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Miguel Massanet
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“Un estado está bien gobernado cuando los ciudadanos obedecen a los magistrados, y éstos a las leyes.” Solón

Creemos que es la primera vez en la que, en España, al menos la que se ha dado por calificar como España democrática ( una calificación que, a la vista de lo que está sucediendo en esta nación, sería fácil poner en cuestión), un gobierno en funciones, un ejecutivo que debiera mantenerse en una posición prudente, de mera gestión de aquellos asuntos que requieren una respuesta inmediata y, por supuesto, no promulgar nuevas leyes y limitarse a tomar aquellas decisiones que carecieran de posibles efectos distorsionadores que, en un futuro, pudieran afectar al programa de gobierno de cualquier ejecutivo que saliera de las urnas en los próximos comicios.

Contrariamente a lo que parece recomendar la más mínima cortesía y respeto por quienes vayan a tener la responsabilidad de gobernar España, a partir de los resultados de la elecciones programadas para el próximo 10 de noviembre; los socialistas, convertidos en apisonadoras de los intereses de los ciudadanos, sin el menor asomo de respeto por quienes deban gobernar los próximos años la nación española, se han dedicado a tomar decisiones, promulgar numerosos decretos ley y, aprovechando que el panorama político actual en la nación española les permite que, en el Parlamento de la nación, funcione una entente cordiale entre los partidos de izquierdas y los separatistas, que les han permitido utilizar su mayoría parlamentaria para perjudicar, en todo lo que han podido, (que ha sido mucho), a aquellos otros partidos, defensores de la Constitución, que han tenido que contemplar cómo, el gobierno socialista, se ha extralimitado en sus competencias para convertir, a la cámara legislativa, en uno más de los resortes espurios que viene utilizando para asegurarse el voto de todos aquellos a los que, con sus nuevas ofertas sociales y subvenciones, les ha sabido comprar su apoyo.

Lo que sucede es que estamos en un mundo en el que, lo que sucede en un país, tiene repercusión en el resto de naciones que forman parte de aquellas instituciones a las que pertenece y, si nos apuran, incluso en aquellas otras naciones, no pertenecientes a la comunidad en la que está inscrita, pero que, en un mundo globalizado como es este en el que nos encontramos, es difícil que los intercambios comerciales o los lazos políticos que los unan no se pudieran ver afectados por las decisiones, políticas, acuerdos comerciales o alianzas que pudiera concertar aquella nación con la que, en un principio, no tuviera ninguna relación especial. Así sucede que, lo que traman el señor Sánchez y su gobierno en funciones, especialmente en lo relativo a temas como el endeudamiento público, la presión fiscal, el déficit del gobierno y el de las diversas autonomías, la financiación o las posturas que se tomen en el orden de las relaciones internacionales y aquellas naciones con las que establece especiales vínculos; no pasa desapercibido por nuestros vecinos de la UE y los organismos que la dirigen.

Nos choca que una de las ministras, que parece que está mejor consideradas dentro del elenco femenino del gobierno de Sánchez, la señora Nadia Calviño, nuestra ministra de Economía, también en funciones; cuando tuvo que hablar sobre la situación de nuestra nación y opinar sobre ella, en una intervención que tuvo en la Cope, se mostró optimista, asegurando que nuestra economía estaba boyante y que no había nubarrones en el horizonte que pudieran enturbiar esta situación ni las magníficas relaciones que les unía con la CE y Bruselas. Estamos acostumbrados a que, sin distinción de sexos, cuando se trata de ministros pertenecientes al gobierno, nos engañen, nos oculten lo malo y resalten lo positivo, que se muestren optimistas ante situaciones poco esperanzadoras y que, llegado el momento, nos mientan sin paliativos cuando lo que está en juego es la credibilidad de una de las políticas que pretenden llevar a cabo. No obstante, con el Gobierno actual, parece que baten los records en su intención de apabullar a la derecha, sean cuales fueran las maldades que tuvieran que cometer, para luchar contra ella ¡No se olviden de la profanación de la tumba de Franco! Un tema que no venía a cuento y sacado a relucir sólo con fines electoralistas.

Veamos, ahora, algunos detalles de nuestra economía y de la gestión del gobierno precisamente en unos momentos en los que el problema catalán, con sus alborotos y desafíos, parece que han desviado la atención de la ciudadanía de esta parte, tan importante, como es la marcha de nuestra economía doméstica, para fijar nuestra atención en el gran desbarajuste existente en la comunidad catalana. Y es que, pese al optimismo de la señora Calviño nos hemos enterado de que la deuda de la Seguridad Social ha alcanzado los 51.193 millones de euros en agosto pasado, una cantidad que para más INRI resulta que es un 46,8% superior a la del año anterior. Pero Pedro Sánchez insiste en que va a subir las pensiones un 0´9% y veremos si, finalmente, si se le aprietan las clavijas y quiere asegurar el voto de los pensionistas, no accede a que se les pague el aumento del IPC del año 2018. Nuestra Deuda Pública, que la ministra muy ufana nos dijo haber disminuido en porcentaje, no obstante, resulta que sigue estando en 1,20 billones, con b, de euros, una cantidad exagerada y a todas luces insostenible si queremos estar a la altura del resto de países de la UE. En realidad, cuesta entender que todavía haya sindicatos o grupos de ancianos que no se hayan enterado de que las pensiones están en la cuerda floja y que su pago representa la friolera de 9.700 millones de euros al mes (y sigue subiendo) más las pagas extras de junio y noviembre. Alguien debiera explicarles a estos insensatos que, el país, no está en condiciones de asumir más endeudamiento sin que corramos peligro de tener que suspender pagos y entrar en default.

Y, hete aquí, que los señores de Bruselas, estos que según la ministra de economía estaban tan satisfechos con los informes que se les enviaban; acaban, otra vez, de advertir a nuestro Gobierno de que, el “borrador presupuestario” que la semana pasada se les remitió por el gobierno español a las autoridades comunitarias, corre el riesgo de incumplir las reglas fiscales europeas, por ello han pedido “un plan actualizado” con la mayor rapidez posible. Es evidente que, si nuestro endeudamiento público no puede aumentar; el Gobierno español sigue emperrado en gastarse el dinero de la Tesorería en comprar los votos de los ciudadanos y Europa nos aprieta las clavijas, el único camino que le queda al señor Pedro Sánchez y su ministra Nadia Calviño, es el de subirnos los impuestos ( recuerden que hay estudios en los que se habla de que la carga impositiva que sufrimos loes españoles, con sueldos inferiores, respeto al resto de ciudadanos del resto de naciones de la CE, está un 8% más elevada que la media europea), algo que es imposible que los españoles puedan aceptar sin que sufran de una manera inasumible sus economías privadas.


Pero nuestro presidente, señor Pedro Sánchez, no parece que se deje intimidar por semejantes tirones de orejas porque, en su obsesión por permanecer en el poder, sigue en su empeño de seguir actuando como si ya estuviera confirmado en su puesto y, lo que todavía es peor, como si ya pudiera gobernar con mayoría absoluta algo que, a la vista de lo que hoy en día nos indican las encuestas, es muy posible que no sólo se presente como algo imposible, sino que cabe la posibilidad de que pudiera quedar apartado del poder, si la tendencia que se viene manifestando últimamente, acabara de confirmarse durante el resto de días que quedan hasta la fecha del 10 de noviembre, día de celebración de los comicios.

Y, precisamente, insistiendo en la inconveniencia de que un gobierno en funciones tome decisiones que, en modo alguno se debiera atrever a tomar, en vísperas de unas elecciones que pudieran dar el poder a otro u otros partidos, que pudieran diferir respecto a la oportunidad de ciertas decisiones del ejecutivo en funciones. En todo caso deberíamos hacer referencia a uno de los últimos episodios en los que, el Gobierno, está pretendiente usar a la persona del Rey para sus intereses particulares que, a la vez, pueden poner otra vez a España ( ya directamente afectada por las malas relaciones de nuestro gobierno con el del señor Trump, que nos ha traído una subida del 25% de las tasas sobre nuestras exportaciones a EE.UU de nuestros vinos, nuestros jamones y nuestras aceitunas; algo que va a significar un grave inconveniente y unas pérdidas cuantiosas para los productores de dichos productos, estrella de nuestra economía) en el punto de mira de la Administración americana, ya que se trata de obligar a Felipe VI a viajar a Cuba para asistir a una reunión a la que también va a asistir el señor Maduro de Venezuela. La incomodidad de la Casa Real ante esta imposición del gobierno ha sido patente aunque, no va a poderse negar a acudir si el gobierno se empeña en insistir en la necesidad de semejante desplazamiento.

Estos son, precisamente, el tipo de decisiones que un gobierno en funciones debería abstenerse de tomar cuando se encuentra en funciones. Es evidente que nuestras relaciones con Cuba, aunque oficialmente no estén rotas, nunca han sido las mejores, puesto que nos encontramos ante un régimen comunista dictatorial, feudo de la familia Castro y, por otra parte, es muy probable que en la administración de los EE.UU se pueda interpretar, esta visita, como una muestra de hostilidad hacia los americanos debido a las malas relaciones existentes entre ambas naciones.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, debemos denunciar como, en aras de una posible victoria en las próximas legislativas, el señor Sánchez y todos los que forman parte de su camarilla, no paran mientes en las medidas que utilizan, aunque sepan que muchas de ellas forman parte de aquellas que obliguen al nuevo gobierno que pueda surgir de las urnas, a tener que derogar las leyes recientemente promulgadas o bien a verse obligados a cumplir con posibles acuerdos con gobiernos, como el cubano, con el que es evidente que no existe una buena relación debido a no ser una nación democrática. Pero ya sabemos como hay partidos tan fanatizados, tan malos perdedores y tan absolutistas que, como es el caso de este PSOE que actualmente está al frente del gobierno español, cuando se tienen que ir lo que hacen es dejar detrás de ellos el terreno calcinado para que, quienes los sustituyan, se encuentren en las peores circunstancias para poder llevar a cabo su labor. Como nos dijo el gran Cicerón, quejándose de las malas costumbres de sus conciudadanos: O tempora!, O mores!

Artículos del autor

En ocasiones puede resultar penoso el ver cómo, quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos, actúan de una forma excesivamente cortoplacista.

Tuvimos que escuchar del ministro Marlasca palabras que intentaban tranquilizar a los españoles respeto a los preocupantes sucesos que se producían en Barcelona y tuvimos que aguantar que el mismo jefe del ejecutivo, el señor Pedro Sánchez, les quitara importancia a los evidentes trances de salvajismo que, las turbas de los CDR, estuvieron protagonizando en la ciudad de Barcelona.

Durante mucho tiempo los separatistas y soberanistas catalanes han pretendido presentar sus intentos de conseguir la independencia, desde el punto de vista de reclamaciones basadas en la voluntad mayoritaria de un pueblo pacífico, víctima de la injusticia del resto de los españoles, que daba a España más de lo que venía recibiendo de ella y maltratado por los distintos gobiernos de la democracia.

No vamos a entrar en la compleja sentencia dada a conocer este lunes por el TS, por aquello de que “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder” cuyo origen se encuentra en la Doctrina Cristiana, nombre del catecismo del padre Astete (1537-1601) y es evidente que, una sentencia de casi 500 folios, puede tener mucho que analizar, poco que rectificar (dada la solvencia de los magistrados del TS que la han redactado) y el grave peligro de tener la intención.

Ha llegado un momento en el que los ciudadanos de a pie nos hacemos cruces ante la pasividad del Gobierno, pensamos que, por ser reincidente ya empieza a ser excesiva, demasiado “prudente” cuando no motivada por móviles espurios, cargados de reminiscencias políticas y de intereses partidistas, que parece que se sitúan por encima de lo que se entendería como lo necesario y preceptivo para mantener la defensa de la unidad de la patria española y, muy cerca de aquello que, muchos españoles.

Sin duda, él fue uno de los que insistió más en que el 155 tuviese una duración excesivamente corta, tanto que, en lugar de servir para desmontar el intento de los separatistas de avanzar en su movimiento hacia la independencia de Cataluña, apenas valió para que, unos cuantos de sus máximos responsables acabaran con sus huesos en las cárceles, acusados de haber intentado celebrar un referéndum ilegal para conseguir que, los catalanes, manifestaran a través de las urnas si estaban a favor o en contra de seguir permaneciendo en España como ciudadanos españoles o bien aspiraban a separarse de ella.Desde el punto de vista de los intereses de la nación española, seguramente Iceta puede considerarse uno de los políticos que con sus intrigas, sus influencias, sus manejos y sus intervenciones, más han perjudicado a España, más oportunidades ha conseguido que se les dieran a las aspiraciones separatistas de auto independencia y más triquiñuelas haya utilizado para que, Sánchez, durante los meses que ha conseguido instalarse en el gobierno de la nación, haya tolerado, soportado, consentido, disculpado y frenado la acción de la Justicia y de los cuerpos policiales, para evitar que el peso de la Ley cayera sobre todos estos dirigentes catalanes que, no contentos con declarar sus intentos de seguir reclamando el referéndum de autodeterminación, han dado muestras de no importarles infringir las leyes estatales y desobedecer a los tribunales de justicia, amén de aprobar en el Parlamento de Cataluña acuerdos contrarios a la Constitución y cuestiones que no entran dentro de las funciones que les fueron conferidas por la Ley.Bajo su apariencia de muñeco saltarín se esconde una persona capaz de maquinar acuerdos secretos, forzar cambios de política en el mismo PSOE y utilizar al mismísimo Sánchez como instrumento para que, incluso en los casos en los que la postura de Torra y sus secuaces o del mismo Puigdemont, hayan elevado el listón del desafío soberanista en contra del Estado español; lo haya utilizado para conseguir evitar que, el Gobierno, llegase a tomar represalias, ordenar detenciones o forzar dimisiones si, con ello, su situación en Cataluña se reforzaba, sacaba algún beneficio o servía para fortalecer su liderazgo en el PSC, aunque con su intervención dejase a las autoridades españolas en el más completo ridículo, desprestigiada y menospreciada nuestra propia Constitución.Su función de Rasputín del señor Pedro Sánchez (puede que sea una de las personas de su partido que más consigue influir sobre él) le ha situado en una posición privilegiada, sabiendo que Cataluña a la hora de las votaciones es una buena reserva de votos para el PSOE, aunque sea a través del partido gemelo, el PSC. Es posible que, en estos momentos en los que Sánchez si se decanta mucho a favor del independentismo catalán y vasco, puede que salga perjudicado ya que, en el resto de España, esta postura de tolerancia con las aspiraciones independentistas catalanas no le favorece entre su propio electorado, el señor Miguel Iceta deba de permanecer en un segundo plano, si es posible sin destacarse demasiado y evitando poner en apuros a un aspirante a gobernar España, como es el señor Pedro Sánchez que, desde hace unos meses, quiere dar a los votantes la imagen de ser un gran estadista que, no obstante, no deja de repetir cientos de veces su intención de instalar en nuestra patria un “gobierno progresista” que, para su modo de ver va a ser capaz del milagro de la multiplicación de los panes y los peces ya que promete dinero, ayudas, mejoras sociales, aumentos de pensiones, más trabajo y un salario base para todos los españoles, cuando tenemos los PGE congelados, nuestra deuda pública está ya al 99% del PIB y el déficit público del Estado y de las autonomías sigue aumentando pese a las promesas que el señor Presidente en funciones les hizo a la UE de que se mantendría los porcentajes que prometieron no sobrepasar en esta capítulo.

No sabemos cuáles fueron las intenciones del señor Pedro Sánchez, el actual presidente en funciones del gobierno de la nación española, cuando provocó la ruptura drástica con el partido comunista -con sus continuas negativas a aceptar las ofertas, cada vez más humillantes para el señor Pablo Iglesias, de Podemos – cuando, durante meses lo había considerado su aliado preferido para formar un coalición que le permitiera gobernar el país.

Durante una noche de un 6 de octubre de hace 89 años, mi madre decidió contribuir con un ciudadano más al censo electoral de la nación española, al menos en calidad de aspirante. En muchas ocasiones me he preguntado, lo que hubiera hecho si, en aquellos momentos de neonato, hubiera podido tener la visión de lo que me esperaba vivir durante tantos años, algo que, por cierto, nunca pensé llegar a alcanzar.

 
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