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Isaías Lafuente
Isaías Lafuente
Visiones
Isaías Lafuente nació en Palencia en 1963. Es periodista, escritor y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos. Trabaja en la cadena SER como subdirector del programa 'Hoy por Hoy', que dirige Carlos Francino. Es analista en la tertulia política del programa de Ana Rosa Quintana (Tele 5) y en '59 segundos' (TVE). Es autor de tres libros: 'Tiempos de Hambre', 'Esclavos por la Patria' y 'Agrupémonos todas', por el que ha recibido el premio Meridiana que concede el Instituto de la Mujer de la Junta de Andalucía. Antes de entrar en la Cadena SER trabajó en Radio Nacional y Radio Exterior. En los últimos años ha compatibilizado su trabajo con colaboraciones en programas de televisión como 'El martes que viene' (TVE) de Mercedes Milá e 'Iñaki los Jueves' (Autonómicas), dirigido por Iñaki Gabilondo. Ha escrito numerosos artículos y pronunciado conferencias. Como miembro de 'Hoy por Hoy' ha recibido los Premios Ondas -Nacional e Internacional- de radio.
Isaías Lafuente
Últimos textos publicados
Inviolable, irresponsable e ininvestigable
MADRID, 13 (OTR/PRESS) El Congreso no investigará finalmente a Juan Carlos I por el uso de tarjetas opacas tras su abdicación, entre 2016 y 2018. Los dos partidos coligados en el Gobierno han mantenido posturas opuestas: Podemos lo reclamó, el PSOE ha votado en contra en la Mesa del Congreso. Quede constancia de que tan legítimo es solicitar la investigación como oponerse a ella, otra cosa es analizar los argumentos con los que el PSOE ha sostenido esa decisión.

Afirman que entre las funciones del poder legislativo no está la de controlar a la jefatura del Estado, pero se da la circunstancia de que Juan Carlos ya no es jefe del Estado ni la comisión pretende investigar irregularidades durante su reinado, protegidas por una anacrónica inviolabilidad e irresponsabilidad, sino tras su abdicación. Esa es la razón por la que los letrados de la Cámara, que se opusieron a tramitar esta petición en

ocasiones anteriores por querer investigar asuntos que estarían protegidos por la inviolabilidad, han sido favorables a esta última iniciativa que acota el ámbito de investigación y que se ajusta a la potestad que Congreso y Senado tienen para constituir comisiones de investigación "sobre cualquier asunto de interés público", según marca la Constitución sin restricciones.

En los últimos días, la ministra de Defensa también ha manifestado que una investigación así va en contra de la monarquía "y en una democracia sólida y seria no es bueno que se cuestionen las instituciones. Un argumento endeble que confunde la actuación de los individuos con las instituciones que representan. Más bien, una democracia sólida y seria se protege investigando y juzgando a aquellos que más que servir a la

democracia se sirvieron rastreramente de ella. No hay mejor forma de defender las instituciones. Que la monarquía necesita una reforma es tan evidente que hasta el propio rey Felipe lo ha reconocido y verbalizado. Una reforma que la haga más transparente, que elimine protecciones

anacrónicas y que la someta a controles como los que tienen los otros poderes e instituciones del Estado. Y parece evidente que,

aunque la monarquía tenga una raíz familiar, no es la familia Borbón la que debe emprender o dirigir esa reforma, sino el parlamento, en donde se sientan quienes representan al pueblo español, que es en quien reside la soberanía nacional de la que emanan todos los poderes del Estado, según establece nuestra Constitución. Para que no parezca que la democracia es súbdita del rey cuando, en realidad, es el rey quien debe ser súbdito de

la democracia.
jueves, 14 de enero de 2021.
 
El síntoma
MADRID, 7 (OTR/PRESS) La presidencia del impresentable Donald Trump sólo podía acabar de manera impresentable. Las escenas del asalto al Capitolio por unas hordas azuzadas por el propio presidente brillarán con destello en los rincones más oscuros de la historia de una de las primeras democracias del planeta. Tras negar la victoria de su contrincante en noviembre, denunciar un fraude electoral que le habría arrebatado una victoria que sólo se produjo en sus sueños y promover decenas de procedimientos ante los tribunales que, uno tras otro, han sido tumbados por los tribunales, el aún presidente Trump intentó forzar al secretario de Estado de Georgia para que le encontrase los votos necesarios con los que lograr una victoria que nunca se produjo en las urnas.

Trump ha saltado todas las líneas rojas que delimitan una democracia homologable. Ha despreciado a sus rivales políticos, ha convertido la Casa Blanca en una factoría de mentiras, ha insultado a los periodistas y medios de comunicación que las desnudaban, ha dinamitado el multilateralismo y ha potenciado un rancio nacionalismo que ni siquiera reconoce por igual a todos sus nacionales. Nunca un sistema tuvo a su frente a un antisistema tan eficaz.

El optimista podría defender que una presidencia tan nefasta ha puesto a prueba de tal manera la capacidad de resistencia de la democracia que ha acabado fortaleciéndola. Y es verdad, porque pese a todos sus intentos, Trump ha perdido la presidencia y ha hecho que su partido no obtuviera mayorías ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado que pudieran servir de contrapeso al presidente Biden. Pero el pesimista también podría argüir que el problemático Trump no es el problema sino el síntoma de un problema. El de una democracia tan desgastada que fue capaz de permitir que ocupase la primera magistratura quien encarna descaradamente todos los males que otros aparentes demócratas disimulan: la mentira y la manipulación, la corrupción y el nepotismo, el deprecio a la ley y al adversario.

A pesar de lo sucedido ayer en Washington, Biden es ya presidente electo de Estados Unidos con todas las bendiciones previstas por la ley. Pero Trump seguirá aún en la Casa Blanca con sus plenos poderes durante trece días, un corto periodo que se nos antoja larguísimo. Y después de lo sucedido, está sobre la mesa la posibilidad de poner en marcha el procedimiento de inhabilitación que contempla la XXV Enmienda, para que este imprevisible individuo no agote su presidencia siendo presidente. Sería lo deseable, aunque quizás sea lo que también desee el propio Trump: acabar su mandato como un mártir para preparar un retorno futuro o para dejar un camino despejado para alguno de sus herederos.

viernes, 8 de enero de 2021.
 
El delito de quemar la bandera
MADRID, 16 (OTR/PRESS) El Tribunal Constitucional ha sentenciado que el mero hecho de incitar a quemar la bandera de España en una manifestación es un delito que no está amparado por la libertad de expresión. Lo hace en un fallo que niega el amparo a un sindicalista gallego que fue condenado por ultraje a los símbolos nacionales por haber pedido en una manifestación "prenderle fuego a la puta bandera" mientras era izada en el cuartel de la Armada en Ferrol (A Coruña).

Sólo conocemos el avance de la sentencia y habrá que leer sus fundamentos. Pero sorprende lo ajustado de la votación, seis votos contra cinco, y es llamativo que uno de los magistrados que ha votado en contra es el magistrado conservador Andrés Ollero, exdiputado del PP, ponente de un primer borrador rechazado que proponía absolver al sindicalista.

Esa sentencia propuesta por Ollero se basaba en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que condenó a España por haber vulnerado los derechos fundamentales de dos manifestantes independentistas al condenarlos por quemar fotos del rey Juan Carlos en 2007. España tuvo que indemnizar a los injustamente condenados.

Veremos en qué acaba todo si es que el asunto llega hasta Estrasburgo. Pero la fractura en el Tribunal Constitucional evidencia que la frontera entre la libertad de expresión y el respeto a los símbolos no sólo es finísima, sino variable. No sólo enfrenta a tribunales, sino a magistrados dentro de un mismo tribunal que leen de manera distinta la ley penal y el marco constitucional.

Hace veinte años, Estados Unidos, uno de los países en los que el respeto a la bandera y al himno está más interiorizado en la ciudadanía, se enfrentó a este mismo debate. Y también en una ajustada votación, cinco votos contra cuatro, y sin que los votantes se dividieran en función de su ideología, sentenció que la primera enmienda de su Constitución ampara sin matices la libertad de expresión en todas sus formas, que la bandera debe proteger incluso a quienes no la acatan o, directamente, la atacan, y que, en consecuencia, nadie puede ser condenado por prender fuego a una enseña nacional.

jueves, 17 de diciembre de 2020.
 
 
Volver a casa por Navidad
jueves, 10 de diciembre de 2020.
 
Militares que se pronuncian
jueves, 3 de diciembre de 2020.
 
Pandemia lingüística
jueves, 26 de noviembre de 2020.
 
Isaías Lafuente
jueves, 19 de noviembre de 2020.
 
Presupuestos
viernes, 13 de noviembre de 2020.
 
Un antisistema al frente del sistema.
jueves, 5 de noviembre de 2020.
 
El inacabado camino de la iguadad
jueves, 29 de octubre de 2020.
 
Las mociones de censura las carga el diablo
jueves, 22 de octubre de 2020.
 
Más turbación
jueves, 15 de octubre de 2020.
 
Azaña
jueves, 8 de octubre de 2020.
 
Todos somos Bankia. Isaías Lafuente
jueves, 1 de octubre de 2020.
 
El contexto
viernes, 25 de septiembre de 2020.
 
Hablemos del empleo
viernes, 18 de septiembre de 2020.
 
El Pazo de Meirás debe volver al Estado
jueves, 3 de septiembre de 2020.
 
Sucesores
viernes, 28 de agosto de 2020.
 
Salgamos del armario
viernes, 19 de junio de 2020.
 
Irresponsabilidad
jueves, 11 de junio de 2020.
 
Nuevo contrato social
viernes, 29 de mayo de 2020.
 
No parece que fue ayer
viernes, 15 de mayo de 2020.
 
Estado de alarma
jueves, 7 de mayo de 2020.
 
La nueva normalidad
jueves, 30 de abril de 2020.
 
La metáfora bélica.
jueves, 16 de abril de 2020.
 
El instante preciso
viernes, 27 de marzo de 2020.
 
Las prisas
jueves, 5 de marzo de 2020.
 
Archivo
27/02/2020 Somos vulnerables
20/02/2020 Bloquear a quien bloquea
13/02/2020 La moral intermitente
30/01/2020 El futuro de la democracia
24/01/2020 ¿Indulto encubierto?
16/01/2020 Consejo de Ministras
20/12/2019 Los principios
12/12/2019 ¿Revivir a ETA?
06/12/2019 Derechos restringidos
21/11/2019 Eres tú
07/11/2019 Estrategias suicidas
24/10/2019 Un gran día
18/10/2019 Paraperiodismo
03/10/2019 Caimanes contra inmigrantes
26/09/2019 El segundo alzamiento
20/09/2019 Se buscan culpables
12/09/2019 Zona de riesgo
04/07/2019 ¿A quién le interesa repetir elecciones?
20/06/2019 Apropiación indebida
13/06/2019 La interpretación de las urnas
30/05/2019 Democracia diferida
23/05/2019 Punset, un personaje
10/05/2019 ERES de oro
25/04/2019 Debates por ley
11/04/2019 De ratones y hombres
04/04/2019 El doble del presidente
28/03/2019 No son los impuestos, son los salarios
14/03/2019 Poca cosa
01/03/2019 No hace falta asesinar académicos
21/02/2019 El mal menor
08/02/2019 Perder los papeles
31/01/2019 Sobre victorias pírricas
19/01/2019 Errejón se desmarca
11/01/2019 El peligro no es Vox
28/12/2018 Duerma usted tranquilo
06/12/2018 ¿Por qué será?
29/11/2018 Un problema nada menor
22/11/2018 Vergüenza
08/11/2018 Pagarán los mismos
25/10/2018 El pésame del asesino
18/10/2018 La eutanasia de no sé quien
11/10/2018 Rufianadas
04/10/2018 Tropezar con las palabras
27/09/2018 Los fallos y las fallas
21/09/2018 El rector mudo
13/09/2018 Máster en igualdad
06/09/2018 Algo habrá que hacer
30/08/2018 Del verbo resignificar
05/07/2018 El choteo parlamentario
21/06/2018 Lo normal
14/06/2018 Deporte de riesgo
07/06/2018 ¡Es la política, amigo!
31/05/2018 Mociones de censura
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