no son comunes, y son reemplazados por polen de plantas que se ocupan bien de incendios y perturbaciones frecuentes".


El aumento de los sitios arqueológicos después del último periodo árido, combinado con el pico de carbón vegetal y la ausencia de bosque, sugiere que la gente estaba manipulando el ecosistema con fuego, concluyen los investigadores.


HIPÓTESIS DEL FUEGO


La escala de su impacto ambiental a largo plazo es algo típicamente asociado con los agricultores y pastores, en lugar de cazadores-recolectores. Esto sugiere una manipulación ecológica temprana de los humanos modernos y también puede explicar por qué se formó el registro arqueológico.


No está claro por qué la gente estaba quemando el paisaje, según Thompson. Es posible que estuvieran experimentando con quemaduras controladas para producir hábitats de mosaico propicios para la caza y la recolección, un comportamiento documentado entre cazadores-recolectores. Podría ser que sus incendios se quemaran fuera de control o que, simplemente, hubiera muchos humanos quemando combustible en su entorno para calentarse, cocinar o socializar.


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