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Augusto Manzanal Ciancaglini
Augusto Manzanal Ciancaglini
Luego de veinte años el único cambio radical se observa en el paso del ensordecedor grito en contra de la guerra al omnipresente murmullo de indignación ante la retirada

El 20 aniversariode los atentados del 11 de septiembre, junto a la caótica salida de Estados Unidos de Afganistán, obliga a los medios y a sus consumidores a tranquilizarse sobre los dóciles conceptos absolutos que se despiden en forma de titular. El que desee entender los intrincados códigos de la geopolítica, principalmenteen sus trazos imperiales, deberá remontarse bastante en sus estudios. Allí podría encontrar a Cayo Claudio Glabro o a Publio Quintilio Varo.


Osama Bin Laden ha simbolizado, como Abu Bakr al-Baghdadi, SadamHuseíno Muamar el Gadafi, el ciego empecinamiento de la inmolación solo para su propia década de fama histórica: con el avispero alborotado, la umma sigue igual o más dividida, Al Qaeda se ha enredado hasta lo microscópico y los talibanes están obligados a inyectar a su régimen algo de pragmatismo. 


Mientras tanto, las diversas formas de ISIS, enemigo de Al Qaeda y los talibanes, violentamente se encienden y apagan agujereando indiscriminadamente el mapa de la estabilidad y del apoyo a la yihad global.


En la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos, entre los agobiantes y confusos túneles que atraviesan victorias aplastantes y humillaciones públicas, sobre la transformación de dictaduras enemigas como Irak, Libia, Siria o Sudán en Estados fallidos, expone su maleable invulnerabilidad, la cual se retuerce hacia un mayor desarrollo tecnológico desplegado encima de una menor dependencia energética y un aumento de la fuerza de sus rivales estratégicos. Todo esto le da aire a su continuado dominio de los mares; desde ahí seguirá intentando regular la válvula que bombea constantemente una división contenedora.


Los objetivos concretos de aquella empresa en Afganistán están cumplidos y se amparan en un masivo apoyo de sus ciudadanos para retirarse en un ineludible repliegue táctico con el fin de focalizarse en zonas de mayor relevancia en la actualidad, dejando a su paso un escenario complejo para sus adversarios. Solo Pakistán podrá estar conforme: en cambio, esuna invitación a mayor implicación para la India, un cercano mal recuerdo para Rusia y una perspectiva agridulce para China, teniendo en cuenta la alianza entre los talibanes y el Partido Islámico del Turquestán que busca la independencia de Sinkiang de China.


Además, si la situación se estabiliza bajo las riendas de los talibanes, subyacen oportunidades económicas como la de la petrolera estadounidense Chevron de llevar gas natural desde Turkmenistán a China, lo cual aflojaría el lazo energético entre Pekíny Moscú.


Luego de veinte años el único cambio radical se observa en el paso del ensordecedor grito en contra de la guerra al omnipresente murmullo de indignación ante la retirada. Paralelamente, el mundo sigue transformándose continuamente entre contradicciones que derraman varios tipos de triunfos y derrotas simultáneas para todos los implicados; sean estos un puñado de guerreros montañeses, redes internacionales de terroristas, férreas dictaduras, potencias regionales o la única superpotencia.                                                                         

Artículos del autor

Recientemente se han visto algunos movimientos militares amenazantes por parte de Rusia y China. Moscú acumuló tropas a lo largo de la frontera con Ucrania. Simultáneamente, China comenzó a realizar ejercicios de asalto anfibio e incursiones aéreas en la llamada zona de identificación de defensa aérea de Taiwán.

China, mostrándose imparable, intenta nublar sus responsabilidades sanitarias y su autoritarismo: firma el mayor tratado de libre comercio del mundo con 14 vecinos, un espaldarazo al multilateralismo y la liberalización comercial, pues tiene como objetivo rebajar los aranceles hasta el 90 por ciento. Sin embargo, su alcance final está por debajo de las expectativas iniciales, ya que la India decidió retirarse de las negociaciones y el texto aprobado no entra en temas de inversión o cuestiones medioambientales y laborales.

La ambigua relación de Rusia con Turquía se vuelve a reflejar en un conflicto en el cual, entre el peso de la diáspora armenia y el gas azerí, todo se termina de embrollar con la implicación de Francia: aquí llega el punto más elevado de las tensión regional; París y Ankara van acumulando fricciones que se desbordan a través de la patria azul de cada uno, es decir, los mares. Allí embeben más su rivalidad con historia, ideología y religión.

El estrecho de Bab el-Mandeb, entre el mar Rojo y el golfo de Adén, es un paso obligado en la conexión del océano Índico con el mar Mediterráneo, por lo cual es una de las zonas con mayor valor geoestratégico del mundo. Yibuti, un microestado de 23.000 kilómetros cuadrados y cerca de 900.000 habitantes, puede jactarse de situarse en este relevante cuello de botella por el que transita buena parte del comercio global.

Combinando motivos geopolíticos y económicos, la voz opositora más potente viene de Estados Unidos, pues el incremento de sus exportaciones de gas natural licuado a la Unión Europea es una prioridad. A pesar de la caída de la demanda y los precios, el interés de potenciales clientes augura una perspectiva positiva a largo plazo para el GNL estadounidense, cuya ventaja radica en su transporte.

Después de tanta ventaja absoluta estadounidense en el campo de la tecnología con monstruos como Apple, IBM, Facebook, Microsoft, Amazon o Alphabet, China, por medio de Huawei, podría lograr un gran triunfo en la carrera hacia el 5G y superar ampliamente las extraordinarias ganancias obtenidas por Estados Unidos con el 4G.

China venía arrastrando varias situaciones complicadas: las protestas en Hong Kong, la guerra comercial, un menor crecimiento económico y, por si fuera poco, el coronavirus fue presentado por muchos como su Chernóbil.


La muerte de Qasem Soleimani es el baño de realidad que Washington ofrece a Teherán. Dentro de una crisis crónica, Irán ve como sus medianos y frágiles tentáculos se enredan entre la conservación de la teocracia islámica y la restauración del Imperio persa.

 
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