Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | Cartas al director

​Bienaventurados los mansos

José Morales Martín, Gerona
Lectores
miércoles, 31 de julio de 2024, 19:55 h (CET)

El hablar de los mansos, mujeres y hombres, es como un reguero que hace germinar los campos, sin apenas ser notado; ­es un manantial que recoge las aguas de los infinitos regatos del deshielo, y las transporta hasta la meseta, por el acueducto de los corazones, para calmar la sed de los hombres.


La voz de los mansos -de los bienaventurados mansos-, es voz del silencio y silenciosa, un musitar apagado, que sólo llega a quien está muy cerca del vivir dentro del corazón y en el espíritu. Y al hablar de los mansos, me quedo con la palabra clásica de los "bienaventurados". Llamarles dichosos -así han traducido algunos textos- me da la impresión de introducir una cierta banalidad en la virtud de la mansedumbre, virtud reservada sólo a los fuertes, a los muy fuertes, que han combatido ya un sin fin de batallas en el difícil arte de vivir; y de la que el mismo Jesucristo se quiso presentar como modelo.


El título de "bienaventurados" anuncia un poseer en ciernes, y ya de manera permanente, la felicidad, sin mezcla de mal alguno, que germinará sus hondas raíces en la vida eterna.


En la ciudad se escuchan mil voceríos: los gritos de quienes inundan la calle de la propia basura recién utilizada; de quienes protestan y de los que ahogan sus triunfos en algarabías; de quienes se pierden en estertores para imponer su "mensaje" a los débiles; de quienes blasfeman sin saber lo que dicen; de todos aquellos que quizá no alcanzarán nunca la inigualable riqueza de gozar en silencio, del silencio de los hombres, del silencio de la naturaleza, del silencio de Dios.


Frente a este rumor, la voz de los mansos es el estuche de la libertad en quietud, avasallada, no diezmada; abusada y manipulada, nunca violada y siempre  cercana a la justicia. Y su voz no es "la voz de los sin voz"; porque el hablar no es pura propaga, publicidad. La vida de los hombres no se agota en una cuestión de anuncio, de imagen exterior, de mercado.

Noticias relacionadas

Hoy, en Cantabria, hay convocada una huelga en la educación pública. La secundaré por principios, porque la reivindicación es justa –hace 17 años que nuestros sueldos no se actualizan con el IPC, las ratios siguen siendo elevadas, se prioriza la inversión en la enseñanza concertada frente a la pública…– y porque, a pesar de que no soy muy optimista, necesito convencerme de que las cosas pueden mejorar.

El objeto de esta columna es expresar una reflexión sobre la Iglesia católica, ya que a menudo es actualidad y motivo de fuerte polémica. Mucho de lo que leo sobre la Iglesia católica podríamos afirmar, a mí modo de ver y desde siempre, que es «signo de contradicción».

Nos hemos globalizado y, eso, está muy bien; ahora nos falta sustentarnos en el verdadero amor, conocedores de que el espíritu fraterno, es lo que nos obliga a desvivirnos por vivir la acción colectiva, como fuerza orientadora para lograr la concordia, desde el abecedario del respeto mutuo y el lenguaje de la tolerancia.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto