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Opinión
Etiquetas:   Vino tinto y con sifón  

Un diputado en busca de escaño

En el PP no saben donde sentar a Camps
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 22 de julio de 2011, 08:18 h (CET)
El culebrón del verano protagonizado por Francisco Camps y sus palmeros continúa. A Mariano Rajoy se le ha helado la sonrisa que esbozó cuando supo que Francisco Camps dimitía, el ultimátum del gallego al valenciano había sido “deshonra o dimisión” y el pinturero Camps optó por la dimisión con deshonra después de tener firmado ya su allanamiento ante la justicia reconociendo su culpabilidad.

Durante toda la mañana del día de la dimisión los teléfonos echaban humo entre Génova y Cavallers intentando convencer a Ricardo Costa, el único reacio a considerarse culpable, de que lo mejor para todos era acudir al TSJCV y reconocer la culpabilidad y cuando ya lo tenían a punto de caramelo y Costa había aceptado las prebendas políticas que le llegaban desde Madrid el líder popular valenciano, cual torero de fama y tronío, da la espantá y decide no acudir ante el juez a ratificar que recibió regalos de la mafia gurteliana.

Poco, muy poco, le ha durado la alegría a Rajoy ya que en tierras valencianas la muchachada de la gaviota anda disuelta en banderías afilando las navajas cabriteras o, en su caso, las dagas florentinas para ir apuñalando enemigos, y es que con su marcha Camps ha dejado abierta la caja de los truenos y ahora aunque de puertas para fuera todos le defiendan de boquilla por dentro las diversas taifas del PP valenciano andan preparando sus estrategias de asalto al poder que, momentáneamente, ha quedado en manos del castellonense Fabra proveniente del feudo de otro Fabra que ya anda en horas bajas y a la espera de juicios y que tan sólo representa un 15 % en el PP valenciano.

En Alicante los zaplanistas viendo las imágenes de un Camps dimitiendo con aquella sonrisa forzada que más presagiaba como próximo regalo una camisa de fuerza que un terno de Milano metafóricamente, o tal vez realmente, abrían las botellas de champagne y con Ripoll al frente brindaban al ver pasar por delante de su puerta el cadáver político de su enemigo, aquel que meses antes les había dejado fuera de listas electorales y poder político, aunque la alegría tampoco les durará mucho ya que los jueces les esperan para dilucidar su posible implicación en otra trama empresarial-mafiosa como es la del caso Brugal y sus malolientes basuras alicantinas.

Rus, otro barón en alza del PP, desde Valencia ya ha comenzado a mostrar su disgusto por la manera en que se han hecho las cosas y por no haber sido consultado desde Madrid, que es quien verdaderamente manda en Valencia, acerca del sucesor de Camps, Rus, acostumbrado a ostentar el “ordeno y mando” se siente ninguneado y puede encabezar la lucha interna contra el nuevo President, mientras,Rita Barberá calla y aunque, de riguroso negro, esbozaba alguna lágrima en la despedida de Camps horas más tarde, con su rojo habitual, ya sonreía ante el nuevo President aunque la procesión fuera por dentro, el teatro con ella ha perdido una gran actriz.

Ahora, los conmilitones de Camps andan preocupados por encontrar un escaño en el que sentarle y una ocupación que darle en alguna comisión parlamentaria ya que sigue siendo diputado, yo les recomiendo que le envíen a alguna que discuta sobre asuntos de religión ya que Cotino le ha comparado con Galileo o bien le sienten en la que dilucida qué sastrería debe confeccionar los trajes de los bedeles del Parlament ya que en este tema de moda y confección ha mostrado ser un perfecto conocedor del asunto. Lo que si es seguro es que el PP de aquí a las elecciones sacará toda su artillería pesada para intentar cazar algún “faisán” para servírselo debidamente envenenado a Rubalcaba, es una manera como otra de disimular ante lo que se les viene encima que no es otra cosa que el juicio contra Camps y sus palmeros y los juicios sobre la presunta financiación ilegal del PP valenciano. Pero Camps que no se fue a Sevilla sino a la calle Cavallers sigue buscando su silla por los pasillos del Parlament.

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