Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Europa   -   Sección:   Opinión

¿Debe Europa estar satisfecha con las elecciones holandesas?

“Cuando no puedo satisfacer mi razón, me agrada secundar mi fantasía” T. Browne
Miguel Massanet
lunes, 20 de marzo de 2017, 11:49 h (CET)
Era tal el miedo que sentían las potencias europeas de que, en Holanda, ganaran los partidarios del señor Wilders que cualquier resultado de las recientes elecciones en dicha nación lo han celebrado como si, en realidad, hubieran sido los mejores para Holanda y para el resto de la Europa comunitaria. Aquello de que “un clavo saca otro clavo” viene de perillas para entender este optimismo injustificado que se ha extendido por toda la UE, porque los xenófobos holandeses no hayan conseguido derrotar a los liberales, aunque de todos es sabido que en ningún caso al animoso señor Wilders le hubiera sido posible gobernar en un parlamento en el que, prácticamente todo el resto de partidos, estaban dispuestos a hacerle el vacío.

No obstante, si uno se fija en el resultado de los comicios holandeses, intenta analizar lo que, realmente, ha sucedido y los cambios que se han producido en cada partido de los que integran el Parlamento holandés, puede que no haya tantos motivos de celebración, si no para los holandeses (que ya sabrán lo que les conviene y por qué han votado como lo han hecho) al menos para lo que se pudiera entender como los intereses de la CE. En primer lugar, el anatemizado partido ultraderechista del señor Wilders, contrariamente a lo que se pretende pintar no ha salido derrotado, sino que no ha salido vencedor, pero ha conseguido 5 escaños más que en la consulta anterior. Tampoco entendemos al señor Macron cuando exultante ha hablado de que “las fuerzas progresistas están cogiendo fuerza”, so pena que califique a los señores del PvdA (laboristas), como un partido de derechas. El batacazo del laborismo en Holanda es como para que, sus directivos, dimitan en masa y pongan el cartel de “cerrado por reformas”, que va a ser lo que van a tener que hacer después de haber perdido, de una tacada, 29 escaños.

Los animalistas, no obstante, han ganado 2 escaños y los de Izquierda verde ha subido nada menos que 10 escaños. Ambas formaciones, por mucho que se camuflen como defensores de la flora y la fauna o de la naturaleza, como ocurre en todos los países en los que existen, no son más que una rama disimulada del comunismo europeo, por tanto, se puede considerar como una mala noticia que hayan conseguir aumentar su presencia en el Parlamento holandés. Sin embargo, si tenemos en cuenta los últimos acontecimientos de carácter terrorista que han tenido lugar en Francia y en Bélgica puede resultar preocupante (aunque explicable en un país donde existe una fuerte presencia de musulmanes) el que los inmigrantes hayan conseguido 3 escaños en el Parlamento.

Es obvio que, en Europa, como consecuencia de las grandes avalanchas de inmigrantes que han sido acogidos ( especialmente en Alemania), su participación en los parlamentos europeos se haga cada vez más evidente, lo que no nos atrevemos a pronosticar si será bueno o malo pero, si estamos hablando de comunidades musulmanas ( cada vez más numerosas, como ocurre en España), teniendo en cuenta su religión y lo que está sucediendo con el EI en Oriente Medio, debiera de ser un punto a tener en cuenta cuando se habla de la lucha contra el terrorismo o de la propaganda del GAESH sobre sus aspiraciones a recobrar el Al Ándalus y otras partes de la actual Europa. En España hemos tenido ocasión, recientemente, de comprobar como la frontera de Ceuta ha sido asaltada repetidamente por multitudes de personas migrantes, la mayoría de ellos de procedencia árabe que utilizan Marruecos como la ruta más fácil para introducirse en Europa (los que no deciden instalarse en España).

Podemos querer ignorarlo, se puede aludir las guerras que tienen lugar en el Yemen, Siria e Irak, pero lo que no se puede negar es que cada día son más las personas que entran por las fronteras orientales o, como es el caso de Ceuta y Melilla o la isla de Lampedusa, cerca de la península italiana, en este caso procedentes de la problemática Libia, convertida en un reino de nadie, con tres facciones que luchan unas contra otras aparte de los del EI que, en realidad, son los que dominan la situación.

En realidad, los que, realmente, llevan la batuta respecto al tema inmigratorio son los comunistas, como la señora Colau, que no duda en ir recibiendo a toda clase de inmigrantes y colocándolos en pisos vacíos, lo mismo que viene haciendo con los okupas, hoy en día protegidos por los mossos de escuadra en contra de los propietarios legítimos de las viviendas. Nadie puede negar que el mayor porcentaje de inmigrantes que entran en Europa no son precisamente, ingenieros, médicos o grandes poseedores de fortunas, porque, todos lo podemos ver en los documentales que se nos ofrecen de aquellas personas, son gente del campo, que cuidan ganado o residen en míseros poblados a costa de lo poco que pueden cultivar o de los objetos artesanos que fabrican con sus propias manos.

El introducir en Europa a personas sin recursos y sin posibilidad de obtener trabajos de un cierto nivel, es ir aumentando el número de descontentos y desesperados que deben recurrir a todos los medios para subsistir. Futuros votantes para los partidos de la izquierda extrema y, como no, fácilmente inducibles para agruparse en asociaciones a las que, sujetos como los miembros de Podemos, pueden manejar a su antojo cuando, como ya vienen anunciando los señores Pablo Iglesias y sus colegas del partido comunista bolivariano, pongan en marcha su serie de manifestaciones, invasiones de las calles, huelgas salvajes, etc. como medio de presión en contra del Estado de Derecho, la Constitución y las instituciones de nuestro país.

Curiosamente, se viene desencadenado por la izquierda un ataque contra la Iglesia católica, completamente injustificado, si partimos de la base de que nos encontramos en un estado aconfesional y, por lo tanto, completamente neutral con todas las religiones inscritas en el registro sito en la Dirección General de Cooperación Jurídica Internacional y Relaciones con las Confesiones. La izquierda en general y con particular encono los de Podemos insisten en convertir el reino español en un estado “contra la religión católica” especialmente ya que no se meten con ninguna otra confesión religiosa de las muchas que están funcionando en nuestra nación. Les molestan las misas en la TL, les molestan los anuncios que puedan exhibir en las calles, les indignan que existan acuerdos con el Estado y se olvidan que, por mucho que ellos intenten acabar con las iglesias e interferir en la labor de los católicos, esta religión, nos guste o no, lleva perviviendo y superando persecuciones y matanzas, desde el mismísimo año I de la época cristiana.

Puede que, de momento, sólo veamos en los resultados de las elecciones en Holanda, un freno a lo que se ha dado por nombrar como “populismos” que parece que, en Europa, se les atribuye a los partidos llamados de “extrema derecha” porque a los de Podemos nadie parece que se haya atrevido a asignarles tan peyorativa calificación. Marie Le Pen y Wilders son los “ogros” especialmente estigmatizados y calificados de xenófobos porque tienen una visión distinta de las izquierdas de lo que es una aceptación masiva e indiscriminada de la invasión de migrantes que nos está llegando por todas nuestras fronteras. Puede que, cuando se produzcan nuevos atentados terroristas, cuando los yihadistas perpetren nuevos ataque contra nuestras ciudades o se cobren matanzas con cientos de muertos, entonces despertemos, como ya han despertado en Alemania, aquellos que no supieron valorar todos los peligros inherentes a una mezcla de culturas poco afines, religiones opuestas y difíciles de convivir pacíficamente como sucede con los cristianos en países musulmanes, distintos idiomas y, muchos siglos de civilización que nos diferencian a unos de los otros.

No se pide que se abandone a estas personas ni tampoco que se las recluya en campos de concentración como ha ocurrido con el acuerdo para enviarlos a Turquía. Lo que se debiera haber hecho es actuar con firmeza con la serie de gobiernos dictatoriales que siguen gobernando en la mayoría de estados africanos o en Oriente Medio, donde la guerra se eterniza, precisamente porque las naciones que se han tomado la responsabilidad de acabar con el Daesh no se han puesto de acuerdo, por simples intereses políticos o económicos, para acabar de una vez con esta lacra; algo que ya hubieran conseguido si no estuvieran de por medio millones de euros en armas de guerra que se venden, de contrabando, a todas las facciones en liza. ¡Bochornoso!, pero cierto.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

El destierro de la violencia

Hace menos de un siglo, las personas estaban familiarizadas con la violencia y la consideraban un comportamiento humano más

El silencio de Zuccolillo

Gravísimas y escandalosas acusaciones siguen sin ser aclaradas por el acusado, por lo general locuaz cuando se trata de faltas ajenas

Impotencia y diplomacia a golpes

El rumbo del problema del Sahara, hacia una solución bajo liderazgo marroquí que contemple la autonomía, ha sacado de sus casillas a los diplomáticos argelinos

La rebelión de las bases

Fracaso del “susanato” y el clan de la tortilla

El Regreso del Ahorcado

El partido popular tiene la gran oportunidad de situarse ante la sociedad española como el defensor de unos principios que se reclaman
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris