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Fernando Lugo y los escándalos de Jorge Escobar

Pocos personajes representan de manera tan emblemática al gobierno de Fernando Lugo, como el ex quinielero arzobispal Jorge Escobar
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
miércoles, 7 de diciembre de 2011, 08:26 h (CET)

Dijo Heine que si un delito no se convierte en escándalo no existe para la sociedad. En Paraguay, sin embargo, ni siquiera el escándalo garantiza que algún delito tenga alguna pertinencia para la abúlica opinión pública.

En una de sus tantas oportunas divulgaciones, el comunicador Julio César “Vaca” Troche difundió a través de las redes sociales un video sobre los negociados en las sombras perpetrados al amparo del gobierno del cura Fernando Lugo.

A través de ese material, gran parte de la sociedad paraguaya pudo apreciar el grotesco derroche del que hacen gala los compañeros de juerga de “Vike” Araújo como Marcos Fariña, según todos los indicios acopiados por Mabel Rehnfeldt, testaferro del ganadero de las sandalias Fernando Lugo.

Precisamente Marcos Fariña, a quien el gobierno arzobispal encargó la adulteración de las pruebas de ADN en el juicio por paternidad irresponsable que entabló Hortensia Morán y que sigue en curso, fue responsable de introducir en los círculos áulicos del poder a Jorge Escobar, por quien la misma Zuny Castiñeira se jactó de hacer “lobby”.

Escobar pronto escaló posiciones hasta convertirse en cabeza visible de la empresa adjudicada por la quiniela arzobispal, a través de Mepshow, y en figura de la farándula luguista con sus excentricidades como viajar permanentemente en lujosas limusinas por cuenta del canon que jamás pagó.

La fiesta de Escobar, quien hoy se resiste a una demanda de desalojo en el único local donde aún puede atrincherarse, el de su coqueta confitería sobre la avenida España (“Madelaine”), duró hasta que un buen día su catadura moral ganó estado público con múltiples escándalos.

Uno de ellos estalló cuando Escobar fue notificado por el Vice Ministerio de Trabajo y Seguridad Social por el despido de casi 15 empleados de su productora J.A.E Productions S.A que debía comparecer para pagar los beneficios sociales por despido injustificado, en abril de 2011.

Poco antes, Jorge Escobar fue denunciado por sus empleados atendiendo a que “la mencionada empresa abonó los haberes correspondientes al mes de marzo el 8 de abril quedando pendientes hasta hoy la comunicación escrita del despido y las liquidaciones pendientes”. Esto consta en la nota presentada por los trabajadores el día 11 de abril al Vice Ministerio.

J.A.E Productions era la productora que realizaba los materiales para los programas “La Quiniela” y “Tu día de suerte”, que se emitían por canal 11 propiedad del Grupo Viercí, algo que tal vez explique porqué luego de sus escandalosas estafas pudo volver a las pantallas como jurado del Programa “Baila Conmigo Paraguay”.

Según informó entonces la prensa, Escobar intentó coimear a varios periodistas para impedir la publicación de este bochorno, sin éxito.

Pero Escobar no fue el único abochornado con estos escándalos, dado que era de público conocimiento su proximidad a toda la farándula luguista, y se prestaban a su libreto personajes como Rubén Rodríguez, Pipino Cuevas que hacía la gallinita por 500 mil guaraníes, Mili Brítez, Zuny Castiñeira, Clara Franco y los blogueros que festejaban las “genialidades” de este actor y teatrero fracasado metido a estafador.

Supuestamente, la fiesta acabó cuando la empresa Mepshow, luego de aprovecharse de los servicios del personaje, decidió convertirlo en chivo expiatorio, y lo desvincularon de la empresa el 26 de marzo de 2011.

Pero aunque hoy ya nadie se hace cargo de este advenedizo, lo cierto es que el personaje que plantaba arbolitos para Humberto Rubín, gestionaba la quiniela para el cura Fernando Lugo, compraba animadores, periodistas, y hasta pagaba llamativos festejos de goles a futbolistas, sigue siendo un referente de la corte arzobispal. Tanto que es imposible desalojarlo del local que alquiló bajo engaño sobre la avenida España.
Aunque todos lo niegan, él sigue invocando como padrinos al senador Juan Carlos Galaverna, a Humberto Rubín, a Juan Carlos Wasmosy, a Horacio Cartes o al mismo Fernando Lugo.

En una muestra de que en Paraguay, paraíso de la impunidad, nadie pierde ni gana reputación, Escobar hoy sigue embaucando a incautos con la confitería Madelaine como vidriera, donde sigue esperando por nuevas víctimas a quienes engatuzar, como ya lo hizo con la DIBEN, Mepshow y el mismo estado paraguayo.

Ya lo advertía Simone de Beauvoir, lo peor del escándalo es que uno se acostumbra.

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