| ||||||||||||||||||||||
Hay algo inquietante en ver cómo la cultura se transforma a una velocidad que apenas alcanzamos a procesar. No me refiero solo a los cambios tecnológicos, sino a esa sensación de que lo que antes era profundamente humano; el arte, la escritura, la música, ahora puede ser replicado por una máquina con sorprendente precisión. ¿Qué significa eso para quienes aún creemos que la creación nace del cuerpo, del conflicto, del deseo?
|