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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Variaciones sobre los conjuntos... humanos

La clasificación y etiquerado de las personas es deformante
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 4 de mayo de 2018, 06:49 h (CET)

El aislamiento total del individuo no existe, supondría otra naturaleza. Los rasgos coincidentes permiten la AGRUPACIÓN de los individuos según sus características. La diversidad es patente, desde un solo rasgo a un conglomerado de ellos; pueden constituir el punto de partida para adscribirlo al grupo de los detentadores del rasgo elegido. Las posibilidades de pertenencia a algún conjunto son casi infinitas, cada detalle sirve para la reunión conceptual de los portadores de ese rasgo como pertenecientes a ese conjunto. En sus comienzos, esa adscripción tenía carácter descriptivo sin ser motivo de complicaciones, vienen los enredos por el uso posterior del concepto.

Los conjuntos matemáticos engloban propiedades fijas, como colores, cualidades; pero tembién, recogen variables. Entre las personas, a la hora de las agrupaciones con sus características, adquiere mayor relevancia la VARIABILIDAD, sobre todo en un doble sentido. Un mismo sujeto pertenecerá a varios conjuntos a la vez según la característica tomada en cuenta y en cada uno ejercerá con intensidades diferentes, la etiqueta es sólo una introducción. En cuanto a la categoría escogida (Profesiión, gustos, familia, sexo), son tantas las variaciones, que no pueden considerarse categorías cerradas. Son variables notables, porque invalidan las acometidas agresivas con aires dominadores procedentes de la sociedad.


Los mecanismos de presión se han modernizado a un ritmo atosigante, aprovechan cualquier resquicio, cualquier debilidad, para el sometimiento de todo aquel al que pillan desprevenido o sin recursos para la resistencia. Los disimulos no disminuyen la potencia de sos forzamientos ni su carácter manipulador. Con más frecuencia de la deseada, utilizan EUFEMISMOS distractores. Que están al servicio del bien común, aunque sólo benefician a unos pocos promotores. Con largos tentáculos difunden informaciones sesgadas para inducirnos a seguir determinadas sendas consumistas. Los señuelos cambian para el dominio inclemente sobre las voluntades del mayor número posible de personas.

Que puestas así las cosas, resulta una tarea imposible la comprensión total de cada sujeto, incluso para sí mismo; pues bien, señores, es lo que hay, es evidente que no estamos constituídos para las versiones globales, porque los conjuntos oscilan. La mencionada variabilidad también deja a los detalles en una insignificancia debilitadora. Aunque la conclusión parece clarísima, no se alcanza el conocimiento absoluto de cada persona, menos todavía su manejo desde fuera, frente a la experiencia existencial de cada sujeto en el uso de sus facultades. Si bien, las POTENCIAS divergentes apuntan en sentido contrario, sin ningún respeto hacia los que pudiera parecer primordial, la persona.


Un buen ejercicio para la valoración del grado saludable o no de unos ámbitos concretos en la sociedad, puede basarse en la observación atenta, para fijarnos en que tipos de conjuntos humanos resultan MOLESTOS en dichos sectores, hasta el extremo de combatirlos, exoulsarlos o utilizarlos en provecho propio. Ayer, hoy, quizá siempre, en Europa, China o en las Américas, el método que propongo aclara las percepciones. Continúa despreciándose a grupos de personas por su lugar de nacimiento, idoma, etnias, ideas, religiones y un largo etcétera. La radicalidad de dichos desprecios y su agresividad, definen sin subterfugios el talante y afanes de esos agrupamientos.


En la línea del párrafo anterior, si acentuamos la observación sobre la realidad de los conjuntos en una comarca, topamos pronto con un agravamiento de los desmanes; en cuanto pueden, sobrepasando los grupos considerados como molestos, detectamos ahora conjuntos de personas SILENCIADOS, que no olvidados, porque suelen ser incapaces de superarlos. Vemos como hay autores de magníficas obras, que nunca son nombrados en ciertos lugares. Personajes históricos desaparecidos en sus estudios e incluso sustituídos fraudulentamente por otros. Como decía, en ocasiones son silenciados por haber nacido en otro lugar o pensar diferente. Todavía es más grave cuando ese silenciamiento fraguó asesinatos cercanos y crueles.


De todas formas, por mucha atención que prestemos a las clasificaciones, pasado el primer pulso informativo, pronto aterrizamos en la realidad un tanto confusa. Algo, o muchas cosas, no concuerdan con los registros obtenidos, sin tener controlados los motivos de tales discordancias. Aparte de otros condicionantes, la MOVILIDAD acelerada es uno de los principales factores de las discrepancias. Los imprevistos añaden su incordio espontáneo. Como los deslizamientos son continuos en cualquier sector examinado, las ideas, los compromisos, los datos científicos, las voluntades, los afectos, y como resultado de todo ello, los hechos, sufren las acometidas de la inestabilidad.


En estos tiempos, lo que extrema el anacronismo, ya que sabemos de la ubicuidad de las conexiones multiformes detectadas en las condiciones más impensables; no se entienden, digo, los conjuntos CERRADOS, que a pesar de todo nos quieren presentar como tales. No son creíbles, ni con personas aisladas ni en grupos. Aunque mantengan los ojos cerrados, no evitan las conexiones; algunos las acentúan por su pasividad. Pueden alardear de tales como pose ficticia, para hacernos ver una pureza interna que los hechos desmienten a cada paso. Semejantes posiciones reflejan una auténtica enajenación. De seguirles el rumbo, el desbarajuste amenaza con el contagio a los entornos. A una enajenación colectiva irrecuperable.


Existe un conjunto bien dotado de componentes ilustres, asombra su elevado número; siendo todo lo contrario la enjundia de sus proposiciones. Lo denomino grupo de los PONZOÑOSOS, porque aparte de otras características, sus miembros adoptan la costumbre de sembrar cizaña allá por donde se acercan. Desde las vecindades próximas a los individuos considerados por sus titulaciones u ocupaciones, conocemos la tira de ejemplares. Los hay colaboradores de cualquier insidia que atisben por los alrededores. Otros protagonizzan el matiz oportunista para denigrar a los discrepantes. Hemos de añadir a los corruptos de toda laya, sin miramientos y muy activos. El deseo común de los instigadores perversos sin fundamento, les une.


El lugar que ocupa el saber también se relaciona con la distribución de la gente según sus condiciones. Quizá podemos afirmar que quien mejor sabe tiene cabida en más conjuntos; dispone de mejores recursos para una posible adaptación. No digo lo mismo del que más sabe, porque la cantidad no lleva aparejado el discernimiento. El sabio, si lo es, no puede ser corrupto, abusón o asesino; otra cosa será que sólo sea erudito o poderoso. La buena utilización del conocimiento, las mentes bien amuebladas, acercan a sus detentadores al grupo de la gente SENSIBLE a la CONCORDIA. Peinan las vibraciones procedentes de la diversidad, destilando los hilos de la colaboración, compatibles con los sentires humanos de signos diferenciados.

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