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Vida Universal
El cristianismo originario
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Ningún ser humano sabe cuándo llegará su última hora
Tal vez mañana tras la muerte hayamos pasado al estado de las almas: hoy nos llamamos seres humanos y mañana almas. Y probablemente como alma nos conoceremos tan poco como nos hemos conocido siendo seres humanos, pues la mayoría de personas viven dejando pasar los días cultivando su ego y quizás sus programas de adicciones, en una época en donde la oferta de adicciones es cada vez mayor.

Muchas personas sin embargo no saben o no quieren saber qué actúa detrás de su conducta mundana e instintiva, apenas son conscientes de quiénes son realmente, de hecho no se rinden cuentas a sí mismos, ni asumen la responsabilidad de lo que hacen o se abstienen de hacer. Lo que significa que con toda probabilidad tampoco se conocerán mañana siendo almas, ya que quien no se cuestiona sobre su vida, sobre su forma de pensar, hablar y obrar, se desconoce a sí mismo.

El estar aturdido en el egocentrismo y en otros programas de adicción puede durar largo tiempo. El tiempo que transcurre hasta que un alma se desprende de sus programas de adicción puede estar, según sean las circunstancias, manipulado por varias seducciones, pues son muchas las influencias. Hay diversas formas en las que el egocentrismo y la adicción de un alma se acoplan a seres humanos, es decir a personas que viven en la Tierra.

Para aclarar esto se puede poner un ejemplo: un ser humano que es adicto a algo y fallece hoy, mañana como alma se volverá frenética con toda probabilidad, puesto que su programa de acción emerge con poder y quiere manifestarse sin que le sea posible satisfacer la adicción, ya que no posee cuerpo material. Como es bien sabido cuando la adicción de una persona no puede satisfacerse de inmediato, lo más probable es que la persona pierda los estribos. Pues algo similar puede observarse en las almas: cuando un alma cuyo ser humano se volvió adicto pero ya ahora no puede “gozar” o “hacer uso” de su adicción, lo intentará a través de algún ser humano de adicción semejante, y si no lo consigue se volverá frenética. Podría decirse que la adicción siempre busca a un adicto, y la frustración acumulada adopta entonces formas de frenesí.

Estimado lector sepa que los contenidos de todo lo que queremos, todo lo que hacemos y todo lo que emitimos lo transferimos a nuestra alma. Por eso apartémonos de todo lo innoble, de todo lo que nos presiona y de aquello que está en contra de cualquiera ética y moral elevadas. ¡No se deje seducir! Tengamos mucho cuidado con nuestro cuerpo y con nuestra alma, porque tal como somos hoy como seres humanos, podríamos ser mañana como almas, puesto que ningún ser humano conoce su última hora.

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Lo que hemos hecho y lo que nos hemos abstenido de hacer, son energías que al igual que una película se graban en secuencias de imágenes y que, conforme a la ley cósmica, estimulan al ser humano y al alma tras la muerte a eliminar aquello que habría que arreglar.

A la persona que en su juventud y hacia la mitad de su vida haya aspirado a una formación mas elevada de su carácter, también le resultará posible cortar en la vejez la rosa de su vida, lo que significa surtirse cada día más del manantial de la vida, pues la vejez vivida no conocer renuncias, sino el cumplimiento de la vida.

Ni en la juventud ni en la vejez el éxito de los cuidados de belleza depende sólo de cremas y lociones, tampoco de la cirugía estética, sino más bien de los contenidos de la forma de pensar y comportarse, que son los que determinan la irradiación de la persona.

Ser joven no es sólo una etapa en el ciclo de la vida, sino que es una postura interna que no está sujeta ni a un tiempo ni a una edad determinados. Que la persona sea joven o mayor en años no es lo decisivo, depende de qué es lo que hace la persona con su vida.
Hay personas a las que ya en la juventud se le intuye la caracterización física de su futura vejez, sin embargo hay personas de edad que tienen una caracterización juvenil.
Si los jóvenes de hoy día piensan que disponen de muchos años para reflexionar sobre la vida y sobre la vejez se equivocan, sería aconsejable que supieran que para cada persona llegará la hora en la que el alma partirá de esta Tierra.
En muchos hospitales y clínicas faltan conferencias informativas sobre la fuerza de los pensamientos positivos, también literatura al respecto, pues como ya saben muchas personas, los pensamientos positivos, elevados y nobles pueden llegar a ser la mejor medicina.
 
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