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Opinión
Etiquetas:   Religión   Teología   Cristianismo  

Una muy mala traducción de las palabras de la consagración

Manuel Villegas
lunes, 14 de septiembre de 2020, 00:33 h (CET)

En los tiempos anteriores al Concilio Vaticano II, que tuvo lugar allá por la segunda mitad del siglo XX. El Santo Sacrificio de la Misa se celebraba en latín, con el sacerdote vuelto de espaldas a los fieles y sin que estos tuviesen escasa o nula participación en la ceremonia.

Los Padres conciliares decidieron eliminar esta falta de unión entre los ministros oficiantes y los cristianos que asistían a la Misa, por ello, en buen momento, decidieron, en una especie de vuelta a las primeras celebraciones eucarísticas en las que todos los asistentes participaban, y tenían lugar no en templos, no los había, sino en los domicilios de cualquier cristiano, hacer esta ceremonia más participativa y abierta a todos los asistentes.

Como digo, este deseo de acercar a los cristianos a un rito tan importante, el más sublime del Cristianismo, decidieron abandonar el latín y que fuera en las lenguas vernáculas de cada país en las que se debía de oficiar.

El sacerdote ya no estaría vuelto de espaldas, y los fieles participarían de forma activa en la ceremonia, para ello hubo que traducir el texto latino a las hablas nativas.

Hoy he leído que el Papa Francisco ha hecho una corrección a las palabras de la consagración del vino en la Sangre de Cristo, cuya fórmula es

Accipite et bibite ex eo onmes: Hic est enim calix sanguinis mei, (…) qui pro vobis et pro multis effundetur…. En español: Tomad y bebed todos de él pues este es el cáliz de mi sangre… que por vosotros y por muchos será derramada…

Hasta aquí nada que objetar salvo la puntualización de que en cada idioma, sin desviarse un ápice del estricto sentido de estas divinas palabras las han adaptado al habla popular.

Donde no se ha llevado a cabo una exacta traducción ha sido en la expresión para la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo. La frase que nos transmiten los Evangelios es: Accipite et manducate ex eo onmes: hoc est corpus meum.

La traducción que se ha hecho al castellano dice: Tomad y comed todos de él: esto es mi cuerpo.

Se dice corpus meum porque el vocablo corpus es neutro por lo que su artículo demostrativo ha de ser neutro, por eso hoc, pero, al traducirlo al español, no se debe de emplear un neutro, sino un masculino ya que cuerpo es masculino, por ello debería de decirse: … este es mi cuerpo.

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