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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Nuevas adicciones

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 2 de febrero de 2006, 00:12 h (CET)
Las adicciones son muy variadas: drogas, juego, tabaco, sexo, videojuegos…Con la llegada de la Informática y su masificación se incrementan las formas que adquiere la adicción: Internet, con sus especialidades: chat y correo electrónico. Especialistas de los Estados Unidos ya lo consideran un "problema psiquiátrico". La enfermiza adicción a la red ha sido diagnosticada como Trastorno Adictivo a Internet. Esta adicción que también se la conoce como Dependencia a Internet o Compulsión por Internet, se detecta por un comportamiento vinculado a la red que interfiere en la vida normal de una persona, creando problemas en la familia y amigos, afectando incluso el rendimiento laboral y escolar. Una persona que se pasa horas y horas delante de su ordenador navegando sin rumbo fijo por Internet, enviando correos sin ton ni son, chateando con desconocidos que se presentan con nombres ficticios o recorriendo páginas pornográficas, se la puede considerar "ciberadicta" y, por lo tanto, necesitada de ayuda.

Una encuesta realizada en los Estados Unidos revela que la mayoría de los internautas usa intensivamente el correo electrónico y que un buen número de ellos lo revisa cinco veces al día. Un 41% de los encuestados afirma que lo primero que hacen al levantarse es abrir el correo. La encuesta elaborada por America Online en colaboración con Opinion Research descubre que el usuario medio de Internet dedica una hora diaria a esta tarea y confía en el correo electrónico tanto como en el teléfono para contactar con otras personas.

Sí nuestros hijos pasan horas enganchados en el ordenador es muy probable que haya un motivo de preocupación: la adicción a Internet. Un estudio realizado en Australia pone de manifiesto que un tercio de los adolescentes se encuentra en proceso de convertirse en adictos psicológicos y que el tiempo promedio que destinan a la red es de 13 horas semanales. Este estudio se hizo entre estudiantes de 114 escuelas públicas y privadas alcanzando a un amplio abanico socioeconómico. El Dr. Ali encargado de dicho estudio ha dicho que la adicción a Internet "sigue un modelo parecido a la del juego".

Al margen de los casos más extremos, los especialistas del departamento de pediatría social del hospital infantil Niño Jesús de Madrid han detectado que los niños y adolescentes parece ser que cada vez más necesitan más dosis diarias de Informática. Los especialistas de este centro médico dicen que cuando se les pregunta a los padres cuántas horas dedican sus hijos a chatear o las pasan delante de una consola, no lo saben. El "ciberbotellón está asociado a otros problemas relacionados como la falta de atención y de dedicación a estos chicos en sus hogares, con una educación permisiva en exceso, con una falta de comunicación y de control responsable. En etapas especialmente delicadas de su desarrollo, como la preadolescencia, carecen de auténticas redes de contacto y contención familiar, estímulos que fomenten el diálogo, el desarrollo de hábitos no consumistas o simplemente de criterio y auto estima. Este es el verdadero caldo de cultivo".

El perfil del niño/adolescente más propenso a desarrollar conductas erróneas corresponde al joven perteneciente a familias de la clase media - alta, que facilita el acceso a las nuevas tecnologías. Y cuyos padres "enganchados" a largas jornadas laborales que les permitan dar lo "mejor" a sus hijos, muy poco tiempo tienen para darlo a aquellas criaturas que tanto "aman".

De ser sinceros, no todos los jóvenes cautivados por Internet tienen problemas con él. Aún cuando pueden estar obsesionados por un tiempo por lo que les ofrece, sus vidas se mantienen equilibradas. Lo preocupante es el creciente número de niños y adolescentes que pierden el equilibrio y sufren a causa de ello. Lo que empieza siendo un pasatiempo divertido comienza a quitar valor a todo aquello que le ofrece una buena calidad de vida. Las relaciones familiares se deterioran y se convierten en un infierno. Los contactos sociales se debilitan hasta el punto de desaparecer. El rendimiento escolar se resiente porque no se está por el estudio.

Para llegar al fondo del problema es preciso preguntarse qué es lo que Internet hace a quien se ha convertido en adicto. El atrapado a Internet puede tener la sensación de euforia por todo lo que consigue por medio del ratón. El problema radica en que esta sensación de bienestar es temporal y que no proporciona auténtica satisfacción. La adicción a Internet funciona de la misma manera a como lo hace la adicción a las drogas o al juego. Cada vez se necesita más para obtener el mismo grado de satisfacción. El resultado es la ruina de quien se engancha a la red.

Los esfuerzos para vencer la adicción, en nuestro caso a Internet, son más efectivos si se parte desde una base espiritual. En general, la fuerza de voluntad, el esfuerzo humano para romper con la esclavitud, no es suficiente porque no se calma la sed del alma que es la causante de llevarle hasta la adicción destructiva. El factor espiritual está ausente en la mayoría de los métodos que se utilizan para desenganchar a los adictos a Internet. Por ello los resultados son muy pobres. Desde la perspectiva cristiana de la vida, Cristo es una fuente de agua viva que apaga la sed de felicidad que anida en el alma. Cuando un adicto a Internet cree en Cristo, en palabras de éste "una fuente de aguas vivas brota de su corazón". El gozo permanente se ha recuperado. A partir de ahí, la lucha para deshacerse de los tentáculos adictivos se hace más fácil. Por un lado ha desaparecido la insatisfacción escondida en las profundidades del alma y ya no se necesita lo artificial para colmarla. Por el otro, el poder de Dios se hace presente y no se desfallece en el combate para superar las dificultades que inevitablemente se presentarán en las primeras etapas de la lucha por la libertad.

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