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La identidad de género es la vivencia interna y profunda que cada persona tiene sobre sí misma en relación con el sexo y el género. Es decir, es cómo cada persona se siente y se reconoce: como hombre, como mujer, como ambos o como ninguno. No siempre coincide con el sexo que se le asignó al nacer, ni depende de rasgos físicos, ni de lo que otras personas puedan observar desde fuera.

La Ley 4/2023, de 28 de febrero, en España, define la identidad de género como “la manifestación que cada persona hace de su identidad sexual”. Esto significa que solo la persona puede definir quién es, y ninguna institución, empresa ni individuo puede imponerle etiquetas ni exigirle demostrar su identidad mediante pruebas médicas o psicológicas.
Identidad de género y expresión de género: no son lo mismo
Identidad de género: Es la vivencia íntima y personal de cómo se siente una persona respecto a ser hombre, mujer, ambos o ninguno. Expresión de género: Es la forma en que una persona comunica al mundo su identidad, a través de su forma de vestir, de hablar, de moverse o de comportarse.
Por ejemplo, un hombre puede elegir ropa considerada “afeminada” y seguir identificándose como hombre. Su forma de vestir o comportarse no modifica su identidad.
Sexo biológico, identidad y orientación sexual: conceptos distintos
Es importante no confundir identidad de género con orientación sexual. La orientación sexual se refiere a la atracción emocional, afectiva o sexual que una persona siente hacia otras personas, y puede estar dirigida hacia:
Personas del otro sexo Personas del mismo sexo Personas de ambos sexos O de forma más amplia y diversa
Una persona trans, por ejemplo, puede ser heterosexual, homosexual, bisexual o tener cualquier orientación sexual, independientemente de su identidad de género.
El impacto social y laboral
Aunque la legislación ampara el derecho a vivir conforme a la identidad y expresión de género, la realidad aún presenta muchos desafíos. Según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (2020), casi el 50% de las personas LGTBI ocultan su orientación sexual o identidad de género en su lugar de trabajo. Esto demuestra que para muchas personas existe una separación forzada entre su vida personal y profesional, lo que puede afectar profundamente su bienestar emocional y su rendimiento laboral.
Ejemplos de actitudes discriminatorias
Chistes o comentarios negativos sobre personas LGTBI. Rumores sobre la orientación sexual o identidad de género de alguien. Burlas hacia quienes tienen una expresión de género diferente.
Aunque estos comentarios puedan parecer “inofensivos” o bromas, pueden generar incomodidad, inseguridad emocional y sensación de estar en alerta constante. No solo afectan a quien pertenece directamente al colectivo, sino también a personas que tienen familiares o personas cercanas LGTBI.
Obligaciones legales de las empresas
La ley exige que las empresas garanticen un entorno libre de discriminación, también en lo que respecta a la identidad y expresión de género. Esto implica, por ejemplo:
Respetar el nombre y pronombres que la persona indique, incluso aunque no haya concluido trámites legales de cambio registral. Proteger la intimidad y la dignidad de cada persona. Evitar preguntas personales o insistentes sobre orientación sexual o identidad de género, salvo que la persona lo comparta voluntariamente.
Ejemplo práctico Si una trabajadora trans solicita que en su correo corporativo o tarjeta de identificación figure su nombre sentido, aunque aún no haya hecho el cambio legal, la empresa está obligada a respetarlo. Esto no solo es un requisito legal, sino que contribuye a generar un entorno de respeto, confianza y bienestar.
Roles de género y estereotipos
Los roles de género son las expectativas culturales y sociales sobre cómo “deben” comportarse hombres y mujeres. Por ejemplo:
“Los hombres son los principales proveedores económicos del hogar.” “Las mujeres cuidan y son más empáticas.”
Estos estereotipos pueden limitar tanto el desarrollo personal como profesional de las personas. Por ejemplo, un hombre que quiera dedicarse a cuidar a personas mayores podría verse cuestionado, porque se asocia el cuidado con lo femenino. Detectar y eliminar estos estereotipos permite a las organizaciones aprovechar mejor el talento y crear un ambiente de trabajo más justo.
Respetar no implica compartir creencias
Comprender la diferencia entre sexo biológico, identidad de género, expresión de género y orientación sexual no significa necesariamente compartir las mismas ideas o creencias. Significa, simplemente, respetar la dignidad, la libertad y los derechos de cada persona, tal como exige la ley y el compromiso ético de cualquier organización.
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