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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   Coaching   -   Sección:   Opinión

Utilizar la respiración para ser más productivos

César Piqueras
@cesarpiqueras
sábado, 8 de octubre de 2016, 11:03 h (CET)
Hay algo que hacemos todos los días miles de veces: respirar. Sin embargo, pocas veces caemos en la importancia de la respiración como herramienta para ser más productivos, para tener una mayor capacidad de gestionar el presente.

Respira mejor y serás más productivo
Es obvio que todos respiramos, eso no se nos pasa a nadie, pero hay personas que respiran mejor que otras e incluso algunas que aprovechan su respiración para lograr buenos resultados. Me centraré en esta idea que seguro que interesa a muchos de los lectores.

Tenemos que partir de la idea de que lo que nos hace más productivos es ser más conscientes del presente, eso siempre asegura que podamos tomar buenas decisiones.

Cuando una persona es poco consciente de sí misma y de lo que ocurre a su alrededor:

Acaba tomando malas decisiones.
Acaba perdiendo el Norte y errando el rumbo.
Acaba más estresada de la cuenta porque el estrés se apodera de ella y pierde productividad.

De ahí que respirar bien, no sólo nos hace más conscientes e incluso provoca un sentimiento de relajación importante, sino que también nos hace más productivos. Al igual que el deporte nos hace productivos, una buena respiración nos ayuda a aumentar resultados. Por este motivo muchas empresas ya están invirtiendo en mejorar la productividad de sus empleados en base a técnicas de mindfulness, respiración consciente y otras.

Lo primero que tenemos que saber para respirar bien tiene que ver con el diafragma, un músculo que tenemos todos justo entre la cavidad pectoral y abdominal, que tiene un importante papel en nuestra respiración. El diafragma tiene forma de paracaídas y divide la parte del cuerpo con la que respiramos, de toda la parte que tiene que ver con el sistema digestivo.

Cuando queremos respirar adecuadamente, tenemos que hacer la conocida como respiración diafragmática, que nos viene a decir algo así como “involucrar al diafragma en la respiración”. La respiración de la persona estresada no involucra al diafragma, pues es una respiración que se realiza con la parte superior de los pulmones. Aquí me tienes explicándolo con más detalle.

La respiración que te propongo tiene que ver con utilizar la parte baja de tus pulmones, es decir la zona en la que está el diafragma. Está comprobado que involucrar al diafragma en la respiración nos relaja y nos hace ser más conscientes del momento. Lo que aumenta nuestra capacidad de ser productivos en el presente. De ahí que muchas personas la utilicen a menudo como práctica laboral.

Puedes probar cómo estás respirando si simplemente pones una de tus manos en el pecho y otra en el estómago (ombligo). Entonces puedes empezar a inhalar y exhalar aire, observa qué mano se mueve. Si la que se mueve es la mano del pecho, entonces tu respiración te hará estresarte todavía más. Pero si la que se mueve es la mano del estómago, entonces es porque estás siguiendo la respiración diafragmática. Este tipo de respiración aumentará tu productividad, aunque en un inicio notarás una agradable sensación de relajación. Es normal. También te ayudará a dormir esas noches en las que no puedes conciliar el sueño.

Cuando empiezas a respirar adecuadamente parece que todo en tu vida empieza a ponerse en su sitio. Todavía no sabes todo lo que la respiración puede hacer por ti. Pruébalo.

Otro de los temas importantes en la respiración es por dónde respiramos, es decir, si utilizamos la boca o la nariz para tomar y expulsar el aire. Aquí la regla es que si queremos ser más conscientes, utilicemos la nariz como orificio tanto para tomar como para expulsar el aire. El aire por la nariz sale y entra más lento que por la boca, y esto hace que tengamos una mayor sensación de control sobre nosotros mismos, relajación y consciencia que no tendríamos si respiráramos por la boca.

Si quieres saber si una persona vive víctima del estrés y la ansiedad, mira cómo respira. Si su pecho se mueve al respirar y lo hace por la boca, entonces está empezando a estresarse más de la cuenta, y por lo tanto a poner en peligro su salud y disminuir su productividad.

Prácticas útiles para mejorar tu respiración
Para entrenar tu respiración diafragmática empieza tumbado. Te será más fácil. Túmbate en una superficie plana y pon una mano sobre tu estómago. Cuando respires céntrate en que tu mano se eleve, es decir que estando tu pecho estático, tu mano en el estómago se eleve al inhalar y baje al exhalar. Al principio te puede costar un poco más, pero a medida que tu diafragma esté entrenado (como cualquier músculo tiene que entrenarse) te será fácil hacer esta respiración.

Hazlo en varios momentos durante el día. Cada vez que te sientes en tu mesa de trabajo, antes de empezar con ninguna tarea, utiliza un par de respiraciones como forma de tomar conciencia del presente, de lo que tienes que hacer y de lo que es más importante, esto te hará centrarte. También puedes utilizar esta técnica cada vez que subes en tu coche, cada vez que llegas a casa o en cualquier otra situación. Se ha comprobado que dos respiraciones diafragmáticas bien hechas cambian incluso el latido de nuestro corazón, lo hacen más rítmico y pausado.

Camina conscientemente utilizando esta técnica. Cuando camines de un lado para otro, aprovecha para entrenar tu respiración. Camina de forma relajada y aprovecha cada paso para inhalar y exhalar, repitiendo internamente para ti las palabras “he llegado” cuando inhales y “estoy en casa” cuando exhales. En realidad, quizás no estés en tu casa físicamente, pero sí que estás contigo mismo, tu única casa, esa casa que siempre va contigo, tu cuerpo.

Respirar conscientemente hace que seamos más conscientes de la casa en la que viviremos todos nuestros años, nuestro cuerpo. Cuando lo hacemos volvemos a conectar con esa energía vital que nos acompaña, y volvemos a conectar mente y cuerpo, haciendo que el vínculo entre ambos se encuentre vivo, aportándonos un plus de energía y productividad que nos hace mejores.

Cuando llegué al Monasterio de Poblet por primera vez a finales de Febrero de 2009, el Padre Marc me preguntó “¿Dónde vives?”, “En Valencia” respondía yo. Pero él no se daba por vencido y me siguió preguntando una y otra vez lo mismo… Al final, viendo mi cara de confusión por no poder darle una respuesta que le satisficiera, me respondió él: “Independientemente de dónde estés, en realidad vives siempre en el mismo sitio, dentro de ti. Un lugar del que nunca has salido”.

Respirar nos ayuda a volver a esa casa.

Que tengas un gran día.
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