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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Arábicos e ibéricos

Isaac Bigio
Isaac Bigio
sábado, 5 de febrero de 2011, 23:21 h (CET)
Hoy cuando Ibero América está pendiente de las convulsiones del mundo árabe vale la pena recordar la estrecha relación que ambas regiones han tenido.

Las penínsulas ibérica y arábiga quedan en las márgenes opuestas del Mediterráneo, el mismo que fue el centro del viejo mundo. En este mar hay otras 3 penínsulas: la itálica, la balcánica y la turca. En la primera se decidió el pase de la Edad Antigua a la Media cuando Roma cayó ante los bárbaros en el año 476. En las dos siguientes el Medioevo abrió camino a la Edad Moderna cuando los turcos conquistaron Bizancio en 1453.

Las dos penínsulas laterales no generaron ninguna civilización importante durante la época antigua.

La ibérica fue conquistada o colonizada por nor-africanos, helenos, semitas, romanos o germanos, mientras que a la semidesértica arábiga los imperios no le daban mucha importancia.

Sin embargo, de la árabe emergió en el siglo VII el mayor movimiento religioso militar de todos los tiempos: el Islam. En pocas décadas los seguidores de Mahoma se esparcieron desde el río Indo hasta todo el Mediterráneo al sur de Francia. España, tras el inicio de la conquista islámica en el 711, se convirtió en el centro de la gran civilización de al-Andaluz.

Las 2 penínsulas geográficamente más distantes del Mediterráneo quedaron conectadas durante 8 siglos por una comunidad de fe y lengua. El árabe era la lengua franca en toda la costa oeste, sur y este de dicho mar.

Según Nicholas Ostler en ‘Imperios de la palabra’ el árabe se impuso superponiéndose y uniendo a una serie de idiomas previos semitas.

El mismo año de 1492 en que los reyes católicos derrotaron al último reino musulmán en Granada, es que se inició la conquista de las Américas, en la cual los hispanos desarrollaron dos elementos fundamentales en su relación con los árabes.

Una fue la importancia del idioma y credo como factor de unidad imperial.

Mientras los imperios británico, francés y holandés permitían otras religiones e idiomas (los suyos siguen siendo hablados como lengua madre por descendientes de europeos o de sus esclavos que no tenían otra forma de comunicarse entre ellos salvo en la lengua de sus amos), los ibéricos siguieron la receta árabe de mestizarse racialmente con sus subyugados y llevarles a que compartan su misma fe y lengua. El árabe, el español y el portugués son los idiomas que tienen más hablantes nativos en pueblos diferentes a los de su continente de origen.

Otro fue el enorme celo religioso. Los reyes católicos hostilizaron o expulsaron a millones de mahometanos y judíos, extirparon a las lenguas semitas y a todo credo que no fuese el suyo, crearon la inquisición y exterminaron pueblos musulmanes enteros en su interior. Estos métodos fueron transportados a la actual América Latina, la cual es hoy la región del mundo que más habla lenguas latinas y más sigue al Papa.

Los imperios español y portugués se forjaron en permanentes guerras con el Islam, aunque sus lenguas y culturas son las más influidas por el árabe en Occidente.

América Latina es la sección del Occidente que más presidentes ha tenido de origen árabe. Es también un conjunto de países que tiene en común con la Liga Árabe el contar con naciones pobres que hablan igual, son socialmente polarizadas y son caldo de cultivo para nacionalistas y oponentes de los EEUU.

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