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Etiquetas:   Paraguay   Política   -   Sección:   Opinión

Tsunami para sepultar delirio mediático

Como uno de esos cataclismos de principio del tiempo, un verdadero tsunami de fervor popular sepultó el delirio de los viejos manipuladores de la opinión pública
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
miércoles, 12 de abril de 2017, 00:23 h (CET)
Durante las últimas semanas, el partido de la prensa en Paraguay pretendió llevar la iniciativa incitando a los sectores de la ciudadanía sobre los cuales tiene influencia a perpetrar todo tipo de tropelías y perjuicios contra el bien común.

Con el pretexto de defender la constitución, creyéndose impunes al ser respaldados por los otrora omnipotentes dueños de medios y de la opinión de sus periodistas, quienes creían o fingían por conveniencia creer en los argumentos expuestos por aquellos y éstos, intentaron boicotear sesiones del parlamento, incendiaron el mismo edificio del Congreso y se aprovecharon groseramente de la tragedia de una muerte que tuvo lugar en medio de los disturbios que ellos mismos generaron.

Recuerdo haber vivido un escenario parecido cuando residí en Argentina, durante los años que gobernaba el presidente Carlos Menem, quien planteó la posibilidad de modificar la constitución de su país para poder ser reelecto. Si bien se levantaban voces contrarias a la reelección, jamás alcanzaron el nivel de histeria desenfrenada que la misma discusión ha cobrado en Paraguay.

La primera inconcguencia en lo que plantean los detractores de la Enmienda Constitucional para convertir a los presidentes paraguayos en reelegibles, es que no existe ningún pronunciamiento afirmando que es inconstitucional por parte de la Corte Suprema de Justicia. Como lo sabemos todos, solo la Corte tiene la facultad de interpretar lo que la Constitución dice.

El único dictamen al respecto, es el de dos dueños de diarios: Aldo Zuccolillo y Antonio Vierci, a quienes un recordado tribuno paraguayo atribuyera incapacidad para escribir tan siquiera un renglón.

A pesar de todo, con el lavado de cerebro al que han sometido a sectores importantes de la ciudadanía con sus medios de propaganda, lograron instalar en la mente de algunos que enmendar la constitución es violarla.

James Madison, redactor del discurso de George Washington al concluir su primer mandato, había hecho notar que los periódicos ya en aquel tiempo –fines del siglo XVIII- siempre estaban llenos de todas las invectivas que la decepción, la ignorancia de los hechos y las falsedades podrían inventar para desfigurar posiciones políticas que disgustaban a quienes dirigían la prensa.

Para su discurso de despedida, años después, Washington recurriría a su amigo Alexander Hamilton. Paradójicamente, el redactor de aquel recordado discurso donde Washington renunciaba a una nueva reelección era quien había propuesto que Estados Unidos elija un presidente perpetuo durante la convención constitucional. En el brillante discurso que resultó con las ideas de Washington y la redacción de Hamilton, el primer presidente de Estados Unidos advertía sobre las imposturas del patriotismo fingido y la fuerza inusitada que los periódicos podían conferir a las facciones perniciosas.

Precisamente ambos factores citados hace ya más de dos siglos por Washington en su discurso de despedida, estuvieron presentes en los violentos disturbios provocados para dañar la imagen del Paraguay y su gobierno, hace poco más de una semana.

Pero si la manifestación pudo ser controlada con relativa facilidad por el gobierno del presidente Horacio Cartes, fue precisamente porque carecía de real apoyo popular. Si hubiera sido realmente una especie de “toma de la Bastilla” el asalto e incendio del Congreso paraguayo por un puñado de inadaptados, éstos no hubieran sido puestos tras las rejas tan fácilmente, ni se hubieran calmada los aguas tan pronto.

El lunes de esta semana, grandes concentraciones pacíficas de signo opuesto brotaron en todo el Paraguay, dando su decidido apoyo a la Enmienda Constitucional que se plantea desde el gobierno para convertir a los presidentes en reelegibles. Dos días antes, una multitud había brindado su respaldo al ex presidente Fernando Lugo, principal aliado de Cartes para lograr la enmienda constitucional que permita la reelección y que ambos puedan competir.

El gran pensador francés Alexis de Tocqueville afirmó en su ensayo “La Democracia en América” que la posibilidad de ser reelecto era lo que mantenía al presidente de Estados Unidos pendientes de los deseos de su pueblo.

Y si él lo dijo, pienso que unos tristes asalariados de Zuccolillo y Vierci no son quiénes para discutirle. Menos aún si un verdadero Tsunami de masas han terminado por sepultar sus erráticos deliros mediáticos.
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