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El pan nuestro de cada día

Es vergonzoso contemplar cómo estamos convirtiendo la vida social en un constante maniqueísmo informativo, ni controlado ni sancionado
Ángel Alonso Pachón
martes, 17 de septiembre de 2024, 08:43 h (CET)

El secreto sobre todo tipo de actuaciones tributarias, iniciadas por la AEAT a personas individuales o entidades societarias, es obligado por Ley.


Si los expedientes salen a la luz estamos ante actuaciones punitivas de origen en  funcionarios irresponsables o en ejecutivos con intereses políticos; cualquiera de las formas son  punitivas.


Toda publicidad continuada de informaciones sobre asuntos privados, derivadas de actuaciones de estructuras con responsabilidad reconocida por Ley, debería pasar por el tamiz deontológico y el judicial.


En el campo jurídico existe lo conocido como "secreto sumarial", controlado por los jueces; en el entorno de los funcionarios se llama "prohibido las filtraciones".


Hoy, entiendo, se está consintiendo, irresponsablemente o por intereses políticos,  la INVASION a todos los ámbitos de la sociedad, torpedeando el derecho a la intimidad personal, INCUMPLIENDO la normativa ya sea del SECRETO SUMARIAL o la que se deriva de la responsabilidad  como FUNCIONARIO.


Que los posibles infractores sean personas públicas no anula la obligación jurídica del SECRETO; si por interés público se rompe el derecho a la reserva e intimidad de las personas,  es de lógica se señale la fuenteorigen de la información.


Negarse a ello es asumir la posible responsabilidad personal en caso de no ajustarse a la veracidad.

Sólo la autoridad judicial es competente para “abrir la información” privada, en base a las motivaciones jurídicas correspondientes.


La intimidad y privacidad en todos los aspectos de la vida personal y social son derechos, no un capricho en manos de interesados medios, profesionales, societarios o políticos. Lo vergonzoso es contemplar cómo estamos convirtiendo la vida social en un constante maniqueísmo informativo, ni controlado ni sancionado.


Hemos convertido la prensa, la televisión, a sus lectores o televidentes en jueces públicos que no respetan el derecho a la PRIVACIDAD, a la vez de no asumir su propia responsabilidad.          

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