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Vida Universal
El cristianismo originario
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La esperanza de que las cosas podrían mejorar alguna vez, va esfumándose sobre todo entre los jóvenes
El temor al fracaso social se extiende como la peste. Muchas personas jóvenes ven, tanto en el ámbito escolar como en el profesional, cada vez menos posibilidades de subir algunos peldaños por la escalera del éxito. Lamentablemente en muchos casos tienen que experimentar que en sus esfuerzos son impedidos por personas intelectualmente “viejas” apegadas a su posición. Entre ellas a menudo se trata precisamente de aquellas personas que tal como muy bien reconoce un joven sensible, siguen insistiendo en enseñar a la sociedad su “sabiduría” propia, pero sin poseer el menor atisbo de Sabiduría.

Frustrado más de un joven ha dejado de reflexionar sobre qué talentos hay tal vez aún en él, con lo que ya apenas sopesará si realmente vale la pena desenterrarlos y seguir desarrollándolos. Muchos se preguntan si seguir aprendiendo sirve de algo. Un consejo para los jóvenes: ¡No os dejéis llevar! No cedáis a la presión de las pasiones que se os presentan tan tentadoras en la propaganda, la televisión e Internet, sino que orientaos a la fuerza que hay en vuestro interior y desarrollad vuestros talentos, pues cada uno de nosotros ha traído a la existencia terrenal los suyos, los cuales deberíamos hacer florecer y madurar en esta vida.

Vivir conscientemente significa aprender conscientemente a afirmar cada etapa de la vida y sacarle provecho espiritual. Pues la calidad de vida más elevada, que se puede seguir desarrollando y ampliando cuando uno va entrando en años, no sólo depende de los años, sino de la postura espiritad de la persona. Quien haya dejado de trabajar en sí mismo, tampoco desarrollará valores éticos y morales y tampoco dará buenos frutos para aportarlos a la sociedad. Esto último puede que tal vez esté unido a un éxito externo, pero quien vaya comprendiendo más y más lo que significa verdaderamente la vida, se volverá cada vez más independiente de las circunstancias externas, en base a las cuales se da importancia el ser humano a sí mismo.

Lo mejor para conseguir la verdadera sabiduría en la edad avanzada es poner los cimientos ya en la juventud. La postura de vida correcta para una perspectiva de vida positiva dice: servir a la verdadera justicia, al equilibrio de la vida, lo que significa aprender sin considerar los años que uno tenga, y fomentar las dotes de los talentos que se tienen. Aprender significa obtener claridad en uno mismo, en la orientación hacia una meta de vida más elevada y cumplir luego aquello que uno ha reconocido. Esto aporta seguridad interna, libertad interna, y la fuerza para seguir avanzando.

Artículos del autor

El ser humano como tal es el único ser vivo en el planeta Tierra que se puede cargar a diario de culpa, y esto se produce a través de los contenidos negativos de su forma de sentir, pensar, hablar y actuar, también a través de sus propias sensaciones.
Tanto el corazón como el estómago realizan funciones importantes en el cuerpo, y de la misma forma que no hay que sobrecargar el corazón, tampoco debería sobrecargarse el estómago.
Tal vez mañana tras la muerte hayamos pasado al estado de las almas: hoy nos llamamos seres humanos y mañana almas.
Lo que hemos hecho y lo que nos hemos abstenido de hacer, son energías que al igual que una película se graban en secuencias de imágenes y que, conforme a la ley cósmica, estimulan al ser humano y al alma tras la muerte a eliminar aquello que habría que arreglar.

A la persona que en su juventud y hacia la mitad de su vida haya aspirado a una formación mas elevada de su carácter, también le resultará posible cortar en la vejez la rosa de su vida, lo que significa surtirse cada día más del manantial de la vida, pues la vejez vivida no conocer renuncias, sino el cumplimiento de la vida.

Ni en la juventud ni en la vejez el éxito de los cuidados de belleza depende sólo de cremas y lociones, tampoco de la cirugía estética, sino más bien de los contenidos de la forma de pensar y comportarse, que son los que determinan la irradiación de la persona.

Ser joven no es sólo una etapa en el ciclo de la vida, sino que es una postura interna que no está sujeta ni a un tiempo ni a una edad determinados. Que la persona sea joven o mayor en años no es lo decisivo, depende de qué es lo que hace la persona con su vida.
 
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