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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Mansin, Paca, Tola, Furacu y el alto precio de la fama

Paco Milla
Paco Milla
lunes, 20 de abril de 2009, 06:11 h (CET)
Mansin era ave, un bicho en peligro de extinción y por tanto mimado.

Nació en los montes cantábricos, creció feliz sin dueño ni señor y un día sus padres le dijeron que era un urogallo.

“Bueno, pues vale, un pájaro como otro cualquiera con una vida por delante”- se dijo- y así lo aceptó, intentando disfrutar de su existencia.

Ya en época de cortejo, miró a su alrededor y comenzó a hacerse preguntas y un día miró al cielo y preguntó: ¿dónde están las urogallas jóvenes y con acne, como yo? “Paréceme que me va picando el gusanillo”, pero no las halló.

Ni corto ni perezoso (los urogallos son muy suyos) decidió dejar el monte y bajar al pueblo, en busca de novia según algunos, o de conocer nuevos horizontes según otros.

¡Grave error! Dado que se supone que pertenecía a una especie no domesticada, rápidamente captó la atención, la gente se arremolinaba y al final, llegaron los periodistas que remataron.

Entre todos le mataron y el solito se murió, que dice el refrán.

No pudo resistir tanta fama, los fotógrafos le incomodaban y el gallo se enfadaba, agrediendo a algún que otro pesado, que respondió con una patada al “alado” Mansín.

Fotos y mas detalles de Mansin en: http://www.prisonfreak.com/foro/urogallo-mansin-vt4566.html

Al final, un perro que pasaba por allí, se sintió celoso del afamado y le lanzó una dentellada mortal.

Cosas de animales que ocurrieron siempre, pero al ser tan escasos los urogallos, hubo quien pidió un pelotón de fusilamiento inmediato para el perro.

En fin, no opino, ya que solo hago mención a este caso como entradilla al que nos ocupa a fecha de hoy, en el que un oso y dos osas encerrados en un cercado, son forzados a que hagan lo natural, pero bajo la atenta mirada de decenas de cámaras y curiosos.

Quizás estamos convirtiendo en espectáculo, hasta la copula de unos animales que lo único que piden, es que les dejen en paz y que se vayan al carajo curiosos, domingueros ociosos, periodistas, objetivos de alto alcance, zooms ópticos o digitales y la madre que les parió a todos.

Y es que el “Furacu” debe sentirse como Nacho Vidal, solo que mas tímido, pues de momento no ha triunfado con ninguna de las osas. (trasládenlo ustedes al terreno humano: cortejen a dos hermanas y sean capaces de obtener los favores sexuales de ambas, sin separarse en ningún momento los tres y se darán cuenta de la dificultad).

Y digo yo, que quizás si les dejaran en paz, poco a poco y rompiendo el hielo, se iría solucionando lo de asegurar la descendencia y perpetuar la especie, pero repito, con un poco de intimidad.

O separar a las hembras y visitarlas una a una (mas eficaz sin duda).

O esto o un “viagrazo” en vena, tres copas, cava, velas y habanos para la orgía total o “menage a trois”.

Mal, no vive el “furacu”, no. De hecho y dado el desempleo feroz, ya hay miles de voluntarios para ocupar su lugar, pero claro, humanos no valen.

A veces, nos preocupamos tanto de las especies protegidas, que les fastidiamos la existencia, lejos de lo contrario.

Tal es así , que me imagino muchos y variados jefes de grupos salvajes y aislados, recontando continuamente a su rebaño con pánico en el cuerpo, por si a algún “experto” le da por incluirlos en la categoría “protegidos por el humano”, temiéndose lo peor.

Y es que la prensa rosa, queramos o no, está haciendo mucho daño en esta piel de toro, pero no solo en las mentes de muchiiiiisima gente. También en la reproducción natural del oso pardo.

Faltan por debutar las feministas extremistas, acusando a Furacu de “violador desocupado, que no busca trabajo”, o que sean dos los machos y una sola hembra, o que una maleta rosa atestada de consoladores, les sea ofrecida a las osas para que ningún sucio macho ose, repito OSE (nunca mejor dicho) poner su sucia garra sobre ellas y/o los sindicatos exigiendo un plus, por ser dos esposas las que hay que mantener. La historia va para largo. Ya les digo.

Y es que la crisis nos tiene de los nervios, oigan. Pero ustedes, no me sufran, porque la verdad, la autentica verdad, es que... ¡casi todo es mentira!

¿No lo creen? Piensen en ello.

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