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Etiquetas:   La vida desde dentro   -   Sección:   Opinión

Menos es más

Santiago González
Redacción
jueves, 10 de marzo de 2005, 23:00 h (CET)
El centenar de salas de cine que se reparten por todo el territorio de Vizcaya ha perdido 660.000 espectadores durante los últimos cuatro años. Dicho así, sin ningún tipo de anestesia, parecen muchos espectadores, pero si uno se toma la molestia de hacer las cuentas, verá que le salen algo menos de cinco espectadores por cine y día. No es mucho, la verdad. Cinco espectadores no justifican el arranque de una sesión para la legislación vigente.

Vale decir que si va usted a una sala de cine cualquier noche y la película no ha conseguido atraer a más espectadores, la empresa es muy dueña de devolverles el dinero de la entrada a usted y sus compañeros de aventura y el proyeccionista y el acomodador se van a su casa como dos príncipes que son.

La pena es aún más llevadera para las empresas exhibidoras vizcaínas si tenemos en cuenta que los espectadores que han quedado van a cubrir sobradamente los ingresos que dejan de aportar a la taquilla los desertores. «Menos es más», ya lo dijo Mies van der Rohe en su defensa teórica del minimalismo.

Las empresas han tenido 660.000 clientes menos y han recibido a cambio 500.000 euros más. Lástima que el procedimiento no pueda repetirse muchas veces. Las entradas en las salas bilbaínas ya están entre las más caras de España y no parece que el personal esté por la tarea de convertir el cine, expresión de la cultura de masas en el siglo XX por antonomasia en un arte exquisito, minoritario y carísimo en el siglo XXI.

El cine sigue siendo un arte de masas, aunque las masas sean un poco más pequeñas y menos compactas que las de antes. También son más jóvenes. Puede llamar la atención el hecho de que la taquilla es mayor en julio y agosto que en junio, dato revelador del peso que la población estudiantil, aquejada de exámenes en ese mes, tiene en un negocio como el que nos ocupa.

La primera tentación al buscar las causas en el descenso del público es achacar el bajón a la insuficiente calidad de las películas, pero la relación causal no funciona. Entre las películas más taquilleras hay honrosas excepciones como las de Amenábar y Almodóvar, pero las que gozaron de más favor del público fueron 'Mortadelo y Filemón' y 'Torrente 2'. Eso lo dice casi todo y sobra cualquier comentario.

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