Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Columna de opinión

Extraña complacencia

Luis del Val Luis del Val
martes, 11 de mayo de 2021, 08:02 h (CET)
MADRID, 10 (OTR/PRESS) De la misma manera que Pedro Sánchez huyó del público, tras el cuatro de mayo, Pablo Casado multiplicó sus apariciones con tanta persistencia y entusiasmo que llegó un momento en que me llevó a la confusión, y hasta llegué a pensar si el que se había presentado a la presidencia de la Comunidad de Madrid era Pablo Casado y no Isabel Díaz Ayuso.

Entiendo la euforia por el resultado, pero comienzo a observar una complacencia excesiva, como si el campeonato de Liga se hubiera suspendido y ya se supiera quién era el campeón. Esa sonrisa de triunfador que exhibe a todas horas Pablo Casado, mientras seguimos en una situación sanitaria y económica desastrosa, puede llegar a tomarse como insensibilidad. Está bien celebrar el triunfo -triunfo merecido- pero convendría no olvidar que hubieran bastado dos o tres escaños menos para que el discurso de Pablo Casado en las Cortes, dándole la razón a todo lo que piensa Pedro Sánchez de Vox, se le hubiera atragantado. Aquel discurso, en el que parecía pedir disculpar por haber estando en la foto de Colón, fue algo peor que una equivocación: fue una imprudencia que, si hubiera habido otros imprudentes al frente de Vox, le podría haber costado un par de gobiernos autonómicos.

Para ser centrista no hay que darle la razón a los que denominan como fascista a quien no piensa como ellos, que es el fascismo más puro, sino presentar proyectos, oponerse a las insensateces, apoyar apuestas ilusionantes, no limitarse a certificarse de centro sobre la premisa de estar contra VOX. Es como si yo me declarase matemático por odiar la poesía.

Ayuso no hubiera sacado el mismo resultado en Valencia, y Pablo Casado no hubiera obtenido en Madrid tantos votos como Ayuso. Un poco de complacencia restaña los disgustos y es compresible, por supuesto, pero creer que un éxito borra cualquier error del pasado es la mejor manera de que los éxitos no se repitan. Si de tonterías debemos admitir las justas, de complacencias conviene no exagerar.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

El hombre en cuyas manos estamos, del Rey abajo, todos

Pacto por la hospitalidad

Credibilidad y Sobreactuacion

El calvario de la homicida

Los separatistas están crecidos

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris