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Daniel Sanabria |
FIRMA DE OPINIÓN |
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El palco VIP | |
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Dani Sanabria nació en 1985 en Madrid, ciudad en la que ha residido durante toda su vida. Tras cursar la Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, entró en el año 2003 en la Facultad de Ciencias de la Información, lugar en el que actualmente estudia periodismo. Es un apasionado de la radio y está siempre al día de la actualidad deportiva, tanto nacional como internacional. En octubre de 2004 entró a formar parte de la redacción de Radio Marca, en la que permaneció hasta abril de 2005. En verano de ese mismo año trabajó como monitor de actividades deportivas en la Escuela de fútbol del Atlético de Madrid. Al año siguiente, escribió reportajes sobre temas variados para el portal de internet www.facilisimo.com. Durante el verano de 2006, tras una larga prueba de selección, entró como becario del diario AS en la sección de fútbol. En ‘El palco VIP’ muestra su peculiar manera de entender el deporte de hoy en día analizando las noticias desde un punto de vista diferente, más humano.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| 23 héroes y cientos de campeones |
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| La primera columna de opinión que escribí en este diario, hace ya dos años, se titulaba “Un oro que pertenece a una generación de 25 años”, y en ella contaba la victoria de la Selección Española de Baloncesto en el Mundial de Japón. Decía yo por entonces que esa medalla de oro de los Golden Boys también pertenecía a una pléyade de baloncestistas que lucharon por convertir al baloncesto en el segundo deporte de este país. |
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Cuando el domingo ganamos la Eurocopa tuve una sensación parecida. Los nombres que pasarán a la historia son los de Villa, Torres, Casillas, Xavi o Cesc, pero el triunfo de España en Austria significa el reconocimiento a cientos de jugadores que vistieron esta camiseta roja para entre todos hacernos creer que algún día seríamos nosotros los que levantaríamos las manos al cielo. Y ese día fue el domingo.
Recuerdo la generación de la Quinta del Buitre, con Michel, Pardeza, Sanchís, y tantos otros jugadores que se quedaron a las puertas. Con más claridad retengo el Mundial de Estados Unidos, con Caminero, Luis Enrique, Hierro y Julio Salinas y aquella defensa del Barça que nos hizo sudar hasta el último suspiro. Y por supuesto la generación previa a la actual, con Morientes, Alfonso, Julen Guerrero, Guardiola o Raúl.
Con especial cariño me acuerdo del capitán del Madrid, que con tres mundiales y dos eurocopas en sus botas, y con el título de máximo pichichi de la historia de la Selección, nunca tendrá en su palmarés esta Copa de Europa. En realidad, este trofeo también le pertenece, porque ayudó en los partidos de clasificación, porque fue el instructor de muchos de los que ganaron el domingo, y porque asumió su situación con naturalidad en lugar de alimentar un debate nacional que inventaron los medios.
La explicación de por qué esta generación sí y las anteriores no es más difícil de lo que se dice por ahí. Esta tenía talento, las otras también. Esta tenía ganas, las otras también. Esta tenía un líder, las otras también. Muchas veces los periodistas pasamos horas y horas analizando y desgranando situaciones que en muchas ocasiones son fruto de la suerte o del destino. Si Di Natale no hubiera fallado aquel penalti de cuartos, nadie habría defendido este modelo de juego de España, ni a Luis Aragonés, ni se diría que esta es la mejor Selección desde hace décadas.
Yo tampoco tengo claro por qué este año ha sido que sí, pero estoy convencido de que uno de los motivos es la debilidad y dejadez que han mostrado las grandes selecciones. Si nos damos cuenta, Italia apenas nos dio un susto en 120 minutos, Alemania nunca dio la sensación de que podía remontar la final, y eso que son alemanes, y a las otras dos favoritas (Portugal y Holanda) las mataron en el mismo sitio en el que nos llevan matando a nosotros mucho tiempo: en cuartos.
| | Martes 1 de julio de 2008 |
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| No hay miedo |
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| Todos pensamos, y seguramente estemos en posesión de la verdad, que pasarán muchos años hasta que volvamos a vernos en una situación tan favorable. En semifinales, contra un equipo que no asusta y que hace unos días les metimos cuatro, y con ningún gran rival que nos pueda esperar en la final. Porque Alemania, aunque sea ese equipo que siempre gana, no es un rival que asuste, como por ejemplo, asustan Italia, Francia, Brasil o Argentina. Al menos a mí. |
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Por esta y muchísimas otras razones el jueves no podemos fallar, aunque lo peor ya ha pasado, que era ganar a Italia, que es como ese fantasma que te persigue toda la vida, nosotros Peter Pan y los italianos nuestra sombra. Ahora ya hemos superado nuestro pasado y no hay ningún miedo más, porque como nunca hemos estado en esta situación no hay miedo de perder en semifinales. El miedo era perder en cuartos y eso ya no se puede.
Pero eso no quiere decir que tengamos la final asegurada. Probablemente todos, incluidos los jugadores de la Selección, vieron el Holanda-Rusia, y si no lo vieron, supongo que Luis no habrá dudado ni un instante en ponerles el partido en DVD. Así tenemos que aprender la primera lección post-cuartos de final: no hay rivales pequeños aunque enfrente tengamos a una pléyade de rubitos con el mismo nombre y los mismos ojos azules. Si están ahí, es que algo saben hacer con la pelota.
La mentalidad con la que hay que afrontar ese partido es como si fuera la misma final. Todos dábamos a Holanda como uno de los favoritos y los rusos se los comieron en la prórroga por 3-1 y pudieron ser más. Así que ahora que nos dan a nosotros como favoritos, lo que hay que hacer es no cometer el mismo error que los holandeses. Si España mantiene la línea de juego, ganas y concentración que en los cuatro partidos anteriores, la bolita debería caer en las casillas rojas y no en las negras.
Y después estarían los alemanes. Me permito el lujo de eliminar con un teclado de ordenador a la selección de Turquía, porque contra Alemania los milagros no existen, y si a eso unimos las lesiones y las sanciones que acarrean, el once titular que Fatih Terim pondrá el miércoles sobre la moqueta es el de una selección de cuarta fila y siendo generosos. Las opciones de los turcos se reducen a una pócima mágica como la de Asterix y Obelix, y a que los alemanes salgan pensando que ya han ganado el partido.
Y en la gran final es donde España no fallaría. Alemania no es un equipo con la misma aureola que Italia, no saben defenderse tanto ni tan bien, ni tienen un portero de garantías como Buffon. Y España ataca mucho y pregunta poco. Creo que teníamos más opciones de perder el domingo ante Italia que el día 29 ante Alemania. Mi apuesta ya está hecha: si ganamos a Rusia, somos campeones.
| | Martes 24 de junio de 2008 |
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| 36 años después |
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| La mitad de la gente que leerá esta columna seguramente ni siquiera estaba aquí. En ese mismo tiempo a Franco le dio tiempo a construir la mayor dictadura de la historia de España, a pelearse con la Iglesia y a inaugurar cientos de pantanos. Y en Guatemala tardaron los mismos años en llegar a un acuerdo de paz para poner fin a la Guerra Civil. |
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En medio de todas estas historias emerge el nombre de Rafa Nadal, que ha conseguido lograr un título para España sobre césped 36 años después. El último que alzó un título sobre la hierba con una raqueta masculina en la mano fue Andrés Gimeno en 1972. En categoría femenina Conchita Martínez nos regaló el Wimbledom de 1994, pero en masculina prácticamente ningún amante del teníamos en el archivo de nuestra retina ninguna victoria.
Y no podía ser otro que Rafa Nadal el que inscribera su nombre con letras de oro en ese renglón que llevaba 36 años vacío. La tierra ya la tiene más que cultivada y ahora va a por la hierba. Si nos pusiéramos a sacar estadísticas de todo lo que se puede medir en el mundo del tenis, los records de Rafa Nadal en el tenis español sobre tierra batida superarían la centena. Ahora toca dominar el césped. Y después, ser el número uno oficial de la ATP.
Con Wimbledon a la vuelta de la esquina, Nadal demostró en el Torneo de Queen’s que ya no es una perita en dulce para sus eternos rivales sobre césped. En semifinales, Rafa superó en dos sets a Roddick, bicampeón del Queen’s, y en la final a Djokovic, el eterno segundón. Y eso que el serbio empezó el partido con un tenis impecable y consiguiendo un 0-3 en el marcador. Pero donde todos vemos tres juegos Rafa ve tres buenos minutos para poder cambiar el encuentro.
Desde que se reencontró con su derecha, el mallorquín lució a un gran nivel y acabó ganando la final por 2 sets a 0, seguro, confiado y con las miras puestas en la hierba de Wimbledon. Pocos apostaron por él para la final, de hecho, en las principales casas de apuestas Djokovic aparecía como el favorito, pero Nadal sigue superando fronteras cuando parece que ya ha tocado techo.
Cada año que pasa no deja de sorprendernos y está dejando el listón tan alto que la temporada que no gane al menos el Roland Garros y otros tres o cuatro Master Series va a parecer que ha perdido la forma. Las expectativas que se han creado en torno a su éxito en Queen’s está provocando que los especialistas le incluyan en el abanico de favoritos para ganar Wimbledon. ¿Tocará techo también Nadal sobre césped este año?
| | Martes 17 de junio de 2008 |
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| Cuestión de raíces |
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| Nunca he estado de acuerdo con la nacionalización. Una persona que nace dentro de las fronteras de un país debe considerarse nativo de por vida, aunque al día siguiente de que tu madre te pariera en el hospital te fueras a la otra punta del mundo y no volvieras nunca más. El lugar en el que se produce el parto es lo que vale. Si tu madre está en Noruega de vacaciones y tú asomas la cabeza en ese país, serás noruego siempre, aunque a los cuatro días de nacer vengas a España y no vuelvas a Noruega en tu vida. Por ejemplo. |
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Partiendo de esa idea que siempre he tenido en la cabeza, rechazo cualquier nacionalización a la hora de dividirse en países para competir, como sucede en la Eurocopa o en unos Juegos Olímpicos. No se puede consentir que deportistas que hayan nacido fuera de España compitan con nuestra selección, o que alguien que nace en Brasil compita con Portugal, o cosas de ese estilo.
No es lo mismo cuando hablamos de clubes, que tienen en plantilla a decenas de jugadores de todo el mundo. En ese caso da igual si un argentino se nacionaliza español y no ocupa plaza de extranjero, porque la rivalidad sobre el césped no es entre naciones sino entre clubes. Cuando juega el Madrid contra el Milan no se enfrenta España contra Italia sino un combinado de jugadores de un equipo contra otro. No importan las raíces.
Todo esto viene a cuento por los dos goles que le enchufó Podolski a Polonia el domingo. Podolski es polaco de nacimiento y aunque haya estado toda su vida en Alemania y tenga ficha federativa germana, está representando a un país que no le vio nacer. Igual que este, hay miles de casos, el más cercano a nosotros, el de Marcos Senna. Brasileño de toda la vida y jugando un Europeo con España.
Y si nos vamos fuera del fútbol mantengo la teoría. Hay decenas de casos de deportistas que no son españoles y han representado a España: Dujshebaev, Zhivanevskaya, Joan Lino, Niurka Montalvo, Johan Muehlegg... Todos ellos nacieron fuera de nuestras fronteras y representaron a España, incluso ganaron medallas importantes para nuestro deporte. Pero no tiene sentido. Por mucho que hayan vivido y entrenado en nuestro país, no son españoles.
No sé si alguien se habrá parado a pensarlo pero supongamos que en el próximo mundial de fútbol España y Brasil llegan a la final, empatan y se juegan el título a los penaltis. Y allí está Marcos Senna, representando a España y tirando un penalti para sentenciar a Brasil, su nación. ¿No sería antinatural? Un torneo en el que compiten países y que se puede decidir por una acción de un jugador que no nació en el país al que va a hacer campeón. Cuanto menos sería extraño.
| | Martes 10 de junio de 2008 |
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| El octavo pecado |
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| Un golazo de Capdevila en el último minuto no cambió la idea que me rondaba por la cabeza mientras veía la segunda parte del España-Perú: “El martes escribo sobre la dejadez de la Selección”, pensaba para mis adentros. Por entonces el marcador iba empate a un gol y mi cabreo era idéntico al de los últimos años cuando España juega partidos amistosos. |
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Algunos me dirán que esta temporada España es campeona del mundo de amistosos, y sí, llevan razón, pero de amistosos contra selecciones grandes. Contra Italia, Francia, Argentina o Inglaterra es muy fácil motivarse, y todos quieren jugar, marcar goles y ganar. Cuando jugamos amistosos contra este tipo de equipos, como nunca les ganamos en los torneos, siempre queremos quedar por encima en los amistosos, como queriendo demostrar que España está a esa altura, a la de los grandes.
Y en estos rivales se produce el efecto contrario. Cuando juegan contra España no se motivan especialmente porque para ellos somos un equipo más, es decir, a Italia, Francia o Brasil les pasa con España lo que a España le ocurre con Suecia, Ucrania o Perú. Se aburren jugando estos partidos intrascendentes. Y a mí me cabrean. Los demás me dan un poco igual, pero España no.
No entenderé nunca por qué unos jugadores que están representando a su país no se dejan la piel sobre el campo durante 90 minutos, jueguen contra quien jueguen, sea el campeonato que sea, amistoso, torneo, llueva, haga sol o haga frío. Joder, que es una hora y media corriendo interrumpidamente, no los 42 kilómetros de un maratón. España el sábado se paseó durante los segundos cuarenta y cinco minutos en un partido a las puertas de la Eurocopa. Luego dicen que en este país no hay cultura de Selección...
El paseo fue bonito, agradable, tranquilo. Muchos ya conocían esos parajes, los que siempre vemos en estos partidos de plástico que a nadie le gusta jugar. O al menos a los españoles. Aún recuerdo el empate a cero en aquel amistoso en Islandia hace dos veranos. Qué forma de ningunear la camiseta de tu país. Vale que hace medio siglo que no ganamos ni el Trofeo del Mediterráneo, pero con partidos como el de Perú la mentalidad de equipo perdedor se hace más fuerte.
Ya hace tiempo que dejé de creerme lo de “jugar vistiendo la camiseta de tu país es lo más grande que te puede pasar como futbolista”. Es el típico tópico de los internacionales que debutan con España y que con el paso de los años termina por convertirse en la mentira más grande jamás contada. No sé cuál es la solución pero hay que replantearse estos partidos que los propios jugadores no quieren jugar. Así también los demás ahorramos cabreos y pilas del mando.
| | Martes 3 de junio de 2008 |
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