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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Fernando Lugo. Traicionar a una guerrilla Marxista

Tanto el cura Fernando Lugo como sus soportes mediáticos de la prensa neo-stronista deberían asumir los costos de la traición
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
viernes, 22 de julio de 2011, 06:55 h (CET)
La historia de la lucha armada en Argentina recuerda la memoria de Roberto Quieto, el número dos de Montoneros cuando fue secuestrado por los militares, el 28 de septiembre de 1975 en una playa de Martínez. Aunque en principio la organización desplegó una campaña internacional por su liberación, en la que tuvo participación firmando una nota el mismo Jean Paul Sartre, poco después fue condenado a muerte en ausencia por los mismo montoneros. Estos lo acusaban de haberse “quebrado” en la cámara de torturas, y llegaron a negociar con el Ejército su entrega, vivo, para “ajusticiarlo” por delator.

El episodio nos da una idea de lo implacable de una guerrilla con los delatores.

La venganza que Mónica Ertl se cobró por la muerte del Che Guevara es otro incidente paradigmático al respecto.

En Hamburgo, Alemania , a la media mañana del 1 de abril de 1971, la bella hija rebelde el fotógrafo de Hitler, entró en la oficina del cónsul boliviano en Alemania y esperó pacientemente ser atendida, mientras miraba displicentemente los cuadros que adornaban la oficina. Roberto Quintanilla, uno de los altos mandos bolivianos implicados en la ejecución extrajudicial del Che Guevara, ahora cónsul boliviano, vestido de traje apareció en la oficina y saludó impactado por la belleza a esa mujer que dice ser australiana y que días antes le ha pedido una entrevista.

La mujer lo miró fijamente a los ojos y sin mediar palabras extrajo un revolver y disparó tres veces.

Traicionar al EPP

Tanto el cura presidente de Paraguay Fernando Lugo, como sus publicistas Aldo Zucolillo, Humberto Rubin y otros tantos seudoperiodistas de utilería, deberían hoy asumir que han traicionado a una guerrilla marxista, algo que tiene su costo.

Por interminables meses de los años 2007 y 2008 apelaron a todo el poder de sus lacayos periodistas, corresponsalías y contactos en el exterior, así como a la complicidad de la izquierda marxista paraguaya con sus mentiras, para presentar a un cura reaccionario, defenestrado por inconducta de la iglesia católica, como un impoluto referente de la izquierda latinoamericana y de la Teología de la Liberación. Eso cuando tenían interés de incrustarlo en la presidencia del Paraguay.

Una vez logrado el objetivo, decidieron que era tiempo de deshacerse de las organizaciones radicales cuya colaboración habían requerido tan solícitamente, e inspiraron y sufragaron una cacería de estos militantes con la cooperación de la embajada norteamericana y el gobierno de Colombia.

Lugo y el EPP

Una prueba de los vínculos entre Lugo y los embriones de la guerrilla marxista del EPP puede leerse en la página 51 del “Programa Político del Ejército del Pueblo Paraguayo” de Alcides Oviedo Brítez, refiriéndose a un desertor : “El renegado (Juan) Arrom ha desertado cobardemente ante las primeras escaramuzas contra los revolucionarios, se zambulló bajo las sotanas de su suegrastro el obispo libidinoso Fernando Lugo, buscaron la ruta más rápida hacia la frontera brasileña”. Es decir, se confirma a confesión de parte la colaboración del actual presidente paraguayo con el embrión de guerrilla, que para ese entonces ya había organizado y cobrado rescate por varios secuestros.

Por su parte el luguismo, como lo define con precisión el EPP, es en realidad “un social reformismo burgués que busca engañar a las masas con algunas limosnas para mantener intactas, más aún, para perfeccionar la subyugación política y la explotación económica de las masas populares”.

Fantasmas de Carne y Hueso

Una de las estrategias de los impostores luguistas fue instrumentar como fantoche a un supuesto líder comunista, Amado Najeeb. Según el EPP, el personaje “no tiene nada de comunista y sí mucho de burgués”, y que “para convertirse en dirigente de la juventud comunista tuvo que expulsar a todos los jóvenes comunistas, quedándose tan sólo, como Robinson Crusoe, como solitario líder nada más de sí mismo”.

Este personaje es cotidianamente presentado como gran referente de la izquierda por los medios paraguayos aceitados por USAID y el National Endowment for Democracy.

Este “Partido Comunista” de utilería de Najeeb repite el libreto, según el EPP, de que “los esclavos sublevados son bandoleros, criminales comunes, crimen organizado, etc. No es nuevo, desde los tiempos de Espartaco vienen repitiendo esas tácticas”.

Respecto a la versión difundida por los periodistas cooptados por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (sobornados por la AFL-CIO), En la página 48 de su Programa Político el EPP discierne: “Los colorados acusan a Lugo de ser del EPP, los seudosocialistas a los colorados de estar confabulados con el EPP, ¿Quién no ha sido acusado por sus adversarios de tener vínculos con el EPP? Con esto es evidente que el fantasmagórico EPP es una organización revolucionaria reconocida. ¡Y el SPP se empeña en negar su existencia!”
Y como lo veníamos profetizando desde tiempos en que el mismo EPP era aún aliado de Lugo, Alcides Oviedo observa que “todas las fuerzas del viejo Paraguay y sus aliados internacionales se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma (El EPP): El presidente de la república (el cura) y la embajadora de Estados Unidos (Liliana Ayalde); Rafael Filizzola y Chuki Santos, el sindicato de periodistas del Paraguay y la Asociación Rural del Paraguay; la tierna podredumbre de la izquierda luguista junto a Carlos Soler, Lino Oviedo, Calé Galaverna y Alfredo Jaegli.”

Decía Clemenceau que un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro, pero un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro. Es natural que Lugo y sus izquierdistas financiados por la embajada norteamericana como Camilo Soares, Rocío Casco, Karina Rodríguez, Guillermina Kanonikoff y otros héroes, hoy sean acreedores de bondadosa notoriedad para la misma prensa que ha incluido al EPP en su bestiario. Amar la traición, odiar al traidor es el perverso juego de quienes manejan la superestructura cultural que domina la sociedad paraguaya.

No sin conocimiento de la naturaleza humana advertía Shakespeare en una de sus obras que hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.

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