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Nuestro único Líder Fernando Lugo y su delirio stalinista-stronista

La misma caterva de tiralevitas que intentó eternizar a Nicanor Duarte Frutos, apoyada por la prensa heredada de Stroessner, ahora busca el vitaliciado del cura
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
viernes, 17 de junio de 2011, 07:06 h (CET)
Luego de salir a la luz todo el deshonroso expediente oculto del ex obispo Fernando Lugo, hacerse patente su falta de competencia para ejercer la presidencia de un pais, los hechos de corrupción y bochornos que marcaron a su gobierno, nadie pensó que pudiera existir posibilidad de lanzar una campaña en pro-del vitaliciado en el poder de un ser tan mediocre.

Sin embargo, la historia de la consolidación de la dictadura de Stalin es una lección sobre la peligrosidad de los mediocres en política. Fue precisamente su aparente mediocridad lo que le permitió consolidar su posición personal antes del gran debate revolucionario y del postrer ajuste de cuentas. Al igual de lo que sucedió con Fernando Lugo, ser considerado inofensivo por sus colegas le permitió a Stalin obrar a su antojo.

En 1922 Stalin había sido designado secretario general del partido Comunista Ruso. Desde esa posición se aprovechó de la enfermedad de Lenin así como del terror de sus colegas, y disimulado tras una hábil máscara de personaje anónimo, inofensivo y gris, fue estructurando una aceitada mazorca instalando a sus adictos en cargos claves. Para él solo contaba el poder efectivo dejando la frívola gloria a los demás. Cuando se trataba de conquistar, conservar o ejercitar un auténtico poder no conocía escrúpulos.

Tras fallecer Lenin, en 1924, destacan repentinamente los discursos de Stalin en el II Congreso de los Soviets y se inicia un vertiginoso ascenso. Apoyado en sus leales acusa de desviacionismo a Trotsky, apenas a un año de la muerte de Lenin.

En noviembre de 1925 Stalin inicia su ofensiva contra los izquierdistas: Kamenev y Zinoviev y que acaban condenados por la asamblea leal al nuevo líder. Ellos inmediatamente se acoplan a Trotsky formando la nueva Troika que emprendió una violenta contraofensiva reprochando a los stalinianos los reveses sufridos por el comunismo internacional especialmente en China, donde se llevaba a efecto una matanza de comunistas. A pesar de la virulencia de los ataques, la oposición de izquierda emprendía por Trotsky terminó con una aplastante derrota: los trotskistas quedaron excluidos del partido.

Esto significó que Stalin entre 1927 y 1928 se convierte en poseedor absoluto de Rusia durante un cuarto de siglo, hasta su muerte en 1953. Lo mismo lograría hacer en Paraguay Alfredo Stroessner, un hombre que al igual que el cura Fernando Lugo, sentía gran placer y debilidad por las alabanzas personales.

Un delirio stalinista-stronista

Los principales opositores a la pretensión de Fernando Lugo de eternizarse en el poder están, curiosamente, dentro de su familia. Uno de sus hermanos calificó a la campaña que busca el vitaliciado de Lugo como “un delirio stalinista-stronista”.

El delirio stalinista-stronista de Fernando Lugo de impulsar solapadamente su reelección y negarla en público, también sigue sumando oposición entre importantes referentes políticos de su propio gobierno.

El vicepresidente de la República reiteró su posición respecto a la posibilidad de una enmienda constitucional que permita la reelección del presidente Fernando Lugo. Cuestionó también la falta de claridad del ex cura.

Federico se mostró en total rechazo a esa posibilidad al señalar que no es una posición personal sino un mandato de la convención del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).

“Me ratifico en eso” sostuvo Franco en relación a que el mandato unánime de su partido, al igual que la Constitución Nacional, “no se discuten ni se votan, se cumplen y acatan”, recalcó.

Por otro lado, la diputada liberal Emilia Alfaro de Franco comparó este miércoles al presidente Fernando Lugo con el ex dictador colorado Alfredo Stroessner en cuanto a sus supuestas intenciones de reelección.

“La misma cosa decía Stroessner. Él decía que no quería (la reelección) pero que el pueblo le pedía. Lugo nos tiene acostumbrados a esto, con piolita tiene una cosa y después tira otra”, manifestó la parlamentaria.

La legisladora se refirió así a la supuesta intención de Lugo de ser reelegido pero sin admitir públicamente tal voluntad oficial. Un discurso típico de los dictadores ha sido siempre declamar que se “sacrifican a pedido del pueblo”.

A Lugo no le falta “pueblo” para llevar adelante su delirio stalinista-stronista, a juzgar por la debilidad del partido Liberal, que ya se prestó en 1967 y 1977 para apuntalar la dictadura perpetua de Stroessner. Tampoco faltan los propagandistas, dado que uno de los principales impulsores en los medios de la campaña es Humberto Rubin, quien no afloja con el tema, como cuando cantaba loas al único líder General Stroessner e incluso animaba las bacanales en la “fecha feliz” de su cumpleaños.

Otro operador “de peso” para lograr el vitaliciado de Lugo es el senador Carlos Filizzola, quien durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos incluso presentó un “Proyecto Inodoro” que permitía votar desde los baños del Congreso lo que le ordenaba su protector. En retribución al nombramiento de su novia de entonces en un alto cargo, también fue capaz de unirse al coro que pedía la reelección de Nicanor.

Vuelven también a aparecer en escena los mismos “grandes constitucionalistas” nicanoristas como Campos Cervera, para intentar convencernos de que es posible reformar la constitución vía enmienda cambiando el artículo que prohibe la reelección, aunque otro artículo de la misma Carta Magna expresamente lo prohíba. Muchos de estos tiralevitas arzobispales ya parafrasean a Duarte Frutos y al rey Sol afirmando que el estado es Lugo.

Para contrarrestar las críticas a su delirio stalinista stronista, los seguidores de Lugo han iniciado una virulenta campaña de desprestigio contra sus críticos, que es posible constatar en comentarios que incrustan en la web. Pensar es el principal delito que puede tener un opositor a Lugo, de acuerdo al razonamiento stalinista stronista de estos mazorqueros.

Es que como razonó el mismo Stalin, las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, ¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?

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