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Sociedad
    

La pesca altera el comportamiento de los peces en ecosistemas explotados

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 16 de diciembre de 2020, 18:30 h (CET)

MADRID, 16 (SERVIMEDIA)


La actividad pesquera altera el comportamiento y las características de los peces en ecosistemas explotados, ya que tiene un impacto en cómo actúan y se alimentan esos animales.


Así se explica en un estudio liderado por la Universidad de Barcelona (UB) y publicado en la revista 'Marine Ecology Progress Series'. El trabajo se llevó a cabo en dos hábitats diferentes: las islas Cíes (Vigo), un área marina protegida donde no se permite la pesca recreativa, y zonas contiguas abiertas a la pesca.


El artículo está firmado por Lluís Cardona, Àlex Aguilar y Fabiana Saporiti, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, así como expertos del Instituto Español de Oceanografía y de la Universidad de Essex (Reino Unido).


No todos los ejemplares de una misma especie son idénticos, pues a menudo existe una variabilidad muy marcada dentro de una misma población e incluso esas diferencias morfológicas se traducen en un comportamiento distinto.


El estudio demuestra que la pesca modifica el reparto de recursos y, por lo tanto, la conducta de dos tipologías de una misma especie de pez, el 'Labrus bergylta', de manera que la actividad pesquera dificulta la comprensión de cómo han evolucionado las características de las especies en los ecosistemas explotados. El trabajo ratifica la importancia de las reservas marinas para poder entender el comportamiento originario de estos ecosistemas antes de la intervención humana.


La existencia de formas distintas de una misma especie, llamadas morfotipos, es frecuente en los animales vertebrados y depende en gran medida de la abundancia de las presas disponibles durante los primeros años de vida, así como de la competencia con otros congéneres.


Para averiguar si dos morfotipos de una misma especie difieren en el uso de los recursos y si esta diversidad está afectada por la pesca, el equipo de la UB puso en marcha un estudio sobre el 'Labrus bergylta', pez del orden de los perciformes y la familia de los lábridos, muy común en las costas del norte de la Península Ibérica y en las costas atlánticas de Europa.


DOS MORFOTIPOS


Los investigadores compararon los patrones de uso del medio y la alimentación de dos morfotipos de este pez, uno liso y otro con manchas, en los dos hábitats mencionados. Con ello, primero estudiaron visualmente la cantidad de ejemplares de cada morfotipo en las dos áreas y después usaron técnicas de análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno para averiguar las diferencias en el tipo de alimentación.


Los resultados muestran que los dos morfotipos difieren de forma consistente en su uso del hábitat tanto dentro como fuera de la reserva marina, pero sólo en la reserva marina difieren también en su alimentación. Según los investigadores, esto se debería a la pesca porque al reducir el tamaño de la población baja la competencia intraespecífica.


"El reparto de los recursos entre estas dos variedades depende de la densidad, por lo que el comportamiento actual en zonas abiertas a la pesca no es informativo sobre sus nichos tróficos originales. Ello pone de manifiesto que muchos de los rasgos que vemos en especies salvajes explotadas pueden tener más que ver con esa explotación y no con adaptaciones al medio natural, pues este ha sido transformado por los humanos", explica Cardona.


Estas conclusiones demuestran la importancia de los espacios protegidos para llegar a entender el comportamiento de las especies marinas. “La comparación de la biología de las especies en el interior y el exterior de las reservas marinas y otros espacios protegidos permite entender los cambios en la biología de las especies explotadas, que de otro modo no serían evidentes”, destaca Cardona.


Ante esta situación, los autores señalan la importancia de analizar cómo estos cambios se trasladan al resto de la red trófica y ver si pasa lo mismo con otras especies en otras regiones. “Esto es particularmente relevante para el océano Atlántico norte, donde un siglo de intensa explotación humana ha diezmado las poblaciones de la mayoría de las especies marinas de vida larga”, concluye Cardona.


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