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Hortensia Morán y la conspiración del ADN adulterado

Luis Agüero Wagner
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
lunes, 11 de abril de 2011, 07:34 h (CET)
Cuando en octubre de 1994 el príncipe de Gales reveló su relación con Camila Parker-Bowles en “El Príncipe de Gales, una biografía”, de Jonathan Dimbleby, y que fue obligado a casarse con Diana Spencer por su padre, el duque de Edimburgo, una guerra se desató a través de los medios y tabloides sensacionalistas británicos.

Diana Spencer retrucó concediendo a la BBC una polémica entrevista, emitida en noviembre de 1995, donde reconocía un romance con su profesor de equitación y ponía en duda la capacidad de Carlos para ser rey. Las proporciones insospechadas que adquiriría la batalla mediática entre Diana y los Windsor a partir entonces, asombrarían al mundo.

La opinión pública internacional, como es frecuente, tomó partido por el bando más débil de la historia.

La conspiración del ADN adulterado

Una batalla mediática no menos fragoroso es la que libra Hortensia Morán, con el abigarrado y sombrío entorno arzobispal del cura presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

Este fin de semana, como un fantasma, una noticia recorrió el mundo: la justicia pone en duda una displicente prueba de ADN realizada al cura Fernando Lugo, sin procedimientos que revistan el mínimo de seriedad. Si se analiza el procedimiento seguido en la toma de muestras, su transporte y custodia, puede decirse con seguridad que las pruebas son menos creíbles que un cura con hijos.

Morán logró que la Cámara de Apelaciones de la Niñez y la Adolescencia indague a los tres
laboratorios sobre las pruebas de ADN que realizaron para comprobar si el presidente Fernando Lugo es o no padre de su hijo de dos años.

Cámara de Apelaciones de la Niñez y de la Adolescencia resolvió convocar para el 19 de abril a los responsables de los tres laboratorios, cuyos resultados que descartaron que el presidente Fernando Lugo sea el padre del hijo de dos años de Hortensia Morán, están bajo sospecha de la justicia.

De esta manera, volvió a saltar al tapete la inmoral y escandalosa conducta del cura Fernando Lugo y su falta de integridad, así como su desconsideración hacia sus hijos.

El Pastor Mentiroso

Como expresara en su muy leída columna la periodista Carla Fabri “Para salirse con la suya y en el momento que le convenía, el poderoso recurrió a la ciencia, que es la otra forma de religión de quienes tienen su fe puesta en las “pruebas irrefutables”. No le cuesta nada hacerle trampa a la fe científica, a alguien acostumbrado a hacerle trampa a la fe religiosa.

Luego de huir desesperado de la prueba por casi dos años, finalmente Lugo aceptó a fines del 2010 a someterse al examen de rigor. Acababa de volver del Brasil, de una sesión de quimioterapia atribuida a su grave linfoma en fase 4.

Cabe aclarar que el laboratorio es solamente responsable de examinar las muestras que les son dadas, porque no hay manera de saber con absoluta seguridad si las muestras que reciben para analizar corresponden a una identidad determinada. Pueden darse fallas en la custodia del transporte. Por eso hay centros de análisis clínicos que exigen que la toma de la muestra se haga en el mismo laboratorio. Cuando no es así, muchos laboratorios aclaran que estas pruebas no pueden usarse en una corte legal.

Una cobertura mediática digna de los funerales de Diana Spencer se encargó de cubrir la revelación de las “irrefutables” pruebas científicas, pero de unas muestras dudosas. El ADN, es bien sabido, es una prueba infalible pero si se tiene una certeza absoluta que las muestras pertenecen al investigado.

Acto seguido – relata Carla Fabri- los abogados que se habían acercado a ofrecer sus servicios gratuitos a la madre desistieron de la defensa, no presentaron apelación y dejaron abandonada a su suerte y con deudas, a una mujer humilde, trabajadora, sin respaldo de ninguna clase de poder, que tuvo la valentía de exigir que reconociera la paternidad de su hijo a la más alta autoridad. No hay duda de que la madre y el hijo son la parte débil de esta historia.

Como Juana de Arco, Hortensia Morán terminó en la hoguera encendida por medios que buscaban blanquear al cura con miras a las elecciones municipales de noviembre de 2010. Paralelamente, oscuros pactos políticos se tejieron en la penumbra entre el partido de los abogados que abandonaron a Hortensia, liderado por el militar retirado Lino Oviedo, y el cura Fernando Lugo.

De cualquier manera, el operativo de prensa no resultó. Lugo figuró en los comicios apenas como jefe de los principales derrotados, y las derrotas fueron contundentes.

Dudas de la Justicia

Finalmente, la historia tuvo su segundo capítulo en estos días. La cámara de Apelaciones de la Niñez y de la Adolescencia convocó a los médicos de tres laboratorios tras poner en duda los resultados de sus pruebas que determinaron que el presidente Fernando Lugo no es el padre de un niño de tres años.

La jueza de esa cámara Fulvia Núñez de Vera y Aragón dijo en su fallo que "genera duda" el resultado de la prueba de un laboratorio a la que la defensa impugnó por desconfianza.
Aureliano Servín, abogado de Morán, dijo que hay "muchos puntos oscuros" y pidió que se retrotraiga el caso a las tomas de las pruebas "por las deficiencias contenidas en el juicio".

Una de las principales deficiencias señaladas es la carencia de un régimen de custodia de las muestras tomadas en la residencial presidencial. En medio de tantos custodios, militares, periodistas y alcahuetes, podría tratarse de muestras de sangre hasta de López Perito o Marcial Congo.

En la audiencia convocada a los médicos, los profesionales, "en calidad de asistentes técnicos científicos, deberán dar las explicaciones y hacer las ampliaciones que se consideren convenientes sobre aquellos puntos que les sean requeridos sobre la realización de las pruebas de ADN", señaló la magistrada.

La madre de todas las dudas la sembró el propio Lugo, cuando reconoció en 2009, un hijo que concibió con Viviana Carrillo, de 25 años, de nombre Guillermo Armindo, de 3 años. Su relación con Viviana se había iniciado cuando ella tenía apenas 15 años.
Otra mujer, Benigna Leguizamón, una ex limpiadora del obispado de San Pedro, donde Lugo fungía de obispo católico titular de la diócesis, también le reclama judicialmente la paternidad de su hijo Lucas Fernando, de 7 años. Para intentar silenciar los casos de paternidad irresponsable, los secuaces de Lugo apelaron a todo tipo de artimañas, y se sabe que el abogado Marcos Fariña ofreció a las mujeres aceptar padres sustitutos, pensiones con dinero público y hasta viviendas en terrenos fiscales.

Los funerales del odio

Cuando un accidente automovilístico en el puente de Alma de París acabó con la vida de Diana Spencer, Inglaterra sufrió un terremoto emocional devastador. Su muerte superó en cobertura noticiosa a la Segunda Guerra Mundial, y los funerales de la “princesa del pueblo” reunieron más gente en las calles que los de Winston Churchill o la reina Victoria. En gesto desafiante, el mismo Elton John deslizó algunas estrofas urticantes en su balada “Una vela en el viento” con la cual rindió homenaje a su amiga.

Presionada por la enorme conmoción popular, la reina se vio obligada entonces a aparecer en la televisión británica dando el brazo a torcer: Diana recibiría funerales como una princesa de la casa Windsor, a pesar de haber sido despojada tiempo antes del título “su alteza real”.

A esas alturas de los acontecimientos, quedó en claro quien había triunfado en la batalla mediática desatada entre la princesa y los Windsor. La traviesa Lady Di se había convertido en un santiamén en la bella, virtuosa, humanitaria y llorada reina de corazones, a pesar del desprecio del padre de sus hijos y de la familia real. El estandarte de los Windsor cubriendo su féretro, y el acompañamiento del príncipe Gales y sus hijos al cortejo fúnebre fueron signos evidentes.

El reinicio de la batalla judicial entre Hortensia Morán y los alcahuetes de Lugo, en estos días, coincide con fuertes críticas al gobierno arzobispal por su incapacidad para controlar una epidemia de dengue que ya acabó con la vida de más de 20 personas, quejas por constantes cortes de suministro de energía en todo el país, inoperancia, incumplimiento de promesas y pérdida del valor adquisitivo. En el plano internacional, el gobierno acaba de ser excluido de las giras sudamericanas de Hugo Chávez y Barack Obama, así como desairado por Evo Morales.

A medida que el gobierno del cura siga sumando decepciones y adversarios, las probabilidades de Hortensia Morán irán creciendo, tanto como su hijo Juan Pablo, cada vez más parecido a su padre aunque el ADN fraudulento diga lo contrario.

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