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Opinión
Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Europa   Estados Unidos  

Los que vomitan estiércol se alimentan de rencor

"La ética o la moral, como prefieran decir, no existe para ciertos campos del quehacer, del comportamiento humano. Los actores de esos campos de acción (por ejemplo, los actores de la política) ignoran, prescinden de todo compromiso moral.” Zygmunt Bauman
Miguel Massanet
lunes, 8 de octubre de 2018, 08:21 h (CET)

Es cierto que, en Europa, existe una cierta conciencia de ser superiores moral, históricamente, intelectualmente y como sociedad civilizada, al resto de continentes en los que es una obviedad recordar que, durante años, alguna o varias de las naciones que forman el llamado viejo continente, estuvieron colonizando a países que hoy han avanzado tanto que se han convertido en verdaderos gigantes en el ámbito de la economía, la producción, la innovación, la robotización, la digitalización y la fuerza militar disuasoria más poderosa, como son los EE.UU de América, antigua colonia Inglesa o el Canadá, ocupada durante años por Francia; sin olvidarnos de naciones como México, colonia Española que estuvo ocupada por distintas naciones hasta que consiguió su independencia como país libre.


En esta España, que tan preocupados nos tiene por los malos vientos que soplan sobre ella, no se puede negar que existe, especialmente en el sector de las izquierdas políticas, una particular tendencia a descalificar, denigrar, despreciar y menospreciar a aquellas personas, entidades, países o naciones que están regidas por sistemas políticos de tipo democrático, que sus gobiernos son de derechas o de centro-derecha y donde sus principales líderes son personas especialmente contrarias a los métodos utilizados por la mayoría de las organizaciones en las que predominan los partidarios de las doctrinas de Marx. Engels, Bakunin, Troski o el propio Lenin. Por ello, no debería extrañarnos que, en este totum revolutum que han organizado los separatistas catalanes, entre los que se encuentran comunistas de la CUP, ERC, miembros de la antigua Convergencia, integrantes del partido B. en Comú, del huido señor Puigdemont, y los que le siguieron en su exilio dorado en la gran casona-palacete en Waterloo, donde el huido de la justicia, con el beneplácito de los belgas, pretende teledirigir la autonomía, que no estado, catalana. Y dónde podrían encontrar una mejor excusa para criticar y arrastrar por el lodo a un dirigente, elegido democráticamente, pero con el San Benito de ser una persona con tics de autoritarismo y con fama de autócrata, todo ello dentro de la gran democracia y ejemplo ,mundial, los Estados Unidos de América.


Nadie puede negar que, el actual presidente de los EE.UU, se ha salido del molde habitual por el que estaban formados los anteriores presidentes que le precedieron; ni entre los demócratas ni entre los republicanos (salvo, quizá, el histriónico Roosevelt) a quienes, por cierto, les sentó muy mal que este verso suelto que les ha salido, Donald Trump, eliminase a sus adversarios de dentro de su propio partido y, por ende, consiguiera, sin ninguna clase de discusión, con una ventaja suficiente, la presidencia de los EE.UU. Y pese a sus particularidades, salidas de tono, errores, distracciones y excentricidades, con toda la oposición y parte de los miembros de su propio partido en contra, el señor Trump ha conseguido algunas cosas que sus predecesores, con mayor consenso, no lograron obtener durante los años en los que estuvieron al frente del poder.


La nación americana, gobernada por un presidente que se ha declarado aislacionista; que no ha tenido inconveniente de salirse de algunos foros internacionales que pretendían imponerle unas normas particulares de comportamiento a su nación; que ha sido capaz de cantarle, a la acomodaticia y confiada Europa, que los EE.UU de América no estaba dispuesta a servirles de niñera, como lo ha venido haciendo, incluso en las dos últimas guerras mundiales, vertiendo la sangre de los soldados americanos mientras los europeos miraban de lejos o con actuaciones meramente complementarias como, quien se batía el cobre en los frentes de batalla, fuera en Siria o el Irak contra el EI, ha tenido que ser el ejército americano, últimamente, y por razones muy distintas de estrategia geo-política, los rusos del señor Putín también contribuyeron. Trump no se ha plegado a las conveniencias europeas, pese a las críticas que se han vertido sobre él por los mandatarios europeos, que se han encontrado ante la necesidad de admitir que no estaban preparados, por si solos, para enfrentarse a posibles ataques de las Dáesh islamistas o al mismísimo ejército ruso del señor Putín. Todo, como les ha advertido el presidente americano, ha supuesto tomar conciencia de que es preciso aumentar el `presupuesto de la CE destinado a armamento y a crear un ejército lo suficientemente operativo para garantizar la autonomía de la UE en materia de defensa de sus territorios.


Cuando observamos a medios de comunicación, cerriles, emperrados, con gran dedicación de espacios y papel, a crear una imagen distorsionada, evidentemente exagerada, inquisitorial y en ocasiones obscena de la figura del presidente americano y su familia, nos preguntamos si no se han mirado a ellos mismos siendo cómplices, cooperando, colaborando y formando parte activa en crear propaganda a favor del independentismo catalán, traicionando a España porque, como le sucede a La Vanguardia, tienen necesidad del apoyo económico que su periódico ( tanto en su edición en catalán como en castellano) precisa, para sobrevivir, de las subvenciones que reciben de la Generalitat catalana. Tanto los artículos de su director señor Carol, en su segunda, como la serie de columnistas que desacreditan la fama de objetiva que, en otros tiempos, tuvo esta `publicación periodística, convirtiendo sus respectivos artículos en la basura más indecente en la que, sin el menor control y con todo el sectarismo que pueden acaparar unos señores/as que presumen de periodistas pero que, por encima de todo, están encadenados a su fanatismo antiespañol y su odio hacia España.


Alguien podría calificar, tanto la línea editorial del periódico como las colaboraciones de conocidos periodistas que han vendido su alma a Satanás para intentar conseguir, con su deslealtad, sus embustes, sus falsedades y su odio ancestral que, entre los ciudadanos catalanes se produzca un enfrentamiento, como ya empieza a ocurrir, que divida a la sociedad catalana en dos sectores enfrentados e irreconciliables, cuyas consecuencias no se alcanza a poderlas prever pero que, en todo caso, amenazan seriamente la convivencia de todos aquellos que, de una forma uy otra, forman parte de la sociedad civil de esta autonomía catalana.


Lo evidente es que, pese a sus múltiples detractores, el señor Trump mantiene entre sus votantes la misma fama que hizo que le votaran a él. Que ha sabido bajarle los humos al irascible Kim-Jong-Un de Corea del Norte, que pese a la falta de flexibilidad de Europa respecto a las propuestas económicas, ha acabado de conseguir, recientemente, un tratado importantísimo (aunque, en Europa, no parece que les haya impresionado mucho) entre los EE.UU, Canadá y México, garantizando de esta forma las respectivas economías , en muchos aspectos complementarias, en especial en la fabricación de complementos para la industria del automóvil lo que desmiente que Trump no sepa lo que le conviene a su propio país. En fin, que el país ha conseguido una economía reforzada y el paro está en sus más bajos niveles. Si esto no es dirigir bien un Estado que nos expliquen cómo mejorarlo.


Y unos comentarios respecto a esta campaña, dirigida por el feminismo mundial, en contra de determinados personajes políticos, especialmente si están relacionados con los republicanos, a los que les están lloviendo denuncias del “me too”, especialmente salidas del exclusivo sector del lobby de la cinematografía y el sector del espectáculo, un reducto dominado por los demócratas, del que han salido una oleada de denuncias por parte de artistas, la mayoría millonarios, que después de mantenerse años y años guardándose el agravio para ellas mismas, escogen el momento en el que pueden perjudicar más a los republicanos ( no olvidemos que todo el sector de las películas y el espectáculo en general, están en los EE.UU dominados por los demócratas, como se ha podido comprobar a través de las sucesivas elecciones de nuevos presidentes.) Denuncias de violaciones, abusos sexuales, coacciones sexuales etc… ¿pero cuántos años han guardado oculta su denuncia? ¿Qué sucedió para que estuviesen calladas tantos años? ¿Acaso, no tuvieron sus compensaciones en formas de trabajos bien remunerados, contratos sustanciosos o prebendas que las enriquecieron? Estas presuntas “niñas inocentes” si ustedes investigan sus pasados verán que, muchas de ellas ejercieron la prostitución en forma de películas pornográficas. Ahora era el momento en el que, a los rivales de Trump les interesaba crearle una atmósfera opresiva, para intentar descabalgarlo de la presidencia. Y ahora es cuando han comenzado a actuar ¿No, señora Merryl Streep? ¿O es que se trata de otra de sus famosas representaciones teatrales?


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la impresión de que el sector demócrata está incurriendo, con la señora Clinton en cabeza, en una de las más reprobables maniobras que se pueden pergeñar. Cuando el señor Bill Clinton, tuvo escondida, debajo de la mesa de su despacho, a una becaria que le alegraba la vida manipulándole el sexo, los norteamericanos se rieron, le quitaron importancia ¡qué travieso el señor presidente abusando de una jovencita inocente! Entonces no le pidieron que abandonara la presidencia y la única que se tragó el trago amargo trago, fingiendo no darle importancia, fue la misma señora Clinton. Y es que, en política, no hay nada inventado y los que hoy se lanzan como sabuesos sobre los ayudantes de Trump, por ejemplo en el caso del juez presentado para el Tribunal Supremo, al que se le acusa, sin pruebas por lo visto, de pecados de juventud; es muy posible que no resistieran una investigación inquisitorial respecto a su pasado. Convendría preguntarse ¿cuántos de los políticos americanos demócratas saldrían indemnes de una pesquisa detallada? Recordemos las palabras de Jesucristo en el caso de la acusada de adulterio que iba a ser apedreada: “Quién esté libre de culpa que tire la primera piedra” Y no se trata de una cita meramente ilustrativa.

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