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Antonio Moya Somolinos
Antonio Moya Somolinos
Muchísimos católicos actuales buscan en la cultura cristiana una seguridad que solo deberían buscar en la fe

¿Qué es primero, el huevo o la gallina?


Hay mucha gente que deja esta pregunta sin respuesta. A mí, razonablemente me parece que primero es la gallina, la cual pone huevos después.


Las culturas y las religiones suelen estar vinculadas. ¿Qué es primero, la religión o la cultura?. Christopher Dawson estudió el tema; y su tesis, con la que estoy de acuerdo, es que primero son las religiones, las cuales generan culturas, pero no al revés.


Me parece, porque lo palpo en el entorno, que en los momentos en que vivimos, que son probablemente los más rápidos de la historia, precisamente por ello, son difíciles de entender, ya que van más deprisa que nosotros, y muchas veces, nuestra capacidad de asimilación y entendimiento no da abasto con tanto cambio.


Procedemos de una cultura cristiana, consolidada a lo largo de 21 siglos, con sus luces y sombras, con muchas variantes según los países, las regiones, las lenguas, etc. Y esa cultura "se almacena" en la historia, la cual a su vez, no se ha entendido igual en unas épocas que en otras, en unos países o en otros. Prueba de ello es la reciente gilipollez del presidente de Méjico, solo disculpable por el hecho de que todos tenemos derecho a decir de vez en cuando alguna gilipollez, lo que no quita que esa gilipollez lo sea.


Estar orgulloso del acerbo cultural histórico de nuestro país forma parte de un sano patriotismo, de modo parecido a quien se siente orgulloso de su padre, circunstancia que nos afecta a la mayoría de los seres humanos.


Ahora bien, en un mundo cambiante, me parece que no es bueno mirarse demasiado el ombligo y vivir de las rentas; hay que pensar también qué somos y qué podemos ser. Y qué podemos aportar al futuro.


Los primeros cristianos no tenían una cultura cristiana consolidada. La cultura heredada que tenían era la grecorromana y algo la oriental. A la vuelta de 21 siglos tenemos una cultura cristiana heredada, en la que hemos nacido y en la que vivimos, conscientes o no.


El problema es que en muchos aspectos, esa cultura - y esas formas culturales - es una cultura fosilizada, más arqueológía que vida.


No vivir de las rentas significa, en primer lugar, darse cuenta de esto, si es que no queremos hacer el ridículo ante una sociedad secularizada y atea en la que las formas culturales cristianas del pasado no tienen el más mínimo recorrido en el mundo actual salvo ser objeto de burla.


El problema de muchísimos católicos actuales es que buscan en la cultura cristiana una seguridad que solo deberían buscar, y encontrar en la fe, entregada por Dios y custodiada por la Iglesia.


Si la fe no se impone, sino que se propone, con mucho menor motivo se puede imponer la cultura cristiana (las formas de cultura cristiana), cuando desde nuestra fe, los cristianos no nos hemos tomado con responsabilidad lo que decía san Pablo VI, inculturizar la fe, hacer de la fe, cultura, y cultura viva.


Quienes le dan a la cultura cristiana el valor que solo deberían dar al evangelio, se equivocan. Los primeros cristianos supieron inculturar la fe, meter el evangelio en el corazón de cada hombre a través de la cultura cristiana que crearon, aunque esa cultura, como todas, era y es defectuosa.


Lo perenne es el evangelio, Cristo, camino, verdad y vida. La cultura cristiana es cambiante y lo que ayer puede ser útil para meter el amor a Dios y al prójimo en el corazón de los hombres, hoy día puede no servir para nada, e incluso ser un estorbo. La seguridad hay que buscarla en el evangelio, en Cristo, que es la Roca.


En este mundo cambiante, hemos de estar en permanente estado de revisión para discernir en cada momento cual es la voluntad de Dios para cada uno, incluyendo el papel que nos ha tocado vivir en este mundo.


En consecuencia, hemos de estar dispuestos para repudiar formas culturales cristianas que hoy díaya no sirven bien al evangelio y son un auténtico estorbo que no pueden ni deben ser nuestras compañeras de viaje.


Juan Pablo II pidió públicamente perdón por los errores de la Iglesia durante los 20 siglos anteriores. Buen gesto, pero hay que poner nombre y apellidos a esos errores.


Ecclesia semper reformanda, decía Lutero. La Iglesia siempre tiene que estar en camino, como hospital de campaña, en salida, entendiendo el mundo para darle a la medida el alimento del evangelio. Decía el padre Arrupe que no podemos pretender resolver los problemas del mundo actual con los remedios del pasado. También lo dijo Cristo: a vino nuevo, odres nuevos.


Al ser humano le asusta cambiar. Todos tenemos tendencia a la seguridad que nos da lo conocido frente a la fascinación de lo que está por conocer. Pero eso no es la vida. La vida no es un guión prefijado. Es preciso buscar, estar atento, indagar, caminar, probar, equivocarse, rectificar, etc.


El inmovilismo en la Iglesia es lo peor para ella misma. El cardenal Martini sostenía que la Iglesia lleva 200 años de retraso, por cuantificarlo de alguna manera. La Iglesia debe dejar de ser autorreferencial, debe buscar su propia originalidad que el mundo actual demanda en la difusión del mensaje del evangelio.


Muchas veces la Iglesia se ha ganado a pulso sus propios enemigos, por divinizar lo que es una simple aportación humana, la cultura cristiana. Es una pena ganarse enemigos de esa manera tan gilipollesca.


La Iglesia tiene que hacer como el ciego de Jericó, que mandó a tomar por culo el manto para seguir a Cristo, sin nostalgias, a ciegas, es decir, con fe.


Me parece que era san Agustín el que decía que no habría en la tierra un solo pagano si nosotros fuéramos verdaderamente cristianos. Si la frase no es de san Agustín, ruego al lector que me lo haga ver. Gracias.

Artículos del autor

La vida política, tanto a nivel nacional como internacional, tanto ahora como antaño, como siempre, ofrece tipos que ante la mayoría de las personas pueden parecer, como poco, extravagantes o incoherentes.

​Las cosas se van olvidando, a veces demasiado deprisa. Rodriguez Zapatero es un personaje del que ya nadie se acuerda, salvo cuando aparece dándose una vuelta por algún país sudamericano mediando entre no se sabe quienes o asistiendo como observador a no se sabe qué.

A mi no me parece propio de trigo limpio que alguien hable mal de sus clientes a espaldas de estos, pero allá cada cual.El caso es que, con esa política de jugar a dos barajas o de nadar y guardar la ropa, al segundo whatsapp me dijo que era un poco fuerte lo que estaba diciendo, aunque no concretó los extremos.Al cabo de una semana me dijo que se le había olvidado hacerme una observación: Que yo estaba incumpliendo la nueva legislación de protección de datos porque no disponía de autorizaciones de los destinatarios de mis mensajes de whatsapp enviados desde mi blog.Le contesté diciéndole que estaba mezclando churras con merinas, porque yo, ni soy empresario, ni tengo blog de nada ni tengo clientes de nada, sino que lo único que tengo es un móvil, unos contactos de teléfono, cuyo dato, el número de teléfono, me lo ha facilitado el propio interesado, que no es cliente sino familiar, amigo o conocido, y que siguiendo las reglas del sentido común, de acuerdo a lo que ella sostenía, habría que concluir que sería imposible enviar un solo whatsapp a nadie, pues habría que entender que todos nuestros contactos, familiares incluidos, serían clientes nuestros de no se sabe qué empresa.Le contesté que, siguiendo el sentido común, hay que entender que tal autorización (la de enviar un mensaje de whatsapp) se presupone concedida por el destinatario en la medida de que, él mismo me facilitó hace tiempo su teléfono y hasta ahora no me ha expresado formalmente su deseo de que tal dato sea eliminado de mi lista de teléfonos.Pues bien, algo tan sencillo como esto no parece que le entrara en la cabeza, y durante algunos días sucesivos no paró de enviarme mensajes escritos y de audio en los que aseguraba que lo que yo estaba haciendo era algo totalmente prohibido.

Incluso hemos visto hace días una cita de "Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer" en donde este desconfía de los propios padres de los chicos como consejeros del camino que estos quieran tomar.Acto seguido,Ocáriz se detiene en una cita de san Josemaría al versículo de Lc 14, 23, en el que el Señor emplea la expresión "oblígales a entrar" en el contexto de una parábola, expresión que en el Opus Dei siempre se ha tomado en sentido prácticamente literal, pisoteando la conciencia y la libertad de los demás, en la actuación proselitista que llevan a cabo desde los comienzos.La cita de san Josemaría es esta: "Porque es característica capital de nuestro espíritu el respeto a la libertad personal de todos, el compelle intrare, que habéis de vivir en el proselitismo, no es como un empujón material, sino la abundancia de luz, de doctrina; el estímulo espiritual de vuestra oración y de vuestro trabajo, que es testimonio auténtico de la doctrina; el cúmulo de sacrificios, que sabéis ofrecer; la sonrisa, que os viene a la boca, porque sois hijos de Dios: filiación, que os llena de una serena felicidad ―aunque en vuestra vida, a veces, no falten contradicciones―, que los demás ven y envidian.

La cuestión está en que personas con cierta personalidad no muy hecha, pueden tener un "rebote" muy negativo al salir del Opus Dei, atribuyendo a la Iglesia una toxicidad que solo era atribuible en justicia a dicha organización, y traspasando a la fe en Dios lo que debería haber sido un simple desencanto de una organización humana como es el Opus Dei.Afortunadamente, la inmensa mayoría de los ex miembros, tras un periodo de "shock" y otro de readaptación, en el que encuentran su propia espiritualidad, ya sin manipulaciones, terminan siendo las personas más felices del mundo, más que los demás, pues saben lo que vale un duro, al darse cuenta del infierno del que han salido.(...) "La etiqueta de “espiritual” viene determinada por el contexto religioso en el que se dan estas prácticas dañinas para la persona, ya que en su mayor parte podrían denominarse también como “abuso psicológico” o “abuso emocional.Aunque es a menudo asociado con los grupos sectarios, el abuso espiritual puede ocurrir también en denominaciones religiosas establecidas, cuando los pastores u otros abusan de su autoridad o cuando los individuos violan los límites éticos en el proselitismo o en otros tipos de situaciones de influencia”, explica la ICSA".COMENTARIO.- Este tipo de abusos son habituales en el Opus Dei, empezando porque se practican con niños con poca madurez humana, debido a la edad, y porque se vulneran las leyes de la Iglesia en este aspecto.(...) "La ICSA recuerda que el poder corrompe, y por eso la autoridad trae consigo un riesgo de abuso, cuyo nivel depende de la madurez de quien detenta el poder.Así, “padres, profesores, terapeutas, pastores, esposos y otros pueden tener el riesgo de abusar de aquellos sobre quienes ejercen distintos niveles de poder”.COMENTARIO.- Ya expuse el otro día un pasaje de Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer en el que precisamente se pone bajo sospecha a los propios padres de los chicos vedándoles intervenir en lo relativo al propio discernimiento que ellos deben llevar a cabo, mientras los directores del Opus Dei se erigen en discernidores de los demás en base al camelo de su "gracia de estado", que se la sacan de la manga, ya que gracia de estado la tenemos todos, cada cual la que Dios le ha dado conforme a su estado de vida.(...) "Además de las asociaciones de afectados y de otras plataformas de profesionales que pueden ayudar a las víctimas del abuso espiritual, las propias confesiones religiosas han ideado mecanismos para el acompañamiento y la recuperación de los que han sufrido estos daños.

Esto producía un ambiente tenso en el Colegio Romano, porque se repetía una y otra vez, trascurriendo muchos minutos sin que nadie dijese nada, hasta que Álvaro se llevaba al fundador”.Al final del estudio vienen unas conclusiones entre las que destacan que no hay por qué poner en tela de juicio, en general, una sinceridad de vida por parte de Escrivá; tantas extravagancias y tantos desvaríos tienen un origen en el transtorno psicológico analizado.Ahora bien, lo inaceptable según el autor del estudio, es entender como “divino” el Opus Dei, aun admitiendo la rectitud interior del fundador y de tantos miembros, seducidos por el señuelo de lo divino o sobrenatural, que sin renegar de que Dios pueda suscitarlo, siempre será en el ámbito de la revelación privada y nunca podrá extrapolarse hasta situarse al margen de la vida normal de la Iglesia, que es el cauce normal de lo sobrenatural y de la intervención de Dios.Como dice el autor del estudio, “el “buen Opus Dei” lo han hecho gentes con buena voluntad, y aun a pesar del Escrivá real”.Avanzando ya en el final del trabajo, el autor se expresa así:“Con el paso del tiempo, al cabo de las décadas, la semilla de falsedad que se encontraba en la raíz de este montaje se ha desarrollado y ha contaminado casi todo, ya que los sucesores de Escrivá — también fautores de la manipulación— continúan resistiéndose a mostrar la verdad desnuda.

Y lo mismo que Camino, otros muchos medios.La polisemia siempre ha gustado al Opus Dei y a san Josemaría en particular, desde los tiempos de la academia DyA (Dios y Audacia versus Derecho y Arquitectura) hasta el saludo interno del Opus Dei “pax, in aeternum”, que a muchos miembros, amigos de los tebeos de Hazañas Bélicas, les entusiasma, pues es una especie de santo y seña al estilo militar, por el que se distingue quien es y quien no es de la organización.Esto se ha podido apreciar también en el foro cuando Iñaki Iraola, refiriéndose a las numerarias auxiliares cuya profesión, “por vocación”, es el servicio doméstico de los centros del Opus Dei, al que ellos llaman eufemísticamente “la Administración”, dice de ellas que son “sus hermanas”.Las señoras del servicio doméstico de la casa de Iñaki Iraola no son sus hermanas, porque cada cual es hijo de su padre y de su madre, y esas señoras tendrán sus padres y sus respectivas familias.Ahora bien, si Iñaki se refiere a que son sus “hermanas en Cristo”, salvo que entienda que el Opus Dei es una orden religiosa, en cuyo caso, esas señoras son sus “hermanas en religión”, al estilo de las carmelitas o las clarisas o cualquier persona que haya hecho de la religión su propia profesión, su trabajo profesional, su profesión religiosa; salvo que entienda esto, que me imagino que no lo entiende, esas señoras del servicio doméstico de su casa son tan hermanas en Cristo como mi abuela, que era cristiana.Quiero decir, que no son los miembros del Opus Dei más hermanos de los demás cristianos por pertenecer a una organización, sino por pertenecer a la Iglesia, que es la familia de Dios en la tierra, como nos recuerda Benedicto XVI en Deus Caritas Est.Entonces, no tiene sentido que ande refiriéndose a las señoras del servicio doméstico como “mis hermanas”, pues ya se sabe que todos somos hermanos en Cristo.Si a pesar de ello se sigue refiriendo a ellas como “mis hermanas”, entonces ahí se empieza a percibir de nuevo la presencia de la secta, la organización excluyente que aplica términos equívocos para encerrarse en si misma de modo excluyente.Iñaki no ha tenido valor para emplear la expresión completa con la que san Josemaría se refería a las numerarias auxiliares que forman el servicio doméstico de los centros del Opus Dei, pues san Josemaría decía de las numerarias auxiliares que son “la Virgen y vuestras hermanas”, de la misma manera que por activa y por pasiva, haciendo uso del título del primer libro de homilías de san Josemaría, siempre se dice en el Opus Dei que “nuestro Padre (o sea, san Josemaría) es para nosotros Cristo que pasa”.

Hoy vamos a hacer un inciso dentro del comentario que estamos haciendo a la carta de Ocáriz.


 
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