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Opinión
Etiquetas:   Política   Inés Arrimadas   Coronavirus  

​Ordeno y mando. Como corderos nos van llevando al matadero

​Nos duele que la señora Arrimadas se haya metido en una encerrona de la que no sabemos si le va a ser fácil salirse
Miguel Massanet
martes, 12 de mayo de 2020, 08:43 h (CET)

Hemos entrado en otra fase y no me estoy refiriendo a las 3 fases que, en realidad son 4, de este programa de desescalada “gradual, asimétrica y coordinada” que se ha sacado el Gobierno de la manga y que, según quienes lo forman, está previamente avalado por una serie de personajes supuestamente expertos en la materia que, sin embargo, según se puede deducir de lo que nos han informado los medios de comunicación, resulta que no “no son asesores sino técnicos y funcionarios que ya forman parte del cuerpo funcionarial del ministerio de Sanidad y del CCAES, el Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, lo cual supone, a juicio del Gobierno, no es una actividad temporal sino permanente en la prestación de sus servicios públicos y que revelar su identidad supondría vulnerar la Ley de Protección de Datos y la Ley de la Función Pública que exige esa protección.” Es decir que, los españoles, tenemos que depositar nuestra confianza en lo que nos viene diciendo el Gobierno, que según la señora Salgado, se rige “escrupulosamente”, por lo que deciden este grupo de supuestos “expertos” (hemos llegado a dudar de si realmente exista semejante grupo asesor y de que todo se trate de otra de las jugarretas habituales de quienes nos dirigen, para evitar asumir las responsabilidades de sus decisiones) en una cuestión que afecta directamente a nuestras libertades, a nuestra salud y a nuestras economías particulares; sin que ni siquiera se nos hayan mostrado las actas, informes o conclusiones escritas en las que consten los argumentos, las pruebas, los estudios y las evidencias de que las medidas que se están aplicando por parte del ministerio de Sanidad, así como las que pudieran afectar a aspectos económicos relacionados con la pandemia, que ya se ha llevado a más de 26.000 españoles, sin que nadie se haya molestado en explicarnos si una gestión distinta, más eficaz, más sensata y menos politizada de la lucha contra el Covid 19, hubiera podido evitar esta cifra tan alta, que tiene la desagradable característica de haber sido la más alta, por millón de habitantes, de todas las naciones afectadas por el coronavirus.

Y es que, señores, estamos en manos de unos mandatarios que, no es que no tengan ningún plan B, como afirma el señor Pedro Sánchez, por si les falla un plan A; es que, tampoco tienen ningún plan A y se limitan a ir actuando según las circunstancias, los acontecimientos, los bandazos de la epidemia o las conveniencias políticas les van condicionando, sin que, en realidad, sepan lo que van a tener que hacer el día de mañana o de aquí a un mes. Es por eso que les va de maravilla tener al país en un puño, recluido, amedrentado, ocultando la verdad en cuanto a las personas que realmente están muriendo por el contagio del coronavirus y utilizando trucos estadísticos para camuflar la realidad del estado actual de la pandemia para así, con la colaboración de quienes se vienen prestando a mantener al país en la ignorancia, como este personaje que cada día sale a dar noticias manipuladas respecto a los efectos de la pandemia, el señor Fernando Simón o, lo que todavía resulta más insufrible, que el señor Pedro Sánchez lleve acumuladas, hasta ahora, más de diez horas de presencia en las pantallas de las TV, para contarnos milongas sobre lo bien que el Gobierno lo está haciendo y sobre sus éxitos en su lucha contra el virus, sacando pecho de que en España se han llevado a cabo una cantidad de test inexistentes debido a que, hasta hace poco, no disponían de los suficientes y muchos de los que adquirieron no reunían las condiciones de fiabilidad para poder confiar en ellos, y cargando contra la oposición por no haberse prestado a colaborar en el gran engaño que viene perpetrando el actual ejecutivo.

Pero todas estas cuestiones, aunque de una gravedad innegable, desmerecen ante el verdadero plan que se nos viene ocultando a los ciudadanos, un plan que es evidente que tiene sus raíces en aquellos momentos en los que súbitamente, el señor presidente del Gobierno, se echó en brazos del señor Pablo Iglesias, incumpliendo, una vez más de las ya incontables que lo ha venido haciendo, la promesa de que nunca haría una alianza con el líder de los comunistas bolivarianos de Podemos o, como ahora se denominan, Unidas Podemos. Estamos, seguramente, ante uno de los momentos más inquietantes de nuestra reciente Historia, no solamente debido a la gravedad de la crisis pandémica que nos está azotando, sino que, aprovechándose de ella y de espaldas al pueblo español, se está maquinando una gran operación que, con toda seguridad, puede llevar aparejada un cambio radical en nuestro sistema democrático, prescindiendo de nuestra actual Constitución de 1978 para, mediante el sistema de puentear las normas constitucionales, crear una situación de hecho favorable a que, poco a poco, se vayan apoderando las izquierdas de las instituciones, de modo que los tres poderes del Estado queden en manos o bajo las directrices de quienes gobiernen, de modo que no haya en España quien se pudiera oponer a lo que sería la implantación de un Estado totalitario a imagen de otros tantos que, hoy en día, han conseguido imponer el yugo comunistas a sus ciudadanos, mediante un hábil manejo de la demagogia, la creación de una opinión anticlerical, la satanización del capitalismo y la colectivización de la producción como, por desgracia, tenemos muestras lo suficientemente expresas en algunas naciones de Suramérica. No perdamos de vista a personajes expertos en actuar desde la sombra que tienen un inmenso poder y capacidad para quitar y poner gobiernos, según lo requieran sus intereses particulares.


Estamos hablando de Jorge Soros, un archimillonario al que el autor de The new Reagan Revoluton, Jim Denney, describe con estas palabras: “Puede ser más peligroso que una bomba nuclear. Actúa desde la sombra con determinación, usando su dinero y poder para manipular la economía y la política. Un misil nuclear puede destruir una ciudad, pero George Soros puede destruir nuestro estilo de vida”. Este señor fue el mecenas que apoyó a Obama para presidente de los EE.UU y desde entonces se considera, desde ciertos sectores conservadores, que “Soros apunta y el expresidente disparaba”. Se sabe de la relación de Soros con el independentismo catalán y de las aportaciones que a través de Independent Diplomat a la que la Generalitat le pagó, a lo largo de dos años, 1,6 millones de euros. En los pagos no se especifica qué servicios ofreció este lobby al entonces president, Artur Más, pero sí se sabe que “Soros financió a este lobby a través de su ONG Open Society Foundation (OSF) con nada menos que 2,8 millones de euros”.

Se sabe que nuestro actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha reunido más de 8 veces con el clan Soros y una de ellas con el hijo del magnate, Alexander Soros, en el mes de Enero pasado, al poco tiempo de ascender a Presiente del gobierno de España. Se habla que a esta cita acudieron representantes de fondos de inversión internacionales como el Bank of América o Morgan. Con el secretismo propio de quienes no quieren que se conozcan sus relaciones y el oscurantismo que caracteriza la forma de actuar sibilina, maniobrera, siempre en el estrecho margen existente entre la legalidad y transgresión, no es difícil adivinar de lo que estuvieron tratando, conocida la protección que el señor Soros viene dispensando a los separatistas catalanes. ¿Todavía hay alguien que se crea a Sánchez capaz de poner coto a la evidente marcha de los soberanistas hacia algún tipo de independencia, con estos antecedentes? Resulta cómico pensar que Sánchez acabe renunciando a apoyar a Torra y sus secuaces por el simple hecho de que ahora, debido a que en este momento, por razones electorales, le interesa aparentar un acercamiento a Ciudadanos para que no se le vea tan dependiente de Podemos y la extrema izquierda, precisamente en unos momentos en los que el desgaste de su gobierno se está haciendo evidente debido a las consecuencias, de toda índole, causadas por la pandemia del coronavirus.

Nos duele que la señora Arrimadas se haya metido en una encerrona de la que no sabemos si le va a ser fácil salirse o si, en realidad, en algún momento va a poder o la van a dejar librarse de este cambio de política que parece que la ha llevado a apoyar a Sánchez, en esta última prórroga de la situación de Alarma, dejando colgados al PP y a Vox. Ella dijo que sólo sería por esta vez, pero según se sabe Sánchez va a pretender que la alarma se prorrogue hasta finales o mediados del mes de Junio. Se habla de que las últimas encuestas reflejan una bajada muy importante en cuanto a intención de voto de Ciudadanos y no creemos que este nuevo viraje hacia las izquierdas favorezca a la formación naranja, que corre el riesgo de acabar por ser un partido del Grupo Mixto.

Pero, volviendo al tema principal de este comentario, deberemos recordar que uno de los que han estado apoyando la aventura del señor C.Puigdemónt en sus exilio dorado por Europa y de los que han estado financiando su estancia en Bruselas y Waterloo, ayudando al pago de los elevados honorarios de los carísimos abogados que lo están defendiendo en instancias internacionales, es el señor Jaume Roures, mecenas del soberanismo catalán, y fundador de Mediapro. Otro de estos capitalistas de ideas comunistoides y, en su caso separatistas que, no obstante, tienen patente de corso y parece como si fueran inmunes a la Justicia que, al parecer, en lugar de constituir una amenaza para sus combinaciones irregulares, más bien parece que la tiene de su parte.

Bien, la realidad es que estamos en manos de todos estos elementos, peligrosos todos ellos, grandes “influencers” con dinero suficiente para financiar cualquier aventura o revolución que se dediquen a apoyar. En España primero fueron los masones y ahora, desde que nominalmente somos una democracia, parece que estamos enfrentados a uno lobby igualmente peligroso que, según parece, tiene la intención de que la grave crisis económica que nos va a dejar esta pandemia del coronavirus, que es anunciada como una de las más graves que vamos a tener que soportar, pueda coadyuvar a que los peones que están instalados en el Gobierno, dirigidos desde la distancia como marionetas, sin voluntad propia, acaben por llevarnos a una situación, generalmente irreversible, en la que, sin apenas darnos cuenta, nos encontremos inmersos en un régimen de tipo autoritario y privador de las libertades individuales; con la particularidad de que España sigue siendo un parte de Europa, a la que siempre ha estado unida y de la que puede que, voluntariamente o a la fuerza, se vea obligada abandonar.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, tenemos el presentimiento de que vamos camino de que acabemos convertidos en unos meros monigotes, en manos de aquellos a los que hemos permitido que nos llevasen al descalabro económico, bajo las zarpas de un Estado totalitario. Relata refero.

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