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Casado: “Pinchan en hueso aquellos que pretendan dividir a la nueva generación del PP con nuestros predecesores”

Agencias
@DiarioSigloXXI
martes, 2 de marzo de 2021, 15:43 h (CET)

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)


El líder del Partido Popular, Pablo Casado, avisó este martes de que “pinchan en hueso aquellos que pretendan dividir a la nueva generación” de esta formación “con nuestros predecesores”, declarando así su orgullo por el “legado” de la labor en el Gobierno de los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy.


Así se pronunció el presidente de los populares, en presencia de Aznar, en la conferencia ‘España, Constitución y libertad’ del Aula de Liderazgo IADG-UFV, programa impartido por el Instituto Atlántico de Gobierno y la Escuela de Postgrado y Formación Permanente de la Universidad Francisco de Vitoria.


Coincidiendo con el 25º aniversario de las elecciones de 1996 que presentaron la primera victoria del PP, Casado quiso decir “una cosa muy clara” y es que “pinchan en hueso aquellos que pretendan dividir a la nueva generación del PP con nuestros predecesores porque la hemeroteca afortunadamente juega a nuestro favor”.


Casado recordó que él se presentó al Congreso Nacional del PP, en el que se impuso a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tras la marcha de Rajoy, diciendo que estaría “orgulloso de liderar el mejor partido de España y el más grande de Europa”.


“Además, tengo el ejemplo a mi lado de que eso es compatible con intentar erradicar cualquier conducta que no haya sido tan ejemplar en el partido porque Aznar fue lo primero que hizo al llegar al PP, con un caso ya muy conocido que en apenas dos meses se ocupó de resolver”, trasladó.


Por eso, defendió ante Aznar que “es esencial” estar “orgulloso de un legado que, además, no es patrimonio del PP, sino de todos los españoles”. “He venido a celebrar dos legislaturas claves para la historia de España por el resultado y por lo que supuso para la consolidación de la Transición por la alternancia y refundar un espacio electoral que estaba disperso y dividido”.


Así, celebró las bodas de plata del primer gobierno del PP y tampoco se olvidó de que en noviembre se cumplen también diez años del segundo Ejecutivo del PP, de la mano de Rajoy. De esta forma quiso reconocer el legado de sus antecesores a lo largo de cuatro legislaturas y que ambos pudieran cumplir con el objetivo de dejar al país “mejor” de lo que lo encontraron.


Casado recalcó que tanto Aznar como Rajoy tuvieron siete años “para consolidar un proyecto”, mientras él asumió en 2018 el liderazgo del PP. En cuanto a la labor desempeñada por el presidente de FAES a la hora de reunificar el espacio electoral del centroderecha, Casado dijo que “es verdad que en esa época los partidos del entorno del centroderecha ya eran muy pequeños”.


“MÁS COMPLICADO”


Es decir, subrayó que “esa refundación” se hacía entonces “con partidos mucho más pequeños” de los que él se encontró al llegar en 2018 a la cúpula del PP, cuando su partido era “tercera fuerza en todas las encuestas” al verse superado por el PSOE y Ciudadanos. Ahora, recalcó, existe otra formación como Vox, por lo que ahora es “mucho más complicado”.


El presidente nacional del PP rememoró que el propio Aznar le dijo que lo tenía “mucho más difícil”, dado que “ahora mismo hay grandes partidos que hacen que esa reunificación del espacio electoral sea más complicado”.


A su juicio, una importante diferencia es que el PP de Aznar “tiene que llevar a su partido donde estaba la mayoría centrada, hacia ese centro reformista y liberal”, mientras que en su caso es lo contrario porque debe “intentar mover a la mayoría social a la centralidad, la transversalidad y la moderación del partido” en una España “absolutamente polarizada”.


Casado consideró que el objetivo es “que esa mayoría silenciosa y tranquila −pero ahora polarizada en extremos− vuelva al PP”, un partido que “nunca ha dejado de estar en el centroderecha reformista, liberal, europeísta y constitucionalista”. Rechazó así los consejos de quienes “nos dicen que tenemos que acercarnos más a Pedro Sánchez y decirle que sí a todo”.


También se opuso a quienes le rectan que se acerque más “a los extremos populistas” para “intentar disfrazarnos de ellos cuando son ellos los que intentan imitar al PP”. Analizó en este punto que la quiebra del voto al PP que se produce desde 2015 hasta ahora “no es por decepción, sino por imitación”.


IMITADORES


“La gente no es que no se siente conforme con los valores del PP, sino que los echa en falta y es algo muy importante. Y, por tanto, los partidos que irrumpen para disputar el espacio del PP no es que lo suplanten, sino que lo imitan”, reflexionó Casado, a lo que unió otra “diferencia fundamental” con la época de Aznar pues ahora “un partido serio y responsable no está de moda”.


En todo caso, dijo que esto le da igual, ya que lo que desea es “seguir siendo un partido fiable, confiable y que tiene muy claro lo que tiene que hacerse en España”. Un partido, recalcó, que “pide tener tiempo, confianza y la escucha que tuvo mi partido en 2006 Y 1991” para poder llegar al Gobierno de España y mejorar este país como hicieron sus antecesores.


“Creo que hay que tener tranquilidad, esa paciencia, prudencia y perseverancia”, prosiguió el presidente de los populares, declarándose “convencido” de que los españoles “van a saber que hay una única alternativa” en el PP basada en “el europeísmo, el constitucionalismo, la moderación, la centralidad, el reformismo”. Así es como España “siempre ha salido de crisis como las que estamos”, se reafirmó.


En palabras de Casado, “no hay que volver a hacer el PP”, sino que “hay que hacer popular al partido”. Tras mencionar que antes imperaba el bipartidismo, dejó claro en este momento que no quiere “la unión del espacio del centroderecha tutelado por el radicalismo, el extremismo” o tratando de imitar “unos ciclos polarizantes”.


AZNAR LE DESEA “SUERTE”


Aznar, por su parte, deseó “muchísima suerte” al actual líder del PP tras hacer “reflexiones en voz alta” que “no suelen diferir” de las que hace en voz baja. “A Pablo Casado le deseo mucha suerte. España la necesita y el centroderecha español también lo necesita como parte fundamental del futuro de España”, indicó.


Rehusó, en todo caso, dar un consejo directo a Casado, esgrimiendo que “cuando se tiene la responsabilidad de dirigir, de ser uno de los actores importantes de la política española todos los días hay que marcar el camino, definir la estrategia y tomar las decisiones” y que “eso le corresponde a él”. “No me corresponde más a mí”, sentenció Aznar.


Previamente, el expresidente del Gobierno sí compartió otras reflexiones sobre la consolidación de la alternativa que le llevó al poder en 1996 tras ganar los comicios generales. Habló de la importancia de convertirse “en foco de atracción, en un polo de atracción para evitar que los extremos crezcan”.


“A mí me parece una cuestión esencial y una de las lecciones más importantes que se pueden extraer para hoy por necesidad”, apuntó Aznar ante Casado. “Ese polo de atracción funcionó en su momento y hubo momentos muy complicados de los cuales ahora tampoco hay que ocuparse”, apostilló el exlíder del PP.


Aznar se retrotrajo hasta el momento en el que “el CDS de Adolfo Suárez estuvo a punto de sorpasar a Alianza Popular”. De haberlo hecho, confesó que no se atrevería a decir “qué hubiese pasado” a posteriori. Dicho esto, incidió otra vez en que “ser el polo de atracción es absolutamente fundamental” en una España que necesita “hacer muchas cosas”, como fortalecer la nación, relanzar la economía o tener más proyectos internacionales.


“PROYECTO MUY CLARO”


Aznar también defendió que él forjó “una alternativa real” de “muchos años” trabajando en “unir todo lo que estaba a la derecha de la izquierda”. Explicó cómo definió “un proyecto muy claro que los españoles supieron apreciar” mientras cumplía con su tarea de oposición.


Remarcó que entonces “teníamos unos deseos de cambio muy fuertes y sabíamos lo que queríamos cambiar” en un momento con España marcada por el terrorismo y en el que se logró desechar “la teoría del empate infinito”, además de enfrentarse a la situación económica y a un país que había “llegado tarde” a casi todas sus citas históricas hasta entonces.


Al hablar de todo ello, Aznar quiso decir que “una lección de entonces es que las políticas que se pueden aplicar, que dan resultados, que producen bienestar a los ciudadanos y dan un salto al país están comprobadas y existen”. “Los tiempos cambian, las circunstancias pueden cambiar, las sociedades pueden cambiar”, admitió.


No obstante, a renglón seguido hizo hincapié en que “las reglas políticas del orden” basados en la disciplina fiscal, las rebajas fiscales, en “mantener la casa en orden” o tener una ambición exterior son “cosas que no han cambiado” y son “lecciones” a extraer de la época en la que él gobernó.


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