Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Cristianismo originario   Vida   -   Sección:   Opinión

Quien deja de aprender no puede madurar espiritualmente

¿Por qué y para qué hago esto y lo otro?
Vida Universal
martes, 24 de octubre de 2017, 00:05 h (CET)
Lo decisivo para una vida feliz, pacifica, saludable y con éxito, es la decisión diaria que pone siempre en primer término la pregunta: ¿Para qué vivo? ¿Por qué y para qué hago esto y lo otro? ¿Desempeño mi trabajo con verdadera inteligencia, y tiene mi rendimiento una calidad elevada? ¿Cómo veo mi futuro? ¿Qué quiero? ¿Qué es importante para mí?

En todas estas preguntas dirigidas a nosotros mismo en cada edad de la vida, siempre es decisiva la meta que nos hemos propuesto, de la que se desprende la motivación para lo que hacemos y dejamos de hacer. La medida de una ética y moral elevada son siempre los Diez Mandamientos y las Enseñanzas de Jesús de Nazaret, de las que una afirmación esencial gana en significado para todas las edades, y que dice: “Lo que no quieres que te hagan a ti, no se lo hagas tú tampoco a nadie”. Si decidimos y obramos en el sentido de esta frase, nuestros días terrenales serán fructíferos para nosotros mismo y para nuestro prójimo, y avanzaremos a grandes pasos en el camino de la evolución de la consciencia.

El paso interno decisivo para el desarrollo de nuestra vida terrenal, sea en la juventud, en la mitad de la vida o en la vejez, es el reconocimiento de que toda la vida terrenal es un aprendizaje. Quien deja de aprender, no puede madurar espiritualmente. Con los conocimientos que ha adquirido no sólo se quedará parado, sino que dará pasos hacia atrás. La vida es para el ser humano y para el alma una constante evolución. Un aprender que desemboca en una nueva y más alta forma de pensar y de obrar, de más alcance, que mantendrá vivo al espíritu y joven al cuerpo.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris