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“El resto de España es tan culpable como Cataluña del separatismo”, Pérez Reverte

Ya tienen lo que han estado buscando desde que llegaron a España de la mano y subvencionados por el gran sátrapa de Venezuela, señor Maduro. Ni en el mejor de sus sueños el señor Pablo Iglesias, de los Iglesias de siempre, hubiera llegado a imaginar que La Vanguardia el periódico del soberanismo catalán, le iba a dedicar un espacio tan grande y un título tan llamativo en la portada de este domingo. Para este nuevo miembro de la burguesía española (no todos los comunistas ni trabajadores españoles disponen de un chalet en lo más selecto de la sierra madrileña, ni un sueldo tan suculento como el que el Estado les proporciona a él y a su pareja, la señora Montero) ha llegado el momento de poder ejercer toda su maléfica influencia desde el lugar donde mejor está en condiciones de promocionar sus alegatos filocomunistas: el gobierno de la nación. Sabe perfectamente que su mejor aliado en estos momentos no es, precisamente, el señor Pedro Sánchez que sólo lo utiliza para garantizarse el poder y su mantenimiento en la presidencia del Gobierno. Sus verdaderos compañeros de viaje hacia este lugar al que quieren, unos y otros, conducir a la nación española, se encuentra en una alianza con los separatistas catalanes y vascos.

Hay que reconocer que se trata de una persona hábil, astuta, versátil y carismática para este sector de la población que podríamos calificar como antisistema, progre, ácrata, revanchista y esencialmente anticapitalista y contraria a cualquier tipo de liberalismo y, por supuesto, crítica con la religión, especialmente la católica por aquello de que, en cierta manera, pueden llegar a ser sus más directos competidores en su influencia en las clases peor dotadas de la sociedad. Y ya que comentamos lo de la laicidad de Podemos y su evidente rechazo a todo cuanto pueda estar relacionado con la religión católica y, evidentemente, con la competencia que la enseñanza impartida por los colegios religiosos con la que se ven imposibilitados de luchar debido a que, la enseñanza pública en España adolece de vicios capitales, como la indisciplina, un problema del que está exenta la enseñanza religiosa.

Por ello su interés en acabar con la enseñanza concertada en un intento, baldío creemos, de volver al sistema implantado por el gobierno del señor Manuel Azaña y la expulsión de las órdenes religiosas de la enseñanza en España (la famosa Ley de Congregaciones Religiosas de 1936). En todo caso deberían los actuales gobernantes, antes de tomar medidas parecidas a las del célebre político de reconocidas fobias hacia el catolicismo, tomar nota de lo que sucedió a la enseñanza a partir de aquella prohibición que, como es habitual en medidas de parecido calado, no se valoraron los efectos ni los maestros con los que la II República contaba para poder sustituir a los numerosos centros de enseñanza religiosa que dejaron de impartir enseñanza a partir de aquella Ley, lo que desembocó en una carencia de escuelas que motivó que una parte importante de los pueblos de España quedaran desasistidos o sin una enseñanza de una mínima calidad.

Estos días hemos tenido ocasión de ver como la vicepresidenta, señora Calvo, recibía “efusivamente” al nuevo nuncio del Vaticano, monseñor Bernardito Cleopas Auza lo que, en apariencia podría dar una falsa impresión sobre la realidad de los planes del nuevo ejecutivo con relación a la Iglesia católica. En realidad, suponemos que gracias a la presión de los ministros de Podemos, parece que se está moviendo de nuevo el tema del pago de impuestos por los bienes inmuebles que posee la Iglesia en España y, según noticas recientes, da la sensación como si el Estado pretendiera una coparticipación en la administración de los bienes eclesiásticos y en las distintas fuentes de financiamiento de las que se nutre la Iglesia católica, para poder financiar todo el conjunto de actividades de toda índole, educativas, asistenciales, misioneras etc. que forman parte esencial de las funciones propias de la iglesia vaticana. No podemos dejar de pensar en los resultados de la Ley de Azaña respeto a la enseñanza en España y a la imposibilidad de la República para suplir la enseñanza religiosa. Seguramente vamos a tener ocasión de ver cosas extraordinarias en esta legislatura que nos aguarda.

Verán ustedes, hay cosas que parece que se las ha inventado una criatura de dos años. Recapitulemos un poco y veamos lo que sucedió en los pasados comicios legislativos del mes de noviembre pasado. Sí es cierto que, los asesores del señor Sánchez le habían prometido unos resultados esperanzadores que le iban a permitir gobernar prácticamente sólo o con el apoyo de otros partidos de los considerados como constitucionalistas, lo que le hubiera permitido gobernar con más comodidad y menos amarrado por los pactos que ha tenido que contraer para conseguir los apoyos necesarios para poder gobernar. La realidad, no obstante, no sólo dejó en mal lugar a quienes impulsaron a Sánchez a tomar la decisión de ir a las elecciones, sino que dejó una situación mucho más enrevesada que la anterior. El PSOE no sólo no ganó escaños, sino que perdió 3 y 700.000 votos (¿Cómo es posible que se les haya llenado la boca presumiendo de haber sido los más votados, si lo que sucedió fue uno de los descalabros más sonados desde que Sánchez ocupó la secretaría general del PSOE?)

Se les cayeron los palos del sombrajo encima y tuvieron que improvisar. Podemos tampoco pudo revalidar resultados perdiendo 7 escaños respecto a la anterior votación, una situación comprometida para el señor Pablo Iglesias que acababa de pasar por el mal trago de tener que explicar a sus camaradas el haber adquirido un casoplón enorme, con piscina y 2.000 metros de terreno en una de las zonas más exclusivas de Madrid, para él y su flamante esposa, su compañera de Gobierno y cama, la señora Inés Montero. Solución para parar el desastre que amenazaba con caer sobre su candidatura: una reacción rápida, apenas sin pensarla, un cambio radical respeto a los posible compañeros de viaje que había considerado Sánchez que le podrían acompañar en su nuevo gobierno. Del insomnio que le causaban los de Podemos a la unión más fraternal, efusiva y cariñosa que se pudiera considerar como el límite máximo respecto a lo que podrían considerarse otro tipo de relaciones más personales.

Y ya tenemos a este señor, que ahora presume de estadista, instalado en el consejo de ministros, al lado del señor Sánchez con el que, al parecer están a partir de un piñón. Pero este señor, este prócer del linaje comunista venezolano, es un verdadero maestro en la mudanza de tácticas y, ahora, toca la sumisión, pero ya habla de una “Agenda” para el año 2030. ¿Tan largo me lo fiais? Si apenas sabemos lo que va a ocurrir dentro de una semana; si España va a tener que soportar algún tipo de parón económico; si los separatistas deciden apoyar a Torra o si en Cataluña se van a convocar nuevas elecciones que paralicen los cambios previstos o si Europa, según vea cual sea el desarrollo de la política progre del nuevo gobierno, la acepta o por el contrario, decide apretarnos las tuercas para que nos ciñamos a aquellos acuerdos que convinieron con el gobierno del señor Rajoy. Pero ¿si ustedes ya están hablando de acabar con la reforma laboral que permitió invertir el signo del desempleo en España y empezar la recuperación?

Siguen soñando, en pleno éxtasis de estupidez intelectual, en la idea utópica de poner en práctica un sistema de gobierno que, aparte de los muertos que ha venido causando en cada ocasión que se ha querido implantar, siempre ha fracasado en su gestión económica, como ocurrió con los países situados detrás del famoso muro de Berlín. En realidad, no seamos tan tolerantes con ellos, lo que tienen en mente todos estos activistas y las feministas que forman parte de semejante mezcolanza, no es más que llegar al poder (algo que, como se ve, ya van consiguiendo) para, una vez situados en la cúpula del mando empezar a presionar a los socialistas para que se avengan a tocar aquellos aspectos de la política ( hablamos de la lucha contra la iglesias, la promoción de la homosexualidad, los recortes del derecho de propiedad, la limitación de las libertades individuales y todos aquellos aspectos que va a significar una mayor intervención del Estado en la vida particular de los ciudadanos.

Claro que esto supone que más de la mitad de los españoles que votaron opciones de centro derecha, más de los que votaron a las izquierdas pero que, por el efecto maléfico de la Ley D´Hont que otorga un valor distinto al voto de las pequeñas circunscripciones, que al de las grande aglomeraciones de personal; ahora, después de exprimir a base de sobornos, concesiones y dejaciones de autoridad, el apoyo de todos estas pequeñas facciones de votantes que, apenas se ven dentro de los 47 millones de españoles; pero con el efecto catastrófico de poner el poder en manos de aquellos que lo que han estado intentando hasta ahora ha sido la división de España, el cambio del sistema de Monarquía parlamentaria a lo que, con toda posibilidad y dentro de los planes secretos de los socialistas con los comunistas y los separatistas, querrán convertir en República comunista, sin más aditamentos.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, tenemos que escuchar, con paciencia, pero indignados, como un periodista de La Vanguardia, un tal señor Amat, que habla de un canal televisivo (sin duda, el de Jiménez Losantos) con las siguientes palabras: “Hay un canal que permite el tránsito de la base electoral conservadora hacia la amenaza a la libertad”. Y lo dice tan tranquilo, sin que se le caiga la cara de vergüenza, sin enterarse de que escribe en un periódico que lleva la delantera a todo el resto de periódicos, en favorecer las tesis independentistas, que es lo mismo que intentar traicionar a España vulnerando la Constitución, y que es algo que no entra en las obtusas mentes, sectarias y fanatizadas de esta serie de rémoras nacionalistas que no son capaces de entender que, España, es una y que si hay un millón de catalanes que desean irse de España, pues que cojan el petate y se vayan, porque el resto de catalanes, que somos más, y españoles no vamos a consentir que se salgan con la suya.

Artículos del autor

Usted no ha sabido actuar conforme se le exigía, no ha sido capaz de hacer honor a su palabra, no ha podido evitar cometer errores de bulto que lo descalifican para seguir ocupando un puesto de responsabilidad o se ha dejado manejar por el resto del equipo de gobierno para cometer una acción punible; pues muy señor mío: a usted le toca presentar su dimisión irrevocable, recoger sus pertenencias personales, entregar su cartera ministerial a aquella persona que deba sustituirle y marcharse sin más comentarios ni explicaciones a su casa.Los méritos del señor J.L.Avalos para haber alcanzado el elevado puesto que le ha otorgado su jefe de filas el señor Pedro Sánchez se pueden reducir, no a sus conocimientos académicos de los que carece; no a sus éxitos al frente de su ministerio que son nulos y no, por supuesto, a su habilidad como político que, a la vista está, es simplemente la de un novato incapaz de cumplir la misión que se le ha encomendado por sus superiores sin que meta la pata hasta el corvejón y aquellos que debería haber sido un secreto muy bien guardado ha salido a la luz de una forma tan espectacular que, si se le hubiera querido darle publicidad hubiera sido imposible mejorar la expectativa que ha levantado en todos los medios informativos y ya no digamos en los mentideros de la política que están en ebullición desde que el gazapo cometido por el señor Ávalos ha pasado a ser del dominio público.No sólo ha cometido un error garrafal poniendo en entredicho la política del Gobierno respecto a la dictadura de Venezuela, sino que ha alarmado a toda Europa al no denunciar que la señora vicepresidenta de la dictadura de Maduro, había entrado de matute en el espacio aéreo europeo, algo que tiene expresamente prohibido por el gobierno de la UE. Su falta de cintura política al no ser capaz de tener preparada o improvisar, con ingenio, una explicación satisfactoria de su conducta, ha puesto al señor ministro de Fomento a los pies de los caballos y, las distintas y disparatadas versiones que ha querido dar para justificarse, no han sido más que nuevas losas que añadir a las que ya lo estaban aplastando ante la opinión pública que se puede decir que no ha sido capaz de entender que el Gobierno de izquierdas español, impulsado por el grupo Podemos, haya comenzado una campaña encaminada a aliarse con los pocos gobiernos que todavía apoyan al gran sátrapa, todos ellos de cariz comunista; rompiendo con ello el consenso con la política que había acordado la UE respecto a la dictadura de Madura y en apoyo del gobierno provisional del señor Guairó el dirigente del pueblo venezolano que intenta recobrar para su país la verdadera democracia.Pero no teman, estamos ante un gobierno de perfectos caraduras, a los que no les impacta nada ni hay presión alguna que les incite a apartarse de sus puestos y, naturalmente, dejar de cobrar sus abultados salarios; conocedores, la mayoría de ellos, que su lugar en la vida civil, dados sus escasos méritos y capacidades, los condenaría a salarios con los que, acostumbrados a la opulencia de la que gozan ahora, no les llegarían ni para coger un taxi para ir a su trabajo.

Bien, es posible que muchos ciudadanos no hayan prestado atención a una noticia que, seguramente, para la mayoría de ellos no tiene trascendencia, no merece prestarle atención o se trata simplemente de un acto más, propio de las actividades de un presidente.

Cuando un político o política, tanto da, piensa que está en condiciones de engañar a sus votantes cuantas veces le venga en gana, es posible que esté equivocado respeto a la condición humana. Pero cuando un gobierno se reparte la tarea de adulterar la verdad en provecho de sus intereses particulares o partidarios y convierte esta práctica en algo usual, cotidiano, reiterativo, machacón y enojoso.

No le importa un ardite, a nuestro nuevo Presidente del gobierno, el que esta reunión tenga lugar, de tú a tú, con un señor que va a quedar inhabilitado para ejercer cargos públicos; con un individuo que va a tener que ceder su cargo de Presidente de la Generalitat a otra persona; con alguien que haya puesto de chupa de dómine, desde a la monarquía hasta la Justicia y los tribunales españoles, siendo el primero en desobedecer y hacer desobedecer, todas las sentencias del TS y del TC, que se han dictado para intentar detener los actos de rebelión que se han producido en la comunidad catalana..O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, vemos como aquellas desgracias para la nación española, que empezamos a barruntar cuando el señor Sánchez consiguió la hazaña de ser repuesto como líder del PSOE, después de que había sido apartado, por sus propios compañeros, de la secretaría general del partido; no sólo se están cumpliendo al pie de la letra, sino que con una virulencia, un extremismo, una intolerancia y una demagogia que nos hace pensar que, si no se reacciona, no se intenta defender la democracia de la que hemos estado gozando desde que se produjo el fallecimiento del anterior Jefe del Estado, o los partidos que se oponen a que sigamos sujetos a estos cambios que se nos vienen anunciando, no toman las medidas precisas, no se olvidan de sus diferencia o no dejan de tomar decisiones cada uno por su lado; es muy posible que esta pesadilla que estamos sufriendo se prolongue más de lo que nos pudiéramos imaginar y, en consecuencia, la degradación de nuestra economía, la caída del empleo, la insostenibilidad de nuestra industria, la confianza del resto de naciones en cuanto a las inversiones en nuestro país o, incluso, nuestra permanencia como miembro de la UE, pudieran quedar en entredicho, si continuamos en manos de un gobierno de cariz comunista y con participación de relevantes figuras que han tomado parte activa en la destrucción de democracias de los países sudamericanos, como Venezuela y Bolivia.

“Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”, dicen que le contestó el rey Alfonso VI al Cid y, por mucho que nos duela reconocerlo, tendremos que admitir que ya empezamos a notar debajo de nuestros pies, en este solar patrio sobre el que nos asentamos, un especial temblor que nos sube por nuestras extremidades hasta helarnos, poco a poco, nuestro espíritu de fieles seguidores de la tradición y amantes incondicionales de nuestra patria, España.

¡El poder para las mujeres! Brama este feminismo galopante que se ha hecho dueño de nuestros país, de manera que la propia compañera de Pablo Iglesias, Irene Montero (supongo que llamarla esposa sería demasiado fuerte para tal defensora del independentismo femenino) que, cuando habla de sus compañeros del Gobierno tiene que hacerlo en femenino: “ministras” o cuando ha cambiado lo de “Unidos Podemos” por “Unidas Podemos”.

Ya tenemos al nuevo Gobierno de España. Una mezcla explosiva de distintas tendencias, a cual más peligrosa, con la evidente pretensión de acaparar todas las instituciones del país, para que ninguna de ellas pudiera llegar a constituir un obstáculo para su proyecto de imponer a los españoles una sola idea, una sola concepción política y un solo sistema de gobierno que, naturalmente, no tendría semejanza alguna con la democracia de la que hemos venido disfrutando hasta ahora.

Cuando existe prisa por acabar con un problema que se lleva arrastrando durante años y cuando, además, existen unos compromisos a los que se ha llegado por medio de negociaciones secretas, de los cuales nadie sabe nada más que aquellos que intervinieron en aquellas discusiones.

 
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