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​El avasallamiento de ciertas ideologías

Una economía “minorista universalizada” ha convertido el movimiento LGTBIQ+ en una auténtica maquinaría de influencia, de poder...
Ángel Alonso Pachón
@AAP1942
lunes, 11 de julio de 2022, 09:09 h (CET)

Ciertos movimientos ideológicos han invadido muchas sociedades de la mano de fuertes apoyos económicos y de herramientas de manipulación; me estoy refiriendo a los conocidos como LGTBIQ+ y FEMINISMO ABSURDO.


El soporte económico, convierte el movimiento LGTBIQ+ en una especie de “sociedad capitalista”, que dirige las diversas interpretaciones personales sobre el género, individualizando cada una de ellas; todo,en base a un concepto de “libertad individual” que sobrepasa, en muchos casos, la misma esencia de la naturaleza.


Una economía “minorista universalizada” ha convertido el movimiento LGTBIQ+ en una auténtica maquinaría de influencia, de poder y de avasallamiento.


La simplicidad natural que asigna el género “macho” al hombre y el género “hembra” a la mujer, se ve atacada al equivocar y enfrentar la libertad con el concepto “naturaleza”  y considerar los “errores evolutivos” como “estado natural”.


Predicar con altavoces aquello que escuchan miles y millones de personas sin la suficiente madurez física y moral es aprovecharse de un “poder” laxante que todo lo permite con objeto de mantenerse en el poder y en “su propia libertad”.


No hay que confundir los conceptos de “sociedad ideológica globalistamoralista” y “sociedad libre, individual y natural”. Ser socialmente lo que uno desea no es igual que cambiar la naturaleza. Hay que reconocer que las circunstancias fisiológicos, sensorialesy sanitarias no dan origen a unos derechos que transformen el concepto de “natural”. Mirarse al espejo como “vidente profesional” y decidir sobre el género natural significa no reconocer que la naturaleza hierra, pero, a su vez, exige respeto y derecho individual de convivencia.


No soy técnico; SÍ viejo, que, como otros, compartió vida con personas que hoy “alguien”, (interesadamente), las presentaría como luchadoras dentro de la “sociedad capitalista LGTBIQ+”.

En aquellos años eran personas normales, con determinadas características por todos admitidas. Personas respetadas, NO MANIPULADAS.


Seguro que hubo errores, como en todas las esferas sociales, pero nunca fueron DEFENESTRADAS SOCIALMENTE, como alguno quiere asegurar.


En el interior de cada persona existen unos “genes” que sienten, sueñan, luchan… nunca hacen trampas… Estas son picardías societarias “absolutizadas, muy interesadas”.

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