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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Libia: ¿un nuevo Líbano?

Isaac Bigio
Isaac Bigio
domingo, 27 de febrero de 2011, 09:13 h (CET)
Libia y Líbano han sido dos polos contrapuestos dentro del Medio Oriente. Mientras Libia fue la única de las 3 grandes repúblicas árabes que tuvo cierta estabilidad y ‘paz’ interna (y solo dos mandatarios: el rey Idris de 1951 a 1969 y Gadafi de 1969 hasta hoy), Líbano, la república árabe más chica de todas, ha conocido desde 1975 sangrientas guerras civiles u ocupaciones de uno o dos de sus dos vecinos.

Hoy, sin embargo, las tablas parecen voltearse. Líbano logró acabar con la intervención israelí (aunque no de la siria) y estabilizar una difícil democracia multipartidaria y multiétnica. En cambio, Libia -quien venía siendo una de las naciones africanas más homogéneas desde el punto de vista regional, religioso, étnico y lingüístico- viene siendo hoy sacudida por la primera guerra civil que estalla en el mundo islámico en lo que va de esta década.

Es más, si el conflicto libio se agudiza hay el riesgo de que este enorme territorio se convierta en un nuevo Líbano desangrado por fracciones armadas e incluso hasta por tropas extranjeras.

Para entender hasta que punto Libia puede seguir ese camino es necesario ver en que se parece y se diferencia ésta con respecto al Líbano.

Ambos países tienen un nombre e historia similares. Los dos prosperaron hace más de dos milenios con ciudades fenicias y mediante el intercambio comercial y cultural con griegos, egipcios, mesopotámicos y persas; luego pasaron a ser colonias de Roma y Bizancio; y después fueron arabizadas por los mahometanos. Entre los siglos XV y XIX fueron conquistadas por los turcos otomanos, los cuales solo perdieron éstas hace un siglo cuando se las arrebataron militarmente las dos grandes potencias latinas de la Europa de entonces: Italia y Francia.

En 1911-12 Roma se anexó militarmente las provincias nor-africanas turcas de Tripolitana, Cirenaica y Fezzan creando la ‘África Septentrional Italiana’. Libia, que era la denominación de todo el norte africano desde al oeste del valle del Nilo, fue el nombre que le puso a ésta en 1934 Mussolini. En 1939 los fascistas ordenaron integrar a Libia como la ‘cuarta costa’ de Italia. No obstante, los planes de hacer que ésta fuera otra provincia italianizada fueron revertidos cuando en 1943 los aliados derrotaron al eje nazi-fascista del norte africano y desembarcaron en Sicilia. En los 8 años que van desde esa fecha hasta 1951 los británicos administraron el norte y este (Tripolitana y Cirenaica) y los franceses el suroeste (Fezzan), hasta que en la víspera de 1952 dieron paso al reino de Libia.

Una batalla naval que en 1912 decidió que Libia pasase a Italia fue la que se dio en las costas de Líbano, país que se mantuvo bajo control otomano 6 años después en que los franceses se hicieron cargo de éste hasta que en el mismo año de 1943 en que echaron a los italianos de Libia decidieron que la única región árabe con una leve mayoría cristiana crease el nuevo país del Líbano.

Mientras Líbano fue la Suiza árabe muy culta y llena de bancos y negocios, Libia nació como un empobrecido reino de nómades semi-feudal y semi-desértico. Beirut fue la pujante capital de la república que era la más europeizada del mundo árabe en cuanto a religión, lengua, cultura, sociedad y política, el cual, desde 1969, tuvo con Gadafi la dictadura petro-nacionalista más anti-occidental de la región.

Si Líbano es el país árabe más multiétnico (tiene 4 grandes comunidades: cristianos, chiitas, sunitas y drusos), Gadafi homogenizó étnicamente a su país expulsando a italianos y arabizando a bereberes.

La guerra civil libanesa se dio ligada al conflicto israelí-palestino (ese país recibido muchos refugiados palestinos y también represalias hebreas) y en torno al choque entre credos.
Si bien en la guerra civil libia debe jugar un rol importante las luchas entre clanes y regiones, en ésta la pugna entre comunidades y religiones no juegan un factor esencial, como sí lo juegan fracciones políticas: desde los que quieren que Libia sea una democracia como Líbano quiere ser hasta quienes quieren que ésta sea un nuevo Afganistán como paso previo hacia un Estado a lo talibán.

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