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Etiquetas:   Política   GOBIERNO   -   Sección:   Opinión

La quimera de la gobernabilidad

¿Esperaba Sánchez que Rajoy le diese su abstención cuando él le dijo que no?
Anna-Clara Martínez Fernández
viernes, 5 de febrero de 2016, 08:02 h (CET)
La misión que el Rey le ha encomendado a Pedro Sánchez, y que él sin titubear ha aceptado, se prevé complicada.

Para ser investido Presidente Pedro Sánchez necesita, al menos, el apoyo de dos fuerzas políticas. El PSOE busca conseguir dicho soporte en Ciudadanos y en Podemos, pues la negativa de los populares es evidente, ¿o esperaba Sánchez que Rajoy le diese su abstención cuando él le dijo que no?

Además, Pablo Iglesias ya ha manifestado que la formación morada y Ciudadanos son incompatibles y, por su parte, Albert Rivera dejó bien claro que Ciudadanos jamás se abstendrá ante un pacto que incluya a Podemos y/o a los partidos secesionistas.

Vista la situación, a Pedro Sánchez sólo le quedan dos opciones para intentar ser investido Presidente: la primera de ellas, consiste pactar con Ciudadanos y lograr la abstención de Podemos. La segunda, pasa por el pacto con Podemos y el apoyo de los partidos nacionalistas.

Si nada de ello llega a buen puerto, la opción de unas nuevas elecciones seguirá siempre sobre la mesa. Pero, ni al PSOE ni a Ciudadanos les favorecerían los nuevos comicios; máxime cuando acabamos de conocer el soprasso de Podemos al PSOE en intención de voto según el CIS y la también subida de los populares. Ahora bien, cabe recordar que el barómetro del CIS se realizó ya hace un mes, con lo que no tiene en consideración ni el rechazo de Rajoy a la propuesta del Rey, ni la aceptación de Pedro Sánchez, ni los flagrantes casos de corrupción del PP en Valencia, entre otros. Además, la vuelta a las urnas no implica, bajo ningún concepto, que las formaciones decidan presentar a los mismos candidatos, con lo cual el comportamiento electoral y, por ende, el voto de los ciudadanos y las ciudadanas, podría ser aún más variable.

Es más, aunque Pedro Sánchez lograse ser investido Presidente y el PSOE consiguiera formar gobierno, habrá que estar expectantes a la gobernabilidad y a la estabilidad del mismo; pues tarea ardua se prevé el poner de acuerdo a fuerzas tan dispares en según qué materias.

Así pues, los próximos días veremos cómo transcurren las negociaciones y si Pedro Sánchez logra cumplir con el plazo de un mes que se ha marcado como objetivo. Eso sí, si algo está claro dentro de la incertidumbre de este último mes es que a día de hoy la gobernabilidad de España es una auténtica quimera.
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