Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Firmas y Blogs
Jesús Salamanca
La tronera
Jesús  Salamanca
La libertad de expresión y de información es un derecho fundamental al que hay que alimentar en el día a día frente a la violencia y el odio de este Gobierno sectario y radical

Deberíamos llamarlos algo así como «Delegación Plurinacional de Prensa y Propaganda» a todos esos periodistas vendidos a unas siglas. Son enchufados, nunca tuvieron que competir. Son hijos de la LOGSE y se venden al mejor postor, hablamos de mercenarios incapaces de resolver sus propios problemas. Ponen el culo en cualquier dirección y para ello precisan protección. Representan una forma de corrupción soterrada que daña los cimientos de la democracia. Dejar un medio de información en manos de estos «gánsteres» es como poner una ametralladora en manos de un chimpancé.


Periodistas rueda de prensa

La lista de periodistas bandidos es de sobra conocida. Ya se ha encargado Alvise Pérez de ello. En respuesta a esa fragilidad antidemocrática y ante la chulería demostrada, decenas de periodistas de medios de comunicación democráticos han decidido boicotear su trabajo; es una forma de decirlos que eso que hacen es fascismo del malo, resentimiento, incapacidad para trabajar, desconocimiento de las reglas democráticas. Lo más triste es que el PSOE también vota y defiende eso: es su sino en la eternidad. Comunismo y socialismo son amalgama de violencia, odio y muerte a lo largo de la Historia.


El Gobierno no ha dudado en unirse, entre otros, a los asesinos herederos de ETA para señalar al periodismo democrático y a periodistas contrarios a la libertad de expresión. Cuando las encuestas les dan perdedores a sus ideas, intentan arañar en la escena antidemocrática lo que no saben defender en democracia y en digna lid.


La libertad de expresión y de información es un derecho fundamental al que hay que alimentar en el día a día frente a la violencia y el odio de este Gobierno sectario y radical. Un Gobierno que abandona a la ciudadanía y no da más de sí, es un Gobierno inútil y enfermo.


Los periodistas que cultivan la represión no merecen ser llamados así sino dictadorzuelos, zampatuercas, atropellacarros, gaznápiros, bobalicones y chorrapeladas. Nunca se ha ganado ni sumado libertad de expresión ni información con machetes ni escopetas, pero sí con una sonrisa, una carga de dignidad y un ápice de entendimiento. A esta situación han llevado los partidos de izquierda que dejaron escondida la «cheira» en los zulos de invierno para sacarla en el momento en que ven cómo su opción pierde votos, interés, aprecio y apoyo. 


No tengo dudas de que estos energúmenos son los que se alegran con el mal ajeno, las navajas en sobres, las navajas ensangrentadas y demás trampas que las formaciones de la siniestra llevan a la política con minúsculas y desechos. Deberían saber que «más vale una paz relativa que una guerra ganada», en palabras de la Emperatriz de Austria.


Estos malos y perversos periodistas forman parte de esos «muchos hombres que cometen el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean». Así pensaba Rusesell y su pensamiento no ha perdido actualidad. Gar Mar acostumbraba a afirmar que «Más mérito tiene el que hace avanzar un paso por medio de una sonrisa, que el que hace avanzar ciento a fuerza de latigazos».


Varios de esos periodistas han pedido perdón por su traición a la profesión y a los compañeros, pero mientras no sea pública nunca habrá perdón posible ni redención.

Artículos del autor

España no se cansa de pedir fondos europeos a Europa, con la disculpa de la recuperación y la necesidad de modernizar el país. Pero resulta que ciertas cantidades importantes de esos fondos van a parar a los sindicatos clasistas para el arreglo de sus sedes. El caso es que la Unión Europea ha bloqueado diez mil millones de euros porque ese no es el destino de los fondos.

Hace unos días me comentaban que, con un ministro de Cultura y Deporte como el «Peoncín» de Tabarnia, ha acabado por degradarse la representación de una y el otro. El caso es que uno reflexiona al respecto y posiblemente esté en lo cierto quien así opinaba. Los Gobiernos democráticos españoles siempre han dado importancia a esas dos disciplinas, pero en el Gobierno actual no lo han hecho; han tomado a ambos como una «María» de bachillerato. Y así nos cubre el pelo.

«Lo que nos gustaría es que los museos nacionales no estén sólo en Madrid». Lo ha soltado el ministro de Cultura y Deporte, Miguel Octavio Iceta, y se ha quedado tan pancho y orondo. ¡Qué atrevida es la ignorancia! Y pensar que estamos gobernados por personajes como el «bailarín» o, como le llaman en su partido, el «peoncín» que llegó de Tabarnia.

Cada vez que abre la boca, Íñigo Urkullu, sube el pan o baja la bolsa. Y cuando habla de asuntos de fiscalidad ya es el colmo: algo así como las risotadas de los niños cuando los payasos hacen su aparición en la pista del circo. Hace unos días se ha reído media España de él y, si no lo ha hecho la otra media, es porque no ha entendido la majadería interesada que ha esputado.

Muchas veces, el activismo ideológico deja en segundo plano la lógica, el bienestar y la razón. Eso es lo que le ha sucedido a José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social y cosas varias. Sabe que los fondos de recuperación comunitarios dependen de una serie de factores que el Gobierno ha de cumplir, sí o sí. No sé cómo explicará a Bruselas que la patronal se ha retirado de la mesa de las pensiones. 

La calle se caldea. Ha costado, pero se va logrando. Los camioneros están hasta el pico de la boina; los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han acabado hartos de abusos y de mentiras de Pedro «El mentiroso» y del fundido Grande Marlasca; Los metalúrgicos van a peor cada día y están olvidados; los agricultores venden por debajo de lo que cuesta producir; los sindicatos andaluces se gastan en putas el dinero que debían entregar a los parados, y así sector tras sector.

Siempre pensé que los ministros eran los responsables de elaborar legislación y generar confianza en la ciudadanía, pero he podido comprobar que no es así. El ministro, José Luis Escrivá Belmonte, que lo es de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Gobierno de España, ha demostrado una torpeza inusual. No por mucho presentar un currículum vistoso se es mejor profesional ni más especialista en lo que dicen los papeles.

Pablo Casado tiene un problema, incluso voy más lejos: Pablo Casado es el problema. En estos momentos, el binomio Díaz Ayuso-Miguel Ángel Rodríguez acapara todas las miradas, los parabienes, la ilusión, la esperanza y los deseos de que la «Gaviota» se pose en Moncloa con ella como presidenta nacional.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris