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Antonio Moya Somolinos
Antonio Moya Somolinos
Los venezolanos no tienen papel higiénico después de cagar

Las cosas se van olvidando, a veces demasiado deprisa. Rodriguez Zapatero es un personaje del que ya nadie se acuerda, salvo cuando aparece dándose una vuelta por algún país sudamericano mediando entre no se sabe quienes o asistiendo como observador a no se sabe qué. Me parece que cobra una pensión como ex presidente del gobierno y no se si un sueldo por ser miembro del Consejo de Estado, organismo que se reúne una vez al mes para que no resulte muy cansado. Por lo demás, tengo entendido que se dedica a mirar al viento o algo así, tal y como lo manifestó en una ocasión.


Su colega de partido Pérez Rubalcaba, parece estar actualmente más entretenido, pues al dejar la política, se reincorporó a su puesto de profesor de química en la universidad.


Lo que quizá esté ya en el olvido de mucha gente es el modo como uno y otro dejaron la política. Yo lo explicaría diciendo que uno y otro labraron su propio fin político al dar predominio a la ideologización sobre la gestión.


Dentro de la política, es evidente que hay cierta carga emocional, llámese de ideología, patriotismo - patrioterismo - sentimentalismo, ardor, etc. No se si es bueno que esta carga sentimental exista. Personalmente, lo colectivo es algo que no me atrae. Entiendo que las personas están por encima de las instituciones, sean del tipo que sean, y no me convence que desde el poder se sacrifique la libertad individual (y por tanto, el dinero, porque aunque el dinero no da la libertad, ayuda a ella) en aras de una colectividad ante la que otro pueda llorar de emoción pero que a mí no me diga nada.


Sobre todo, pienso que tiene valor la gestión política para que los ciudadanos se sientan más a gusto, pero como cada uno quiera, no como se lo dicten desde arriba.


Esto quiere decir que la política económica es muy importante, y que los políticos deben ser unos buenos gestores económicos de lo público, es decir, obtener buenos resultados económicos con pocos medios.


Quizá pocos se acuerden de que, cuando Zapatero llevaba tres años de su segunda legislatura, su gestión económica estaba siendo tan rematadamente desastrosa que tuvo que convocar deprisa y corriendo elecciones generales y dejar a Rubalcaba como candidato. Zapatero, no es que dejara el poder, es que huyó de él precipitadamente. Rubalcaba, bastante más capaz que Zapatero, recibió una herencia tan envenenada, que no pudo lograr ganar a Rajoy, a pesar de que este era el eterno candidato y no tenía el carisma de Aznar.

La política de Zapatero había dejado al país tan maltrecho económicamente, que estuvimos varios años a punto de ser intervenidos desde Europa.


¿Qué sobresalió de la política de Zapatero? Básicamente dos cosas: La Alianza de Civilizaciones y La Memoria Histórica. En lo económico, lo más sonado fue el famoso Plan E ¿se acuerdan? Sí, aquello de gastar un pastón a cuenta de la deuda pública para que los ayuntamientos levantasen las calles y las volvieran a poner.


Haciendo un poco de memoria también podemos recordar la medida aquella de cambiar las señales de tráfico de toda España, las de 120 kilómetros por hora, y sustituirlas por otras de 110, para unos meses después volver a poner las de 120. ¿Y quién no se acuerda de ese ministro de Zapatero que para fomentar el consumo nos regaló dos bombillas de bajo consumo a cada español que terminaron colapsando las oficinas de Correos porque a todo el mundo le daba pereza pasarse por ellas a recoger sus bombillas?.


Con ridículos de ese estilo en la gestión económica, lo ideológico es el refugio de los políticos inútiles. El problema es que lo ideológico cuesta dinero pero no genera riqueza, y por tanto, no da de comer, y al final, el teatro de bambalinas se va al carajo. Lo bueno de la democracia es que esa caída estrepitosa de políticos inútiles, da paso a una alternativa política. Por el contrario, en países como Venezuela, Corea del Norte o Cuba, verdaderas dictaduras, cuando se cae el régimen, sigue el régimen. Maduro (o Pablo Iglesias) podrán echarle todos los piropos que quieran al régimen bolivariano, pero los venezolanos no tienen papel higiénico después de cagar.


En España, todos los indicativos económicos han empezado a bajar desde que entrara el gobierno de Pedro Sánchez. Los inversores extranjeros se están yendo o simplemente no están viniendo y prefieren los países vecinos.


Por contra, cada vez es más intensa la dedicación del gobierno a la Memoria Histórica y a plantarle cara a un enemigo que murió hace 43 años. Me estoy refiriendo a Franco. El Valle de los Caídos, la catedral de la Almudena, las gestiones ante el Vaticano, la Comisión de la Verdad sobre la Guerra, el establecimiento de la censura hacia quien no piense como ellos en lo relativo al sistema político de Franco, etc.


El gobierno no se da cuenta probablemente de que los franquistas, por ley natural, casi no existen, por la sencilla razón de que se han ido muriendo, ya que los niños que nacieron durante la guerra, tienen hoy día más de 80 años, y los que hoy día tienen 50 años, tenían tan solo siete añitos cuando murió Franco.


Y sobre todo por una poderosa razón: porque las personas normales entendemos la época de Franco como un tiempo pasado, irrecuperable hoy día, aunque solo sea porque el entorno político y social han cambiado profundamente. Los españoles normales vivimos en el presente, no en el pasado.


Aunque se lo propongan desde el gobierno, Franco no es hoy enemigo político de nadie, empezando porque está muerto. En todo caso, es un personaje histórico, objeto de estudio por parte de la historia. Franco no es hoy un personaje de la escena política, como no lo es Napoleón para los franceses. Es muy tosca la actitud de traerlo a la política actual como enemigo. Es tomarnos por tontos. ¿No será una cortina de humo que tape las vegüenzas de una política totalmente disparatada, llevada a cabo por unos ineptos?


Zapatero se fue al carajo de la noche a la mañana, como la Unión Soviética, como un decorado de cartón-piedra. Fundamentar la política nacional en dónde y cómo enterrar a Franco, da una idea de cómo estamos. Menos mal que Sánchez pasará, aunque nos cueste a los españoles pagarle una pensión de ex presidente del gobierno y un sueldo en el Consejo de Estado.

Artículos del autor

A mi no me parece propio de trigo limpio que alguien hable mal de sus clientes a espaldas de estos, pero allá cada cual.El caso es que, con esa política de jugar a dos barajas o de nadar y guardar la ropa, al segundo whatsapp me dijo que era un poco fuerte lo que estaba diciendo, aunque no concretó los extremos.Al cabo de una semana me dijo que se le había olvidado hacerme una observación: Que yo estaba incumpliendo la nueva legislación de protección de datos porque no disponía de autorizaciones de los destinatarios de mis mensajes de whatsapp enviados desde mi blog.Le contesté diciéndole que estaba mezclando churras con merinas, porque yo, ni soy empresario, ni tengo blog de nada ni tengo clientes de nada, sino que lo único que tengo es un móvil, unos contactos de teléfono, cuyo dato, el número de teléfono, me lo ha facilitado el propio interesado, que no es cliente sino familiar, amigo o conocido, y que siguiendo las reglas del sentido común, de acuerdo a lo que ella sostenía, habría que concluir que sería imposible enviar un solo whatsapp a nadie, pues habría que entender que todos nuestros contactos, familiares incluidos, serían clientes nuestros de no se sabe qué empresa.Le contesté que, siguiendo el sentido común, hay que entender que tal autorización (la de enviar un mensaje de whatsapp) se presupone concedida por el destinatario en la medida de que, él mismo me facilitó hace tiempo su teléfono y hasta ahora no me ha expresado formalmente su deseo de que tal dato sea eliminado de mi lista de teléfonos.Pues bien, algo tan sencillo como esto no parece que le entrara en la cabeza, y durante algunos días sucesivos no paró de enviarme mensajes escritos y de audio en los que aseguraba que lo que yo estaba haciendo era algo totalmente prohibido.

Incluso hemos visto hace días una cita de "Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer" en donde este desconfía de los propios padres de los chicos como consejeros del camino que estos quieran tomar.Acto seguido,Ocáriz se detiene en una cita de san Josemaría al versículo de Lc 14, 23, en el que el Señor emplea la expresión "oblígales a entrar" en el contexto de una parábola, expresión que en el Opus Dei siempre se ha tomado en sentido prácticamente literal, pisoteando la conciencia y la libertad de los demás, en la actuación proselitista que llevan a cabo desde los comienzos.La cita de san Josemaría es esta: "Porque es característica capital de nuestro espíritu el respeto a la libertad personal de todos, el compelle intrare, que habéis de vivir en el proselitismo, no es como un empujón material, sino la abundancia de luz, de doctrina; el estímulo espiritual de vuestra oración y de vuestro trabajo, que es testimonio auténtico de la doctrina; el cúmulo de sacrificios, que sabéis ofrecer; la sonrisa, que os viene a la boca, porque sois hijos de Dios: filiación, que os llena de una serena felicidad ―aunque en vuestra vida, a veces, no falten contradicciones―, que los demás ven y envidian.

La cuestión está en que personas con cierta personalidad no muy hecha, pueden tener un "rebote" muy negativo al salir del Opus Dei, atribuyendo a la Iglesia una toxicidad que solo era atribuible en justicia a dicha organización, y traspasando a la fe en Dios lo que debería haber sido un simple desencanto de una organización humana como es el Opus Dei.Afortunadamente, la inmensa mayoría de los ex miembros, tras un periodo de "shock" y otro de readaptación, en el que encuentran su propia espiritualidad, ya sin manipulaciones, terminan siendo las personas más felices del mundo, más que los demás, pues saben lo que vale un duro, al darse cuenta del infierno del que han salido.(...) "La etiqueta de “espiritual” viene determinada por el contexto religioso en el que se dan estas prácticas dañinas para la persona, ya que en su mayor parte podrían denominarse también como “abuso psicológico” o “abuso emocional.Aunque es a menudo asociado con los grupos sectarios, el abuso espiritual puede ocurrir también en denominaciones religiosas establecidas, cuando los pastores u otros abusan de su autoridad o cuando los individuos violan los límites éticos en el proselitismo o en otros tipos de situaciones de influencia”, explica la ICSA".COMENTARIO.- Este tipo de abusos son habituales en el Opus Dei, empezando porque se practican con niños con poca madurez humana, debido a la edad, y porque se vulneran las leyes de la Iglesia en este aspecto.(...) "La ICSA recuerda que el poder corrompe, y por eso la autoridad trae consigo un riesgo de abuso, cuyo nivel depende de la madurez de quien detenta el poder.Así, “padres, profesores, terapeutas, pastores, esposos y otros pueden tener el riesgo de abusar de aquellos sobre quienes ejercen distintos niveles de poder”.COMENTARIO.- Ya expuse el otro día un pasaje de Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer en el que precisamente se pone bajo sospecha a los propios padres de los chicos vedándoles intervenir en lo relativo al propio discernimiento que ellos deben llevar a cabo, mientras los directores del Opus Dei se erigen en discernidores de los demás en base al camelo de su "gracia de estado", que se la sacan de la manga, ya que gracia de estado la tenemos todos, cada cual la que Dios le ha dado conforme a su estado de vida.(...) "Además de las asociaciones de afectados y de otras plataformas de profesionales que pueden ayudar a las víctimas del abuso espiritual, las propias confesiones religiosas han ideado mecanismos para el acompañamiento y la recuperación de los que han sufrido estos daños.

Esto producía un ambiente tenso en el Colegio Romano, porque se repetía una y otra vez, trascurriendo muchos minutos sin que nadie dijese nada, hasta que Álvaro se llevaba al fundador”.Al final del estudio vienen unas conclusiones entre las que destacan que no hay por qué poner en tela de juicio, en general, una sinceridad de vida por parte de Escrivá; tantas extravagancias y tantos desvaríos tienen un origen en el transtorno psicológico analizado.Ahora bien, lo inaceptable según el autor del estudio, es entender como “divino” el Opus Dei, aun admitiendo la rectitud interior del fundador y de tantos miembros, seducidos por el señuelo de lo divino o sobrenatural, que sin renegar de que Dios pueda suscitarlo, siempre será en el ámbito de la revelación privada y nunca podrá extrapolarse hasta situarse al margen de la vida normal de la Iglesia, que es el cauce normal de lo sobrenatural y de la intervención de Dios.Como dice el autor del estudio, “el “buen Opus Dei” lo han hecho gentes con buena voluntad, y aun a pesar del Escrivá real”.Avanzando ya en el final del trabajo, el autor se expresa así:“Con el paso del tiempo, al cabo de las décadas, la semilla de falsedad que se encontraba en la raíz de este montaje se ha desarrollado y ha contaminado casi todo, ya que los sucesores de Escrivá — también fautores de la manipulación— continúan resistiéndose a mostrar la verdad desnuda.

Y lo mismo que Camino, otros muchos medios.La polisemia siempre ha gustado al Opus Dei y a san Josemaría en particular, desde los tiempos de la academia DyA (Dios y Audacia versus Derecho y Arquitectura) hasta el saludo interno del Opus Dei “pax, in aeternum”, que a muchos miembros, amigos de los tebeos de Hazañas Bélicas, les entusiasma, pues es una especie de santo y seña al estilo militar, por el que se distingue quien es y quien no es de la organización.Esto se ha podido apreciar también en el foro cuando Iñaki Iraola, refiriéndose a las numerarias auxiliares cuya profesión, “por vocación”, es el servicio doméstico de los centros del Opus Dei, al que ellos llaman eufemísticamente “la Administración”, dice de ellas que son “sus hermanas”.Las señoras del servicio doméstico de la casa de Iñaki Iraola no son sus hermanas, porque cada cual es hijo de su padre y de su madre, y esas señoras tendrán sus padres y sus respectivas familias.Ahora bien, si Iñaki se refiere a que son sus “hermanas en Cristo”, salvo que entienda que el Opus Dei es una orden religiosa, en cuyo caso, esas señoras son sus “hermanas en religión”, al estilo de las carmelitas o las clarisas o cualquier persona que haya hecho de la religión su propia profesión, su trabajo profesional, su profesión religiosa; salvo que entienda esto, que me imagino que no lo entiende, esas señoras del servicio doméstico de su casa son tan hermanas en Cristo como mi abuela, que era cristiana.Quiero decir, que no son los miembros del Opus Dei más hermanos de los demás cristianos por pertenecer a una organización, sino por pertenecer a la Iglesia, que es la familia de Dios en la tierra, como nos recuerda Benedicto XVI en Deus Caritas Est.Entonces, no tiene sentido que ande refiriéndose a las señoras del servicio doméstico como “mis hermanas”, pues ya se sabe que todos somos hermanos en Cristo.Si a pesar de ello se sigue refiriendo a ellas como “mis hermanas”, entonces ahí se empieza a percibir de nuevo la presencia de la secta, la organización excluyente que aplica términos equívocos para encerrarse en si misma de modo excluyente.Iñaki no ha tenido valor para emplear la expresión completa con la que san Josemaría se refería a las numerarias auxiliares que forman el servicio doméstico de los centros del Opus Dei, pues san Josemaría decía de las numerarias auxiliares que son “la Virgen y vuestras hermanas”, de la misma manera que por activa y por pasiva, haciendo uso del título del primer libro de homilías de san Josemaría, siempre se dice en el Opus Dei que “nuestro Padre (o sea, san Josemaría) es para nosotros Cristo que pasa”.

Hoy vamos a hacer un inciso dentro del comentario que estamos haciendo a la carta de Ocáriz.


​Quizá la campaña de los 500 tuvo como consecuencia, aparte del nombramiento de un vicario auxiliar, un replanteamiento de la cuestión del proselitismo, pues en la exhortación programática del Papa Evangelii Gaudium ya quedaba clara una condena del proselitismo.
​Como habrá podido ver el lector, el problema institucional del Opus Dei, que es una de las coordenadas que, en mi opinión, es necesario conocer para entender la carta de 9 de enero de 2018, tiene algunos puntos que reclaman una profunda reforma.
 
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