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Lugo, más que un grave desprestigio a la iglesia católica

Luis Agüero Wagner
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
jueves, 27 de enero de 2011, 08:12 h (CET)
Thomas Jefferson advertía que nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí, y los casos de Fernando Lugo y Silvio Berlusconi son una patética confirmación.

La Iglesia Católica italiana criticó en estos días al primer ministro Silvio Berlusconi por los escándalos sexuales que lo rodean y le advirtió que los políticos que se comportan de forma inmoral hieren la imagen del país y contaminan su futuro.

"Quien asume un cargo público tiene que ser consciente de cuál es la conducta que el cargo requiere", dijo el cardenal Angelo Bagnasco sin que se le caiga la cara de vergüenza.
Evidentemente, se trata de uno de esos frecuentes casos en que el muerto se asusta del degollado.

Acosada por los escándalos sexuales de sacerdotes en Irlanda, Bélgica, Estados Unidos y América Latina, es comprensible que la iglesia católica se haya sentido afectada por el escándalo de uno de sus miembros llegado nada más y nada menos que a jefe de estado, y que nunca fue consciente de la conducta requerida por el cargo.

El obispo presidente, Fernando Lugo, perjudicó mucho a la Iglesia Católica al activar en política partidaria siendo aún obispo y por sus escándalos amorosos, manifestó por su parte el fin de semana el obispo emérito de la diócesis de Misiones y Ñeembucú, Mons. Carlos Milciades Villalba.

“Tenemos que rezar por Lugo, porque hay muchos problemas en el país. El dio un paso que perjudicó mucho a la Iglesia, esa es una cosa cierta”, puntualizó el jerarca católico.
Como si fuera una repentina conspiración de faldas contra sotanas, tras ganar las elecciones en Paraguay Fernando Lugo fue señalado por varias mujeres como padre irresponsable, una de ellas incluso reconoció en una demanda que mantuvo relaciones con el cura siendo aún menor de edad.

PROMESAS ROTAS
Pero más que los escándalos, el grave perjuicio que sin duda recibirá la iglesia católica por parte de Fernando Lugo será debido a la pobre gestión de su gobierno, activo únicamente en montar operativos de prensa.

La contundente derrota sufrida por el luguismo el 7 de noviembre en las elecciones municipales es un contundente parámetro de que la realidad contrasta con las autoalabanzas que se prodigan incesamente los esbirros del cura.

El crecimiento económico, uno de los caballitos de batalla del luguismo, es opacado por la alarmante inflación que sufre el país, la salud del cura se sigue deteriorando a pesar de la “milagrosa curación” que publicitó su equipo de prensa el año pasado, obligándolo a disimular un viaje por enfermedad al Brasil como unas “vacaciones”. Y aunque pretenda vetar las leyes anti-tabaco, cada vez está más claro que deberá entregar el poder a un tabacalero, el empresario Horacio Cartes.

La reaparición del grupo armado EPP, que jura vengarse de sus ex aliados hoy en el gobierno y sobre todo de su antiguo mentor el obispo presidente, ha desbaratado el discurso con el cual el ministro del Interior Rafael Filizzola se jactaba de haber eliminado a la guerrilla.

Mientras sigue la inseguridad y el déficit es cada vez mayor en materia de salud pública y educación, el gobierno de Fernando Lugo solo sigue derrochando dinero en armas.

Este año, la Policía Nacional recibirá más de G. 122.521 millones para la adquisición de armas. La Comisión de Presupuesto del Parlamento destacó este monto, pues las fuerzas de seguridad siempre ponen como excusa por su inacción la carencia de equipos necesarios para combatir la delincuencia.

La presidenta de la citada dependencia parlamentaria, la diputada liberal Blanca Lila Mignarro, ya pidió días atrás al titular de la cartera de Interior, Rafael Filizzola, mostrar más resultados positivos a favor de la ciudadanía, que reclama una mayor seguridad en las calles" dice una noticia aparecida en la prensa local.

Entretanto, el gobierno de Lugo sigue desatendiendo a indígenas y campesinos, y los hospitales y escuelas se encuentran por el suelo. “Lugo no cumple sus promesas” es el titular más reiterado de las noticias desde la llegada del cura al poder.
De no haber honrado lo prometido lo ha acusado la filántropa Sara Servián, quien afirmó que no cumplió con su promesa de ayudar a los necesitados. Lo mismo dijeron las mujeres obreras, campesinas y trabajadoras del Movimiento Popular Revolucionario Paraguay Pyahurã (MPRPP), de la Secretaría de la Mujer de la Federación Nacional Campesina (FNC) y del Equipo Mujer de la Corriente Sindical Clasista (CSC). Tampoco cumplió con sus promesas de limitar la inseguridad pública, según las encuestas.
“Hasta el momento no cumplió una de sus promesas electorales, la de priorizar la atención a los pueblos indígenas” se quejan a su vez los pueblos originarios, en tanto los campesinos de la Federación Nacional y del MCNOC lo acusan de haber olvidado sus promesas de realizar la reforma agraria.

Evidentemente, Fernando Lugo ha sido algo más que un grave perjuicio a la iglesia católica.

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