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Conociendo a... Margarita Álvarez

"Los adultos tenemos un exceso de pasado que nos lleva a la nostalgia y un exceso de futuro que nos provoca ansiedad"
Alfonso Miñarro López
@alf_minarro
martes, 14 de diciembre de 2021, 10:52 h (CET)

Margarita Álvarez trabaja con la idea de lograr que la felicidad sea tenida en cuenta en todos los ámbitos de la vida. Durante quince años presidió el Instituto de la Felicidad en Coca-Cola y posteriormente ocupó la dirección de Marketing y Comunicación en el Grupo Adecco, para Iberia y Latam.

La prestigiosa revista Forbes la designó como una de las 50 mujeres más poderosas de España y durante tres años consecutivos ha sido elegida como una de las 100 mujeres más influyentes de nuestro país. Fundadora de Working for Happiness, además lleva a cabo trabajos de consultoría para grandes compañías.

Margarita es autora del libro Deconstruyendo la felicidad, con el que ofrece algunas pautas para lograr una vida plena.


MARGARITA ALVAREZ Ph Luis Malibrán LM20892 prsl


- Margarita, ¿con qué propósito fundó Working for Happiness?, ¿cómo ha devenido en un formato televisivo?

En realidad, la marca Working for Happiness la registro en el año 2012 con ninguna intención de utilizarla ni explotarla, pero simplemente me gustó el concepto. Cuando en un momento dado decidí salir del mundo de la multinacional, y parar un poco, empiezo a darme cuenta de que hay mucho trabajo por hacer en las organizaciones en temas relacionados con la salud emocional y la felicidad en el trabajo, o durante la pandemia, la recuperación emocional. En definitiva se ha ido construyendo sola. No era algo premeditado sino que la vida me ha ido colocando en el sitio que quería estar.

Nuestro propósito es conseguir que la felicidad sea tomada como un tema muy serio y que lo trabajemos tanto a nivel individual como en organizaciones, de ahí surgió la celebración de un congreso en plena pandemia, qué derivó en el salto a la televisión en el que hablar de personas, emociones y de esos básicos que la pandemia nos ha enseñado, y que a veces se nos olvida.


- En Deconstruyendo la felicidad se hace eco del síndrome de la felicidad aplazada, al pasarnos la vida anhelando lo que a nuestro modo de ver nos falta para ser felices, y plantea combatir este mal endémico adoptando la llamada filosofía Hygge, ¿En qué consiste esta fórmula importada de los países nórdicos?

Precisamente el otro día me preguntaban por qué en la infancia somos tan felices y la explicación es la siguiente: Cuando somos niños, tu realidad es tu presente y nos centramos en el AHORA, porque de lo que pasó ayer ni te acuerdas y lo que pasará mañana, ni lo piensas.

Sin embargo los adultos, a veces, vivimos un exceso de pasado, que nos lleva a la nostalgia y un exceso de futuro que nos provoca ansiedad y solemos pasar todo el tiempo anhelando aquello que no tenemos y repitiéndonos continuamente frases del tipo, “cuando tenga esta o tal cosa voy a ser feliz”. Siempre suelo decir que si con lo que tienes ahora no eres feliz, tendrás una constante insatisfacción porque es ilimitado el número de cosas que puedes tener o conseguir.


Además a cuantos les pasa que cuando se compran el coche que querían, al mes y medio vuelven a estar molestos porque los atascos los sufren del mismo modo que con el coche antiguo.

Valorar las pequeñas cosas y los regalos del día a día es lo que se nos olvida y es de lo que habla esta filosofía. Valorar las conversaciones con amigos, los momentos que estás en casa tomándote un vinito, una cocacolilla o un café y estás simplemente descansando y disfrutando, o arreglando nuestra paz interior que tiene más que ver con la felicidad que con la alegría.  En definitiva, trabajar esos momentos de disfrute de lo cotidiano es muy importante y se nos olvida.

Es tremendamente importante recordar que los momentos vividos desde la cotidianidad son los que construyen la felicidad.


- ¿Emociones a priori negativas como el miedo y la incertidumbre que en mayor o menor medida muchos de nosotros experimentamos durante la pandemia son compatibles con la felicidad?

Por supuesto que sí, porque las emociones negativas también forman parte de la vida. Hemos confundido durante mucho tiempo la felicidad con la alegría, y esta confusión, nos lleva a ver la tristeza como incompatible con la felicidad. Pero la felicidad, no es alegría. La felicidad es una cierta serenidad, una cierta satisfacción con la vida, un saber llevar las circunstancias de la vida, reconociendo que dichas circunstancias nos traerán cosas buenas y cosas no tan buenas, y hay que saber surfear por todas ellas.


Para bien o para mal, las emociones negativas son más intensas y frecuentes que las positivas, con lo cual debemos aprender a incluirlas dentro de una vida feliz.

No pasa nada por estar triste un día, no pasa nada por tener momentos de duelo, no pasa nada por tener momentos de frustración o de enfado. Son parte de esto que llamamos vida. Lo importante es entender esos momentos, gestionarlos y que formen parte de una vida razonablemente feliz. Cuando tenemos la sensación de que la felicidad es estar siempre bien, se genera un clima de frustración en todas aquellas personas a las que se bombardea con mensajes como: “La felicidad solo depende de ti”, “Solo tienes que proponértelo”, y no logran ser felices.


Recientemente colgué en Instagram la foto de un árbol de navidad, y dos días después contaba que detrás de esa foto, había un día triste, y no pasa nada por permitírselos. En ese caso, ¿qué tocaba? Vestir el árbol de navidad, con la música a tope. ¿Quiere decir eso que no soy feliz? No, quiere decir que ese momento de tristeza lo tengo que gestionar. Me tengo que entender, comprender, dejarme estar, y si hace falta llorar, se llora, y ya está gestionado ese momento.


- Howard Gardner galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, formuló el modelo de las inteligencias múltiples, ¿en su opinión se reduciría notablemente la tasa de fracaso escolar, si desde temprana edad se adaptase el aprendizaje a la inteligencia predominante de los alumnos?

Creo que ahí está el futuro. Cuantos adolescentes hoy en día, si les preguntásemos en qué son buenos, sabrían darnos una respuesta. De hecho si cojo los libros de mis hijos, son casi una réplica de lo que estudiaba yo. ¿Cómo es posible que les sigamos enseñando de la misma manera, cuando el mundo ahí fuera ha cambiado tanto?


Otra cosa de la que he sido consciente no hace mucho, es que nos fijamos siempre en las debilidades. Si por ejemplo un niño va mal en inglés, lo llevamos a clases de refuerzo de inglés, ¿qué ocurre si es un genio en matemáticas?, da igual, eso ya lo lleva bien, pero nadie se pone a potenciar ese don o talento específico.


Potenciar las fortalezas y esos lugares donde nos sentimos más cómodos, más a gusto y desatamos pasiones es algo que no hemos hecho nunca, y desaprovechamos sacar brillantez de todas las personas, cuando hoy en día hay infinidad de oportunidades de monetizar cualquier cosa.

Nos estamos equivocando al aplanar y estandarizar el conocimiento, sin potenciar lo que cada uno lleva dentro, y deberíamos trabajarlo de alguna manera porque nos estamos perdiendo muchísimo conocimiento, muchísima brillantez y muchísimas personas haciendo lo que realmente les gusta.


- Margarita, en algún momento, la escuché definir el marketing como el arte de caer bien, ¿podría profundizar en esta definición?

(Risas) Creo que al igual que las personas, las marcas establecen vínculos emocionales. A una marca que nos cae bien le perdonamos cualquier cosa, por el contrario una marca que nos caiga mal ya puede hacer lo que sea, que todo nos parecerá mal.


Para las marcas, es importante tener claro que necesitan crear ese vinculo con el consumidor, por eso siempre digo que el marketing es el arte de caer bien, porque para mí,es generar ese vínculo, donde el grado máximo pasa por enamorarte de esa marca.


Una marca que consigue contigo ese vínculo, ya sea a través de un servicio, de la publicidad o de una experiencia que has tenido con ellos, ayuda a que seas más leal, los recomiendes y hables bien de ellos. Todos conocemos alguna marca, que logra incluso que haya personas que se tatúen su logo, alcanzando el nivel leyenda de conseguir un vínculo emocional.


Muchas veces digo que con el marketing digital, si hay algo que nos estamos perdiendo es ese medio y largo plazo, porque ese vínculo no lo generas en minuto y medio. Esto es como un enamoramiento, a medio plazo. Nos pasamos la vida midiendo resultados inmediatos, pero eso no es lo que consigue que alguien se haga 400 Kms para ir a determinado restaurante, eso no es lo que hace que alguien se tatúe tu logo o que te defienda como si la marca fuera suya.


En la universidad, doy clase de marketing y muchas veces les pregunto a mis alumnos, por qué determinadas marcas les gustan mucho, y siempre hay una parte irracional, que no saben explicar, y ahí es donde aparece ese vínculo que antes mencionaba, porque solemos buscar en las marcas lo que buscamos en las relaciones con personas, porque queremos sentirnos parte, y que compartan los mismos valores con nosotros.


-Habría una definición de felicidad para cada una de las personas a las que le preguntásemos por ella, y la mayoría confundiría felicidad con hedonismo. ¿Cuál es su definición de felicidad?, y a tenor de esta, ¿se siente feliz actualmente?

Efectivamente, cada uno de nosotros tendría una definición de felicidad. En mi caso, las voy coleccionando y voy cogiendo trocitos. Definir la felicidad me cuesta, porque es un concepto que se viene trabajando desde hace más de dos mil años, pero lo que lo hace más complejo y a la vez más bonito es que cada uno, lo entendemos de una manera distinta.


Lo que sí tengo claro es que hay determinadas claves que nos afectan a todos, y si tuviese que darte tres de estas claves que definen la felicidad de casi todo el mundo, estas serían:

- Disfrutar de los pequeños momentos.

- Pensar que la vida tiene un sentido, que impactas en tu metro cuadrado y dejas huella en las personas que tienes cerca.

- Las relaciones sociales, como un elemento fundamental. Que no te sientas solo.


Inma Puig, psicóloga, y que ha trabajado mucho tiempo con el Barsa, y ahora con el Celler Can Roca, define la felicidad como: “Querer, y que te quieran aquellos a los que tú quieres”. Esta parte es tremendamente importante, el sentirte querido porque cuando las cosas vienen mal dadas, nos apoyamos en nuestra red emocional.


¿Si soy feliz?, Sí, razonablemente feliz, porque estoy razonablemente satisfecha con la vida que llevo, razonablemente satisfecha conmigo, razonablemente satisfecha con la suerte que tengo, entonces sí, yo creo que sí lo soy.


- Margarita, cito textualmente una frase que recoge en su libro: “A veces tengo que ponerle mucha voluntad para parar y hacer sólo una cosa a la vez”, ¿De qué modo la multitarea a la que nos lleva el mundo de la inmediatez en el que estamos sumidos nos puede provocar infelicidad?

Nos provoca ansiedad, y la ansiedad es un estado anímico que no ayuda nada. Además nos hemos autoengañado, pensando que la multitarea existe y que las mujeres pueden hacerla y los hombres, no. La multitarea no existe, es una falacia. Puedes hacer varias cosas a la vez, pero no le dedicas plena atención a ninguna. Tienes un trocito de atención a una cosa y un trocito de atención en otra. Y no es importante si ninguna de ellas es muy relevante para ti. El problema es cuando alguna sí lo es, o requiere más foco. Entonces, además de no obtener buenos resultados en ninguna de ellas, encima te genera ansiedad.


En mi caso, soy una persona diría hiperactiva, que necesito un nivel alto de actividad, pero estoy aprendiendo a organizarme para que cada cosa tenga su hueco, cada cosa tenga su momento. Sin ir más lejos, en mi caso he llegado a estar contándole un cuento a mis hijos, mientras estaba leyendo emails. Y ahora reconozco que eso no tiene ni pies, ni cabeza. Eso era hacer mal las dos cosas.

Tenemos que dejar de pensar que la multitarea existe, porque nuestro cerebro se centra en una sola cosa a la vez. Si es importante que lo aprendamos nosotros, es de suma importancia que lo aprendan las nuevas generaciones, sobre todo por el continuo bombardeo de inputs al que están sometidos.


Sin ir mas lejos, hay un estudio que me chifla, que habla de que estar en una conversación, o una comida con el teléfono móvil encima de la mesa, aunque sea dado la vuelta, dejas de estar prestando la atención debida a tu interlocutor. Fíjate hasta qué punto tu atención puede desviarse por cualquier cosa, a priori insignificante.


En las organizaciones, es cada vez más habitual estar en una reunión con el portátil abierto y haciendo otras cosas. Para eso, lo mejor es no ir a esa reunión, primero porque demuestras una falta de respeto, porque hay alguien a la que le estás quitando toda tu atención y segundo porque, o una cosa o la otra.No vale decir, conecto y desconecto.


- Para el humanista José Luis Sampedro, el tiempo no era oro, era vida, ¿en su opinión existe una relación directa entre tiempo y felicidad?

Debe ser que me estoy haciendo mayor, porque empiezo a darme cuenta de la importancia que tiene, de vez en cuando, parar y valorar el tiempo. Lo importante que es a veces, no hacer nada, mirar y observar. Estamos todo el rato haciendo cosas y se nos ha olvidado disfrutar simplemente de no hacer nada. Todo el rato llenando el día, incluso a los niños no les dejamos aburrirse.

Es muy importante estar al menos diez minutos al día sin hacer nada y hablar con nosotros mismos. Rara vez permanecemos en silencio y nos preguntamos ¿qué tal estás hoy?, y lo peor es que a los niños no les enseñamos a hacerlo.


José Luis tenía toda la razón en el sentido de que por una parte hemos aprendido a valorar el tiempo, diciendo constantemente que vuela, pero no hemos aprendido a valorar el tiempo pensando simplemente en no matarlo, sino en disfrutarlo.


El otro día estuve viendo en el teatro a mi amiga Silvia Congost, y hace una cosa muy bonita, a través de una especie de visualización que te llevaba a hablar con tu yo, de ocho años y a preguntarte a través de esa conversación interior ¿qué tal lo estoy haciendo?


En mi caso, como te digo, yo que suelo ser una persona “de correr”, de las que ya no puedo hacer más cosas a lo largo del día, estoy empezando a pensar, que de vez en cuando viene bien simplemente no hacer nada.


- En Momentismo absoluto, una de las últimas composiciones musicales de Fangoria, se proclama el aquí y ahora como norma universal, que está en línea con no hacer muchos planes de futuro, ¿vivir el día a día cómo si fuese el último es condición necesaria para ser feliz?

Creo que sí, que debemos tener un poco esa sensación, porque con frecuencia muchos de nosotros pasamos los días pensando que como tenemos muchos días disponibles, no pasa nada por matar el tiempo. Es cierto que el tiempo vuela, pero si somos capaces de disfrutar cada minuto, no pasa tan rápido. Estar con la atención plena en todo aquello que hacemos es un acto que honra el tiempo que tenemos a nuestra disposición.


No se si hay que llegar al extremo de vivir cada día como si fuese el último, pero no podemos dejar pasar un solo día pensando que no es un día chulo. Claro que tendrás momentos malos, pero hay que hacer el ejercicio de valorar aquello bueno que te ocurre.


Recuerdo una frase que viene a decir“Cada día hay que vivirlo como si fuese el último día de vacaciones, y tu primer día de luna de miel”, haciendo alusión a que los días no son ilimitados, no los malgastes, y procura disfrutarlos como ese primer día de luna de miel, que tienes los poros abiertos, y cualquier cosa te parece bonita. A veces parece que necesitemos un episodio traumático en nuestras vidas para despertar. No esperemos, y disfrutemos los miles de motivos que tenemos oportunidad de disfrutar a diario.


En la cercanía


-¿A Margarita hay algo que le guste especialmente de la sociedad en la que vivimos?, ¿y algo que le moleste sobremanera?

Pues mira, me gustan muchísimo las personas. Me encanta conocer personas, hablar, entender, transmitir… En definitiva cuando se generan esos vínculos entre personas sobre todo porque es lo que me da esperanza de que todo va a salir bien.

Cosas que no soporto, pues precisamente esta mañana tenía la radio puesta y la he tenido que apagar, porque todo lo que tenga que ver con daños a niños, lo detesto, y no soy capaz de asimilar, y desde que soy madre aún más.


- Aldous Huxley en su obra Un Mundo Feliz, vaticina la esclavitud humana a la tecnología. En su caso, ¿hasta qué punto se considera dependiente de las nuevas tecnologías?

Terriblemente dependiente. Puedo salir de casa habiéndome dejado la cartera, las llaves del coche o incluso me puedo ir al gimnasio sin la ropa deportiva, pero siempre llevo el teléfono.

Creo que nos pasa a todos, y conviene ser conscientes de ello. Personalmente desde hace algún tiempo suelo hacer el ejercicio de “dejarlo aparcado” durante un tiempo determinado, pero más que nada porque no dejamos hueco para hablar con nosotros, para escucharnos, para preguntarnos simplemente cómo estamos y muchas de las cosas que nos ocurren es que vamos gotita a gotita soportando cosas porque las vamos tapando y de repente explotamos.


Además con todo lo que hemos vivido con la dichosa pandemia, que tenemos unas huellas emocionales mucho más profundas de lo que pensamos, si las seguimos tapando, cuando explotan se agudizan en cuadros de ansiedado de depresión, fundamentalmente porque tres o cinco meses antes no hemos sido capaces de detectar que alguna circunstancia nos ha dejado tocados, y necesitamos ser conscientes de sanarlo de alguna manera.

Todos hemos perdido algo, y en el peor de los casos a alguien, pero es necesario vivir ese duelo, y el trasto que solemos llevar siempre con nosotros y que se ha convertido en un apéndice más de nuestra anatomía, nos impide no tener ni un momento para escucharnos a nosotros mismos y nos está haciendo perder esa esencia de lo que es nuestro y esos momentos de creatividad que se consiguen simplemente no haciendo nada.

Particularmente, creo que esta esclavitud tecnológica traerá más consecuencias de las que pensamos, pero a la vez tengo fe en que acabaremos autorregulando su uso.


- En Deconstruyendo la felicidad, comenta que un libro proporciona para algunos una doble felicidad, la de su compra y la experiencia de su lectura ¿Puede compartir con nosotros el título de algún libro que haya leído recientemente, o esté leyendo actualmente?

Pues mira, estoy en plena lectura del nuevo libro de mi amiga Laura Rojas-Marcos, que lleva por título Convivir y Compartir. He de decirte que me está encantando, porque trabaja cuáles son esas claves para relacionarnos mejor con otros y sobre todo con nosotros mismos.


-La música también nos ayuda a ser felices, ¿sus gustos, musicalmente hablando son diversos, o es fiel a un estilo musical en concreto?,¿en qué momentos recurre a la música cómo “compañera de viaje”?

Musicalmente, soy muy de radio porque me gusta que me sorprendan, y de lo más diverso, desde lo que escuchan mis hijas, hasta lo que escuchaba en mi juventud. Es cierto que hay un estilo musical, que uno de mis hermanos es un auténtico fanático y que jamás he logrado entender, que es el Jazz. Lo he intentado mil veces pero no lo consigo.


Del reggaeton, la música que suelen escuchar mis hijas, tampoco logro entender ciertas cosas, porque hay letras que me hacen pensar que retrocedemos. A modo de guasa siempre les digo ¡qué poeta el que ha escrito esta letra!, ¡qué desarrollo del lenguaje tan profundo! Nada que ver con canciones de Sabina o Alejandro Sanz, que con independencia de si te gustan, te cuentan una historia, la desarrollan y además le ponen música.


En mi caso hay dos momentos en los que la música es imprescindible:

- Por las mañanas soy incapaz de comenzar el día escuchando las noticias, porque cuando empatizas mucho, te vienes abajo, y desde que me levanto hasta un rato después lo que necesito es música y además a volumen alto porque me llena de energía.

- Cuando viajo.


- Recientemente fallecía el precursor de la idea defluidez, Mihaljy Csikszentmihaljy, ¿con qué actividades o en compañía de quien suele perder Margarita la noción del tiempo?

Me pasa mucho. En cuanto hay algo que te guste,si eres capaz de abstraerte y le prestes mucha atención ocurren esos momentos de flujo.

Me sucede por ejemplo charlando con personas que te apetece, o con mis niños cuando estamos en una conversación en la que nos estamos riendo, o cuando estoy preparando algún proyecto, se me pueden pasar horas y horas, olvidándome de comer e incluso olvidándome de que los niños comen, que es peor.

Estoy aprendiendo a organizarme porque esos momentos solo los tienes si te quitas las preocupaciones, si eres capaz de decir mira, tengo estas dos horas, luego ya me ocuparé de lo demás. Antes era tan caótica, que durante esas dos horas estaba angustiada pensando que no me daría tiempo a atender el resto de las cosas que tenía después,y no estaba en lo que tenía que estar.


- ¿Qué hace especial a la tortilla de Betanzos, a la que hace referencia en su libro?

Pues que está muy poquito hecha. La patata tiene una parte crujientita. La capa de fuera está dorada pero luego cuando la abres está pococuajada. Esa tortilla, me chifla, porque yo la necesito poco hecha. (risas)


- Margarita, durante su trayectoria has tenido ocasión de estar en innumerables ocasiones tanto en el papel de entrevistada y entrevistadora, ¿desde qué “orilla del rio”se siente más cómoda?, ¿qué le interesa resaltar de las personas a las que entrevistas?

Alfonso,lo cierto es que me gustan las dos, porque a fin de cuentas es una conversación. Por una parte me encanta entrevistar porque aprendo muchísimo,y este ratito que me estás entrevistando, lo veo igualmente como una conversación, del mismo modo que podríamos estar tomándonos un café, una caña o una cocacolilla.

Me gustan las dos orillas, como dices, y las disfruto un montón porque me gusta hablar, escuchar, aprender…

En el papel de entrevistadora, me interesa mucho conocer a la persona que hay debajo de todas las capas, porque sobre todo las personas más conocidas al final se han creado un personaje.

La parte más visible la ve todo el mundo, que has ganado un gran Slam, que has llenado el WiZink Center, que tienes el mejor restaurante del mundo, pero al igual que los demás, no dejas de tener una personita ahí dentro.


El personaje me encanta, pero también me apetece entender a ese niño que hay dentro y saber cómo vive lo que está viviendo, cómo lo siente, qué hace cuando tiene momentos no tan fáciles, con qué vibran e intentar descubrir no tanto la parte personal, pero sí la parte interior.

Lo mejor de todo esto, es que luego con casi todas las personas continúo teniendo un vínculo, porque al final rozas alma.

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