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Etiquetas:   Política   CUP   -   Sección:   Opinión

Las refulgentes ocurrencias de Ana Gabriel

Las sandeces de algunos políticos
Manuel Villegas
viernes, 13 de mayo de 2016, 02:11 h (CET)
Recuerdo que, cuando de pequeño leía tebeos y a algún personaje de los mismos se le ocurría alguna idea brillante, el dibujante le ponía al lado de la cabeza una bombilla encendida.

La inefable Ana Gabriel ha de tener la cabeza rodeada de bombillas incandescentes como un alumbrado de feria, ya que los pensamientos que se le ocurren son tan luminosos como para que una ciudad como Barcelona no tenga que dilapidar dinero en electricidad para alumbrar calles y hogares.

Una de las más recientes fantasías brillantes que ha tenido la CUP, acaso sugerida por ella, es que las mujeres, cuando les sobrevenga la necesidad fisiológica de la menstruación, utilicen las llamadas copas menstruales que son como una especie de embudo cerrado en su extremo inferior, fabricado con algún tipo de material quirúrgico adaptable a la vagina y que en ella se introduce llegado el momento y se extrae una vez lleno con la sangre desechable.

Puede que no sea una mala idea, no soy mujer y por lo tanto desconozco el dolor que pueda causar introducir en un lugar tan delicado y sensible del cuerpo femenino un cuerpo extraño, cuya colocación ha de ser doblando éste que después se expandirá. Pienso que algún tipo de molestia habrá de causar.

Otra radiante sugerencia es la de que, para la misma necesidad se empleen esponjas marinas que pueden suplir al tan recurrido tampón. Tienen el mismo inconveniente que el anterior adminículo, la posible molestia y dolor al ser colocado y la consiguiente operación de que hay que lavarlo, esterilizarlo y conservarlo en un lugar aséptico para la próxima vez. Deberá de ser en un lugar sellado herméticamente.

También ha tenido la preclara ocurrencia de que las mujeres retrocedan, al menos cincuenta años y vuelvan a utilizar las compresas de tela a las que después de usar hay que lavar, esterilizar y conservar asépticamente hasta la próxima ocasión.

Sí el tampón es caro, y, una vez usado, se desecha y no hay que emplear tiempo alguno para volver a reutilizarlo. Una de las cosas más valiosas que posee el ser humano, pues ni siquiera sabe cuánto tiene, es el tiempo. ¿Se le ha ocurrido a esta notable mujer valorar el que costaría realizar las operaciones de limpiado, asepsia y conservación?

Se me ocurre que ni siquiera lo ha pensado pues lo que propone es tan atrasado que ha sido relegado por su inoperancia.

Me maravillan los que se proclaman de izquierdas y pretenden tener el monopolio de la modernidad, de la renovación y del vanguardismo. Hay veces que mejor serían que se callasen antes de proponer ideas retrógradas y que han sido desechadas por su exceso de trabajo, coste o inoperancia.

El caso siguiente también es indicativo de su progresismo.

Nada más y nada menos que ha planteado tener hijos en común y que los eduque la tribu.

¡Vamos a ver, mujer!, explíquese un poco, porque los demás o somos unos lerdos o Vd. sirve para cualquier cosa menos para explicar nada.

¿Qué quiere decir tener hijos en común? ¿Que el hecho de la engendración lo lleven a cabo varios hombres y mujeres a la vez? ¿Qué el coito se haga por turnos en la hembra que ha de concebir? ¿Qué haya un totum revolutum en el cual no se sepa quien es el padre ni la madre de cada criatura?

Una de sus frases dice textualmente: “son tan hijos tuyos los hijos o hijas que has tenido tu como los que han tenido todos los demás”.

¿Propone con esto que haya una comuna de padres y madres en la cual no se sepa de quien es cada criatura, o que sabiéndolo, no haya potestad paterna ni relación materno filial?

Según manifiesta, así se evita el sentimiento de pertenencia hacia el hijo biológico puesto que esta situación empobrece el actual modelo familiar.

Escuche Ana, la conciencia de paternidad-maternidad es tan antigua como la Humanidad misma. Moléstese en repasar un poco la historia desde los pueblos primitivos.

Mire señora, este sentimiento no existe sólo en los seres humanos. Por no extenderme expondré sólo dos ejemplos: Intente quitarle a una gallina que acaba de tener pollitos, uno de ellos, verá cómo la atacará, picoteándola con toda su furia, o si no, váyase a la sabana africana, busque un nido de avestruces que tenga huevos e intente llevarse uno, puede morir en el intento por las picadas del animal.

Ya que Vd. lo dice, cuenta con mi aceptación de que es puta, amargada y malfollada…también manifiesta que la gustaría formar parte de un grupo de personas que decidiesen tener hijos en común.

Estamos en una democracia y, si así lo desea, es su gusto, búsquese una tribu ¿urbana, africana, aborigen de Suramérica? Únase a ella y críe los posibles hijos que pueda tener como una piara de animalitos en el campo, sin que sepan quién es su padre o su madre.

Ítem más ¿a cual de los múltiples padres o madres hará caso? Bien es sabido que en toda comunidad hay disparidad de criterios y si uno de los padres o madres le pide que haga una cosa y otros la contraria, cuál de ellas deberá de realizar, pues ya se sabe que orden más contraorden es igual a desorden, ¿así desea que sean educados?

Otra cosa que se me ocurre ¿recibirán la enseñanza oficial reglada o serán educados por los chamanes de la tribu?

Progresistas de izquierdas, son Vds. más antiguos que los espartanos. Éstos mantenían al hijo dentro de la familia hasta los siete años que lo entregaban al Estado para que lo educase en una perfecta formación guerrera, pero no perdían los vínculos ni con sus padres ni madres.

Éstas, cuando marchaban a la guerra le entregaban el escudo y le decían: vuelve con él o sobre él, pues si volvía sin él había huido del campo de batalla, abandonando a sus compañeros y era un traidor, pero si volvía sobre él es que llegaba muerto porteado por sus camaradas sobre su escudo.

¿Dónde está su progresismo, si quieren retrotraer a los españoles, cuando menos, a momentos que no se han vivido en la historia?

Enumere alguna tribu en la que se practique lo que preconiza-no conozco ninguna-, váyase a vivir con ella y déjese de memeces.
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