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Miguel Massanet
Hablemos sin tapujos
Miguel Massanet
“El nacionalismos es la extraña creencias de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí” G.B.Shaw.
Sin que ello signifique mérito alguno, sino mera observación de los hechos y un cierto conocimiento del carácter catalán, tenemos que decir que poco se ha tardado en que, las reacciones de los separatistas catalanes, de estas tribus urbanas de agitadores profesionales y defensores de la “guerra” en contra de España y de sus ciudadanos y de quienes, aun formando parte de un Parlamento ( el Parlament Catalá) constituido de acuerdo con las normas de la legislación española, hayan decidido liarse la manta a la cabeza y, despreciando la más mínima prudencia, ignorando las severas advertencias del TC y haciendo oídos sordos a las decisiones de las Cortes españolas, se hayan propuesto tomar una posición de desafío, enfrentamiento y menosprecio de las autoridades de la nación española, para establecer sus propias leyes y crear instituciones propias para, basándose en ellas, ignorar el sistema legal de la nación española, para desentenderse de aquellas leyes que se oponen a sus designios y a los tribunales españoles, incluido el TC, para proseguir en su intento de conseguir su objetivo, que no es más que el independizarse de España.

Los sucesos se precipitan y los primeros signos de esta revuelta popular ya han aparecido, precisamente cuando la Guardia Civil y la policía estatal ( los mossos de escuadra, como ya habíamos advertido, se han limitado a asumir el papel de “convidados de Piedra”, observando sin intervenir, como los grupos de manifestantes se desgañitaban insultando a los policías que registraban las sedes de organismos oficiales del Gobern catalán) cumpliendo las órdenes de los jueces, ha estado inspeccionando en busca de material relacionado con el anunciado referéndum catalán, declarado inconstitucional por el TC. En realidad, aparte del material detectado en las investigaciones de las fuerzas de policía y Guardia Civil en diversas ciudades de la provincia de Barcelona, donde se sospechaba, con razón, que se fabricaba y guardaba material para utilizar en la consulta catalana; hoy se han llevado a cabo nuevas e importantes acciones a cargo de la Guardia Civil, que ha irrumpido a primera hora de este miércoles en los despachos de decenas de altos cargos de Vicepresidencia, Economía, Asuntos Exteriores y diversos organismos de la Generalidad claves para la organización del referéndum. En el pacto al que llegaron convergentes y republicanos para formar gobierno, Oriol Junqueras pidió asumir en exclusiva la organización del referéndum.

En los más de 40 registros llevados a cabo por las fuerzas de orden público, aparte del material requisado (un importante número de papeletas y sobres) se ha producido el arresto de 16 personas, entre ellas altos cargos como Josep María Jové Llado, secretario general de Hacienda y número dos de Junqueras, Josue Sallent Rivas (CTTI), Xavier Puig Farré (Oficina Asuntos Sociales), Josep Maria Salvado Tenesa (Conselleria Economía y Hacienda).Otros de los detenidos han sido Oau Furriol Fornells y Mercedes M. Martos, por su relación con el hallazgo de propaganda en una nave, David Franco Marcos, del CTTI, David Palacad Serrano, de la Oficina de Asuntos Exteriores y Juan Manuel Gómez, de la Consejería de Economía y Hacienda. Hay que destacar el fenomenal berrinche del señor Junqueras al comprobar que, todos sus ayudantes en la preparación del anunciado referendo, habían sido detenidos por su colaboración en los preparativos para la consulta prohibida por el TC.

Quizá por primera vez, la estrábica mirada de don Oriol se ha convertido en una verdadera máscara de irritación y furia al comprobar que, pese a las precauciones que habían tomado y la convicción de que los escondites que tenían previstos iban a ser una muralla infranqueable para el CIS, los hechos han demostrado que el Gobierno no había permanecido inactivo mientras, el llamado “process” catalán, iba quemando etapas. Cuando Puigdemont, en el colmo del paroxismo y desesperación, al ver que todos los palos del sombrajo se le van cayendo, ha hablado de que todos los catalanes, si es preciso, vayan a votar con las papeletas que ellos mismos se fabriquen, dando paso a la gran chapuza, sin ninguna garantía de legitimidad, que les está proponiendo a sus seguidores, que, aunque sigan pensando en ir a votar, es posible que no vean claro una consulta en la que uno se fabrique sus papeletas. Una señal más del punto de incomodidad al que han llegado los independentistas, está en el hecho de que han hecho imprimir propaganda falsa del PP y del PSOE, invitando a votar diciendo “no” a la propuesta independentista para que más gente fuera a votar. Desde luego la chapuza ha sido denunciada y los carteles apócrifos han sido rápidamente retirados de las calles.

Lo que parece evidente es que ( y así lo ha reflejado hoy la bolsa, donde los valores catalanes han sufrido una bajada de un uno por ciento), en España, se está desatando una feroz contienda en la que los personajes son, por una parte el Gobierno del PP apoyado por su partido; los del PSOE, con ciertas limitaciones que, como ya anunciábamos con anterioridad, no se ha podido sustraer a la tentación de intentar sacar rédito político de esta situación, sobre todo siendo, como es, su secretario general el señor P.Sánchez; un sujeto peligroso que no ha dudado en tirar para abajo una propuesta, ante el Parlamento, del partido Ciudadanos (tampoco era trigo limpio) para darle todo el apoyo al Gobierno, en el caso catalán; mientras que, por otra parte, el frente de la oposición formado por los comunistas de Podemos, IU y los secesionistas catalanes están intentando crear una caos, incluso fuera de las fronteras de la comunidad catalana, en una tentativa de establecer la revolución en todas las comunidades españolas y, en especial, en la de Madrid, donde cuentan con el apoyo de la alcaldesa, M.Carmena, que ya ha dado muestras de su maniqueísmo intentando ofrecer un local municipal para que, en él, tuviera lugar un acto de promoción de la votación catalana.

Parece ser que, por fin, el Gobierno está decidido a cumplir con su deber y ha comenzado a jugar fuerte, utilizando, para ello, no sólo los recursos al TC, sino que ha utilizado a las fuerzas de orden público, especialmente a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, dónde sabe que no tiene traidores, algo que pudiera suceder entre los mossos de escuadra del señor Trapero que, como ya advertimos en su momento, es muy posible que acatara con muchas reservas mentales las órdenes que recibió del fiscal, en orden a que se involucrasen más en las pesquisas para descubrir a quienes estuvieran maquinando en favor de promover la consulta catalana y a los que, como se ha podido comprobar, se habían ocupado de encontrar a quienes estuvieran dispuestos a correr el riesgo de trabajar para el señor Juncadella y su colección de esbirros independentistas. La actitud que se viene observar en estos policías catalanes ya es, de por sí, una prueba clara de que, las órdenes que han recibido, no se corresponden con lo que Trapero le prometió al señor fiscal que ordenaría hacer.

En todo caso, el señor Montoro ya ha cortado el suministro de financiación para los pagos a los funcionarios, algo de lo que se van a ocupar desde la Hacienda Pública para que todos reciban puntualmente sus correspondientes nóminas; así como el pago a proveedores que, con toda seguridad, se van a alegrar de recibir el pago de sus facturas directamente de Montoro, lo que les evitará los retrasos a los que estaban acostumbrados cuando debían cobrar de la Generalitat. Sin embargo, hay algo que demuestra hasta qué punto, los líderes de la chapuza pergeñada por los independentistas catalanes, están desbordados por los hechos que se van produciendo. El señor Junqueras, que ya es un verdadero experto en mentir sin que su faz se ponga roja como la grana, se ha lanzado a una serie continuada de declaraciones, a cual más peregrina y estrafalaria, demostrando su ignorancia supina ( o al menos da esa sensación) respecto a temas legales, por medio de las cuales intenta elevar la moral de sus huestes, llegando a puntos tan extremos como manifestar que el TC ya había admitido a trámite sus recursos contra la intervención del Gobierno en los pagos de la Generalitat, añadiendo que, como ocurre cuando el Gobierno presenta un recurso de inconstitucionalidad, automáticamente quedaba suspendida la medida tomada por el Estado. Tuvo que salir del mismo TC la aclaración de que lo que afirmaba el señor Junqueras no se correspondía con la realidad.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con la natural preocupación, el discurrir de los acontecimientos; si bien, debemos decir que el hecho de que el Gobierno haya decidido tomarse en serio y pararle los pies a esta colección de traidores a la patria, nos reconforta. En todo caso estaremos atentos a todo lo que ocurra, que nos tememos que va a ser mucho y malo, hasta el día 1º de octubre, manteniendo nuestras dudas sobre lo que sucederá a partir de dicha fecha, si el referendo no puede celebrarse y la CUP y los suyos deciden convertir la ciudad de Barcelona en el centro de todas las barbaridades en las que son tan duchos. Esperemos que la respuesta a estas salvajadas esté prevista y que las celdas de las cárceles estén preparadas para albergar a quienes se han tomado tan a broma el atentar contra nuestra nación. Lo que es evidente es que ha llegado el momento de actuar y no el de dialogar.

Artículos del autor

Es evidente que, cuando se produce en una nación una alteración importante que sea capaz de alterar la normalidad del funcionamiento de todas sus instituciones o, en su caso, de algunas de ellas; es muy probable que todo el país se sienta afectado por ello y que, en una nación democrática en la que la forma de gobierno sea parlamentaria.

Una merecida tranquilidad que parece que se nos va a hurtar si nos molestamos en contemplar la situación del mundo y, en especial, este especial momento en el que, en esta tierra en la que nos encontramos, parece que se ha perdido el significado de la moderación; el, tantas veces ponderado, “seny” catalán; el sentido común y la solidaridad hacia el resto de ciudadanos españoles, para caer en los brazos del odio, el extremismo fanático, la intolerancia y, desgraciadamente, los efectos de un adoctrinamiento subversivo, que ha calado hondo en una parte importante de la ciudadanía catalana, que se hecho hermética a cualquier razonamiento, consideración o lógica que le hubiera permitido analizar la realidad y darse cuenta de que, seguir por el camino que se han trazado no les va a llevar más que a la ruina y, con ello, a verse abocados a aceptar una situación, como les ha ocurrido a los griegos, bajo la égida de Psypras, en la que la CE les ha obligado a bajarse las pensiones, aumentar de una manera exagerada los impuestos, amén de seguir pagando, a precio de oro, la deuda que vienen arrastrando desde hace años.

Aún a fuer de parecer repetitivos y de volver, una y otra vez, sobre temas que de tanto comentarlos ya resultan aburridos; dada la importancia de lo que se nos viene encima a los españoles, a la terquedad de aquellos que siguen empeñados en que los ciudadanos de esta nación, sobre la que parece que le ha caído la maldición bíblica de Sodoma y Gomorra, nos traguemos a la fuerza sus pretensiones separatistas y, cada vez, más confundidos por la cachaza como parece ser que se toman nuestros dirigentes el que, sin solución de continuidad, los que siguen en su obsesión de conseguir romper la unidad de España, sigan imparables, impertérritos y haciendo caso omiso de las advertencias que se les hacen desde todas las instituciones del Estado y, también, desde los mismos países europeos integrados en la UE y sus propios órganos de gobierno, en el sentido de que, esta locura que planean y en la que siguen empeñados, no tiene ningún otro futuro que el de despeñarse desde su propia idiocia hacia las cavernas del Averno político, en las que el imperio de la Ley los va a recibir con los brazos abiertos.

Desde un principio, como español, me he sentido engañado por la tolerancia con la que, los sucesivos gobiernos democráticos que ha tenido España, se han ido plegando al chantaje de los catalanes, que comenzó con el que el señor Jordi Pujol le plateó al señor Aznar y el que han tenido que soportar el resto de presidentes, entre ellos y el culpable de que el Estatuto catalán sea una de las mayores concesiones a una comunidad autónoma, el del señor Rodríguez Zapatero, uno de los grandes culpables de que España se encuentre en la situación en la que, por desgracia , nos hallamos.

El efecto pernicioso de esperar que los problemas se solucionen por si solos; el dislate de fiar en que el tiempo siempre discurra en favor los gobernantes y el despropósito de calcular mal la capacidad del adversario, pensando que lo tenemos controlado; han sido, sin duda, algunas de las causas por las que se ha llegado a este punto en el que ya no caben excusas ni existen otros medios para impedir que, España, pueda desaparecer como nación, fraccionada por efecto disgregador de las aspiraciones nacionalistas de los catalanes.

Si el exceso de tolerancia, la cachaza con la que el gobierno del señor Rajoy se ha tomado la amenaza catalana, el evidente error de cálculo de todo el gobierno, incluida la vicepresidenta señora Sáez de Santamaría, cuando aceptó representar el papel de “componedora”, convencida de que si se presentaba en Barcelona y hablaba con las “fuerzas vivas de la ciudad” iba a conseguir que, repartiendo unos cuantos millones para los catalanes, las aguas revolucionarias volviesen a su cauce y que el problema catalán, si no solucionado, al menos se podría retrasar unos años; algo que sería suficiente para evitar que saltase con la virulencia que lo ha hecho, en uno de los momentos menos oportunos para España y los españoles.

Si las féminas que acompañaron a los miembros de la CNT y la FAI en los crímenes que cometieron los días siguientes al 18 de Julio de 1936, la mayoría de ellas salidas de los burdeles de Barcelona, se ensañaron con sus víctimas y se vengaron con sus pistolones de aquella sociedad a la que ellas acusaban de su desgracia; tenían alguna disculpa por su ignorancia y la miseria en la que habían vivido; las milicianas de hoy, que han vivido en una sociedad nueva, democrática y en la que la miseria, en nuestra nación, no tiene punto de comparación con la de entonces, quizá lo que están buscando es notoriedad, un futuro cargo ¿ quién nos dice que la señora Rahola no está esperando, por los servicios prestados, un ministerio en un futuro estado catalán?, ¿acaso un ministerio de Cultura o, porqué no, el de Información y Turismo, repescado en su honor?

Tenemos ante nosotros dos incógnitas respecto a lo que puede suceder en los días venideros, dos supuestos que, sin duda, entrañan peligros que nunca, en toda la transición y en los pasados años de democracia, habían puesta a España en un trance tan peligroso, en el que se pone en cuestión la unidad del pueblo español y, de paso, sus posibilidades de seguir la senda de la recuperación que, con tanto éxito, se iba consiguiendo en todos los frentes, entre los cuales estaban la mejora del empleo, las exportaciones al resto de la CE, la revitalización de nuestro comercio e industrias y la recuperación de la confianza del pueblo español en su futuro, algo que se ha evidenciado en la cantidad de personas que se han ido de vacaciones este verano, algo que resulta insólito cuando en años pasados, nos referimos a los de la dureza de la crisis, había quedado reducido a minorías afortunadas.

 
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