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Sociedad
    

El Amazonas dejará de ser el pulmón del planeta en la década de 2030

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 4 de marzo de 2020, 19:01 h (CET)

MADRID, 04 (SERVIMEDIA)


La capacidad de los bosques tropicales para reducir dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera se ha reducido en un tercio en la última década y en la Amazonía será prácticamente nula en la década de 2030, cuando este ecosistema podría dejar de ser el pulmón del planeta y pasar de sumidero a convertirse en fuente de carbono.


Ésta es la conclusión principal de un estudio internacional elaborado por 106 investigadores de diferentes partes del planeta y dirigido por Wannes Hubau, exinvestigador postdoctoral en la Universidad de Leeds (Reino Unido) y ahora en el Museo Real de África Central (Bélgica). El trabajo está publicado en la revista 'Nature'.


El estudio rastrea cerca de 300.000 árboles repartidos entre 321 zonas boscosas de la Amazonía y 244 bosques tropicales africanos ubicados en 11 países, con un seguimiento durante los 30 últimos años, aproximadamente. Los investigadores sentencian que ha comenzado el temido cambio de que los bosques tropicales no alterados del mundo pasen de ser sumideros a fuentes de carbono.


Los bosques tropicales intactos son bien conocidos como un crucial sumidero de carbono global, ya que ralentizan el cambio climático al eliminar el carbono de la atmósfera y almacenarlo en los árboles, un proceso conocido como secuestro de carbono. Los modelos climáticos generalmente predicen que esta labor de sumidero de carbono de los bosques tropicales continuará durante décadas.


UN TERCIO MENOS


Sin embargo, el nuevo estudio analiza tres décadas de crecimiento y muerte de árboles de 565 bosques tropicales no alterados en el Amazonas y África, y subraya que la absorción general de carbono de esos lugares alcanzó su punto máximo en la década de 1990 y que esta capacidad se redujo en un tercio en la década de 2010. Ello se debe en gran medida a las pérdidas de carbono de los árboles que mueren.


Esta investigación ofrece la primera evidencia a gran escala de que la absorción de carbono por parte de los bosques tropicales del planeta ha comenzado una preocupante tendencia a la baja.


"Al combinar datos de África y el Amazonas, comenzamos a comprender por qué estos bosques están cambiando y son clave los niveles de dióxido de carbono, la temperatura, la sequía y la dinámica forestal", apunta Hubau.


Este investigador indica que el CO2 adicional ayuda a los árboles a crecer, pero esto se ve cada vez más contrarrestado cada año por los impactos negativos de temperaturas más altas y sequías que retrasan el crecimiento y pueden matar árboles.


"Nuestro modelo de estos factores muestra una disminución futura a largo plazo en el sumidero africano y que el sumidero amazónico continuará debilitándose rápidamente, lo que pronosticamos que se convertirá en una fuente de carbono a mediados de la década de 2030", sentencia Hubau.


En la década de 1990, los bosques tropicales intactos eliminaron aproximadamente 46.000 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera, cifra que cayó a unos 25.000 millones de toneladas en la década de 2010. Esa pérdida de 21.000 millones equivale a una década de emisiones conjuntas de combustibles fósiles de Alemania, Canadá, Francia y Reino Unido.


"CUESTIÓN DE TIEMPO"


En general, los bosques tropicales intactos eliminaron un 17% de las emisiones de CO2 producidas por el hombre en la década de 1990, lo que se redujo a sólo un 6% en la década de 2010, lo cual se debe a que estos lugares redujeron en un 33% su capacidad de absorción de carbono y el área de bosque intacto disminuyó en un 19%, mientras que las emisiones globales de dióxido de carbono se dispararon en un 46%.


"Los bosques tropicales intactos siguen siendo un sumidero vital de carbono, pero esta investigación revela que, a menos que se implementen políticas para estabilizar el clima de la Tierra, es sólo cuestión de tiempo hasta que estén ya no es capaz de secuestrar carbono", indica Simon Lewis, de la Facultad de Geografía de la Universidad de Leeds.


Lewis añadió que, tras años de trabajo en las selvas tropicales del Congo y el Amazonas, se ha descubierto que "uno de los impactos más preocupantes del cambio climático ya ha comenzado". "No hay tiempo que perder en términos de abordar el cambio climático", advierte.


Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono, los científicos midieron el diámetro y calcularon la altura de cada árbol individual en 565 parcelas de bosque, y volvieron cada pocos años para volver a medirlos. Al calcular el carbono almacenado en los árboles que sobrevivieron y los que murieron, rastrearon los cambios en el almacenamiento de carbono a lo largo del tiempo.


Después de la nueva medición final, los autores del estudio usaron un modelo estadístico con tendencias en las emisiones de dióxido de carbono, temperatura y lluvia para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono forestal hasta 2040.


Al combinar datos de dos grandes redes de investigación de observaciones forestales en África y Amazonia, los autores muestran que el sumidero amazónico comenzó a debilitarse primero, a partir de mediados de la década de 1990, seguido de una disminución del sumidero africano unos 15 años después.


La diferencia continental surge de una combinación de bosques amazónicos que son más dinámicos que los de África y bosques amazónicos que enfrentan impactos climáticos más fuertes. Las masas boscosas típicas de la Amazonía están expuestas a temperaturas más altas, aumentos térmicos más rápidos y sequías más regulares y severas que las africanas.


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