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Rafael Pérez Ortolá
Disyuntivas
Rafael Pérez Ortolá
Qué es eso de comunitarios sin contar en la práctica con los componentes de la comunidad

Como tantos otros conceptos, aquello de la integridad exige un replanteamiento a fondo; cualquier entidad o persona se desmenuza en un sinfín de componentes, sus componentes ocupan los espacios de esas figuras inestables, aparecen en forma de presentaciones esporádicas. El desquiciamiento esparce rasgos extendidos por todas partes. Que usted sabe algo, es algo concreto, pretende o quiere decirnos cualquier cosa; eso dependerá de cuantas CIRCUNSTANCIAS confluyan en ese momento, aunque se modificarán al instante. Pese a todo, habremos de acostumbrarnos a la fugacidad de esas formaciones como su estado natural, se trate de personas, sistemas o cosas.

Si escuchamos a la gente, es habitual la impresión de haber conocido el mundo; habrá quienes lo refieran abrumados por el ingente caudal de sensaciones y quienes presumirán de conocerlo a fondo. Con los gustos peculiares, sea por el amor, la gloria, la melancolía, o vaya usted a saber porqué. Observando las insidias rebuscadas o las aspiraciones insospechadas. Qué decir de los ambientes destilados de la Naturaleza o los del ingenio humano. Se trata de un catálogo POLIFÓNICO de dimensiones inusitadas, nadie lo aborda en su totalidad. Ese factor limitante es a la vez una fuente de opciones relacionales; se convierte en un condicionante básico de cara a las actividades humanas.

Estamos acostumbrados a los ambientes ruidosos con las manifestaciones grandilocuentes, como si los decibelios fueran argumentos de peso; pocas veces lo son, a no ser en las alarmas. Solemos desatender con frecuencia las expresiones SILENTES; y no por la ausencia de ruido son menos relevantes. Hasta es posible su primacía de cara a los contenidos cruciales. La callada expresión de un sujeto puede ser elocuente por demás. Cuando uno asimila y retiene un conocimiento mantiene el gérmen de futuras actuaciones. La confianza tiene sus propios módulos comunicativos y olvidamos en demasía los correspondientes a la desconfianza. Estas son algunas de las cadencias en los dichos silenciosos; por descuidos, poco utilizados.

Incluso en la consideración de un solo individuo, sus parcelas con funcionamientos diferenciados son casi infinitas. Los rumbos de la genética establecen rincones con variados alcances y explicaciones. La relativa autonomía de los diferentes órganos es patente. Los gustos y las cualidades son auténticos mundos aparte. Sus iniciativas y labores emprendidas completan ese recuadro FRAGMENTARIO de las aportaciones de un mismo sujeto. Con el añadido de las señales recibidas desde fuera, perceptibles en diverso grado, procedentes de innumerables orígenes y a su vez provistas de una carga polimorfa y cambiante. El mosaico está activo y accesible, pero su extensión le convierte en un ente evanescente.

En cuanto tratamos de varios individuos, como es lógico, se multiplican los fragmentos; lo cual ocasiona nuevos enredos por sus conexiones rozando los infinitos. Dicha proliferación de elementos no introduce de por sí juicios de valor, eso dependerá de sus aplicaciones posteriores. De las mencionadas conexiones, y por su delicada repercusión social, cobran especial significancia las asociaciones CORPORATIVISTAS de individuos con fines, ideas y transparencia controvertidas. Hasta que punto interfieran o impulsen la buena marcha del conjunto, habrá de ser valorado en cada caso, porque pueden ser grupos de presión intempestivos, organizaciones de apoyo o tramas corruptas.

No sólo es cuestión de recursos materiales, imprescindibles, ocasionales y limitados; como vamos conociendo, los recursos humanos muestran un sinfín de facetas. Por lo tanto se impone un mínimo ordenamiento para el ensamblaje de semejante conjunto heterogéneo, respetando sus elementos constitutivos. Ni tan siquiera los tenemos perfectamente catalogados. Algunos pocos tiene mayor estabilidad, pero en su inmensa mayoría son portadores de un DINAMISMO enervante, como posicionamiento firme, que nos va a exigir una adaptación incesante en las diferentes fases de actuación, sea en la identificación con el máximo conocimiento posible del recurso, su disponibilidad, la selección entre varios, para su aplicación óptima.

Entre gente razonable, a fuer de laboriosos, no debiera ser difícultoso el logro de acuerdos equilibrantes; no debiera, pero el demonio, o en su defecto los demoníacos intransigentes, tensan las posiciones hasta lo inverosímil. La reunión de interlocutores constituye el primer paso imprescindible, creando CONVENCIONES en los diversos sectores, para poner en claro los discursos respectivos y las estrategias pretendidas, para debatirlos. La franqueza y la valoración de los argumentos, serían el vehículo para donducirlos a las metas aceptables. Sin embargo, el vuelo discursivo de estas asambleas, pierde con facilidad su primitiva relación con el grueso de la gente, pasando a convertirse en monstruosidades poderosas con rumbos disparatados.

Tan frecuente es esa desviación de las convenciones, muy generalizada en sus variadas ubicaciones y sectores interesados, que el ciudadano corriente se encuentra de frente con ese obstáculo potente.

Una peligrosa DISTORSIÓN. Plural, no porque incluya ideas contrapuestas, sino porque no siendo aceptadas, provocan una confusión sin precedentes, donde todo entra en el saco general, mezclado, sin las definiciones oportunas. Las disputas conducen a una práctica enrevesada donde el individuo se encuentra desasistido. La salida de un escepticismo resignado no conduce a mejores cotas de convivencia; nos deja abocados al imperativo de un cambio de estrategia por parte de los disconformes con estas conductas.

Sin dejarnos revirar, como vemos, abundan los artilugios para distraer la atención del ciudadano, mientras le sacuden con imprevistos de toda condición. Estupefactos ante este aprisionamiento injustificado quizá asome el resurgimiento de individuos disconformes con afanes de alquimista para REVONVERTIR la situación, pasando a tomar las riendas de su protagonismo. Afán, transformador del miedo en creatividad sana, valorando los recursos y cualidades relacionados con la realidad. Pasar de las formas de odio castrante al amor altivo con miras al hallazgo de los encuentros. Convirtiendo rencores en comprensiones aglutinadoras. Dejando la mera contemplación para pasar al compromiso cabal del esfuerzo esclarecedor.

La verdad suele dejarnos a la intemperie, porque nunca llega a responder a todas nuestras inquietudes. Para su coherencia precisa de un añadido fundamental, la adhesión de la actitud personal en cada caso, para conseguir un sentido, inalcanzable sin esa colaboración. Recalcando hoy la disposición esforzada de la persona CABAL para afrontar la distorsión ambiental. Sus bases de actuación son nítidas: 1. Evitar a toda costa los forzamientos de las personas. 2. Tratando de conocer mejor las circunstancias del presente, habiendo aterrizado. 3. Ideando mecanismos adaptativos. 4. Redirigiendo las cualidades propias en esa dirección. 5. Sin prescindir de la conexión comunitaria. Todo ello, con la tenacidad requerida para afrontar la presiones incesantes por ley de vida.

Artículos del autor

El movimiento perpetuo origina de vez en cuando alguna configuración más estable, sea en forma de residuos, agotamiento de reservas o FIGURACIONES aparentes. De estas últimas quiero hacerme eco hoy. No adquieren una presencia física indiscutible, su figura es evidente, con notables repercusiones sobre la vida de las personas.

Cómo denominar sino a esa explosión de posicionamientos dispares partiendo de la energía común puesta en el disparadero. Hasta en situaciones normales sucede así, los acaloramientos van por zonas al son de los tropiezos encadenados por la confluencia de procedimientos con diversos rumbos.

Las convicciones personales están en continua confrontación con su propia devaluación; los saberes son esquivos y las bases conceptuales se resquebrajan. Esa debilidad encuentra acogida en la comodidad, en la rutina de los quehaceres cotidianos, en la cobardía para manifestar las ideas; generando una serie de renuncias propiciadoras de los encadenamientos a los entramados sociales comentados. Vienen a reflejar una auténtica abdicación de las dimensiones personales; es importante reconocer estos comportamientos, llevan aparejada la inexcusble responsabilidad de distanciarnos de las necesarias presencias humanas en la congregación comunitaria.

El conjunto mundano reúne una serie de componentes peculiares en su estado natural; inestable y sometido a ciertas reglas de funcionamiento. Cada uno de los elementos de ese conjunto es portador de unas propiedades; como no podría ser de otra manera, así sucede también con los humanos. Aunque pudiera venirnos bien, no traemos aparejado el libro de instrucciones, nos vemos obligados a intuirlas sobre la marcha, sin pasar de las conclusiones inestables.

Si tratamos de mirar con atención una cosa, un concepto, un hecho, una persona, cualquier entidad; podemos contentarnos con una simple ojeada sin mayores pretensiones. La pretensión exhaustiva de examinarlas, conocerlas y comprenderlas con fundamente, eso ya adquiere otras dimensiones. Como ocurre con los pronunciamientos científicos, estas comprobaciones ya exigen requisitos ineludibles. La definición clara del objetivo buscado.

Solemos adherirnos a unas lógicas determinadas al son de las circunstancias

acumuladas alrededor. Los cambios y la diversidad motivaron comportamientos

orientados por un sinfín de tendencias. Desde luego uno puede pensar lo que quiera,

decir sus ocurrencias y hacer cuanto pueda.

Son tan vetustas como la presencia del hombre en estos derroteros, provienen de motivaciones reiteradas a través de los años y sus prácticas se aplican con variantes imaginativas. El progreso tecnológico es uno de los principales componentes del bienestar social, está integrado en la cultura.

Entre las vicisitudes actuales destacan tanto los velamientos de ideas y comportamientos, como las señales intempestivas de rotundas formas sin miramientos sobre la consistencia de sus contenidos. Surcamos esas aguas tan controvertidas dando pie a innumerables equívocos. Uno de esos oscurecimientos u olvidos atañe a una virtud imprescindible para la vida en sociedad, la SINDÉRESIS.

 
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