Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Reinos de Taifa

Amenazados por el ostracismo administrativo
Francisco J. Caparrós
martes, 2 de febrero de 2016, 00:40 h (CET)
En tiempos de Herman Melville, a los administrativos se les llamaba escribientes, pero a mí, que soy del gremio, me gusta mucho más amanuense, que como explica la RAE era la persona que tenía por oficio copiar escritos, pasarlos a limpio o escribir al dictado. Eso es, grosso modo, lo que hace hoy día un burócrata, y es que trabajar para la función pública tiene muy pocos alicientes. Aun así, el que más seduce de ellos es la estabilidad en el sueldo, que no es muy alto por otra parte, pero es seguro. Y tal como está el país, con una tasa de paro superior al veinte por ciento sobre la población activa, cualquiera con trabajo es visto como todo un privilegiado.

Miles de candidatos dispuestos a dejarse la piel en el intento de obtener una plaza fija en la administración se dan cita en academias, sindicatos u otros espacios al uso, donde se les forma con ciertas garantías, en fondo y forma, para superar un determinado examen que les abra las puertas del empleo público. Por eso mismo no es de recibo lo que sucede en algunos entes de titularidad municipal, provincial o autonómica, verdaderos reinos de taifa que son acaudillados por una suerte de patronos que hacen y deshacen a su antojo.

Será muy complicado para el que decida tomar cartas en el asunto, atajar de plano el compadreo reinante. Y digo que será porque todavía no he visto a nadie, además de con la potestad que le otorgan las urnas, con la determinación necesaria para poner fin a eso. Palabras son amores y no buenas razones, diría el acervo, y por ahora no hemos sido testigos de nada que me hiciese albergar verdaderas esperanzas de cambio en las estructuras de la administración.

La administración pública es como una enorme ballena blanca muy difícil de dominar, un sueño imposible que a la menor oportunidad te destroza. Sólo aquellos que conocen y aceptan la ley del mar tienen una oportunidad de poder salir indemne. Quienes no, ya saben lo que les espera: el destierro más obstinado e hiriente.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Gobierno y la campana Montserrat

Dolors fue la campana salvadora

Rufián situacionista

La política institucional ofrece diariamente los más chuscos espectáculos

Planck y el cálculo

Max Planck revolucionó la Física de su tiempo y es un modelo de integridad moral

¿Visitará Iglesias a Junqueras para garantizarles el indulto?

“Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado.” Maquiavelo

Gentilicios deformantes

Nos convendría ser menos crédulos ante los gentilicios con los cuales nos manejan
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris